
Ciudad de México, a 25 de febrero de 2019.
Amadas y amados pastores, pastoras, hermanos y hermanas de las congregaciones en el Estado de Morelos,
Hasta nuestra vista y oídos han llegado las noticias sobre el periodo de violencia que atraviesan las ciudades y poblados del Estado de Morelos. Citar los hechos criminales es en vano, pues ustedes conocen de primera mano lo que acontece cerca de sus hogares, lo cual tampoco es ajeno a la experiencia de sus hermanos y hermanas en los estados de Guerrero, Estado de México y la Ciudad de México. Un velo negro se cierne sobre nuestra tierra, trayendo dolor, miedo y muerte a nuestro pueblo.
Como Obispo y como Conferencia Anual de México no somos ajenos a sus miedos y desafíos. Hemos escuchado de primera mano lo que ustedes sienten y deben atravesar a diario. Deben saber que hay centenares de hermanos y hermanas que oramos por ustedes, que nos preocupamos por la situación que prevalece y que, si bien poco podemos hacer para detener de tajo la violencia, estamos listos para ayudar en todo aquello en lo que sí podemos colaborar.












