NOTICIAS INTERNACIONALES

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Colombia sufre un terremoto que deja al menos 224 muertos

Más de 900 heridos y centenares de edificios desplomados mientras equipos de rescate buscan supervivientes. El seísmo de 7,4 con epicentro en el noroeste ha provocado una emergencia nacional.

Redacción PD
11 DE AGOSTO DE 2026 · 08:55

Ciudadanos tratan de reaccionar tras el terremoto en Colombia, el 10 de agosto. / Foto: World Vision Colombia.

Un gran temblor de 97 kilómetros de profundidad a las 7:34h de la mañana del lunes 10 de agosto ha causado una emergencia nacional en Colombia.

San José del Palmar, en el noroeste y junto al Pacífico, ha sido el epicentro de un terremoto de magnitud 7,4. Pero todas las regiones situadas dentro del triángulo que forman Cali, Medellín y Bogotá se han visto gravemente afectadas, especialmente Pereira.

Tras las primeras 24 horas de buscar a supervivientes y evaluar daños, las autoridades hablan de al menos 224 muertos, 900 heridos, ý miles de personas desaparecidas. Solo en la ciudad de Cali se derrumbaron 32 edificios.

 

Mapa del impacto del terremoto en el noroeste de Colombia, 10 de agosto de 2026. / Imagen: RTVE.  

Pero hay zonas rurales incomunicadas y a las que aún no se ha tenido acceso desde el exterior, con comunicaciones telefónicas que funcionan de forma inconstante.

Cuando se produjo el primer temblor, el suelo “brincaba” y sonó “como una bomba” mientras algunos se dirigían a su lugar de trabajo, han explicado testigos a los medios. El Servicio Geológico Colombiano ha informando de 47 réplicas.

Testimonios hablan de centros de salud recibiendo a personas con todo tipo de fracturas.

Imágenes compartidas en redes sociales muestran a los ciudadanos abandonando las viviendas y tratando de reistir al temblor en grupos, en la calle, mientras algunos edificios se derrumbabnan.

En regiones como Chocó, la autoridades explicaron que “no hay servicios de energía ni comunicación celular”.

Destrucción causada por el terremoto el 10 de agosto de 2026, en Colombia. / Foto: World Vision.

Ciudades muy afectadas por el impacto del seísmo son también Manizales, Armenia y Quibdó. Entre las infraestructuras dañadas hay hospitales y escuelas, además de 6 aeropuertos y muchas carreteras.

Respuesta inicial de cristianos

En Colombia, un porcentaje alto de la población se identifica como cristiana, con más de un 10% de evangélicos. En algunos vídeos en redes sociales, se observa a ciudadanos que oran pidiendo la ayuda de Dios en medio del desastre o que dan gracias por haber sobrevivido.

Las congregraciones cristianas sobre el terreno se encuentran entre las entidades que están respondiendo ofreciendo ayuda a los damnificados.

World Vision, una organización cristiana, ha explicado en las primeras horas que mientras mantiene su actuación en Venezuela, también ha activado sus equipos en Colombia para responder. Otras organizaciones internacionales cristianas están evaluando la situación en estas primeras 24 horas. 

Familiares colombianos residentes en otros países, como España, han tratado de contactar por teléfono o redes sociales con sus seres queridos en Colombia, para asegurarse de que están a salvo.

Destrucción causada por el terremoto el 10 de agosto de 2026, en Colombia. / Foto: World Vision.

Emergencia nacional con la memoria de 1999

El presidente del país, Abelardo de la Espriella, que solo llevaba dos días en el cargo, ha declarado la emergencia nacional. Países vecinos como Venezuela, que recientemente ha sufrido un terremoto devastador con más de 6.000 muertos, ha ofrecido su ayuda y solidaridad a Colombia.

El último terremoto de fuerte magnitud que se recuerda en esta región de Colombia conocida como “eje cafetero” es el de 1999, que fue de menor magnitud pero que causó más de un millar de muertos.  

Protestante Digital actualizará esta noticia con información relacionada con ayuda cristiana. 

