El Año Agradable

El Año Agradable

Dr. Ernesto Contreras Pulido
drernestocontreras@hotmail.com

¡Gloria a Dios! Porque nos permite iniciar un nuevo año cobijados por su amor, en el hueco de su mano y con fe, esperanza, y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento.

Pues estas tres junto con el amor ágape de Dios, son las cuatro fuertes columnas, que nos sostienen sobre el fundamento firme de Cristo y su doctrina, mientras peregrinamos un año más, por esta Tierra, hacia la meta de cumplir el propósito de Dios para el resto de nuestras vidas, y rumbo a la Patria Celestial y las mansiones que en gloria Jesucristo nos fue a preparar.

¡Regocíjense! Dice la Biblia, porque en aquel día, saltarán de gozo; pues su galardón será grande en el cielo; y entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza, cuando digan las gentes: ¡Grandes cosas ha hecho Dios con éstos!

Nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo, al iniciar su ministerio, escogió el siguiente pasaje para presentarse públicamente como el Mesías prometido: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año agradable del Señor y de la buena voluntad de Jehová; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos del pueblo de Dios se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, y manto de alegría en lugar del espíritu angustiado.”

Y todos los cristianos evangélicos creemos que esto es cierto y aplicable a nuestras propias vidas y a nuestros múltiples ministerios en este nuevo año que ahora comenzamos. Por ello, damos gracias a Dios por su grande misericordia, gracia, amor, y la bendita promesa de su diaria provisión, que nos mantiene comprometidos, perseverantes y expectantes de los milagros que diariamente, Dios realiza a nuestro derredor, en nuestras vidas, y a través de nosotros, en otros. ¡Gloria a Dios! Porque afirma fiel: “Mi siervo eres tú, yo te escogí, y no te deseché. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo y sostengo de tu mano derecha; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

El sólo hecho de despertar con renovadas fuerzas cada mañana, sanos, capaces, y con ánimo y gozo, listos a completar las tareas y ministerios que Dios nos ha encargado dentro y fuera del hogar, dentro y fuera de la iglesia, y dentro y fuera del lugar donde llevamos a cabo nuestras diarias labores, nos llena de entusiasmo y deseos de buscar hoy nuevamente, presentarnos ante Dios aprobados, y al final de la diaria jornada, y antes de poner la cabeza en la almohada, esperar escuchar su dulce voz decirnos: “Bien, siervo bueno y fiel, en lo poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. ¡Entra en el gozo de tu Señor!”

¡Qué bendición tan grande es ser cristianos! Pues la Biblia dice que somos los únicos que realmente podemos iniciar el año nuevo con expectación, optimismo, y seguridad, simplemente porque Jesús, nuestro Señor y Maestro, promete estar con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Su promesa es fiel cuando dice: “Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre. AMEN.”

¡Bendito el Señor Dios de Israel! que nos levantó un poderoso Salvador para que librados de los que nos aborrecen, y de satanás, sus demonios, y sus siervos (que son nuestros principales enemigos), sin temor, podremos vivir para servirle en santidad y en justicia, todos nuestros días.

Sigamos adelante proclamando el evangelio de una y mil formas, con diligencia y sin vacilaciones, pues Dios nos dice: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; los que (como satanás y sus demonios) contienden contigo y te hacen guerra, serán como nada y perecerán; los buscarás, y no los hallarás, porque yo Jehová tu Dios, tu Redentor, y el Santo de Israel, sostendré tu mano derecha, diciendo: No temas, yo te ayudo; pues como diamante, más fuerte que el pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos.” ¡Alabado sea Dios!

¡Qué privilegio y que grande responsabilidad con Dios, con nuestra familia, nuestra iglesia, y nuestra sociedad, supone el estar ahora aquí, tomando el lugar vacante que dejaron tantos grandes y fieles siervos de Dios, que el año pasado, se nos adelantaron y pasaron a descansar de sus labores en la presencia de Dios!

La Biblia dice de ellos: “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, porque descansan de sus trabajos; aunque sus obras con ellos continúan.”

