Autor: Evangelista Mexicano

La Orientación Sexual y la Identidad de Género no son Derechos Humanos

Dr. Ernesto ContrerasEste artículo fue seleccionado y nos fue enviado por el Dr. Ernesto Contreras Pulido, médico especializado en el tratamiento del cáncer mediante quimioterapia y radioterapia.
Fue líder laico metodista dentro de la CANO mientras vivió en Playas de Tijuana, B. C. Actualmente vive con su familia en San Diego, California, E. U. A., donde colabora con la Iglesia de Las Asambleas de Dios.

Por Austin Ruse

Washington, D. C., 1 de febrero (C-FAM) Con regularidad, fuentes aparentemente fiables informan a los funcionarios de todo el mundo encargados de establecer políticas que «la orientación sexual y la identidad de género» son categorías de no discriminación en el derecho internacional. Esto significa que las leyes nacionales e internacionales deben modificarse para aceptar la idea de que la homosexualidad y sus diversas variantes, que incluyen el travestismo, no pueden ser discriminadas de modo alguno.

Este tipo de no discriminación implicaría cambios en las leyes de matrimonio, de adopción e incluso en el uso de los baños públicos. Significaría que dichas nociones no podrían excluirse de ningún nivel de escolaridad, ni siquiera de la escuela primaria. Generalmente, estas demandas de no discriminación terminan discriminando a los cristianos y a otros que tienen objeciones morales y religiosas para aquellos conceptos.

No nos oponemos a garantizar que los homosexuales no sean discriminados de ninguna forma injusta. Y, ciertamente, nos oponemos a las leyes que convierten a la homosexualidad o a los actos homosexuales en delitos punibles con pena de muerte. Y pedimos a todas las personas de buena voluntad que jamás hagan daño de modo alguno a los homosexuales. Pero oponerse a la agenda homosexual es algo muy distinto de promover que se dañe a los homosexuales. Y pese a que estamos a favor de protegerlos de agravios, no significa que sostengamos que la orientación sexual y la identidad de género sean categorías protegidas en el derecho internacional. Ya existen tratados internacionales que protegen específicamente contra esos males, que incluyen los pactos de 1966 con los que se dio fuerza de ley a la Declaración Universal de Derechos Humanos, el tratado contra la tortura y otros.

El hecho es que la orientación sexual y la identidad de género no son categorías de no discriminación aceptadas en tratados de la ONU o en otros ámbitos del derecho internacional. No importa que lo diga el Secretario General de la ONU. No sólo está equivocado: excede su autoridad al hacerlo. También es irrelevante que lo digan los comités de la ONU, o profesores de derecho, o la Alta Comisionada para los Derechos Humanos. Es falso que lo respalde la Asamblea General de la ONU, que jamás ha aceptado una noción tal. Los defensores de esta idea creen que si uno logra que la suficiente cantidad de fuentes aparentemente fidedignas sostengan esta afirmación, se torna verdadera. Pero el hecho es que al menos la mitad de los Estados Miembros de las Naciones Unidas se opone incluso a usar la frase «orientación sexual e identidad de género» hasta en documentos no vinculantes, mucho menos en tratados vinculantes. El derecho internacional se compone mediante tratados y no por los comentarios del Secretario General.

Saludamos a los Estados Miembros que se opusieron a esta idea en la Asamblea General. También, a aquellos países que han decidido no quedarse con la defensa. Con demasiada frecuencia, los países que representan a pueblos tradicionales son más bien como sacos de boxeo para la izquierda radical de la ONU. Y tienden a quedarse allí, recibiendo golpe, tras golpe, tras golpe. Pero algunos están procediendo a la ofensiva.

Una coalición de sesenta países que representan a todas las regiones del mundo firmó una declaración conjunta en 2008, que deja clara su oposición a regularizar la orientación sexual y la identidad de género. Es más, algunos, como Rusia y otros países de Europa del Este, están proscribiendo la propaganda homosexual en las escuelas. Aunque es muy lamentable la violencia concomitante contra los homosexuales, ellos tienen derecho a oponerse a que se adoctrine a sus hijos con ideas inmorales y malsanas acerca de la sexualidad.

C-FAM exhorta a los gobiernos a que continúen haciendo frente a la izquierda sexual radical y a que bloqueen todos los esfuerzos tendientes a convertir la orientación sexual y la identidad de género en nuevas categorías del derecho internacional.

 Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

Las respuestas amorosas de Dios

Dice un cuento persa que una vez un joven dijo a su maestro: “No creo en los milagros, pues nunca los he visto”. Entonces el anciano lo llevó al bosque donde enterró una semilla. Ante la mirada de ambos, la semilla germinó y en un minuto se convirtió en un árbol. El joven, asombrado, reaccionó, “¡Creo en los milagros!” Entonces su maestro le dijo: “¡Qué vacuo eres! El verdadero milagro que has visto no fue la rapidez del crecimiento del árbol, sino el milagro de la vida. Una semilla se abrió para dejar salir la planta verde, la cual se fue perfeccionando hasta convertirse en un árbol capaz de multiplicar en miles las semillas iguales a la original. Este milagro está sucediendo a tu alrededor todos los días. Pero tú, en lugar de ver la generación y transformación de la vida, sólo viste la forma como sucedió.”

A muchos cristianos les pasa lo mismo. En los milagros sólo ven la forma y no el hecho en sí. Dios está haciendo milagros todos los días, pero no los ven. Dios sana milagrosamente en respuesta a nuestra oración no solamente de modo directo, sino a veces también de modo indirecto. El modo no es el elemento milagroso, sino la acción de Dios cambiando la enfermedad en salud.

