Esto un Día Terminará

Esto un Día Terminará

Ana Borunda

La reconstrucción de nuestras Iglesias será difícil, pero ¡Dios está con nosotros! Hay esperanza en ver el futuro y sonreír.

Meses atrás, cuando las Iglesias cerraron por primera vez, recuerdo la expectativa del regreso, “¿Qué hará el Señor? ” ¿Llegará un avivamiento?” “¡es tiempo de revalorizar a la Iglesia!” “No podemos volver igual”.

Hoy con tristeza veo que volver no es opción. Hay tanto pánico social que ya no emociona el regreso a nuestras comunidades de fe.

Cuando pienso en el momento que hayamos ganado la batalla. ¡Puertas abiertas!, imagino que el regreso será muy diferente a lo que soñábamos en un principio. Lo visualizo como cuando en las películas, los soldados vuelven a casa, después de la guerra; ya pasó lo peor; pero, los soldados llegan heridos, ya no son los mismos, infinidad de historias, dificultades físicas, otros. con pesadillas por las noches.

A veces imagino a algunos arrastrando los pies, como diría el poeta Romero, “cansados del camino”, otros, con la tristeza y desilusión de ver sillas vacías por los que se fueron, e incluso otros, frente a una dolorosa vacante en el púlpito; su líder ya no está.

Tengo muy presente, antes de la pandemia, era común decir, “La Iglesia necesita una sacudida” y bueno, espero que después de esto, no tomemos a la ligera ese tipo de comentarios que a veces demuestran un sentido de superioridad. No teníamos en cuenta todo el dolor que un momento histórico trágico conlleva; ni tampoco que, quizás, nuestra fe necesita raíces más profundas.

Como pastor, las palabras de ánimo se desvanecen ante la pérdida de trabajo, la soledad y la muerte. La frustración de no poder estar con tu iglesia para dar un abrazo es inexplicable.

Solo me resta compartir tres reflexiones que llevo en mi corazón para seguir, que, si bien no alivian el duelo presente, sí mitigan. La palabra clave en cada uno de ellos es: ESPERANZA.

1. LA ESPERANZA EN EL ACTUAR DIVINO

la revelación más profunda del carácter de Dios está en la debilidad, el sufrimiento e incluso la muerte, para muestra, un botón: Jesús.

Timothy Keller señala que el pueblo que veía a Jesús morir en la cruz solo veía oscuridad, y dolor. Dios contemplaba el mayor acto de Salvación de la historia.

La razón humana no concibe que Dios esté obrando a través del sufrimiento. La esperanza nos ayuda a confiar que Dios sigue actuando, aunque la oración parezca retumbar en el vacío.

2. LA ESPERANZA EN QUE SEREMOS COMO ÉL

Uno de los grandes propósitos de la Salvación en Jesús, es redimir la Imagen de Dios en nosotros. Ahora es posible por medio de Jesús.

Por lo que nuestra función en la tierra es poder ser esa imagen que alguna vez se perdió, esa imagen de Cristo. Cuando entendemos esto, entonces podemos leer correctamente Romanos 8:28 Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito.

Este versículo es muy usado en los momentos de prueba, pero el sentido completo viene en el versículo 29: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que sean hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”.

La intención de Pablo es decirnos que todo es para bien, y todo será útil para ser hechos a la imagen de Dios. Todos nuestros pesares, en Cristo tendrán el propósito de forjarnos y parecernos más a él.

Al final del día, que todo esto sirva para ser perfeccionados a Imagen de Cristo. Así sea.

3. LA ESPERANZA DE UN MUNDO MEJOR 

Calvino decía que “La fe se apoya en la esperanza y se apresura a ir más allá de este mundo”. Por tanto, amigos, nuestro deseo de justicia no es en vano, Algún día, los abusadores, los terroristas y las personas malvadas de este mundo comparecerán ante la justicia. Y no sólo eso. El dolor se habrá ido.

La Esperanza radica en que esto un día terminará.

“Aunque es imposible no preguntarse si Dios pudo haber hecho todo esto de otra manera, sin permitir toda la miseria y el dolor, la cruz nos asegura que, cualesquiera que sean los consejos y propósitos insondables detrás del curso de la historia, todos surgen de su amor por nosotros y su compromiso absoluto con la Salvación. EL DOLOR NO TIENE QUE SER ELIMINADO, SINO SAZONADO Y SOSTENIDO CON AMOR Y ESPERANZA” (Timothy Keller)

La reconstrucción de nuestras Iglesias será difícil, pero ¡Dios está con nosotros! Con estas tres verdades presentes, hay esperanza en ver el futuro y sonreír.

Pero yo estoy convencido de que llegaré a ver la bondad del Señor a lo largo de esta vida.

Salmo 27:13

¡Gracias por leer hasta aquí!

Pastora Anita.

Tomado del Facebook Ana Borunda, 21 de noviembre de 2020.