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¡Gloria a Dios! Porque nos permite iniciar un nuevo año cobijados por su amor, en el hueco de su mano, y con fe, esperanza, y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento. Pues estas tres junto con el amor ágape de Dios, son las cuatro fuertes columnas, que nos sostienen sobre el fundamento firme de Cristo y su doctrina, mientras peregrinamos un año más, por esta Tierra, hacia la meta de cumplir el propósito de Dios para el resto de nuestras vidas, y rumbo a la Patria Celestial y las mansiones que en gloria Jesucristo nos fue a preparar. ¡Regocíjense! Dice la Biblia, porque en aquel día, saltarán de gozo; pues su galardón será grande en el cielo; y entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza, cuando digan las gentes: ¡Grandes cosas ha hecho Dios con éstos!

EL DISCIPULADO CRISTIANO EN LA TRADICIÓN WESLEYANA.
(Parte 22)