En una plática de amigos escuchamos al Hno. José Luis narrar la historia que ahora compartimos. Puesto que se trata de un milagro de la grandeza del Padre, solicitamos a José Luis escribiera su anécdota para publicarla aquí, cosa que con buena voluntad hizo.

joseluis ramirez
El Hno. José Luis Ramírez Martínez es Probando de la Conferencia del Distrito Chihuahua. Es el Pastor Titular de la IMMAR Shalom Norte, en la Ciudad de Chihuahua, donde vive con su esposa Leticia Caro de Ramírez.
Fue elegido Presidente de Cooperación Misionera Iberoamericana (CONIBAM), asociación misionera activa en los países latinoamericanos.

Eran los tiempos de mi adolescencia, empezaba a jugar basquetbol, pero mis huesos se resentían y las articulaciones se inflamaban. Mientras un médico decía que tenía fiebre reumática, otro decía que era un soplo en el corazón. En aquellos días, la ciencia no estaba tan avanzada y los medios económicos de mis padres no daban como para buscar especialistas.

Al paso de los años, al ingresar a la Universidad de Chihuahua, ciudad donde vivo, se dio la oportunidad de consultar un reumatólogo, y después de unos análisis especiales determinó y dijo: “Usted tiene Espondilitis Anquilosante”, suena feo, ¿no? Pues aparte de las dolencias en las articulaciones, la columna vertebral se va deformando. Yo leía los artículos de personas con esta enfermedad, y muchos morían o quedaban inválidos, en silla de ruedas o tendidos en una cama, casi inmovilizados.

Mi ritmo de vida siempre había sido de mucha actividad, una buena alimentación y constante ejercicio; sin embargo, hace dos años, dos días antes de cumplir los 60, mi columna tronó, uso esta expresión para señalar que ya no aguantó más; las vértebras muy desviadas y el contacto entre discos por desgaste provocaron una crisis que llamaron “una muy fuerte contractura muscular”.

Quedé prácticamente inmovilizado, el médico ortopedista vino a casa y dijo: debemos operar inmediatamente. Yo le dije a mi esposa: -No me voy a operar, busquemos otras alternativas-.

Intentamos terapias con un quiropráctico y máquinas modernas que no surtieron efecto; fueron dos meses de constante dolor, sin apetito, sin poder caminar ni con andador, ocho kilos menos de peso, incapaz de darme vuelta en la cama por mí mismo; le pedía a mi esposa que me jalara de la cadera para cambiar de posición. En las plantas de los pies se empezó a formar una capa gruesa de pellejo que mi esposa cortaba con tijeras. En los pocos momentos en que mi esposa salía de la casa yo le gritaba desesperadamente a Dios y le decía: “Padre, ¿qué es esto? ¡Muéstrame de qué se trata! No entiendo cuál es tu propósito”. Ahora recuerdo la Escritura sobre el ciego Bartimeo que le gritaba a Jesús: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

Llegó la Providencia, Dios empezó a actuar: Los amigos, hermanos, iglesias enteras empezaron a orar por mí. Un pastor amigo desde Aguascalientes me llamó para decirme que su hermano era el pionero de la medicina alternativa en México, y que me subiera al avión y me trasladara a México y él se encargaría de mí, pero mi respuesta fue: Si no me puedo mover, menos subir a un avión. El pastor insistió con su hermano quien le dijo que aquí en Chihuahua había un colega de él que me podría atender. Ellos mismos hicieron la cita para el siguiente día, y fuimos al doctor quien, al verme y checar las radiografías, dijo: -Efectivamente, vienes dañado, te voy a inyectar-.

Fueron células aplicadas a mi columna que empezaron a regenerar mis células, y que a las tres semanas harían notar un cambio.

La Respuesta de Dios: En una de esas pláticas con mi Señor, me dijo que me iba a levantar como las águilas. ¿Como las águilas? dije yo asombrado, yo sabía cómo las águilas eran renovadas cuando decidían vivir más años, desgarrando su pico contra la roca para esperar un pico nuevo, arrancando sus garras viejas y esperando a que nacieran nuevas, arrancando sus plumas viejas y esperando nuevas plumas. Todo este proceso duraría 5 meses pero con dolor.

A las dos semanas el efecto empezó a ocurrir en mi vida: Empezaba a caminar con muletas cuando mi esposa, a los 15 días, notó un cambio y dijo: ¡Ya te volvió el color! Empezó a salir piel nueva en las plantas de mis pies y en las palmas de mis manos, mi piel nueva era como de bebé. También el doctor me hizo soltar las muletas y me obligó a caminar extendiendo sus brazos como si yo fuera un bebé; caminé como 5 metros, y me agarré de la pared. Fueron mis primeros pasos después de un nuevo caminar.

Restauración total: Poco a poco mis músculos se fueron fortaleciendo de nuevo, fui recobrando el apetito, inicié terapias de nado en la alberca, y tiempo después regresé a intentar jugar basquetbol como antes. Por momentos creí que nunca lo volvería a lograr, pero ahora, después de dos años de haber pasado por esa tremenda experiencia, fui invitado a representar al Estado de Chihuahua en un Torneo Nacional con el equipo de basquetbol de veteranos de “Los Dorados de Chihuahua”… ¿Increíble? Para Dios no hay imposibles.

Confieso que al escribir estas notas y recordar detalle por detalle el milagro que Dios hizo en mi vida, me fue imposible continuar escribiendo, me inundó un sentimiento extraño de agradecimiento difícil de expresar combinado con el llanto que me impidió seguir escribiendo.

Al siguiente día continué la escritura, y esto es, querido lector, lo que puedo testificar del excelso poder de Dios en mi propia vida.

