Tu Casa y tu Familia en Dios

Evitar las consecuencias

La tentación de evitarle el dolor a quienes amamos.

“Los que pierden los estribos con facilidad tendrán que sufrir las consecuencias. Si los proteges de ellas una vez, tendrás que volver a hacerlo”

Por años evitó que su hijo sufriera. Le facilitaban todo lo que podían; omitían regaños porque era “su bebé”. No cumplían los castigos que le anunciaban y cualquier deseo que expresara, esa concedido. Así criaban unos padres a su hijo.

Cuando ellos veían que alguien se extrañaba por esa formación, ellos se justificaban diciendo: No es consentido, lo estamos criando con amor.

Este niño terminó su vida a los 17 años en un accidente automovilístico por exceso de velocidad, en un coche nuevo que le habían comprado sus papás.
Proteger a los que amamos de las consecuencias de sus decisiones, realmente es NO amarlos; lo que estamos haciendo en verdad, es dañarlos.
¿Quieres que tus hijos no sufran? Enséñales a sufrir un poco. El sufrimiento les hará entender, que todas sus decisiones tienen consecuencias.

Y así nuestro Papá Dios. Si concediera cada una de nuestras peticiones, viviríamos haciéndonos daño. Pero como el mejor Padre que es, sabe bien lo que necesitamos, y no da a su tiempo todo con amor. Además, permite que nuestras decisiones nos alcancen, nos agraden o no; pero al final, todo nos ayudará para bien.

¿Has estado evitando las consecuencias de las decisiones de tus hijos? ¿Estás dispuesto a formar hijos débiles o hijos fuertes? ¿Cómo es tu relación de hijo con tu Papá Celestial?

Tu casa y tu familia en Dios

“Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”.

Deuteronomio‬ 6:5-7

¿Cómo ves a tus hijos siendo adultos? ¿Cómo será la relación con tu cónyuge cuando estén solos?

La permisividad era un lujo que los judíos no podían darse. Dios les dio una lista de bendiciones por obedecer en Deuteronomio 28. Seguido de estas bendiciones, había una lista de maldiciones por desobedecer.

En estos tiempos, la permisividad busca entrar a los hogares de los hijos de Dios. A través de los años, he escuchado muchas veces esta conversación: “No tengo bienes, así que la mejor herencia que le puedo dejar a mis hijos, es el estudio”.

¡Qué declaración tan equivocada! La mejor herencia que le podemos dejar a nuestros hijos, es el amor a Dios. Por este pensamiento, vemos que nuestros hijos tienen una fe endeble.

Dios dio un mandato, cuando tuvieras hijos, tenías que enseñarles una oración apenas suplieran hablar, el “Shema” (escucha).

Escucha Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es, y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, Y de toda tu alma y con todas tus fuerzas. ¿Estás dispuesto a enseñarle esta fe a tu descendencia? ¿Estás dispuesto a frenar la permisividad? Hijos triunfadores no son aquellos que alcanzan riquezas, hijos triunfadores son aquellos que aman a Dios y tienen comunión con Él.

Ser un buen padre

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella”.

Génesis‬ 3:6

En mi ministerio como Capellán, conocí niños que eran dejados en el colegio a las 7:00 am y recogidos a las 8:00 pm o aún después. Para algunos de ellos, el colegio se volvió su casa. Los padres estaban ausentes porque ambos trabajaban gran parte de día. Todo con el afán de tener una buena fluidez de dinero. Buena casa, buenos coches, medicina privada, educación privada, buena ropa, viajes y demás.

Incapaces de corregir a sus hijos por sentirte culpables, los niños crecen criados por “extraños”, que irónicamente se convierten más en familia que la propia familia; y terminan como adolescentes y adultos “mal criados” y frustrados, con relaciones y vidas tóxicas, salvo hermosas excepciones.

Pero también veo otros padres que, si bien no tienen muchos recursos económicos, SÍ viven más relacionados con sus hijos. Tratan y se esfuerzan por criarlos en el camino de Dios, enseñándoles a amar a Dios, amar al prójimo y ser de bien a la sociedad.

Y, sin embargo, sus hijos toman malas decisiones. Finalmente, todos los hijos son personas que deciden tarde o temprano, el rumbo de sus vidas. Párrafos arriba, les compartí sobre la mejor herencia que les podamos dejar, la fe en el Señor Jesús. Pero al final, así como la salvación, cada uno decide.

Nuestro trabajo es orar para que sean sensibles a la voz de Dios y vengan a pies del Señor Jesús, y entre más jóvenes lo hagan, mucho mejor. Si tú has criado a tu hijo en el camino del Señor, y ahora está alejado de Dios, tranquilo, sigue orando. NO eres un mal padre, tu hijo está viviendo su experiencia personal.

Piensa en esto: ¿Quién es y ha sido el mejor Padre de toda la historia? ¡Por supuesto! El Padre celestial. Él tuvo dos hijos, los primeros dos hijos de Dios que la Biblia registra. Adán y Eva. Ellos caminaban con Dios, platicaban cara a cara con Dios; ¡Dios mismo los educaba!

Y, sin embargo, ¡le fallaron! Hicieron exactamente lo que Dios les dijo que no debían hacer. ¿Dios fracasó? No, sus hijos decidieron. Pero Dios no dejó de amarlos y les prometió redención.

Ama a Dios, enseña a tus hijos a orar, a leer la Biblia y llévalos tú mismo a conocer a Dios. No es el privilegio de la iglesia, es tu privilegio llevarlos a conocer a Dios.

Sé un buen padre.

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”.

Proverbios‬ 22:6