Carta Pastoral en Memoria

Carta pastoral por la partida del Dr. Eduardo Aboudi Dallal y Castillo

CONFERENCIA ANUAL DE MÉXICO

Dr. Moisés Morales Granados
Obispo

Ciudad de México, a 8 de enero de 2020.

A la Conferencia Anual de México

“Vendrás en la vejez a la sepultura, como la gavilla de trigo que se recoge en su tiempo”.

Job 5:26

IN MEMORIAM
Estimados hermanos/as,

El pasado 30 de octubre de 2019, el Dr. Eduardo Aboudi Dallal y Castillo fue llamado a la presencia de Dios luego de una vida larga y fructífera. Damos la gloria a Dios por su vida y legado, el cual fue y sigue siendo de bendición a su familia, los cercanos de su corazón, la Iglesia, la academia e innumerables personas en diferentes contextos.

Eduardo Dallal fue miembro de la Iglesia Metodista de México ubicada en Gante no. 5, donde inició a caminar su fe junto a su familia. Ahí trabajó con ahínco por el bienestar de la iglesia, ejerciendo diferentes ministerios y cargos. También fue estudiante del Instituto Ecuménico del Consejo Mundial de Iglesias en Bossey, Suiza, donde creció en su conocimiento bíblico teológico y se entrenó en el diálogo entre diferentes iglesias. También fue profesor del Seminario Metodista “Dr. Gonzalo Báez Camargo” en el área de psicología pastoral, siendo pilar fundamental en la formación de pastores y pastoras de varias generaciones.

Su desarrollo académico y profesional fue sobresaliente. Como médico cirujano, psiquiatra y psicoanalista pudo estudiar en la Ciudad de México (UNAM), el Hospital McGill (Montreal, Canadá) y en universidades en Nueva York y Chicago (EUA). Además, fue generoso y prolífico escritor y participante en obras sobre sus áreas de especialización. Su vocación lo llevó a establecer un consultorio especializado en psiquiatría y psicoanálisis en donde sirvió hasta el final de su vida.

Estas breves palabras no intentan abarcar la vida de nuestro distinguido hermano y, sin duda, son insuficientes para expresar la gratitud que esta Conferencia tiene por su ministerio en la iglesia y en el mundo. Sin embargo, es mi deseo que su vida y su legado sea de inspiración para las nuevas generaciones de metodistas como ejemplo de la posibilidad de ejercer las vocaciones dadas por Dios en la iglesia, la academia y el mundo.

Nuestro hermano, Dr. Eduardo Dallal, fue ejemplo de aquello que hemos sido llamados a ser: luz en el mundo. La confianza cristiana nos lleva a afirmar que nuestro hermano es ahora parte de la “nube de testigos” de la fe que nos rodea e inspira a seguir en nuestro caminar.

Sea la paz con la familia Dallal-Fratz.

En Cristo, el Señor de la Vida.
Obispo Moisés Morales Granados.