Para terminar, quiero agregar un comentario que sucedió entre mi esposa y yo hace unos meses. Le pregunté: ¿Tú creíste que iba a morir cuando caí enfermo? Y me respondió que sí. ¿Por qué?, le pregunté yo; y ella dijo: Te empezabas a llagar, no querías comer ni lo que tanto te gustaba y perdiste la noción del tiempo cuando a las 6 de la tarde preguntabas que si ya había amanecido…

Y luego me preguntó, ¿y tú? Le dije: Yo nunca pensé que me iba a morir, yo estaba seguro que mi Dios me iba a levantar, pero no sabía de qué manera, pero estaba confiado que no era mi tiempo a pesar de las circunstancias. Ahora vivo agradecido y sirviéndole a Él, al que me dio y conservó la vida.

Después de mi agradecimiento a Dios porque me devolvió mi salud, le alabo también por la disposición de mi esposa, quien estuvo todo el tiempo conmigo sufriendo y viéndome sufrir… como la ayuda idónea que Dios me dio.

José Luis Ramírez Martínez

La Sexalescencia

Tener 6O o más en el siglo XXI

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El Pbro. Abner Alanís Rangel fue por varios años el Director de este periódico 
cuando llevaba el nombre de Presencia Metodista. Actualmente es el Pastor Titular
de la IMMAR Sión, en el Distrito Federal, parte de la CAM. En el presente 
cuadrienio es el asesor pastoral del Gabinete Nacional de las Fraternidades de 
Hombres Metodistas

Oye a tu padre, a aquel que te engendró; cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies”

Prov. 23.22

“La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de los ancianos su vejez”

Prov. 20.29

“Corona de honra es la vejez que se halla en el camino de justicia”

Prov. 16.31

Si el tema atrajo su curiosidad erótica, quédese tranquilo, el tema no tiene que ver nada con el sexo. Por lo que vemos en los Proverbios de Salomón, el llegar a viejo, siempre ha causado cierta preocupación; sin embargo las Escrituras ponderan la vejez como una edad muy hermosa. Por lo que a solicitud expresa del área de Desarrollo Cristiano de la CAM, que me ha solicitado haga una serie de reflexiones, para ser publicadas y compartidas con los adultos de nuestra iglesia, me permito, aportar mi modesta consideración respecto al tema.

Generalmente, cuando pregunto a los hermanos de la iglesia en donde ministro, ¿Cómo están? Me contestan con un dejo de resignación ¡pues estoy, que ya es ganancia! ¿A qué se debe una respuesta así? Un estudio sociológico de nuestra sociedad actual, nos permite ver con claridad, que hay una franja social que antes no existía. Hoy, nos enfrentamos a la construcción de una nueva imagen del adulto mayor. La gente de los 65 y más, se resiste a envejecer, y ha echado fuera de su vocabulario la palabra sexagenario. Y es que los sociólogos, siguen insistiendo en que México es un país de jóvenes, y a ese respecto, en las páginas de los diarios, para cualquier trabajo vemos que se dice, no mayor de 35 años; y ¿entonces, los que rebasan esa edad ¿no son gente productiva? Ahora, como que se quiere sublimar ese status, y se les llama: adulto en plenitud, adulto mayor, adulto con mucha experiencia, llegar a la edad dorada, etc.

Si acudimos a la fisiología humana, nos damos cuenta, que el envejecimiento humano es un proceso biopsicosocial y espiritual que comienza con la concepción y finaliza con la muerte. Es un fenómeno singular para cada uno que envejece y a la vez universal porque forma parte del ciclo natural de la vida. Estudios sociodemográficos, expresan una serie de inquietudes sociales para el reconocimiento de este sector. Problemas tales como falta de oportunidades laborales, atención especializada, entre otras cuestiones fueron planteados, que surgirían en torno al envejecimiento de la población.

Es necesario que nuestra iglesia se atreva a crear nuevos mecanismos y estrategias de vinculación, tanto interdisciplinarias como interinstitucionales, para estar a un paso adelante y afrontar el desarrollo poblacional. El adulto mayor, como se le identifica actualmente, es un sector que cada día toma más presencia en las diferentes ramas académicas y gubernamentales. La vinculación, tanto de la ciencia y de la Administración Política, conlleva a unir esfuerzos para lograr un diseño y desarrollo de políticas conducentes a un óptimo desarrollo humano de este sector poblacional y difundir una nueva imagen social del adulto mayor. Lo anterior se debe plasmar en proyectos y estrategias que no están contempladas en el Plan Rector Nacional, ni en el Plan Operativo Nacional, y nuestras Iglesias en su mayoría están integradas de adultos mayores. No se pretende que se tengan solo acciones paliativas, y ayudar a la conquista de una nueva cultura de igualdad , y un trato equitativo sin discriminaciones políticas de participación, en nuestros cuerpos de gobierno, con justa distribución de oportunidades y desarrollo, garantía de condiciones mínimas, que permitan disfrutar la vida de manera sustentable y digna.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, es cuando el concepto de vejez toma énfasis como universal y se sostiene que: “el ser humano tiene derecho a la existencia, a la integridad física, a los medios indispensables y suficientes para un nivel de visa digna, especialmente en cuanto se refiere a la alimentación al vestido, a la habitación, al descanso, a la atención médica, a los servicios sociales necesarios. De ahí el derecho a la seguridad en caso de enfermedad, de invalidez de viudez y de vejez”. A este respecto, debemos de estudiar a profundidad el status de nuestros pastores jubilados y de nuestras viudas de pastores. He sabido de algunos de ellos que han caído gravemente enfermos y la Comisión ni por enterada se da.