Publicado en: PROTESTANTE DIGITALInternacional – Colombia sufre un terremoto que deja al menos 224 muertos


Diáconos/as llevan la obra de Dios mas allá de la iglesia

Por Jim Patterson*
Traducción y adaptación: Leonor Yanez**
08 de agosto de 2026 | Noticias MU

La Revda. Emily Kvalheim habla el 30 de mayo frente a la cárcel del condado de Butler en Hamilton, Ohio durante una protesta para llamar la atención sobre las personas detenidas debido a su estatus migratorio. Kvalheim es diácona de la Conferencia Anual del Oeste de Ohio y miembro del Grupo de Trabajo sobre Ministerios de Inmigración Metodistas Unidos de Ohio. Foto cortesía de la Revda. Emily Kvalheim.

Puntos Clave:

  • La diferencia entre diáconos/as y ancianos/as a menudo no está clara para lo/as s miembros de La Iglesia Metodista Unida.
  • Los/as ancianos/as suelen ejercer como pastores/as, mientras que los/as diáconos/as se centran en llevar la obra de Dios fuera de la iglesia, hacia ámbitos como las leyes de inmigración, el alivio del hambre y la lucha contra la trata de personas.
  • Este año se cumplen 30 años desde que La Iglesia Metodista Unida estableció a los/as diáconos/as como una orden ministerial distinta y permanente.

Es posible encontrarlos/as protestando frente a una cárcel del condado donde se retiene a inmigrantes. Algunos/as trabajan en bancos de alimentos para ayudar a alimentar a la gente, y también pueden brindar apoyo a los/as reclusos/as recién liberados/as en su proceso de reintegración a la sociedad.

Son diáconos/as de La Iglesia Metodista Unida que actúan como puentes, conectando a La Iglesia Metodista Unida con el mundo exterior.

Este año, La Iglesia Metodista Unida (IMU) commemora el 30º aniversario de la decisión de la Conferencia General de establecer a los/as diáconos/as como una orden ministerial distinta y permanente, en lugar de una etapa de transición para llegar a ser anciano/a.

La Revda. Emily Kvalheim, diácona de la Conferencia Anual del Oeste de Ohio, trabaja como abogada en la Sociedad de Asistencia Legal del Suroeste de Ohio y es miembro del Grupo de Trabajo sobre Ministerios de Inmigración Metodistas Unidos de Ohio. Ella cita la descripción de los/as diáconos/as que figura en el Libro de Disciplina de La IMU, el manual de normas de la denominación.

“Los/as diáconos/as metodistas unidos/as dan testimonio de la Palabra de Dios mediante nuestras palabras y acciones, y encarnan y lideran el servicio comunitario en el mundo con el fin de poner en práctica la compasión y la justicia de Dios, que es lo que dice la Disciplina… Pero todavía hay gente que me pregunta: ‘Entonces, te pagan por ser abogada de inmigración, pero ¿qué haces en el ministerio?’» dijo Kvalheim.

La Revda. Emily Kvalheim en el centro, diácona metodista unida, conversa con un cliente en la Sociedad de Asistencia Legal del Suroeste de Ohio en Cincinnati, Ohio donde trabaja como abogada de planta. Al igual que muchos/as diáconos/as, Kvalheim presta servicio en su comunidad en lugar de en una iglesia local. Foto cortesía de la Revda. Emily Kvalheim.

A veces se malinterpretan las distintas funciones de los diáconos y los ancianos/as en La IMU, y la situación se complica debido a que no todas las regiones geográficas de La IMU han adoptado la orden de diáconos/as con una función diferenciada de la de los/as ancianos/as. En África y Filipinas, los/as diáconos/as metodistas unidos/as equivalen a los/as ancianos/as provisionales de Europa y Estados Unidos; es decir, ancianos/as en formación.

La mayoría de los/as pastores/as de la iglesia son ancianos/as, quienes constituyen los/as principales líderes sacramentales y pastorales de la denominación. Sin embargo, la Conferencia General de 2024 autorizó a los/as diáconos/as a presidir los sacramentos del bautismo y la comunión “cuando el contexto lo haga apropiado”, sin necesidad de solicitar previamente permiso a su obispo/a.

“Muchos/as diáconos/as sirven en entornos donde las personas no tienen fácil acceso a los sacramentos, y queremos ampliar las formas en que esas personas pueden experimentar la gracia de Dios a través de los sacramentos” dijo la Revda. Meg Lassiat, diácona y directora ejecutiva de ministerio de la Junta de Educación Superior y Ministerio de La IMU.

Muchos diáconos también son contratados por iglesias para colaborar en labores de alcance comunitario.