Qué bueno que ante lo monumental de la misión y el reto que Dios nos ha encomendado, y lo limitado que parecen nuestros recursos y capacidades, Dios nos ha considerado dignos de tan grande misión y tarea: Ser los instrumentos escogidos con los que el Espíritu Santo, continúe su obra de evangelización, discipulado, y bendición, en este mundo. Qué bueno que el Omnipotente y Buen Maestro Jesucristo, es más que capaz de tomar los “dos peces y cinco panes,” que felices ofrendamos, rendimos, y ponemos a su servicio cada día, para que por su multiplicación milagrosa, se logre alimentar a cientos y miles con la Palabra de Dios y la sana doctrina.

Qué bueno que a pesar de las tribulaciones que por el solo hecho de ser humanos, y vivir en este mundo lleno de maldad, enfermedad, y muerte, tenemos que enfrentar, podemos vivir confiados en que si amamos a Dios con todo nuestro corazón, toda nuestra alma, toda nuestra mente, y todas nuestras fuerzas, pase lo que pase, a veces no sabemos cómo, pero podemos confiar y declarar que con Cristo siempre somos más que vencedores, y que a final de cuentas, a los que aman a Dios y viven de acuerdo a su propósito, todas las cosas les ayudan a bien.

La Biblia dice: Gracias sean dadas a Dios el cual nos lleva siempre de triunfo en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo la fragancia de su conocimiento; pues el Espíritu mismo nos ayuda en nuestra debilidad, y conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos, con gemidos indecibles.

Por último, qué bueno que Dios es el Dios de las segundas, terceras, y mil oportunidades pues no hay duda de que de muchas maneras, algunas realmente espantosas y vergonzosas, hemos ofendido a Dios en el año pasado; pero ¡gloria a Dios! que su oferta, poder y gracia siguen en pié, y que la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. La Biblia dice: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Pero si (con arrepentimiento y corazón sincero ante Dios), confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” ¿Qué Dios como tú, que perdonas la maldad, y olvidas el pecado y no retienes para siempre tu enojo, porque eres amador de misericordia?

¡Gloria a Dios! Porque Él nos volverá a perdonar; Él tendrá misericordia de nosotros; Él sujetará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados; y dirá: “Nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades.” Pues donde hay remisión de éstos, no hay más necesidad de ofrenda por el pecado.

¡Gracias misericordiosísimo, y Buen Padre Celestial!
Así pues, dejando atrás tanto los errores, como las glorias pasadas, dispongámonos un año más, a proseguir diligentemente hacia la meta, galardón, corona, y gloria, con que Dios premia a sus hijos y siervos fieles, diciendo confiadamente: ¡El Señor es mi Ayudador, no temeré lo que me pueda hacer el diablo, sus huestes de maldad, y sus secuaces humanos!

Pues la fiel promesa de Dios dice: Den y recibirán. Medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en su regazo. Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. E irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas. Porque como desciende de los cielos la lluvia, y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da simiente al que siembra, y pan al que come, así será mi Palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Y el que da semilla al que siembra, dará pan para comer, y multiplicará nuestra sementera, y aumentará los frutos de nuestra justicia; para que enriquecidos en todo, abundemos en toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros agradecimiento a Dios.

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien es nombrada toda familia en el cielo y en la tierra, para que en este nuevo año, nos dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite y reine Cristo por la fe en nuestros corazones; para que arraigados y fundados en amor, podamos comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo, que excede a todo conocimiento; y seamos llenos de toda la plenitud de Dios. ¡Estemos alegres, porque grandes cosas ha hecho nuestro Dios con nosotros! Y mayores aún hará.

Que a Aquél que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos, o entendemos, según el poder que opera en nosotros, a Él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús en este nuevo año, y por todas las edades, y por siempre jamás. Amén. ¡Feliz año nuevo!

REFERENCIA
Contreras-Pulido, Ernesto. (2018). El año agradable. Diciembre 31, 2018, de Dr. Ernesto Contreras Pulido Sitio web: http://docs.wixstatic.com/ugd/0317a1_b27cd6cea84c441da142438c7f336c53.pdf