Día: 30 de junio de 2021

EDITORIAL

EDITORIAL

La iglesia en la pospandemia

La Iglesia del Señor es, además del cuerpo místico de Jesús mediante el cual se hace realidad el amor de Él por la humanidad de una forma tangible y cotidiana, una comunidad que permite vivir los valores del Reino. Es una verdadera comunidad de fe en donde se hace realidad esa ciudadanía que proclamamos cuando le decimos a alguien: “Jesús te ama, ven a Él. Recíbelo; síguelo y acepta la transformación a tu vida que sólo encontrarás en sus brazos”. Es en la Iglesia, en donde hallará sentido esta invitación, como un ejercicio cotidiano de identidad en el amor hacia Dios y hacia el prójimo.

Por tanto, la iglesia representa esa conexión significativa que nos hace un desafío permanente a permanecer y vivir el Evangelio.

Por otro lado, vivimos una época muy interesante para la vida de las comunidades humanas en general. La pandemia que ha azotado al planeta en los últimos años ha hecho nos cuestiona profundamente en las formas y modos de socialización. La Iglesia no puede, no debe ser ajena a este análisis y está obligada a afrontar los retos de la era pospandemia; uno de los primeros es la indiferencia, que muchos han descubierto en el “no pasa nada” si no participo en una comunidad de fe.

Otro de los retos mayúsculos es la nueva forma de relacionarse y comunicarse. Y aquí es donde la Iglesia Metodista de México tiene mucho que aportar, debido a nuestra herencia doctrinal y a nuestro propósito de cumplir el mandato de Jesucristo predicando el Evangelio, hacer discípulos, enseñar y sanar todo dolencia del pueblo, reconociendo que la misión integral de la Iglesia será la evangelización y el discipulado a través de los imperativos fundamentales de proclamar las Buenas Nuevas como principio evangelizador, cultivar el crecimiento espiritual de los creyentes, aliviar las carencias materiales de los necesitados y practicará la mayordomía cristiana.

Seguir leyendo «EDITORIAL»
Comprendiendo al Espíritu Santo

Comprendiendo al Espíritu Santo

Si no comprendemos el lenguaje y la acción del Espíritu Santo, no comprenderemos a Dios.

Julio Pérez

Para muchos todavía sigue siendo un misterio conocer y comprender al Espíritu Santo. Algunos lo elevan a categoría de casi inalcanzable, mientras otros lo explican como si el Espíritu Santo fuese una fórmula mágica o un talismán. 

Voy a tratar de ser simple y directo sobre este importante tema. Hace algún tiempo fui desafiado a indagar sobre la visión carismática de Lucas, escritor del Evangelio que lleva su nombre y autor del libro de los Hechos. Descubrí que Lucas, el médico amado, también era historiador y un hombre de su tiempo, pero por lo que leemos y sabemos de sus dos libros en el Nuevo Testamento, era un hombre profundamente carismático, no estaba condicionado en absoluto por su formación intelectual. En definitiva, no era un cristiano racionalista ni estaba cautivo del humanismo greco-latino. Lucas vino a ser algo así como el reportero del Espíritu Santo para su época.

La lectura y relectura de Hechos de los apóstoles me llevó a reflexionar sobre uno de los aspectos que yo considero más importantes acerca del Espíritu Santo y es cómo comprender al Espíritu Santo. Porque si no comprendemos el lenguaje y la acción del Espíritu Santo, no comprenderemos a Dios. Para entender a Dios hay que conocer al Espíritu Santo. Jesús dijo: “Pero cuando el Espíritu de verdad venga, os guiará a toda la verdad…”  Juan 16:13. El Espíritu habla lo que oye, porque todo asunto divino se decide en el consejo trinitario y este actúa interdependientemente.

Seguir leyendo «Comprendiendo al Espíritu Santo»
Serás medido

Serás medido

David Almanza Villalobos

“Más bienaventurado es dar que recibir”.

Hechos 20:35

Cuando damos, estamos imitando el carácter de Cristo quien se dio a sí mismo para salvarnos. Damos por amor, damos por agradecimiento, damos por imitación de Cristo, damos porque si no lo hacemos, entonces nos ahogamos en materialismo.  

Jesús dijo que por por nuestros frutos seríamos conocidos ¿Qué clase de fruto hay en mi árbol? No podemos dar lo que no tenemos. ¿Cómo es nuestro carácter, cristocéntrico o egocéntrico? De la respuesta que demos dependerá la naturaleza de nuestro dar. Si nuestro carácter es cristocéntrico, nuestro dar estará pleno de una actitud de amor, liberalidad, generosidad, sensibilidad y empatía por las necesidades del otro; mentalidad de abundancia. Por el contrario, si es egocéntrico, estará lleno de egoísmo, interés y mezquindad; mentalidad de escasez. 

Me encanta lo que escribe Pablo en 2 Corintios 8:9: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”.  

Seguir leyendo «Serás medido»
El racismo y la Gran Comisión

El racismo y la Gran Comisión

Reflexiones mundiales sobre un pecado universal.