Sin embargo, muchas personas como Kvalheim, no trabajan para una iglesia local. Es más probable encontrarla en su comunidad, en lugares como la cárcel del condado de Butler, en Ohio donde ayudó a organizar una vigilia de oración el 30 de mayo que congregó a 100 personas para protestar contra la detención de personas debido a su estatus migratorio.

“Una de las oradoras compartió que su esposo se encuentra actualmente detenido en la cárcel del condado de Butler. El grupo de trabajo le envió cartas de ánimo, depositó fondos en su cuenta de economato del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), y organizó a voluntarios/as para que observaran y brindaran apoyo durante su próxima audiencia en el tribunal de inmigración. También estamos organizando voluntarios/as para visitas del clero y atención pastoral para él y su familia” dijo Kvalheim.

La Revda. Kristin Weschler es diácona y trabaja para el gobierno federal como especialista en programas de justicia para víctimas, en la División de Trata de Personas de la Oficina para Víctimas de Delitos. Ella ayuda a determinar cómo se asignan las subvenciones a refugios y otros programas que brindan apoyo a los/as sobrevivientes.

“Mi función tiene dos vertientes: por un lado, me aseguro de que se cumpla con los parámetros de la subvención de fondos federales; pero también ofrezco capacitación y asistencia técnica para garantizar que presten servicios de calidad, centrados en la víctima y con un enfoque informado sobre el trauma, que no causen más daño. Los/as supervivientes ya están traumatizados/as  y no queremos agravar su trauma haciendo más riguroso el proceso de elegibilidad ni obligándoles a revivir su trauma una y otra vez” señaló Weschler.

La Revda. Kristin Weschler a la derecha, habló tras recibir una estola simbólica como regalo de ordenación en la Iglesia Metodista Unida Trinity en Frederick, Maryland en 2025. Weschler es diácona metodista unida y trabaja para el gobierno federal como especialista en programas de justicia para víctimas en la División de Trata de Personas. Foto cortesía de la Revda. Kristin Weschler.

Su condición de diácona le permite a Weschler recurrir a su formación y criterio cuando surge alguna necesidad. Actualmente, brinda apoyo a sus compañeros/as empleados/as federales que sufren estrés ante el temor de perder sus empleos debido a la actual administración presidencial, la cual ha despedido a numerosos/as trabajadores/as gubernamentales.

“Estoy apoyando a mis compañeros/as trabajadores/as federales debido a la situación que todos/as hemos atravesado colectivamente en los últimos 15 o 18 meses. Me esfuerzo deliberadamente por brindar apoyo y mantener el contacto con las personas de mi equipo o de mi oficina, a pesar de que trabajo de forma remota, y me dedico muy especialmente a conectar con ellos/as, conversar tomando un café a distancia y simplemente saber cómo están” concluyó.

Algunos/as diáconos/as no se sienten tan conectados/as con la denominación como desearían.

“Creo que los/as diáconos/as que ejercen un ministerio de extensión deben trazar su propio camino y crear formas de mantenerse conectados/as. No siempre se tienen oportunidades de conexión espiritual, ya que muchos de los retiros y actividades similares para pastores/as se realizan entre semana; por lo  tanto, si uno desempeña un ministerio de extensión es probable que trabaje en un lugar del que no puede ausentarse” comentó la Revda. Lindsey Russell, gerente principal de programas del Banco de Alimentos del Noroeste de Arkansas.

“Para los/as diáconos/as que ejercen su ministerio más allá de la iglesia local, mantenerse conectados/as siempre será un desafío, y creo que es necesario que haya intencionalidad por ambas partes de mejorar la conexión. Al no estar a diario en una iglesia local, el enfoque del ministerio es distinto y la relación con la conferencia anual también varía un poco” señaló Lassiat.

La Revda. Lindsey Russell en el centro, recibió una donación para el Banco de Alimentos del Noroeste de Arkansas, donde se desempeña como gerente principal de programas. La diácona metodista unida afirmó que trabajar en el ministerio de extensión le permite dar testimonio del cristianismo ante personas que tal vez nunca entren en una iglesia. Foto cortesía de la Revda. Lindsey Russell.

Los/as diáconos/as que trabajan en las comunidades, en lugar de hacerlo en iglesias locales, dan testimonio del cristianismo ante personas que tal vez nunca entren en una iglesia, señaló Russell.

