Una Palabra que Transforma y Derriba Murallas

3. Una palabra que transforma y derriba murallas.pngMensaje pastoral

Una palabra que transforma y derriba murallas

Pbro. José Manuel Hernández Zavala

Los seres humanos somos muy dados a clasificarnos de acuerdo a ciertas características, preferencia sexual, nivel académico, estatus socioeconómico, pensamiento religioso, origen étnico, etc. Tratamos de establecer vínculos para relacionarnos, pero la realidad es que al etiquetarnos nos alejamos de nuestro prójimo justificando inclusive actitudes de marginación y exclusión del otro. Por lo tanto, si el evangelio es amor: ¿De dónde partir para establecer vínculos liberadores e inclusivos?

El capítulo 7 del evangelio de Marcos nos narra el encuentro de Jesús con una mujer Sirofenicia. La mujer, que por cierto no tiene nombre, se encuentra desesperada porque su hija está atormentada por un espíritu inmundo. Yo creo que la mayoría de las mamás, papás o tutores harían lo que fuera por ver a sus hijos e hijas sanos y en plenitud. Imaginemos cómo se sentía esta mujer. Sabe de Jesús y se postra ante Él en actitud de súplica, su respuesta no fue tan esperanzadora ni amable. Da la impresión de ver a un Jesús muy elitista a favor de su pueblo, inclusive, se refiere a los no judíos como perrillos. ¡Vaya respuesta!

El pan, símbolo de la presencia misma de Jesús en el primer momento es para Israel (hijos), Dios desea que su pueblo regrese a vivir la vocación a la cual los llamó: ser de bendición y encontrarse con el prójimo. La buena nueva de libertad es también para los no judíos, creo que Jesús desde un principio iba a responder la necesidad de la mujer. Ella insiste y reconoce lo que un judío arroja, el no judío lo aprovecha y se alimenta.

No es cuestión de estar en la mesa y debajo de ella, esas son las diferencias que hacemos cuando excluimos y somos intolerantes. Dios alimenta a todos los seres humanos y no hace distinción de personas. ¿Por qué a veces nosotros sí lo hacemos?

Seamos incluyentes, amemos al diferente y tratemos de romper barreras que nos separan y alejan cada día más.

Vivamos la fe que mueve montañas.

Publicado en boletín dominical de la iglesia El Buen Pastor, Churubusco, Cd. de México. Septiembre 9, 2018.