Pensamientos Episcopales

pensamientos espicopalesPENSAMIENTOS EPISCOPALES

¿COMO CONOCER SI ALGUIEN ESTÁ SANO EN ESPÍRITU, ALMA?

En días pasados, compartí con un grupo de docentes en un colegio aquel versículo que se refiere a María donde se expresa, “Mas María meditaba todas aquellas cosas guardándolas en su corazón” (Lucas 2:51).

Se tiene el concepto de que meditar, es dejar la mente en blanco, o repetir mantras de bien o mal para que sucedan, nada que ver con el significado, meditar es profundizar en un aspecto de nuestra vida, rumiar, la palabra misma significa MEDIR, o tratar, de hecho de ahí se deriva la palabra Médico. La reflexión es para mejorar, para comprender, para entender, para descifrar, para equilibrar, para tomar decisiones en la vida, para hablar y para tomar acciones. Alguien que lo hace, lo proyectará, y evidenciará en su habla, en su trato y ahora también en lo que escribe, el estado de su alma y corazón.

La Palabra de Dios establece categóricamente: “El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca.” Analízate a ti mismo, y analiza a los demás; si sus palabras son edificantes, construyen, armonizan, reconcilian, si señalan todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, en lo que hay virtud o merece elogio, te refleja su salud. PERO si su hablar, acción y lo que escribe tiende a polemizar, a pelear, a criticar, a señalar lo malo, o te invita a ti a ver el mundo desde su perspectiva y ojo malo, es tiempo que te alejes y te guardes para no contaminarte y permear sus ideas con las tuyas o las de la Palabra de Dios.

Esto lo escribo como una reflexión para mí mismo, te invito a considerarlo, los psicólogos aseguran que la mayoría de la gente cuando habla y critica, está hablando más de ella misma que de la persona a quien se refiere.


COSAS IMPORTANTES PARA LA PREDICACIÓN.

Estaba volviendo a leer la edición de sermones de Juan Wesley, producida por Justo L. González, y me llamó la atención algunas cosas en lo que es la introducción: 

1.- Dice Juan Wesley el 28 de julio de 1757 “Para mí la vida es predicar”.

2.- Prediqué sin muchos resultados, pero ¿Cuándo empecé a ver más frutos? Cuando hablé más de la Fe en Cristo Jesús, la palabra se extendió como fuego en paja seca.

3.- Más excelentes resultados, aunque al principio dudé, LA PREDICACIÓN AL AIRE LIBRE.

4.- Por las multitudes que se convertían, levanté grupos de Oración y Apoyo.

5.- Levanté laicos para que lideraran grupos pequeños.

6.- Como no tenían una preparación teológica, di entrenamientos, les enviaba notas de mis sermones.

7.- Prediqué y atendí las necesidades de la gente a la cual la iglesia había descuidado.

8.- Que predicaran doctrina, no leyéndola, para no quitar la espontaneidad.

9.- Soy, dijo él, “Homo unis libri”, le resultó exponer el texto de la Biblia y aclararlo, no proyectar erudición, evitando mencionar filósofos, teólogos y padres apostólicos, llamado Patrística., haciéndolo de la manera más sencilla. Estilo llano, no tanta elocuencia.

10.- Predicar a viva voz y no leído, pero sí escribirlo para organizar las ideas.

11.- Abordar textos sencillos, no obscuros.

12.- Siempre recomendó actualizarse, leer otros libros, pero al predicar, debería tener preeminencia la Palabra de Dios.

Wesley predicó toda su vida, actualmente somos 87 millones de Metodistas en el mundo. Gloria a Dios por la predicación del Evangelio.

 

Los anteriores mensajes breves no fueron redactados para su publicación en este órgano informativo, sino localizados y rescatados de diferentes comunicados que el Obispo Fernando Fuentes Amador envió mediante las redes sociales a su área episcopal (CAO). Es iniciativa de este periódico su publicación, ya que su contenido tiene un valor pastoral aprovechable para todos nosotros.

 

 

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