Y ¿cómo justifico la bajeza
de vender mi primogenitura
por un plato de lentejas?
¿… De apagar la voz de la verdad completa
que me enfrenta con el Dios que es muy santo,
que no admite cohecho, componendas ni concesiones,
que exige fidelidad de mi persona
aunque me cueste dolor y aunque me cueste llanto?
Tenía hambre, eso fue todo.
No supe distinguir lo importante de lo urgente.
Pensé en el hoy, no en el mañana
y fui conmigo mismo, indulgente.
No sé cuál será la moneda conque pague
un día el error de mi jugada.
¡Oh, Dios! Mi Dios, ¿qué he hecho?
¿A dónde llegará la infidelidad de tu amada?
Por tu gracia y por tu amor,
por tu santidad y tu poder,
¡impide que me pierda y pierda a otros!
¡Que no me desvíe del Camino tu morada!
Raúl García de Ochoa
En Conferencia General de la IMMAR
Cd. Juárez, Chih., México.
22 de mayo 2026