Pero, volvamos a la parte central del tema que ocupa nuestra atención, la sexalescencia. Esta es una generación que ha echado fuera del idioma la palabra “sexagenario”, porque sencillamente no tiene entre sus planes actuales la posibilidad de envejecer, y menos cuando los avances de la medicina auguran el llegar a los 100 o más años. Se trata de una novedad demográfica, parecida a la aparición en su momento de la “adolescencia”, que también fue una franja social nueva, que surgió a mediados del siglo XX, para dar identidad a una masa de niños desbordados, en cuerpos creciditos, que no sabían hasta entonces en donde meterse, ni cómo vestirse. Este nuevo grupo, que ahora se le llama de los sesenta y cinco y más, ha llevado una vida razonable y satisfactoria. Son hombres y mujeres independientes que trabajan desde hace mucho tiempo, y han logrado cambiar el significado tétrico, que tanta literatura latinoamericana le dio durante décadas al concepto del trabajo. Lejos de las tristes oficinas, muchos de ellos buscaron y encontraron la actividad que más les gustaba y se ganan la vida con eso. Incluso, ni sienten la necesidad de compartir su vida con nadie, sea hombre o mujer; así solos se sienten bien y disfrutan de la vida, sin ninguna coacción y totalmente libres, y se sienten plenos, y algunos ni sueñan con jubilarse. Los que ya se han jubilado disfrutan con plenitud cada uno de sus días, sin temor al ocio o a la soledad, crecen desde dentro. Disfrutan el ocio porque después de tantos años de trabajo, crianza de hijos, carencias, desvelos y sucesos fortuitos, bien vale la pena mirar el mar con la mente vacía, o ver volar una paloma, o disfrutar de los nietos a plenitud.

Dentro de ese universo de personas saludables, curiosas y activas, la mujer tiene un papel rutilante. Ella trae décadas de experiencia de hacer su voluntad, cuando sus madres habían sido educadas a obedecer, y ahora pueden ocupar lugares en la sociedad que sus madres jamás habrían soñado con ocupar. Esta mujer sexalescente, sobrevive a la borrachera de poder que le dio el feminismo de los 60’s, en aquellos momentos de su juventud, en los que los cambios eran tantos, que tuvo que detenerse a reflexionar qué quería en realidad. Algunas prefirieron vivir solas, otras estudiaron carreras que siempre habían sido exclusivamente masculinas, ya tenemos militares, capitanes piloto aviador, altas ejecutivas empresariales, periodistas, atletas, y crearon su propio YO, S. A. Otras eligieron tener hijos a temprana edad, siguieron el arquetipo tradicional. En ambos casos, su camino no ha sido fácil, y todavía lo van diseñando cotidianamente.

Ahora, para algunas cosas, que ya se dan por sabidas, la gente de sesenta y más, no son personas detenidas en el tiempo, y por ejemplo ya han entrado de lleno al uso del celular, y de la computadora, como si lo hubieran hecho toda la vida. Ya hasta usan las redes sociales, y se escriben, o se ven por Skype, con los hijos que están lejos, y hasta se olvidan del viejo teléfono, para contactar a sus amigos y les escriben un e-mail, o le mandan un whatsapp, con sus ideas y vivencias. Por lo general están satisfechos de su estado civil y si no lo están, no se conforman y procuran cambiarlo. Raramente se deshacen en un llanto sentimental. A diferencia de los jóvenes, los sexalescentes conocen y ponderan todos los riesgos. Nadie se pone a llorar cuando pierde, solo reflexiona, toma nota a lo sumo y a otra cosa. Ente mayor, comparte la devoción por la juventud y sus formas superlativas, casi insolentes de belleza, pero no se sienten en retirada. Compiten de otra forma, van con su propio estilo.

Ellos, los varones no envidian la apariencia de jóvenes astros del deporte, o de los que lucen un traje Armani; ni ellas, las mujeres, sueñan con tener la figura tuneada de una vedette. En lugar de eso saben de la importancia de una mirada cómplice, de una frase inteligente, o de una sonrisa iluminada por la experiencia. Hoy la gente de los 60’s y más, como es su costumbre, están estrenado una edad que todavía no tiene nombre, según la sociología moderna; antes los de esa edad eran viejos y hoy ya no lo son, hoy están plenos física e intelectualmente recuerdan la juventud, pero sin nostalgias, porque la juventud también está llena de caídas y nostalgias y ellos lo saben. La gente de los 60’s y más de hoy, celebra el sol de cada mañana y sonríe para sí misma, muy a menudo, hacen planes con su propia vida, no con la de los demás, quizá por alguna razón secreta que sólo saben y sabrán los del siglo XXI. Yo, por lo pronto, ya disfruto de mi tarjeta Red Ángel, y ¿si vieran como me sirve para comprar mi despensa?

Arreglo e investigación documental, con mi afecto y respeto, Pastor Alaniz

La seguridad de mi hijo

06refl correo equivocadoPor el Obispo Juan Pluma Morales, de la Conferencia Anual Septentrional (CAS)

Juan 11:41-42, “Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes”

Mi hijo Uziel cumplirá el próximo mes de junio cuatro  años, es increíble cómo pasa el tiempo, pero es lindo disfrutar cada etapa de su vida, el otro día noté algo que me llevó a reflexionar y es de lo que hoy quiero compartir. Los últimos días he notado la seguridad que él tiene para pedirme ayuda. No importa dónde esté yo o qué es lo que esté haciendo, si él tiene un problema que considera que no puede solucionar, rápidamente corre hacia mí, me pide ayuda y dejo de hacer lo que estoy haciendo y voy rápido en su ayuda.

Cada vez que mi hijo se acerca a mí con esa carita de preocupación por ese “problema” que tiene, veo también en él la seguridad y la convicción de que si me pide ayuda, rápidamente se la daré. Mi hijo no piensa en sobre si voy a ser capaz o no de ayudarlo, el simplemente tiene la SEGURIDAD de que yo le resolveré el problema, ¿Cómo?, ¿De qué forma?, ¿Por qué medios?, él no se hace ninguna pregunta, solamente tiene la SEGURIDAD de acudir a mí, porque sabe que yo le ayudaré a solucionar lo que para él en ese momento es difícil o imposible de solucionar.

