Historias de una Historia: Mis Obispos Colegas

Historias de una Historia: Mis Obispos Colegas

Nota de la dirección: Como preparación para un libro que planea publicar en fecha próxima con sus memorias, el Pbro. Baltazar González Carrillo ha creado una página de Facebook titulada “Historias de una Historia por Baltazar González Carrillo”, donde periódicamente realiza entregas con anécdotas de su vida y ministerio. La historia que insertamos aquí fue publicada el pasado 18 de mayo del presente año. En ella hace memoria de su relación con los obispos que participaron del trabajo episcopal al mismo tiempo que él;  en particular menciona al Pbro. Daniel De la Cruz Aréizaga, primer Obispo de la Conferencia Anual del Noroeste, quien el pasado 8 de noviembre fue llamado a la presencia del Señor. 

Damos gracias al exobispo Baltazar González Carrillo por su amabilidad al permitirnos publicar esta historia.


Las nuevas estructuras para la Iglesia Metodista de México aprobadas en la Conferencia General de 1972 dieron lugar a la creación, primero, de dos Áreas Episcopales; luego a la organización de más Conferencias Anuales; y finalmente se llegó a otro acuerdo de que cada Conferencia Anual eligiera su propio obispo, dando así un cambio radical a la estructura que nos regía desde 1930. Esto dio lugar a la elección de seis obispos, cada uno presidiendo su propia Conferencia.

A estos primeros obispos me quiero referir en la presente historia. Ellos son:

Pbro. Raúl Ruiz Ávila: Cuando yo cursaba el tercer año en el seminario ingresó a primero el joven Raúl Ruiz Ávila, quien era hijo del reconocido pastor Don Raúl Ruiz López. El nuevo estudiante venía procedente de los Estados Unidos después de haber cursado diversos estudios. Nuestro director me lo asignó como compañero de cuarto; y a pesar de que nunca nos habíamos conocido, entablamos de inmediato una sincera, bonita y gran amistad, la cual perdura hasta hoy…

Durante los años 1964 y 1965 fuimos compañeros, buenos amigos y hermanos haciendo una buena mancuerna no sólo como habitantes del cuarto número diez sino complementándonos como estudiantes: Raúl me enseñó un poco más de acordeón y puesto que él dominaba el idioma inglés me ayudaba en mis tareas; por mi parte, yo le ayudaba en sus trabajos a máquina gracias a mis conocimientos de taquigrafía, mecanografía y redacción… nunca tuvimos un desacuerdo y así se llegó el tiempo de mi partida en Noviembre de 1965.

Pasados los años, Dios nos volvió a reunir como directores del Trabajo Juvenil, Raúl en el Centro y yo en el Norte; en este ministerio servimos con mucho amor y consagración en bien de la juventud metodista.

Fue en 1986 cuando Raúl fue electo Obispo -bajo las nuevas estructuras- para las Conferencias del Sureste, de México y Septentrional… tuve el privilegio de ser delegado a la Conferencia que lo eligió y fui testigo de su consagración y todavía recuerdo la deferencia que Raúl y su familia tuvieron conmigo al invitarme a la comida familiar después del culto de clausura.

En 1990 Raúl fue reelecto Obispo, pero ahora sólo de una Conferencia, la Septentrional, fijando como su residencia oficial la ciudad de Querétaro, Qro… En ese mismo año fui electo obispo de la Conferencia Norcentral y de esta manera pasamos de ser amigos, hermanos y funcionarios para convertirnos en colegas en el episcopado.

Son tantas las experiencias y vivencias que tuvimos Raúl y yo desde nuestros años de estudiantes hasta el ministerio de obispos. En todas ellas vimos la mano de Dios guiándonos, sosteniéndonos e impulsándonos en la maravillosa obra divina.

Al momento de escribir estas líneas sé que Raúl está pasando por la prueba de la enfermedad; por mi parte estoy también cruzando el valle de sombras, pero estoy seguro que el Señor que tantas veces extendió su mano para ayudarnos, lo hará de nuevo para sanarnos.

Le doy gracias a Dios por la vida de Raúl Ruiz Ávila; de Judith su esposa y de sus tres hijos, familia a la que quiero entrañablemente y los recuerdo siempre.

