Cápsulas de Discipulado

Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico
LA PERSONALIDAD DEL DISCÍPULO: EL HOMBRE NATURAL

C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama

Estamos compartiendo “el cómo del discipulado bíblico”, como fruto de mi experiencia con Dios en el “Ministerio de Formación de Discípulos Espirituales, Discípulos Reproductores y Discípulos Colaboradores de mi Dios y Señor”.

Comentario del Hno. Cuau

A través de la Biblia, Dios me ha revelado que en el mundo existen tres tipos de hombres:

En 1 Corintios 2:14 dice “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”.

La Biblia nos habla del hombre natural. En 1 Corintios 3:1-3 menciona “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales, pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?

La Biblia nos habla del cristiano carnal. En Gálatas 2: 20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó así mismo por mí”. Y en 1 Tesalonicenses 5:23-24 menciona “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará”. La Biblia nos habla del cristiano espiritual.

LAS CONDICIONES DEL HOMBRE NATURAL DE HOY

El hombre natural es egocéntrico y está dispuesto a la tentación y al poder de Satanás. Dicho hombre natural, está en el proceso de morir espiritualmente y no puede hacerse para atrás, no puede relacionarse adecuadamente con Dios, pues ha cerrado la puerta del espíritu. En la Biblia se declara en 1 Corintios 2:14, “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”.

Sus pensamientos son influidos por la maldad, al hombre natural sus emociones lo dominan; su voluntad es débil. Incluso las personas disciplinadas y de voluntad fuerte son incapaces por sí mismas, de vencer los efectos de la carne. No importa cuántas cosas buenas haga usted, la Biblia dice que la persona en la carne, no puede agradar a Dios.

Romanos 8:8 dice “Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”. El hombre sólo puede acercarse a Dios según el Espíritu Santo lo atraiga. Juan 6:44 dice “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere, y yo le resucitaré en el día postrero”.

Dios ama a los hombres naturales, a pesar de que sea pecador. Él envió a su Hijo a pagar el precio de los pecados suyos, para que no pereciera sino que tuviera vida eterna. Jesús murió en la cruz para salvarlo del pecado y la muerte espiritual, y para acercarlo a Dios. Después de resucitar, Jesús ascendió al cielo, pero no lo dejo solo. Él envió al Espíritu Santo a la tierra para atraerlo a usted hacia Dios. El Espíritu Santo puede hablarle al hombre natural, incluso si ha cerrado la puerta del espíritu. Cuando el hombre natural abre la puerta del espíritu, el Espíritu de Dios entra en su personalidad y su espíritu vuelve a nacer y a vivificarse.

FE EN ACCIÓN

Querido hermano, lo invito a hacerse las siguientes preguntas: ¿Sigo siendo un hombre natural, que no puedo discernir la Palabra de Dios? ¿No me he arrepentido verdaderamente de mis pecados? Recuerde que Dios lo ama, Él no está en contra de la persona pecadora, está en contra del pecado, Él envió a su Hijo a pagar el precio de los pecados suyos, para que no pereciera sino que tuviera vida eterna. Es el momento de detenernos en nuestro caminar diario y tener un encuentro o reencuentro con su Dios y Señor. La Biblia declara en 1 Juan 1:9-10 que “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros”.

La palabra de Dios transforma vidas y da una vida con propósito, vida abundante, vida victoriosa y vida eterna.

Que Dios “te bendiga y te guarde, que Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. Y recuerden hacer del día del Señor: un día santo, un día saludable y un día feliz.

Hno. Cuau.

Tomado y adaptado del libro “Vida Discipular” y compartir mi experiencia con Dios.