Luego de solucionarle el “problema”, veo su carita de satisfacción seguida de frases como: “Gracias papi, eres el mejor” ó “Gracias papá eres estupendo”. Sus frases y su carita de satisfacción son mi recompensa favorita, no hay nada como ver feliz y contento a tu hijo. Pensando y reflexionando en esto me hacía la pregunta: Cuando le pido ayuda a Dios, ¿tengo la SEGURIDAD de que me va a ayudar?

Durante el presente año, una de las cosas más importantes que necesitaremos es la SEGURIDAD, aquella que consiste no en que Dios camine con nosotros, porque Él siempre lo hace, sino en que nosotros permitamos que Dios vaya en nosotros y a nuestro lado. Entonces la seguridad será una bendición.

CONTEXTO DEL TEXTO

Cuando el hermano de María y Marta se agravó,  acudieron a Jesús pidiendo ayuda. Creían que podía brindarles ayuda porque habían visto sus milagros. Nosotros también sabemos de los milagros de Jesús por las Escrituras y las vidas cambiadas que hemos tenido ocasión de ver. Cuando tenemos necesidad de ayuda extraordinaria, Jesús ofrece recursos extraordinarios. No debiéramos vacilar en pedirle ayuda.

LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO

 

  • Que Jesús siempre estaba en comunicación con su Padre
  • Que en momentos ordinarios y extraordinarios, el Padre siempre acudió a su ayuda como lo hace conmigo
  • Que debo exaltar a mi Padre en este año, como lo hacía Jesús siempre.

 

ORACIÓN: Padre, gracias porque tu hijo Jesucristo siempre estuvo en contacto contigo y Tú a la vez hiciste lo mismo. Gracias porque durante el 2104 igual Tú estuviste siempre conmigo y yo en lo más posible estuve en relación contigo. En este año 2015, Señor, te suplico que me permitas estar a tu lado y tú en mi corazón para que éste no se desvíe y siga en la ruta, en el camino que me has trazado, donde hay amor, justicia, verdad y paz. Y permíteme vivirlos y compartirlos con mi familia, con la iglesia y con mis amigos, en este nuevo año y por favor ayúdanos a vivir en paz y en justicia. En tu nombre. Amén.

El Precio de la Gracia (parte 8)

art.mlutherk.dietrichDietrich Bonhoeffer, fue un pastor y teólogo luterano, quien predicó también con el ejemplo. Mientras las iglesias de Alemania guardaron silencio y se sometieron al nazismo de Hitler, él lo confrontó en forma escrita y verbal.
Su resistencia al régimen resultó en su captura, encarcelamiento y ejecución el 9 de abril de 1945, apenas 21 días antes del suicidio de Hitler, y 28 días antes de la rendición de Alemania. El día anterior de su muerte había dirigido un culto con los presos. Antes de ser ahorcado, de rodillas elevó su última oración. Tenía apenas 39 años de edad.

(Seguimos publicando, parte por parte, el libro de Bonhoeffer, “El Precio de la Gracia”).

De click en los enlaces para ir a la ← septima parte o puede ir al inicio de la serie.

6. El sermón del Monte (continúa)

«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, por­que ellos serán saciados». Los que siguen a Cristo no sólo viven en renuncia al propio derecho, sino incluso en renuncia a la propia justicia. No se glorían en nada de lo que hacen y sacrifican. Sólo pueden poseer la justicia en el hambre y la sed de ella; ni la propia justicia, ni la de Dios sobre la tierra; desean en todo tiempo la fu­tura justicia de Dios, pero no pueden implantarla por sí mismos. Los que siguen a Jesús tienen hambre y sed durante el camino. An­helan el perdón de todos los pecados y la renovación plena, la re­novación de la tierra y la justicia perfecta de Dios.

Sin embargo, la maldición del mundo y sus pecados recaen so­bre ellos. Aquel a quien siguen debe morir en la cruz como un mal­dito. Su último grito es un deseo desesperado de justicia: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Y el discípulo no es más que su maestro. Sigue tras él. Por eso es feliz; porque se le ha pro­metido que quedará saciado. Alcanzarán la justicia no sólo de oí­das, sino hasta saciarse corporalmente. El pan de la verdadera vi­da les alimentará en la cena futura con su Señor. Este pan futuro es el que los hace bienaventurados, puesto que ya lo tienen presente. Jesús, pan de vida, está entre ellos durante toda su hambre. Esta es la felicidad de los pecadores.

«Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia». Estos pobres, estos extraños, estos débiles, estos pe­cadores, estos seguidores de Jesús viven también con él renun­ciando a la propia dignidad, porque son misericordiosos. No les basta su propia necesidad y escasez, sino que también se hacen partícipes de la necesidad ajena, de la pequeñez ajena, de la culpa ajena. Tienen un amor irresistible a los pequeños, enfermos, mise­rables, a los anonadados y oprimidos, a los que padecen injusticia y son rechazados, a todo el que sufre y se preocupa; buscan a los que han caído en el pecado y la culpa. Por muy profunda que sea la necesidad, por muy terrible que sea el pecado, la misericordia se acerca a ellos. E! misericordioso regala su propia honra al que ha caído en la infamia, y toma sobre sí la vergüenza ajena. Se deja en­contrar junto a los publícanos y pecadores y lleva gustoso la des­honra de tratar con ellos. Se despojan del bien supremo del hom­bre, la propia honra y dignidad, y son misericordiosos.

