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Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto: Venecia homenajea al evangélico que luchó contra el nazismo.

Giovanni Gervasoni, activista antifascista, fue miembro de la Iglesia Metodista. Su defensa de la libertad le llevó a morir en un campo de concentración nazi.

Por Verónica Rossato

Las piedras se colocan en el barrio judío de Venecia, el gueto más antiguo de Europa. / Verónica Rossato

FUENTE: Protestante Digital. Venecia, Italia. Enero 28, 2019.

Como parte de los actos por el Día de la Memoria, hoy ha sido colocada una “piedra de tropiezo” en Venecia para recordar a Giovanni Gervasoni, un maestro de escuela elemental, disidente político, miembro de la Iglesia Metodista, capturado por los alemanes y deportado.

Por sexto año consecutivo se ha repetido en Venecia la colocación de piedras de tropiezo, como se llaman los bloques de metal usados para recordar a las víctimas de deportación a los campos de exterminio nazi. Muchos de los recordatorios colocados en los años anteriores se encuentran en las calles del antiguo ghetto hebreo, el más antiguo del mundo (1516-1797), ubicado en la zona de Cannaregio, al norte de la ciudad, frente a las casas donde vivían las personas que fueron deportadas.

La piedra implantada esta mañana lleva grabado el nombre de Giovanni Gervasoni (1909-1945), un maestro de niños, disidente político, evangélico y miembro de la Iglesia Metodista, que fue deportado en 1944. El acto tendrá lugar a las 9:30, en San Polo 2305.

Gervasoni fue una figura importante del antifascismo del Veneto. “Su actividad política lo llevaba a viajar con frecuencia entre Venecia y Padova”, recordó Alberto Bragaglia, periodista de la RAI y miembro de la iglesia metodista veneciana, quien se refirió a las memorias de su padre cuando era adolescente: “Recordaba que un señor alto y delgado aparecía de improviso en casa y era hospedado por un tiempo”.

CONVERSIÓN Y ACCION SOCIAL

Giovanni Gervasoni nació en Venecia, en el seno de una familia humilde. Abrazó el protestantismo a los 21 años, en diciembre de 1930, y entró a formar parte de la comunidad metodista episcopal veneciana. Al mismo tiempo, se convirtió en promotor de un grupo comprometido en la difusión de la prensa antifascista.

Gracias a la amistad de Gervasoni con el pastor Anselmo Ammenti, el grupo se reunía en el local de la iglesia metodista y luego en la casa pastoral, ofrecida por Ammenti a fin de no comprometer a la comunidad. En 1932 fue arrestado por subversivo y, aunque fue puesto en libertad enseguida, quedó sometido a una estricta vigilancia.

Lejos de abandonar la militancia política, al inicio de 1935 Giovanni fundó junto a otros jóvenes anglicanos, como Giovanni Vezzosi y Fernando Geremia, un nuevo grupo dedicado a la distribución clandestina de materiales provenientes de Giustizia e Libertà (brigadas partigianas). La actividad fue interrumpida en abril de ese mismo año, cuando Gervasoni fue arrestado junto al pastor metodista de Padova Dante Seta y ambos fueron enviados al confinamiento en la isla de Ventotene.

En 1937 fue remitido al Tribunal especial para la defensa de Roma y recibió una condena de un año y tres meses, la cual cumplió en la cárcel de Roma.

Posteriormente es confinado en la isla de Ponza, donde permaneció hasta julio de 1939. Lo envían entonces nuevamente a Ventotene, donde estrechó amistad con varios antifascistas. Al terminar de cumplir la pena, en 1941, el director de la colonia penal de Ventotene solicita y obtiene que Gervasoni sea condenado a dos años suplementarios de confinamiento.

ÚLTIMOS AÑOS

Cuando recupera la libertad en julio de 1943 decide retornar a Venecia, su ciudad natal. Al entrar en contacto con las fuerzas armadas anglo-americanas se convierte en partigiano. En 1944 es capturado por los alemanes y deportado al campo de concentración nazi de Dachau, a 13 kilómetros al oeste de Munich, donde muere al inicio de 1945.

El Dia Internacional de la Memoria fue proclamado oficialmente por la Asamblea General de Naciones en 2005. La fecha elegida fue el 27 de enero en conmemoración de la liberación por las tropas soviéticas del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz en 1945.


Evangelismo y oración en el centro económico del mundo

Las iglesias en Davos, la pequeña ciudad que alberga el Foro Económico Mundial, realizaron diversas iniciativas para compartir el evangelio durante esta semana.

El Foro Económico Mundial tiene lugar en Davos, una pequeña ciudad suiza. / Gobierno de Zambia (Flickr, CC0)

FUENTES: AFP, Idea Spektrum, Evangelical Focus.
Davos, Suiza. Enero 25, 2019.

Tras cinco días de reuniones y ponencias, el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza) llega este viernes a su fin.

Más de 3.000 participantes (y otros 8.000 asistentes y personal) han venido a esta ciudad de poco más de 11.000 habitantes en el cantón oriental de Grisons.

