
Día: 30 de septiembre de 2018
EDITORIAL
Los que trastornan el mundo entero
Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; […] y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús” (Hechos 17:6b, 7).
Somos llamados por Dios a ser sal y luz del mundo. En el contexto del Sermón del Monte, Jesús proclama una bienaventuranza a los que padecen persecución por causa de la justicia en un mundo convulso por la corrupción, la injusticia, la esclavitud y la desesperanza.
El sentido del Reino proclamado por el Señor Jesucristo es la redención del ser humano a través de recuperar el sentido original del amor a Dios, a través del prójimo necesitado que está a la mano. En suma, el mandato de Jesús se puede resumir en la reconciliación con el Señor, pero no sólo como una experiencia mística individual, sino por la atención al pobre, al oprimido y al esclavizado. Es decir, al necesitado.
Debemos hacer uso de la oración con el Padre como un método para fortalecer nuestra fe en acción diaria. No sólo como un monólogo en el que yo soy el centro de atención de Dios, sino como un verdadero diálogo en el que escuchamos y actuamos, reconsideramos y rectificamos, escuchamos y hacemos.
El Secreto de Ser Líder y Siervo
El secreto de ser líder y siervo
La autoridad en el Reino de Dios va en consonancia con la capacidad de una persona de servir a los demás.
José Hutter
En los dos artículos anteriores nos dimos cuenta de que el abuso de autoridad y poder no es ajeno al mundo cristiano. Lo llevamos dentro, muy dentro de nosotros. Es así como el mundo funciona y es muy fácil proyectar esos principios del mundo a la iglesia cristiana. Cuando llegamos al capítulo 20 de Mateo, los discípulos y su entorno habían escuchado ya en varias ocasiones los principios de la gracia divina. Pero todavía no entendieron la materia. Llegó la madre de Jacobo y Juan y pidió los sitios de autoridad y poder a la izquierda y derecha de Jesús cuando él estableciera su Reino. Tenemos la sospecha de que esta pobre mujer simplemente fue empujada por sus dos hijos que no se atrevieron a exigirlo a Jesús directamente. Esto finalmente llevó a Jesús a constatar un principio de liderazgo radical, desconocido en el mundo y pocas veces practicado en el entorno cristiano a lo largo de la historia: el principio del líder siervo. Lo que Jesucristo resume en pocas frases en Mateo 20, lo había establecido como prólogo en lo que llamamos el sermón del monte, que no es otra cosa que la carta magna de la libertad de la vida cristiana. Jesús dijo:
“Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:25-28).
No hay mucho que interpretar. No son palabras difíciles de entender. No hay que hacer una exégesis del texto griego para entender una cosa muy sencilla: la autoridad en el Reino de Dios va en consonancia con la capacidad de una persona de servir a los demás. No significa necesariamente que un pastor tenga que limpiar los lavabos de su iglesia regularmente (aunque tampoco pasaría nada si lo hiciera de vez en cuando). Esto significa simplemente que un líder en la iglesia tiene que entender su ministerio como una oportunidad de servir a otros en un espíritu de humildad y no como pretexto para imponer su criterio.
Persecuciones Contra Protestantes en México – Siglo XIX
Persecuciones contra protestantes en México:
siglo XIX
Carlos Martínez García
Ningún otro país de América Latina tuvo tantos casos de persecuciones contra protestantes en el siglo XIX como México. Esto lo afirma el historiador Hans-Jürgen Prien, en su voluminosa obra Historia del cristianismo en América Latina (Ediciones Sígueme, Salamanca, 1985, p. 775). Desde que leí su afirmación me propuse investigar el tema y, tras dedicarle algún tiempo, el resultado verá la luz como libro en dos o tres meses.
Prien concluyó que a lo largo del siglo XIX el número de mártires protestantes se eleva a 59, entre los que vale la pena advertir sólo un extranjero. Se trata, pues, de protestantes mexicanos, victimados por católicos mexicanos. En efecto, el peso fuerte de la labor misionera evangélica descansaba desde fechas tempranas sobre los hombros de los mexicanos, de manera que en 1892, del total de 689 colaboradores que trabajaban en México, 512 eran mexicanos. Por su parte El Evangelista Mexicano (26/6/1890), reportaba que “sesenta y cinco protestantes han sido asesinados por los romanistas en los muchos motines que la Iglesia romana ha levantado contra el evangelio en México […]”. En la última década de la centuria que nos ocupa, habría más víctimas evangélicas que por mucho superaron el centenar.
Para Hans-Jügen Prien el único protestante extranjero (estadunidense) víctima mortal de la intolerancia fue el misionero John L. Stephens, de la Iglesia congregacional. El hecho tuvo lugar en Ahualulco, Jalisco, el 2 de marzo de 1874. Junto con él cayó abatido por la turba de linchadores Jesús Islas. Por lo menos hubo otros dos estadunidenses protestantes asesinados, uno de oficio zapatero, ultimado en agosto de 1824. Se ocupó del caso José Joaquín Fernández de Lizardi en un escrito de abril de 1825, titulado Todos los buenos cristianos toleran a sus hermanos: decimotercia conversación del Payo y el Sacristán. El tercer extranjero inmolado fue Henri Morris, a consecuencia del ataque sufrido por la congregación evangélica de Acapulco el 26 de enero de 1875.