Sólo una honra y dignidad conocen: la misericordia de su Se­ñor, de la que viven. Él no se avergonzó de sus discípulos, se con­virtió en hermano de los hombres, llevó su ignominia hasta la muerte de cruz. Esta es la misericordia de Jesús, de la única que quieren vivir los que están ligados a él, la misericordia del crucifi­cado. Esta les hace olvidar toda honra y dignidad propia, y buscar sólo la comunidad con los pecadores. Si se les injuria por esto, son felices. Porque alcanzarán misericordia. Dios se inclinará alguna vez profundamente hacia ellos descargándoles de sus pecados e ig­nominias. Dios les dará su honra y quitará de ellos la deshonra. La honra de Dios será llevar la vergüenza de los pecadores y vestirlos con su dignidad. Bienaventurados los misericordiosos, porque tie­nen al misericordioso por Señor.

«Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios». ¿Quién es limpio de corazón? Sólo el que ha entregado ple­namente su corazón a Jesús, para que este reine exclusivamente en su interior; el que no mancha su corazón con el propio mal, ni tam­poco con el propio bien. El corazón puro es el corazón sencillo del niño, que nada sabe del bien y del mal, el corazón de Adán antes de la caída, el corazón en el que no reina la conciencia, sino la volun­tad de Jesús.

Quien vive en renuncia al propio bien y mal, al propio corazón, quien está tan arrepentido y sólo depende de Jesús, este tiene un co­razón purificado por la palabra de Cristo. La limpieza de corazón se encuentra aquí en oposición a toda pureza externa, incluida la pureza de los buenos sentimientos. El corazón puro está limpio de bien y mal, pertenece por completo e indivisamente a Cristo, sólo se fija en él, que le precede. Sólo verá a Dios quien en esta vida só­lo se ha fijado en Jesucristo, el Hijo de Dios. Su corazón está li­bre de imágenes que le manchen, sin dejarse arrastrar por la plurali­dad de los propios deseos e intenciones. Está totalmente arrebatado en la contemplación de Dios. A Dios le contemplará aquel cuyo co­razón se haya convertido en espejo de la imagen de Jesucristo.

«Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán lla­mados hijos de Dios». El seguidor de Jesús está llamado a la paz. Cuando Jesús los llamó, encontraron su paz. Jesús es su paz. Pero no sólo deben tener la paz, sino también deben crearla. Con esto renuncian a la fuerza y la rebelión. Estas nunca han servido para nada en las cosas de Cristo. Su Reino es un reino de paz, y la co­munidad de Cristo se saluda con el beso de paz. Los discípulos de Cristo mantienen la paz, prefiriendo sufrir a ocasionar dolor a otro, conservan la comunidad cuando otro la rompe, renuncian a impo­nerse y soportan en silencio el odio y la injusticia. De este modo vencen el mal con el bien y son creadores de paz divina en medio de un mundo de odio y guerra. Pero nunca será más grande su paz que cuando se encuentren pacíficamente con el mal y estén dis­puestos a sufrir. Los pacíficos llevarán la cruz con su Señor; por­que en la cruz se crea la paz. Por haber sido insertados de este mo­do en la obra pacificadora de Cristo, por haber sido llamados a colaborar con el Hijo de Dios, serán llamados hijos de Dios.

«Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, por­que de ellos es el reino de los cielos». No se habla aquí de la justi­cia de Dios, sino de los padecimientos por una causa justa, por el juicio y la acción justas de los discípulos de Jesús. Los que siguen a Jesús renunciando a las posesiones, a la felicidad, al derecho, a la justicia, a la honra, al poder, se distinguen en sus juicios y acciones del mundo; resultarán chocantes al mundo. Y así serán perseguidos por causa de la justicia. La recompensa que el mundo da a su pala­bra y actividad no es el reconocimiento, sino la repulsa. Es impor­tante que Jesús proclame bienaventurados a sus discípulos cuando no sufren inmediatamente por la confesión de su nombre, sino sim­plemente por una causa justa. Se les hace la misma promesa que a los pobres. Como perseguidos, se asemejan a ellos.

Al final de las bienaventuranzas surge la pregunta: ¿qué lugar del mundo resta a tal comunidad? Ha quedado claro que sólo les queda un lugar, aquel en el que se encuentra el más pobre, el más combatido, el más manso: la cruz del Gólgota. La comunidad de los bienaventurados es la comunidad del crucificado. Con él lo ha per­dido todo y con él lo ha encontrado todo. La cruz proclama: biena­venturados, bienaventurados. Pero Jesús sólo habla ahora a los que pueden entenderle, a los discípulos; por eso dice directamente:

Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

«Por mi causa»: los discípulos son injuriados, pero encuentran al mismo Jesús. Sobre él recae todo, ya que por su causa son injuria­dos. Él carga con la culpa. La injuria, la persecución mortal y las mentiras malignas constituyen la felicidad de los discípulos en su comunidad con Jesús. Es forzoso que el mundo ataque a estos man­sos extranjeros con sus palabras, su fuerza y sus calumnias. La voz de estos pobres y mansos es demasiado amenazadora y potente, su vida demasiado paciente y silenciosa; estos discípulos de Jesús, con su pobreza y sus sufrimientos, dan un testimonio demasiado pode­roso de la injusticia del mundo. Resulta mortal. Mientras Jesús dice: Bienaventurados, bienaventurados, el mundo grita: ¡Fuera, fuera! Sí, fuera. Pero ¿adónde? Al reino de los cielos. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos.

Los pobres se encuentran en el salón de la alegría. Dios mismo enjuga las lágrimas de los que lloran, da de comer a los hambrien­tos con su cena. Los cuerpos heridos y martirizados están transfi­gurados, y en lugar de los vestidos del pecado y de la penitencia llevan la vestidura blanca de la eterna justicia. Desde esta alegría eterna resuena ya aquí un llamamiento a la comunidad de los que siguen bajo la cruz, las palabras de Cristo: Bienaventurados, biena­venturados.