“Si no hay miembros del clero que den testimonio ante el mundo que nos rodea, la iglesia simplemente seguirá extinguiéndose; la gente no sabrá que hay cristianos/as dispuestos/as a amar al prójimo y a vivir tal como Cristo nos enseñó” afirmó.

“Muchas veces, las iglesias locales tienden a ser algo herméticas, tal vez porque cuentan con grandes edificios y deben atender muchas cuestiones financieras apremiantes; se ven absorbidas por lo que tienen más cerca, por lo que puede resultar más difícil dedicar el ministerio por completo al mundo que las rodea. También hay muchas personas que han sufrido traumas relacionados con la iglesia o que, por diversos motivos, jamás pondrían un pie en una iglesia local y aun así, necesitan atención pastoral o conectar con el amor de Dios” añadió Russell.

* Patterson es reportero de noticias para Noticias MU en Nashville, Tennessee. Lo puede llamar al 615-742-5470 o escribirle a newsdesk@umnews.org.

** Leonor Yanez es traductora independiente. Puede escribirle a IMU Hispana-Latina @umcom.org

FUENTE: https://www.umnews.org/es/news/deacons-take-gods-work-beyond-the-church


La cristianización de ‘La Odisea’: así es la nueva película de Christopher Nolan

En la versión de Nolan del año 2026, el héroe de guerra Odiseo es un hombre destrozado. Desde el interior del caballo de Troya, trajo el pecado y la destrucción al mundo.

12 DE AGOSTO DE 2026 · 12:12

Una escena de La Odisea, de Christopher Nolan (2026). / Imagen: Universal Pictures.

Quizá nunca se haya escrito una historia más grandilocuente que “La Odisea”.

Ulises conquista Troya junto con un ejército y con la ayuda de un caballo construido por él mismo. Tras diez años de asedio, por fin quiere volver a casa. Pero se pierde en el mar, aparentemente sin esperanza alguna. Junto a sus camaradas, durante el viaje no solo se enfrenta a tormentas y remolinos, sino también a un cíclope, una bruja, gigantes y sirenas cantantes, esas criaturas mágicas que, con sus voces, vuelven locos a los hombres.

Sí, incluso desciende al reino de los muertos. Y todo ello solo para regresar junto a su amada esposa, Penélope.

Una historia que no solo está hecha para ser contada a lo largo de los siglos y adaptada una y otra vez a los libros, sino que, sin duda, también es ideal para la gran pantalla. Nada menos que el famoso director Christopher Nolan (Origen, Interstellar, Oppenheimer) se ha atrevido ahora con la obra de Homero, de la época precristiana, y le ha imprimido su sello personal.

Y es que, en la versión de Nolan, el héroe de guerra Odiseo se convierte en un hombre herido, el maldito por los dioses en alguien incapaz de vivir con su propia culpa, y el héroe del caballo de Troya en alguien que, al igual que Adán, trae el pecado al mundo.

Una escena de La Odisea, de Christopher Nolan (2026). / Imagen: Universal Pictures

Alerta de spoilers. Para explicar cómo Nolan ha podido reinterpretar «La Odisea» de una forma tan cristiana, es necesario desvelar algunos detalles de la trama. Así pues, quien quiera disfrutar de la película por sí mismo al máximo —algo muy recomendable tanto para los aficionados al cine como a la mitología—, que deje de leer aquí y continúe solo después de haberla visto en el cine.

“Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos”, dice Odiseo. Los soldados acaban de cegar a un cíclope en una isla desierta; el mar está agitado. Los hombres especulan que el monstruo debía de ser un hijo de Poseidón y que ahora el dios del mar está enfadado. Odiseo descarta esa idea con sabias palabras. Aquí no se trata de dioses. Se trata de lo que hacen los humanos, es lo que el director parece querer decir.

Culpa y expiación

Odiseo, el marinero que no tiene demasiado aprecio por lo sobrenatural, que se enfrenta a monstruos y lucha contra ellos, pero cuyo mayor demonio es su propia culpa: ese es el protagonista de esta película. Pero, ¿de qué culpa se habla aquí? De aquella que, en la mitología, representa en realidad la mayor astucia: el caballo de Troya.

La historia también es bien conocida: durante diez años, Ulises y sus hombres sitian la ciudad de Troya, cuyas murallas resultan inexpugnables. Pero entonces a los guerreros se les ocurre una nueva idea. Construyen un caballo enorme y hueco, se esconden en su interior y esperan. Al poco tiempo, los enemigos se acercan movidos por la curiosidad, caen en la trampa y introducen el caballo en la ciudad. Por la noche, los guerreros que rodean a Odiseo salen trepando y conquistan Troya desde dentro.