Pbro. Ricardo Esparza Zuno: En el año 1955 conocí a Ricardo cuando se convirtió a Cristo en el templo San Pablo de Torreón. Así pues, desde sus inicios en la fe cristiana y miembros de la misma congregación, hicimos una buena y perdurable amistad… Fuimos jóvenes muy activos en las ligas metodistas y como amigos desarrollamos actividades misioneras, servimos a Dios en la misión Emanuel, que llegó a ser la segunda Iglesia Metodista de Torreón… No pasó mucho tiempo cuando el Señor llamó al ministerio a Ricardo. Fue tan serio su llamado que pronto inició sus estudios ministeriales en la Conferencia Anual Fronteriza; ya como estudiante ocupó el cargo de pastor asociado en nuestra Iglesia local y tiempo después fue nombrado pastor en la Iglesia “Príncipe de Paz” de Gómez Palacio; de ahí fue trasladado a la Iglesia de Parral, Chihuahua, en donde conoció a la señorita profesora Marina Zapata, con quien se casó en 1961… Mientras esto ocurría Dios me había llamado a mi también, como ya les he contado. De esta manera en febrero de 1962 ingresamos al seminario y nos graduamos el 28 de noviembre de 1965… fuimos pues compañeros de estudios en el seminario.

La vida del pastor Ricardo y la mía transcurrieron paralelamente. Puedo mencionar que ocupé algún pastorado donde él estuvo, la dirección del mismo seminario, así mismo superintendentes del mismo Distrito; y finalmente, en julio de 1990 fuimos electos obispos en la última Conferencia Anual Fronteriza, donde él ocuparía el obispado en la Conferencia Oriental y yo en la Conferencia Norcentral. Tuvimos también el privilegio de ser reelectos en 1994 y culminamos nuestro ministerio episcopal en 1998. Ambos seguimos ocupando cargos pastorales en nuestras respectivas Conferencias Anuales hasta el día de nuestra jubilación… A lo largo de tantos años de servicio pudimos cultivar una sincera amistad; y aunque en distintas ocasiones teníamos puntos de vista encontrados, nuestra amistad se sobrepuso a nuestras formas de pensar… Mi afecto lo he expresado también a la hermana Marina y a sus cinco hijos; uno de ellos (Jonatán) fue mi alumno en el seminario.

Ricardo y “Mayita” ya están con el Señor y tuve el privilegio de asistir al funeral de mi muy apreciado hermano y amigo, el Obispo Ricardo Esparza Zuno.

Pbro. Daniel de la Cruz Aréizaga: La historia de Daniel es muy semejante a la de Ricardo, pues fuimos compañeros de la generación 1962-1965 del Seminario Evangélico Unido. Con Daniel entablé de inmediato una gran amistad que también perdura hasta el tiempo presente… Aunque Daniel pertenecía a la Conferencia Anual del Centro, a los pocos años de servicio se trasladó a la Conferencia Fronteriza, primero como pastor en las Iglesias de Tijuana, luego como superintendente del Distrito del Noroeste; y finalmente en 1990 Daniel, Ricardo y yo fuimos electos obispos para las nacientes Conferencias del Noroeste, Oriental y Norcentral respectivamente… A pesar de la lejanía, Daniel y yo seguimos cultivando nuestra amistad y podíamos convivir en cada junta nacional, en las Conferencias Anuales y también recuerdo haberle visitado en más de dos ocasiones en el Noroeste.

Tengo gratos recuerdos tanto de Daniel como de Carlota su esposa y de sus hijos Bety y Danielito. La vida del obispo Daniel siempre me ha inspirado y he admirado su vida espiritual, su paciencia y el amor que ofrece a su familia, a sus consiervos, a sus feligreses y a sus amigos.

Dr. Ulises Hernández Bautista: Con la nueva estructura de la iglesia -decíamos antes- han sido electos más obispos para las seis Conferencias que conforman la Iglesia Metodista de México. Fue así que en el año de 1990 fue electo como obispo de la Conferencia de México el Dr. Ulises Hernández Bautista. El Gabinete General fue el vínculo de trabajo de los obispos y de los representantes laicos. Además en otros eventos y nuestra participación en CIEMAL hicieron posible el trabajo en unidad y fraternidad y el trato personal con el Obispo Hernández.

Tengo muy presente su recia personalidad, sus amplios conocimientos no sólo en el campo teológico, sino en la medicina, que era también su profesión.

Tengo gratos recuerdos de Ulises, Panchita su esposa y de sus atentos hijos. El matrimonio Hernández- Alanís también ya está con Dios y yo siempre honraré su memoria.

Lic. Fidel Ramírez Sánchez. Por muchos años el pastor Fidel Ramírez Sánchez ocupó el cargo de Representante Legal de la Iglesia Metodista de México debido a su amplia experiencia de abogado.