  1. b) La comunidad visible

Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para tirarla afuera y ser pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No pue­de estar oculta una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tam­poco se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, si­no sobre el candelera, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mt 5, 13-16).

Jesús se dirige a los que han sido llamados a la gracia del segui­miento del crucificado. Mientras hasta ahora los bienaventurados aparecían como dignos del reino de los cielos pero, al mismo tiem­po, como totalmente superfluos e indignos de vivir para el mundo, en este momento se los define con la imagen del bien más impres­cindible. Vosotros sois la sal de la tierra. Son el bien más noble, el valor supremo que posee el mundo. Sin ellos la tierra no puede se­guir viviendo. Es la sal quien conserva la tierra; esta vive gracias a estos pobres, despreciados y débiles que el mundo rechaza. Cuan­do ataca a los discípulos, destruye su propia vida y, oh milagro, son precisamente estos desgraciados los que posibilitan a la tierra el se­guir viviendo. Esta «sal divina» (Homero) conserva su eficacia. Penetra toda la tierra. Es su sustancia. Por tanto, los discípulos no están orientados solamente al reino de los cielos, sino que se les re­cuerda también su misión terrena.

Como hombres ligados a solo Cristo se les pone en contacto con el mundo, cuya sal son ellos. Jesús, al llamar sal a sus discípulos y no a sí mismo, les transmite la actividad sobre la tierra. Los aplica a su trabajo. Él permanece en el pueblo de Israel, pero a sus discípu­los les entrega toda la tierra. Sólo con la condición de que la sal si­ga siendo sal y conserve su fuerza purifícadora y sazonadora podrá ser mantenida la tierra. Por amor a sí misma y al mundo, la sal de­be seguir siendo sal, la comunidad de los discípulos debe seguir siendo lo que es por vocación de Cristo. En esto consistirá su ver­dadera eficacia y su fuerza conservadora. La sal debe ser incorrup­tible, una fuerza permanente de purificación. Por eso el Antiguo Testamento usa la sal para los sacrificios, y en el rito católico del bautismo se pone sal en la boca del niño (Ex 30, 35; Ez 16,4). En la incorruptibilidad de la sal radica la conservación de la comunidad.

«Vosotros sois la sal». No dice: Vosotros debéis ser la sal. No se deja a elección de los discípulos el que quieran o no ser sal. Tam­poco se les hace un llamamiento para que se conviertan en sal de la tierra. Lo son, quiéranlo o no, por la fuerza de la llamada que se les ha dirigido. Vosotros sois la sal. No dice: Vosotros tenéis la sal. Se­ría erróneo querer equiparar la sal con el mensaje de los apóstoles, como hacen los reformadores. Estas palabras se refieren a toda su existencia, en cuanto se halla fundada por la llamada de Cristo al seguimiento, a esta existencia de la que hablaban las bienaventu­ranzas. Quien sigue a Cristo, captado por su llamada, queda plena­mente convertido en sal de la tierra.

La otra posibilidad consiste en que la sal se vuelva insípida, de­je de ser sal. Deja de actuar. Entonces sólo sirve para ser arrojada.

El honor de la sal consiste en que debe salar todas las cosas. Pero la sal que se vuelve insípida no puede adquirir de nuevo su antiguo poder. Todo, incluso el alimento más estropeado, puede ser salvado con la sal; sólo la sal que se ha vuelto insípida se pierde sin espe­ranza. Es el otro aspecto. El juicio que amenaza a la comunidad de los discípulos. La tierra debe ser salvada por la comunidad; sólo la comunidad que deja de ser lo que es se pierde sin salvación. La lla­mada de Jesucristo le obliga a ser sal o quedar aniquilada, a se­guirle o ser destruida por el mismo llamamiento. No existe una nueva posibilidad de salvación. No puede existir.

No sólo la actividad invisible de sal, sino el resplandor visible de la luz se ha prometido a la comunidad de los discípulos por el llamamiento de Jesús. «Vosotros sois la luz». No dice: Debéis ser­lo. La vocación los ha convertido en luz. Ahora están obligados a ser una luz visible; de lo contrario, la llamada no estaría con ellos. ¡Qué imposible, qué fin tan absurdo sería para los discípulos de Je­sús, para estos discípulos, querer convertirse en luz del mundo! Es­to ya lo ha hecho la llamada al seguimiento. Insistamos en que no es: Vosotros tenéis la luz, sino: Vosotros sois. La luz no es algo que se os ha dado, por ejemplo vuestra predicación, sino vosotros mis­mos. El mismo que dice de sí: Yo soy la luz, dice a sus discípulos: Vosotros sois la luz en toda vuestra vida, con tal de que permanez­cáis fieles a la llamada. Siendo esto así, no podéis permanecer ocultos, aunque queráis.

La luz brilla, y la ciudad sobre el monte no puede estar oculta. Imposible. Resulta visible desde lejos, bien como una ciudad fir­me o un castillo fortificado, bien como unas ruinas destrozadas. Esta ciudad sobre el monte -¿qué israelita no pensaría en Jerusa-lén, la ciudad edificada en lo alto?- es la comunidad de los discí­pulos. A los que siguen a Cristo no se les propone una nueva deci­sión; la única decisión posible para ellos se ha producido ya. Ahora deben ser lo que son, o dejar de ser seguidores de Jesús. Los seguidores forman la comunidad visible, su seguimiento es una ac­ción visible por la que se apartan del mundo, o no es un auténtico seguimiento. En realidad, el seguimiento es tan visible como la luz en la noche, como un monte en la llanura.