Organizaciones internacionales, compañías poderosas, lobbies políticos, todos quieren ser parte de la reunión anual de Foro Económico Mundial. Pero también hay cristianos comprometidos aprovechan la oportunidad para unirse a la conversación.

Es el caso de la Iglesia Evangélica Libre de Davos, ubicada en el centro del pueblo. Su pastor Marc Schmed dijo a la Agencia France Press que él y otros miembros de la iglesia “se reúnen todas las noches para orar por el Foro Económico Mundial y por las decisiones que se toman aquí”. Durante esta semana, el edificio de la iglesia se alquila a una de las docenas de compañías que necesitan establecerse cerca de los principales escenarios de actividades.

También la Iglesia protestante en la ciudad ha estado abierta durante toda la semana, según el sitio web de noticias suizo Reformiert. Por las noches, se realizó una vigilia diaria de “oración y silencio” de unas tres horas de duración. La iniciativa comenzó hace 20 años. “No nos entendemos como un movimiento de protesta, sino como un contrapunto a la economía y al crecimiento. Dios nos ha llamado a una vida completa, pero esto no significa que nosotros, en el mundo occidental, debamos vivir desperdiciando recursos y explotando a otros en otro lugar”, dijo un representante.

Mientras tanto, un grupo de estudiantes suizos de Juventud con una misión (JCUM) también pasó algunos días en Davos, según la agencia de noticias evangélica Idea Schweiz. Su objetivo era iniciar conversaciones en las calles con algunos de los miles de asistentes.

Contaban con el apoyo de un equipo de evangelistas de Ucrania, que se centraron en las personas de habla rusa y ucraniana. Tuvieron la oportunidad de orar por personas, según explicó el evangelista Stephan Maag en Facebook: “Con ricos y pobres, solo queremos compartir el mensaje de amor y esperanza del evangelio”.

Además, el movimiento “prayforwef” (ora por el Foro Económico Mundial) también ha estado siguiendo de cerca la gran reunión en Davos. Según Idea Schweiz, este movimiento contacta a los asistentes del foro a quienes ofrecen orar por problemas específicos. Basándose en el mandato bíblico de orar por las autoridades (1 Timoteo 2: 2), el movimiento se compromete a que al menos una persona ore por el Foro Económico Mundial en cualquier momento durante la semana.


Un servicio de oración celebra la participación de las iglesias en la lucha contra la desigualdad

Servicio de oración celebrado en el Centro Ecuménico, el 21 de enero. Foto: ©Ivars Kupcis/CMI

Ginebra, Suiza. Enero 24, 2019.

“La desigualdad nos perjudica a todos y va en contra de la visión de Dios de una vida en abundancia para cada ser humano”, dijo Athena Peralta, secretaria ejecutiva del programa del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) sobre Justicia Económica y Ecológica, en un servicio de oración celebrado en el Centro Ecuménico de Ginebra, el 21 de enero, con motivo de la Semana de Acción contra la Desigualdad.

El CMI está decidido a reducir las desigualdades socioeconómicas, lo que también es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible proclamados por las Naciones Unidas.

“Junto con otras organizaciones religiosas”, agregó Peralta, “estamos abogando por políticas económicas y financieras nacionales y mundiales que tengan como objetivo redistribuir la riqueza y los recursos de manera más equitativa, para que todos, no solo unos pocos, puedan disfrutar de las bendiciones de Dios”, dijo.

Este año, la Semana de Acción contra la Desigualdad (18-25 de enero de 2019) coincide con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que tiene como tema para 2019, “la justicia, solo la justicia seguirás” (Deuteronomio 16, 18-20).

En el servicio de oración, la Dra. Ani Ghazaryan Drissi, secretaria ejecutiva del programa de la Comisión de Fe y Constitución del CMI, se inspiró en el tema de la justicia para formular el tema de la Semana de Oración de este año, cuyos recursos han sido preparados por las iglesias de Indonesia, un contexto fuertemente marcado por las desigualdades

“Las comunidades cristianas en un entorno así se vuelven conscientes de su unidad cuando se reúnen en torno a una preocupación común y en una respuesta común ante una realidad injusta”, dijo Drissi.

“Solo atendiendo a la oración de Jesús ‘que todos sean uno’ podemos dar testimonio de una unidad viva en la diversidad. Es a través de nuestra unidad en Cristo que podremos combatir la injusticia, la desigualdad y atender las necesidades de sus víctimas”, agregó.

La Alianza de lucha contra la desigualdad (Fight Inequality Alliance) es un grupo creciente de organizaciones internacionales y nacionales sin ánimo de lucro, de activistas de derechos humanos, grupos de derechos de las mujeres, grupos ecologistas, organizaciones religiosas, sindicatos, movimientos sociales y otras organizaciones de la sociedad civil, que se han unido para luchar contra la creciente crisis de desigualdad.


