
Carteras, bolsas, alforjas
¿A pesar de que la vida no consiste en tarjetas de crédito, cuentas bancarias o bienes acumulados, es necesario coger, de vez en cuando, todo lo que tengamos, ponerlo en nuestra bolsa o alforja y salir al mundo dispuestos a usarlas?
Juan Simarro
A muchos podría escandalizarle una frase de Jesús. Una frase dicha en una situación límite. Su crucifixión estaba cerca. Fue en estos momentos finales que dijo: “El que tiene bolsa tómela, y también alforja”. Frase del que afirmó, y que se repite en muchos contextos bíblicos en otras formas de expresión, que “la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que se poseen”.
¿Alguien ve contradicciones en las frases de Jesús? ¿Cómo conjugar dos frases como éstas? “El que tiene bolsa tómela, y también alforja” y “La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que se poseen”. ¿Es que, acaso, a pesar de que la vida no consiste en tarjetas de crédito, cuentas bancarias o bienes acumulados, es necesario coger, de vez en cuando, todo lo que tengamos, ponerlo en nuestra bolsa o alforja y salir al mundo dispuestos a usarlas?
Hay momentos en los que la Palabra, Jesús mismo, nos puede mandar a andar por los caminos de la vida cargados con todo lo que tenemos, pero de forma solidaria y dispuestos a compartir con aquellos próximos, prójimos que nos necesitan. Por tanto, la frase “El que tiene bolsa tómela, y también alforja”, no es una frase escandalosa que sale de los labios de Jesús irresponsablemente y contradiciendo sus afirmaciones anteriores acerca de lo que es esencial para la vida que nunca será el dinero.







