Colegio Palmore

24 DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL DEL METODISMO

El metodismo, la Educación y la Justicia Social

El Metodismo surgió en el seno de la Iglesia Anglicana que a su vez tuvo su antecedente en la Reforma Protestante del siglo XVI. Se inició con el gran avivamiento evangélico que conmovió y transformó a la Inglaterra del siglo XVIII. Se inspiró en la vida y las enseñanzas de John Wesley, acreditándose a su hermano Charles Wesley y a George Whitefield haber sido líderes de significación en ese movimiento.

En etapa formativa, compuesto por varios movimientos y estructuras eclesiales, tomó los valores wesleyanos imprimiéndoles un fuerte impulso misionero con un doble objetivo: evangelizar (cristianizar) y reformar la sociedad (principalmente a través de la educación y la temperancia). Para 1785 los líderes de la Iglesia Metodista Episcopal (IME) se propusieron cumplir esta misión en todo el continente, tanto dentro de Estados Unidos como en el extranjero. Por lo tanto, las denominaciones metodistas fueron de las primeras agrupaciones evangélicas en llegar a suelo mexicano (Martínez, 2012).

La Iglesia Metodista se distingue de muchas otras ramas del cristianismo por su capacidad de auto reforma y la manera en que la ejerce. Desde el Gabinete General y los Obispos hasta el más nuevo de sus miembros en plena comunión, tienen la facultad de hacer propuestas que pueden culminar en un cambio para que se dirija la vida de la Iglesia en una forma más adecuada para lograr su misión.

En la actualidad hay aproximadamente 90 millones de metodistas en el mundo. Porcentualmente el país con más metodistas es el Reino Unido (11,6 %), pero en cantidad es en Estados Unidos.

El corazón ardiente de Jonh Wesley

La mayor experiencia de su vida se efectuó en una reunión de oración celebrada en una casa de las calles de Aldersgate, en Londres, el 24 de mayo de 1738. Pasó por la experiencia paulina de que no es por el propio esfuerzo, por muy sincero o intenso que sea, que el hombre alcanza la vida y la paz, sino por la gracia de Dios en Cristo Jesús mediante la fe personal. Fue tan intensa la experiencia de su conversión evangélica que él mismo sintió que su corazón ardía con un fuego extraño. Lo que sucedió aquella noche Juan Wesley lo expresa en su Diario con las siguientes palabras:

“Siento que en verdad confío solamente en Cristo para ser salvo; y me ha sido dada la certidumbre de que Cristo me ha redimido de mis propios pecados, y que me salva de la ley del pecado y de la muerte”.

Wesley jamás pensó organizar una nueva Iglesia. En su obra siguió, igual que Pablo, la clara dirección de Dios: Primero, predicar el evangelio a las clases menesterosas y que además no eran atendidas por la Iglesia oficial ni por su clero; y segundo, cuidar de aquellos que se iniciaban en la vida cristiana. (Iglesia Metodista de México, A.R., 2014).

El reto de las escuelas metodistas hoy

Creemos entonces, que todo lo anterior está en el corazón de Dios. Es por ello que en nuestro quehacer diario, cualquiera que éste sea, pero sobre todo en nuestra trinchera como lo es la educación, vivamos en la verdad de la verdadera religión:

“…Atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo”.

Santiago 1:27 (NVI).

¿Están permeando en nuestras instituciones educativas estos principios? ¿Educamos para la justicia social? ¿Usamos la formación académica para hacer discípulos? ¿Nos distinguimos entre otras escuelas como personas apasionadas por la Salvación de otros? ¿Los valores que nos rigen, tienen un fundamento bíblico? ¿Buscamos sembrar con ahínco La Palabra? ¿Le estamos presentando a Jesús a nuestros alumnos?

Nuestros tiempos, entre otras muchas cosas, se caracterizan por la subjetividad, es entonces necesario que tengamos posturas definidas, sobre los diferentes temas de los que adolecen una sociedad plasmada de sincretismo como la nuestra. Pidamos sabiduría al Señor (Santiago 1:5), para aconsejar sabiamente a cada alumno, para entregarnos y compartir el Evangelio a través de cada actividad.

Agradecemos a Dios la oportunidad de poder contarle a nuestros alumnos testimonios como los de John Wesley, un corazón ardiente que lo llevó a predicar La Palabra, siendo obediente a nuestra Gran Comisión: “Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mt. 28:19).

Bibliografía

Iglesia Metodista de México, A.R. (2015). Iglesia Metodista de México. Recuperado el 13 de Mayo de 2019, de Historia de la Iglesia Metodista de México: http://www.iglesia-metodista.org.mx/nosotros.html

Iglesia Metodista de México, A.R. (2014). Disciplina de la Iglesia Metodista de México, A.R. México. Obtenido de Iglesia Metodista de México, A.R.: http://www.iglesia-metodista.org.mx/assets/disciplina_immar_2010_2014.pdf

Martínez, R. J. (2012). El metodismo ante la Revolución: El Abogado Cristiano y el levantamiento maderista. Scientific Electronic Library Online (SciELO).