Una escena de La Odisea, de Christopher Nolan (2026). / Imagen: Universal Pictures

El caballo de Troya

Una historia que, hasta ahora, ha narrado sobre todo la inteligencia de quienes construyeron el caballo. Pero Nolan lo ve de otra manera. En su versión, Ulises se da cuenta a lo largo de su viaje de que, en realidad, no ha traído sabiduría al mundo, sino muerte y ruina. Utilizar un regalo —dice finalmente— como arma, como puerta de entrada a la muerte, a los crímenes de guerra y al asesinato de los troyanos, es inhumano.

Pero ahora se ha abierto esta caja de Pandora y otros se servirán precisamente de ese mismo medio: discordia en lugar de hospitalidad, codicia en lugar de amor al prójimo, sed de sangre en lugar de compasión, maldición en lugar de bendición.

Así pues, al final no son los dioses los que hacen que Odiseo vague sin rumbo.

Cuando escucha el canto de las sirenas y está a punto de enloquecer, describe lo vivido como “el sonido de todas las promesas que no pude cumplir” y añade: “Me decían que no quería volver a casa”.

Más tarde, seducido por la solitaria ninfa Calipso, que primero lo salva y luego le roba la memoria durante siete años, queda claro: ella nunca habría podido borrarle los recuerdos si él hubiera querido recordarlos. Pero la culpa lastraba demasiado. Odiseo debe reconocerla, expiarla y, finalmente, someterse a los dioses y al destino en medio del viento huracanado del mar para poder regresar a casa. Desprenderse de sí mismo y de su ego.

Menuda historia, cuyo giro Homero difícilmente habría imaginado. Nolan, sin embargo, convierte la “Odisea” en un relato sobre la culpa y la expiación. Dota a la mitología griega de un núcleo cristiano.

Una escena de La Odisea, de Christopher Nolan (2026). / Imagen: Universal Pictures

Christopher Nolan: un gran narrador de nuestro tiempo

Esto demuestra una vez más que Nolan es quizás uno de los mejores narradores de nuestra época. Se atreve con temas de ciencia ficción, con la mitología, con el thriller. El hecho de que sus producciones sean, en su mayoría, costosas y se realicen con ayuda de numerosos efectos especiales, oculta la verdadera fuerza de sus películas: en realidad, no se trata tanto de monstruos impresionantes o espeluznantes, naves espaciales espectaculares ni escenas de viajes en el tiempo. Nolan conmueve gracias a sus personajes.

Aquí se trata del atormentado Ulises (magnífico, como siempre: Matt Damon); en Interstellar fue el astronauta Cooper (Matthew McConaughey), que dejó atrás a sus hijos por el bien de la humanidad; y en Origen, Dom Cobb (Leonardo DiCaprio), que en realidad solo quería volver con su difunta esposa.

Quizá algunos aún recuerden Memento y a su protagonista, Leonard Shelby (Guy Pearce), aquel policía que perdió la memoria a corto plazo y que se ganó la simpatía del espectador precisamente porque Nolan narró su historia en orden inverso para mostrar la percepción limitada de Shelby. Por cierto, una película que, hasta la fecha, no tiene parangón.

Son estas historias y estos destinos los que mantienen despiertos a sus espectadores incluso horas después de la experiencia cinematográfica. Odiseo, Cooper, Cobb y todos los demás quedan grabados de forma inolvidable en la mente y en el corazón. Esto es lo que caracteriza a la gran literatura, al gran teatro y también al gran cine.

Por cierto, incluso antes del estreno de la película ya hubo un debate entre los cristianos sobre su reparto. En primer lugar, porque la bella Helena es interpretada por la actriz negra ganadora de un Óscar Lupita Nyong’o, que por lo tanto no tiene necesariamente un aspecto típicamente griego. Y, en segundo lugar, porque uno de los guerreros del ejército de Odiseo es interpretado por Elliot Page, quien en 2020 declaró públicamente ser transgénero y cambió su nombre de pila.

Hay que preguntarse si la polémica sobre el reparto no desvía la atención de lo que realmente importa para los cristianos: que aquí un auténtico clásico griego cuenta de una forma totalmente nueva a una audiencia de millones de personas una historia sobre el perdón y la conversión.

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