Seguir leyendo «Persecuciones Contra Protestantes en México – Siglo XIX»
Los Evangélicos Empezamos a Asustar
Los evangélicos empezamos a asustar
Que nadie nos imponga dogmáticamente qué es progresista y qué retrógrado, ni que nadie decida por nosotros lo que debemos creer; ni nosotros ni nuestros hijos
Xesús Manuel Suárez
Estaba hoy escribiéndole a un querido hermano para pedirle que participase con una ponencia en el próximo Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia; buscaba cómo explicarle muy brevemente quiénes somos en esta organización, y eché mano de una buena carta de presentación: este artículo de un medio argentino:
Leer que somos “uno de los espacios de lobby político evangélico más poderoso de América Latina” es, sin duda, muy estimulador, teniendo en cuenta que tenemos sólo tres años de vida. Pero además todo el artículo aporta datos interesantes que nos permiten entender algo más sobre cómo nos ven a los evangélicos en general en Iberoamérica.
Desde luego, hay un reconocimiento explícito de la irrupción de los evangélicos en la vida social y política y hay algo que nos sorprende porque no es lo que buscamos: en algunos entornos empezamos a despertar temor. Pero lo que sí buscamos es capacidad de influencia desde la libre confrontación de propuestas y la persuasión, y ahí estamos llegando: se reconoce que estamos pisando con fuerza en la arena pública.
Sobre la Oración
Sobre La Oración
Ernesto Contreras Pulido
drernestocontreras@hotmail.com
Que bendición tan grande es ser cristianos, creyentes en el único Dios verdadero que atento a nuestras oraciones, es el único Dios que realmente se comunica con nosotros, nos escucha con amor, misericordia, e interés genuino, y siempre responde a nuestras peticiones.
No menos de mil millones de personas en la India, junto con mil millones más en la China, y otros mil millones en los países musulmanes, jamás han oído de Jesucristo, el único Dios verdadero, y a pesar de su sinceridad, su pasión, y hasta sacrificios, penitencias, y complicadas ceremonias religiosas, no logran hacer que el sol, la luna, los astros, las piedras, el agua, los vientos, la naturaleza, y cientos de ídolos inánimes, sordos y mudos; de yeso, tela, piedra, metal, o palos, se compadezcan de ellos, o siquiera atiendan a sus largas e inútiles oraciones, aunque a veces prolonguen su doliente clamor sin ningún provecho, por días, meses, y hasta decenas de años.
Pero la Biblia dice: Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. Cercano está nuestro Dios a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó a Él, le oyó. (Sa 34: 15-18; 22:24).
Cápsulas de Discipulado
MINISTERIO DE EDIFICACIÓN, TRANSFORMACIÓN Y DISCIPULADO BÍBLICO
Cuauhtémoc Meneses Stama
ORAR CON FE
Principios para la oración “conversacional”
Queridos hermanos, les comparto que esta enseñanza de “Principios de la oración conversacional” me ayudó a utilizar en mis oraciones de grupos discipulares palabras y frases cortas para alabar al único Dios verdadero, expresarle a mi Dios y Señor mi agradecimiento por las bendiciones recibidas, confesar mis pecados, orar por mi iglesia e interceder por otros (mis peticiones) pero, sobre todo, orar en el Nombre que es sobre todo nombre, Jesús mi Señor y Salvador. Estos principios de la oración conversacional me han dado magníficos resultados con los grupos de nuevos creyentes para ayudarles y enseñarles a como orar a su Dios y Señor.
La oración “conversacional” es el método en que todos los integrantes de un grupo hablan con Dios. Cuando tenemos una conversación en grupo, generalmente cada persona sólo hablará unas pocas frases y luego otro agregará algo a lo que se está hablando. Es igual con la oración conversacional cuando hablamos con Dios. Para la mayoría, resulta difícil hablar con el Señor de una manera familiar. Las siguientes normas y principios le ayudarán a aprender a comunicarse con Dios por medio de la oración.
- Note que Dios está en medio del grupo y que, como invitado de honor, estamos hablando con Él acerca de asuntos de interés mutuo.
- Ore por un solo tema a la vez. Nadie debe orar por otro asunto hasta que todos los que deseen hacerlo hayan tenido una oportunidad de decirle algo al Señor sobre el tema de ese momento.
- Haga oraciones breves. Una palabra o una frase son, por lo general, suficientes para un tema. Si quiere agregar algo después que otros hayan orado, tenga la libertad de hacerlo.
- No use términos formales ni diga “amén” al terminar cada frase breve. Esta es una sola oración que están presentando todos juntos.
- Use la primera persona del singular cuando sea posible. Use el “yo” o el “mío” en vez de “nosotros” o “nuestro”.
- Que los pedidos y confesión de pecados sean específicos.
- La conversación debe continuar hasta que el grupo así lo desee o hasta que el tiempo lo permita (el líder del grupo termina el ciclo de oración con un “amén” y puede iniciar otro ciclo con un nuevo tema).
¿Quién Eres?
¿Quién eres?
Gerardo Oberman
“¿Quién dice la gente que soy?”
Poco le importaba al maestro,
pero de todos modos pregunta,
desafía a pensar y a opinar.
“Juan, el bautista. O Elías.
Quizá algún otro profeta”.
“Y para ustedes, ¿quién soy?”
He allí la respuesta que interesa
al caminante nazareno.
¿Quién eres, Jesús?
Eres el migrante que cruza los mares fríos,
que se lanza al camino incierto,
que busca dignidad en otros suelos,
