Cápsulas de Discipulado

Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico

C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama

MINISTRAR A OTROS: TOME SU CRUZ

Recordemos la meta y propósito de los discípulos de Jesús: 2 Timoteo 2:21, “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto a toda buena obra”. Aquí, Pablo insiste ante Timoteo (su discípulo) para que sea la clase de discípulo que Jesús pueda usar para sus más nobles propósitos. Deje que Dios lo use como un instrumento de su voluntad; y también recordemos que estamos en el CÓMO del discipulado cristiano y la sexta disciplina que el discípulo debe tener en su vida es “Ministrar a otros”.

Cuando Cristo es el centro de nuestra vida, ¿Cómo servimos a los demás? ¿Qué debemos hacer como discípulos de Cristo? Son infinitas las oportunidades que se nos presentan de prestar algún servicio sacrificial a otros. La disciplina de “ministrar a otros”, no significa hacerse pastor u otra clase de obrero de la iglesia. Cada creyente es un ministro si sigue a Jesús y sirve a los demás al igual que Él lo hizo.

LLEVAR SU CRUZ

Para aprender como un discípulo ministra a otros, repasemos Lucas 9:23, en el que Jesús esbozó los propósitos básicos de un discípulo, que son:
• Cuando puso a Cristo en el centro de su vida, el propósito fue la negación de sí mismo;
• Cuando recibió los principios bíblicos de testificar al mundo y reproducir su fruto espiritual, el propósito fue el mandamiento de seguir a Cristo.

En esta cápsula, el propósito es la decisión de llevar la cruz. Para Jesús, la cruz significó darse a sí mismo para redimir al mundo. Para los discípulos, llevar la cruz significa prestar servicio a los demás en forma voluntaria, restaurativa y sacrificada. Se entra en el ministerio de Jesús y sus discípulos, llevando la cruz.

Lea Juan 12:24. Morir a la antigua manera de vivir, hará que surja una vida nueva. Como discípulo de Jesús, tendrá que morir a su antigua manera de vivir antes de poder consagrarse a Cristo. La negación de sí mismo recalca el acto de dejar de dedicarse a usted mismo para consagrarse a Jesús. Tomar la cruz implica servir, en unión con Cristo, al mundo necesitado. El primer resultado será una visión nueva de uno mismo, el segundo será una visión nueva de la necesidad del mundo.

Lea Lucas 14:27. Si usted rehúsa cargar su cruz, no podrá ser un discípulo de Jesús. Para seguir a Cristo tendrá que cargar su cruz.

Lea Filipenses 2:8. Pablo explica por qué Jesús estuvo dispuesto a tomar su cruz. Jesús fue obediente a la voluntad del Padre para su vida, aun cuando esto significare morir en una cruz. Jesús es nuestro ejemplo y aprendemos que llevar la cruz, tiene dos características:
(1) Es una decisión voluntaria, y
(2) Es un acto de obediencia.

Cuando uno deja de cargar su cruz, es un acto de desobediencia a Cristo, porque llevar la cruz es una orden directa de Cristo. Obedecer las órdenes de Jesús es el motivo principal de llevar nuestra cruz.

Lea Juan 15:13. Establece el valor que le atribuyó Jesús al servicio sacrificial por los demás. Jesús dijo que un discípulo ministra a los demás, aunque esto implique, experimentar tribulaciones o dar su vida.

Si Cristo está en el centro de su vida, crecerá como discípulo de Jesús, mediante la disciplina de “ministrar a otros”. Conforme vaya creciendo en la gracia de nuestro Señor Jesucristo, irá extendiendo sus manos hacia los demás, a través de todo tipo de servicios. El discípulo lleva la cruz de Cristo, aunque esto signifique experimentar dificultades.

GUÍA DE COMUNIÓN CON EL MAESTRO
Lea Lucas 10:26-35. La parábola del buen samaritano es la más conocida de todas las historias de Jesús (la única que le hace competencia es la del relato del hijo pródigo). La persona que uno menos espera que ayude al hombre que ha sido robado y golpeado, se detiene y lo salva, mientras que aquellos que uno pensaría que deberían ser los que primero debían ayudarlo, pasan de largo.
El Hno. Cuau comparte como le habló Dios a través de este pasaje bíblico.

¿QUÉ ME DIJO DIOS?
Debemos tratar a nuestro prójimo con amor, tal como lo hizo Jesús con nosotros y como lo hizo el samaritano con el hombre herido.

Para el experto en la Ley, era un asunto a discutir. Para los ladrones, alguien que podían despojar. Para los religiosos, un problema que debía evitarse. Para el mesonero, un cliente a quien servir por un precio. Para el samaritano, un ser humano valioso, al que había que cuidar y amar.

¿QUÉ LE DIJE YO A DIOS?

Gracias por revelarme el amor al prójimo.

Ayúdame a entender que la carencia de amor es a menudo fácil de justificar, a pesar de que nunca el amor de Dios debe faltar en la vida de todo discípulo.

Nunca debo olvidar que mi prójimo es cualquier ser humano que esté en necesidad, sin importar raza, credo ni procedencia social.

Ayúdame a comprender que el amor significa hacer algo para suplir la necesidad de alguien. No importa dónde viva, hay gente necesitada a mi alrededor.

Padre, no existe razón justificada para negarme a brindar ayuda y amar a mi prójimo como a mí mismo, segundo gran mandamiento que declaro mi Maestro Jesús.

FE EN ACCIÓN

Querido hermano, recuerde que cada hijo de Dios es un ministro. Si sigue a Jesús y sigue a los demás como Él lo hizo, con un amor sacrificial. El Señor Jesús lo llama a llevar su cruz, prestando servicio a los demás en forma voluntaria, restaurativa y sacrificada. Recuerde: el discípulo de Jesús es establecido en el ministerio de Jesús y sus apóstoles, llevando la cruz. ¡Anímate, hermano! Y cumple en obediencia el mandato de Jesús inscrito en Lucas 9:23, “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese así mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”

LA PALABRA DE DIOS TRANSFORMA VIDAS Y DA UNA VIDA CON PROPÓSITO, VIDA ABUNDANTE, VIDA VICTORIOSA Y VIDA ETERNA.

Que Dios “te bendiga y te guarde, que Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.” Y recuerden hacer del día del Señor: un día santo, un día saludable y un día feliz.

Hno. Cuau.

Tomado y adaptado del libro “Vida Discipular”, así como de compartir mi experiencia con Dios.