
CARTA DE NUESTRA MISIONERA EN KATAKAIBOS, AMAZONIA DEL PERÚ
Conociendo nuevos horizontes
Pbra. Militsa De Gyves
Misionera a los Katakaibos
Nuevamente me comunico con ustedes y, como siempre, con mucha emoción les comparto todas las maravillas que Nuestro Buen Padre permite que sucedan a este lado del continente.
Hace algunas semanas recibí una invitación para apoyar como traductora en un equipo médico, en especial he tenido el gozo de ayudar en esta área por lo que con mucha alegría y revisando los tiempos de trabajo de nuestro equipo, dije que sí sería una bendición participar sirviendo en esa área.
“Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la Palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros” (2 Tesalonicenses 3:1).
Nuevas experiencias, nuevos lugares, nuevos amigos. El trabajo misionero era un sitio totalmente desconocido para mí, tendríamos que llegar a un lugar llamada Sepahua, así que comencé a buscar dónde era el sitio. Aunque no conocía a nadie ni siquiera a los organizadores con anterioridad, me sentí muy confiada ya que también iría otra misionera que desde hace ya años somos amigas. Su nombre es Gioconda, por lo que el viaje se hizo más emocionante.
Algo que también fue nuevo para mí fue volar en avioneta y poder contemplar la hermosura de la creación desde los cielos.
Llegamos a Sepahua, donde fue nuestra base de trabajo y a donde cada noche volvíamos para dormir. A nosotras nos tocó trabajar con los dentistas, quienes atendieron a un gran número de personas cada día.
Trabajamos en las comunidades nativas, así que dos días viajamos en bote, primero a la comunidad de Miaria y después a Bufeo Pozo, ya que el tercer día las consultas fueron en Sepahua.