El Pbro. y Lic. Fidel Ramírez Sánchez fue electo Obispo para la Conferencia del Sureste en 1995 y fue en este periodo en que yo ocupé los cargos de presidente del Colegio de Obispos y presidente del Gabinete General… Fue en ese tiempo en el que unidos por el trabajo nuestra amistad se fortaleció.  Una vez más la lejanía geográfica no fue impedimento para que nuestra amistad y afecto se fortalecieran.

Del Obispo Fidel guardo también no sólo gratos recuerdos, sino una profunda gratitud por su espíritu de servicio, especialmente cuando teníamos que atender los asuntos legales de las congregaciones, sus templos, casas pastorales y otras propiedades.

Dios me concedió la oportunidad de visitarlo en la ciudad de Puebla poco tiempo antes de su partida con el Señor.

Pbro. Octaviano Espinoza Fierro: El pastor Octaviano fue electo obispo en 1994 para la Conferencia Septentrional, fijando su residencia y oficinas en la ciudad de Querétaro. Conviví con el Obispo Espinoza durante el cuadrienio 1994-1998… Al igual que el anterior trabajamos juntos tanto en el Colegio de Obispos como en el Gabinete General. Tuvimos la oportunidad de viajar en más de una ocasión al extranjero participando en eventos oficiales de CIEMAL y del Concilio Mundial Metodista.

Al Obispo Octaviano Espinoza lo recuerdo por su recia personalidad, su seriedad y por su gran espíritu de servicio; lo sigo considerando como un gran amigo, compañero y colega

Pbro. Santos Antonio Aguiña Márquez: Conocí al pastor Aguiña desde su época de estudiante en el Seminario Juan Wesley y fue en el año de 1994 cuando fue electo Obispo para la Conferencia del Noroeste, convirtiéndose así en el primer exalumno del Seminario Juan Wesley como Obispo.

El Obispo Aguiña también formó parte del Gabinete General y del Colegio de Obispos que tuve el honor de presidir en el cuadrienio 1994-1998; y por ello, al igual que los anteriores trabajamos unidos en la obra de Dios desarrollando actividades, logrando metas y alcanzando objetivos en nuestra amada Iglesia Metodista.

Guardo hasta hoy una sincera amistad y compañerismo con el pastor Aguiña y Gabi su esposa; y ahora que radicamos en el área metropolitana de Monterrey ya hemos establecido una nueva comunicación.

Siempre he reconocido la dedicación y el amor que el pastor Aguiña ha conservado en su agradable personalidad.

Pbra. Graciela Álvarez Delgado: La señorita Graciela Álvarez y yo nos conocimos siendo estudiantes en la ciudad de México, ella en la Escuela Metodista para Diaconisas y yo en el Seminario Unido… Nos graduamos el mismo día, es decir, el 28 de noviembre de 1965.

Nuestros ministerios, aunque paralelos, los ejercimos ella en la Conferencia del Centro y yo en la Fronteriza.

Fue hasta el año 1994 cuando la pastora Graciela fue electa como Obispo de la Conferencia de México, convirtiéndose así en la primera Mujer consagrada como Obispo no sólo en México sino en América Latina y el Caribe. Ante lo insólito de esta elección hubo inconformidades, pero la gran mayoría de las Iglesias en México le ofrecimos nuestro apoyo y nuestra ayuda en el reto que significó para ella tal designación.

Graciela también formó parte de ese Gabinete General y el Colegio de Obispos del cuadrienio 1994- 1998 que ya he mencionado; pero debo agregar que en 1998 la Obispo Graciela Álvarez fue reelecta por mayoría de votos para el cuadrienio 1998-2002.

Desde nuestra época de estudiantes hasta el tiempo presente mantengo una sincera amistad con mi hermana, amiga y colega Graciela… Ahora ya jubilados mantenemos comunicación telefónica periódicamente y en nuestras charlas recordamos los años en que pudimos servir al Señor en el más alto nivel eclesiástico. Hacemos memoria con mucha humildad de los momentos en que tuvimos que llorar y orar buscando la dirección de Dios ante las situaciones graves o tristes que trae consigo el ministerio episcopal.

Doy gracias a Dios por la vida de Chela por quien tengo un afecto especial y un gran respeto por su trayectoria y su servicio al Señor de la Iglesia y a la Iglesia del Señor.

Un comentario sobre “Historias de una Historia: Mis Obispos Colegas

  1. Excelentes reseñas e historias de vida que nos regala el hermano Baltazar, desde la historia 1 lo sigo por facebook las cuales disfruto, me animan, me conmueven y hasta me proporcionan información importante para mis investigaciones que realizo. Dios siga motivando y dándole fueras en seguir abonando a la historia de la iglesia Metodista.

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