Jennifer Javed Khan, Rebecca Yin Foo, Paul Lewis y Susan Ann Samuel

En la primera parte de este artículo,[1] discutimos los distintos enfoques del racismo y se nos recordó que, como cristianos, “tanto la evangelización como la participación sociopolítica forman parte de nuestro deber cristiano”.[2]

En esta parte, aportamos algunas reflexiones más desde perspectivas mundiales para enfatizar cómo el racismo, bajo sus múltiples matices, puede insensibilizar nuestra conciencia y debilitar nuestra convicción. Somos guardas de nuestros hermanos, buenos vecinos, y no meros espectadores. ¿Lloramos con los que lloran? ¿Cómo podemos ser solidarios con los vulnerables, los marginados?

Crear un corazón solidario

Las protestas contra el racismo en Estados Unidos y en todo el mundo me hicieron reflexionar más profundamente sobre los versículos de Génesis 1:26-28. Dios nos creó a todos a su imagen y semejanza. ¿Por qué tratamos a una persona mejor que a otra? ¿Por qué se considera a una persona superior a otra con menos dinero en su cuenta bancaria? ¿Por qué el origen de una persona debería definir su futuro? Un buen ejemplo son los «gemelos Singerl» que permanecieron en el mismo vientre durante nueve meses pero nacieron con distintos color de piel. Si Dios no tiene ningún problema con el color de nuestra piel, oscuro o claro, ¿por qué nosotros sí?

Seguir leyendo «El racismo y la Gran Comisión»
Sociedad reconciliada

Sociedad reconciliada

Ignacio Simal

¡Cómo nos gustaría vivir en una sociedad reconciliada! Pero visto lo visto, ese sueño pareciera ser un imposible. Sin embargo existe la posibilidad de crear, por la fuerza del Espíritu, espacios sociales (comunidades) donde se experimenta una reconciliación entre los miembros que la conforman que apunta a la reconciliación de todas las cosas en el Cristo. ¿Es eso también un sueño imposible?

La verdad sea dicha, afirmar la imposibilidad de construir una comunidad caracterizada por la reconciliación es negar la gracia y la misericordia divinas, el Evangelio y el poder del Espíritu Santo. No es a través de la negación de la realidad que se construye una comunidad de reconciliación, sino a través del realismo cristiano que si bien reconoce que los tropiezos son imposibles de evitar, también nos da la fórmula para reconstruir las relaciones interpersonales destruidas entre los seres humanos.

¿Cómo se da la experiencia de una comunidad reconciliada? Mediante la apertura constante al reconocimiento de culpa y a la donación del perdón. El perdón restaura la relación entre el ofensor y el ofendido, ¡sana a ambos! Jesús de Nazaret, echando mano de una afirmación hiperbólica, dirá a los suyos: “¡Estad, pues, atentos! Si tu hermano peca, repréndelo; y si cambia de conducta, perdónalo. Aunque en un solo día te ofenda siete veces, si otras tantas se vuelve a ti y te dice: “Me arrepiento de haberlo hecho”, perdónalo” (Lc. 17:3-4 BTI).

Seguir leyendo «Sociedad reconciliada»
No más evangelismo de confrontación, por favor

No más evangelismo de confrontación, por favor

Evangelismo de confrontación: «el tipo de evangelismo que comunica el Evangelio de una manera abrasiva y directa «. Toda la evangelización debe ser relacional, de una manera que busque construir puentes en lugar de muros.

Greg Stier

Nunca olvidaré tomar una escalera mecánica exterior en Las Vegas hasta el nivel de la calle con mi hija Kailey, que entonces tenía 12 años. Había cientos de personas en la acera debajo de nosotros mientras descendíamos hacia la gran multitud.

Al pie de la escalera mecánica había un hombre con un cartel de arrepentimiento y, no es broma, un megáfono. Gritaba incesantemente «¡Arrepiéntete !» a toda la gente que bajaba por las escaleras mecánicas y a los que pasaban.

Mi hija se volvió hacia mí y me preguntó: «Papá, ¿qué está haciendo ese hombre?» Le respondí: “Está intentando compartir el Evangelio con la multitud aquí. Ella dijo: «Papá, creo que tu manera es mucho más efectiva».

Mi camino ni siquiera es mi camino. Es la forma que ves modelada en las Escrituras. Es una buena noticia que la gente comparta las buenas nuevas de Jesús de una manera buena.

Seguir leyendo «No más evangelismo de confrontación, por favor»
¿Por qué las personas no se convierten en miembros de la iglesia?

¿Por qué las personas no se convierten en miembros de la iglesia?

Dan Reiland 

La membresía de la iglesia no debe consistir en  reglas  para mantener a la gente fuera, sino en  rampas  para ayudar a la gente a crecer. La membresía en una iglesia local puede parecer obsoleta o innecesaria, pero si se dirige bien, agrega una gran fuerza a su iglesia. Debemos estar conscientes de que hay razones definidas por las que las personas no se convierten en miembros de la iglesia.

Sinceramente, casi todas las iglesias tienen alguna forma de «membresía».

Algunos formales, llamándolo  membresía de la iglesia .

Otros informales, usando palabras como  pertenencia, discipulado, cultura, equipo o comunidad,  etc.

Ambos se refieren a la misma idea, pero con diferentes palabras, con un estilo diferente y con diferentes grados de énfasis.

He servido en dos iglesias que son parte de la Iglesia Wesleyana, una gran denominación. En ambas iglesias, he enseñado a todo o parte de la clase de membresía durante muchos años.

Seguir leyendo «¿Por qué las personas no se convierten en miembros de la iglesia?»