El metropolitano Vasilios de Chipre dice que adoptar medidas para la reconciliación ‘no es fácil’, pero que ‘debemos hacerlo’

Foto: Marianne Ejdersten/CMI

Por Marianne Ejdersten, directora de Comunicación del CMI

Chipre. Enero 23, 2019. La división de Chipre desde 1974 es uno de los problemas más prolongados en manos de las Naciones Unidas. A pesar del fracaso de las recientes negociaciones de paz, aún hay esperanza de que se resuelva el estancamiento en que se encuentra el proceso de unificación de la isla mediterránea. La Iglesia de Chipre, miembro fundador del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), se esfuerza por promover la unidad de la isla junto con otras iglesias del país. No obstante, reconoce que el primer reto es sanar las heridas causadas por la invasión turca hace cuarenta y cuatro años.

El metropolitano Dr. Vasilios, jefe de la diócesis de Constantia-Ammochostos de Chipre, condujo recientemente a un grupo de participantes en la reunión del Comité de Planificación de la Asamblea del CMI a la parte de la isla ocupada por Turquía. Fueron al monasterio y museo de San Bernabé y a la Iglesia de Agios Georgios Exorinos en Famagusta, al este de la isla.

Vasilios fue el anfitrión de una reunión del Comité de Planificación de la Asamblea del CMI que tuvo lugar del 9 al 16 de enero en Chipre. El metropolitano cree que allí donde los políticos han fracasado en salir del estancamiento que afecta al país, los líderes eclesiales y religiosos pueden desempeñar un papel decisivo en favor de la paz y la reconciliación.

Durante la invasión turca de Chipre en 1974, Vasilios sufrió la pérdida de familiares cercanos. No obstante, su esperanza de ver una isla unida y pacífica en la que convivan los chipriotas griegos y turcos, junto con otras comunidades, prevalece.

La invasión turca condujo a la partición de la isla, dejando el tercio septentrional habitado por los turcochipriotas y los dos tercios meridionales por los grecochipriotas, cuyo Gobierno está reconocido internacionalmente. La línea de alto el fuego de agosto de 1974 se convirtió en la zona de amortiguación de las Naciones Unidas, que divide al país en dos. Debido al conflicto y la partición de la isla, hasta 200 000 grecochipriotas y 65 000 turcochipriotas han sido desplazados.

La invasión turca a raíz de un breve golpe de Estado instigado por Grecia causó una destrucción masiva y la muerte de 6000 soldados y civiles (el dos por ciento de la población masculina en 1974). Además, otros 1619 hombres y mujeres, de los cuales 1536 eran grecochipriotas y 83 griegos, nunca regresaron a sus hogares y constan como desaparecidos.

En 1983, el área ocupada por Turquía se autoproclamó República Turca de Chipre del Norte, siendo solo reconocida por Turquía, que tiene más de 30 000 tropas estacionadas allí.

Identidad cultural y sanación de las heridas

Vasilios explica que la invasión turca dañó el patrimonio cultural y religioso de Chipre. La destrucción, dice, provocó daños a yacimientos arqueológicos, monasterios, iglesias antiguas, cementerios y monumentos importantes.

“Estos lugares de culto son extremadamente valiosos para los creyentes, ya que los acontecimientos de sus vidas están vinculados a estos lugares”, indica. “Se sabe que, además de imágenes sagradas, frescos y mosaicos, más de 500 iglesias del área ocupada han sido profanadas”, dice Vasilios en una entrevista.

“La sanación de las heridas no es fácil”, observa. “En cualquier familia de Chipre, es posible encontrar heridas causadas durante el período de la invasión turca”. “Conocemos a personas que han desaparecido y conocemos a personas que fueron asesinadas. He perdido a cinco familiares, entre los que figuran un tío y primos. Por lo tanto, debo repetir que adoptar medidas a favor de la reconciliación no es fácil. Pero debemos hacerlo”, prosigue.

“Debemos trabajar para lograr la reconciliación, la paz y la justicia en beneficio de la unidad de nuestro país”.

Vasilios señaló que se necesitan “medidas reales” que preparen el camino hacia una solución política. No obstante, ambos lados han sido incapaces de encontrar una solución. El primer paso hacia la eliminación de la frontera es restablecer las relaciones entre los ciudadanos corrientes, apunta. Para fortalecer estas relaciones, los dirigentes religiosos deben ayudar a crear un entorno que propicie la unidad de los chipriotas.

La división de la isla afligió profundamente al metropolitano Vasilios, que pasó su juventud en la zona ocupada por Turquía. El hecho de tener que cruzar la frontera cada vez que quiere participar en un evento de la iglesia es algo a lo que todavía no se ha acostumbrado. “Como obispo de la Iglesia de Chipre, debo acudir a varias celebraciones de la iglesia en el norte de la isla. Para mí, es un proceso muy doloroso que se me diga que esa parte de la isla no es mi país y que necesito un permiso para entrar”, confiesa.

Marianne Ejdersten, directora de Comunicación del CMI