Huir a la invisibilidad es negar el llamamiento. La comunidad de Jesús que quiere ser invisible deja de seguirle. «No se enciende una lámpara para colocarla bajo el celemín, sino sobre el candele­ra». Existe también la posibilidad de que se oculte la luz capricho­samente, de que brille bajo el celemín, de que se niegue el llama­miento. El celemín bajo el que la comunidad visible oculta su luz puede ser el miedo a los hombres o una configuración consciente al mundo para conseguir ciertos fines, que pueden ser de tipo misio­nero o brotar de un falso amor a los hombres. Y también puede tra­tarse, lo que es mucho más peligroso, de una teología reformadora que se atreve a denominarse theologia crucis, y cuyo distintivo con­siste en preferir la «humilde» invisibilidad, la configuración plena al mundo, a la visibilidad «farisaica». Lo que caracteriza aquí a la comunidad no es la visibilidad extraordinaria, sino la adaptación a \ajustitia civilis.

El criterio de lo cristiano es precisamente que la luz no brille. Jesús, sin embargo, dice: Haced brillar vuestra luz ante los paga­nos. En cualquier caso, es la luz del llamamiento de Cristo la que resplandece. Pero ¿qué luz es la que deben irradiar estos seguido­res de Jesús, estos discípulos de las bienaventuranzas? ¿Qué luz debe brotar de ese lugar en el que sólo los discípulos tienen un de­recho? ¿Qué tiene en común la invisibilidad y ocultamiento de la cruz, bajo la que se encuentran los discípulos, con la luz que debe brillar? ¿No debe deducirse de ese ocultamiento que también los apóstoles han de hallarse en la oscuridad y no en la luz?

Es un pésimo sofisma deducir de la cruz de Cristo el que la Iglesia deba configurarse al mundo. ¿No reconoce claramente cual­quier persona sencilla que, precisamente en la cruz, se ha hecho vi­sible algo extraordinario? ¿O es todo esto justitia civilis, es la cruz configuración al mundo? ¿No es la cruz algo que se ha hecho inau­ditamente visible en medio de toda oscuridad para terror de los enemigos? ¿No es suficientemente visible que Cristo fue rechaza­do y debió padecer, que su vida terminó en un patíbulo frente a las puertas de la ciudad? ¿Es esto invisibilidad?

Las buenas obras de los discípulos deben brillar con esta luz. Lo que los hombres han de ver no son vuestras personas, sino vuestras buenas obras, dice Jesús. ¿Cuáles son las buenas obras que pueden ser vistas a esta luz? Únicamente las que Jesús produ­jo en ellos cuando los llamó, cuando los convirtió bajo su cruz en luz del mundo: pobreza, separación del mundo, mansedumbre, edificación de la paz y, por último, la gracia de ser perseguidos y re­chazados, sintetizándose todo en esta sola cosa: llevar la cruz de Cristo. La cruz es la luz extraña que resplandece, la única en que pueden ser vistas todas estas buenas obras de los discípulos.

No se dice que Dios se hará visible, sino que se verán las «bue­nas obras» y los hombres alabarán a Dios por ellas. Visible será la cruz y visibles serán las obras de la cruz, visibles serán la escasez y renuncia de los bienaventurados. Pero por la cruz y por esta co­munidad no se puede alabar al hombre, sino a solo Dios. Si las buenas obras fuesen virtudes humanas, no se alabaría al Padre sino a los discípulos. Pero en realidad no hay que alabar al discípulo que lleva la cruz, ni a la comunidad que brilla y es visible sobre el mon­te; por las «buenas obras» sólo se puede alabar al Padre que está en los cielos. De este modo los hombres ven la cruz y la comunidad del crucificado y creen en Dios. Es la luz de la resurrección.

  1. c) La justicia de Cristo

No penséis que he venido a abolir la ley y los profetas. No he veni­do a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o un ápice de la ley sin que todo se haya cumplido. Por tanto, el que quebrante uno de estos manda­mientos menores y así lo enseñe a los hombres, será el menor en el reino de los cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ese será grande en el reino de los cielos. Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos (Mt 5, 17-20).

No es extraño que los discípulos, al oír las promesas hechas por su Señor, en las que se quitaba valor a todo lo que el pueblo esti­maba y se alababa todo lo que para él carecía de importancia, vie­sen llegado el fin de la ley. Se les hablaba y consideraba como a hombres que lo habían conseguido todo por pura gracia de Dios, como a quienes ahora todo lo poseen, como a herederos seguros del reino de los cielos. Tenían la comunidad plena y personal con Cristo, que todo lo había renovado. Eran la sal, la luz, la ciudad so­bre el monte. Por eso, todo lo antiguo ha pasado, se ha disuelto. Pa­rece faltar muy poco para que Jesús establezca una separación definitiva entre su persona y lo antiguo, para que declare abolida la ley del Antiguo Testamento y reniegue de ella con su libertad de Hijo de Dios, liberando también a su comunidad.

Por todo lo que había sucedido, los discípulos podían pensar como Marción que, reprochando a los judíos haber falseado el tex­to, lo cambió del siguiente modo: «¿Pensáis que he venido a cum­plir la ley o los profetas? He venido a abolir, y no a dar cumpli­miento». Son innumerables los que desde Marción han leído e interpretado el texto de esta forma. Pero Jesús dice: «No penséis que he venido a abolir la ley y los profetas…». Cristo revaloriza la ley del Antiguo Testamento.

¿Cómo hay que entender esto? Sabemos que se habla a los que le siguen, a los que están ligados solamente a Jesucristo. Ninguna ley podría haber impedido la comunidad de Jesús con sus discípu­los, como vimos al interpretar Lc 9, 57s. El seguimiento es unión inmediata a solo Cristo. Sin embargo, de forma totalmente inespe­rada, aparece aquí la vinculación de los discípulos a la ley vetero-testamentaria. Con esto Jesús indica dos cosas a sus apóstoles: que la unión a la ley no constituye aún el seguimiento, y que la vincu­lación sin ley a la persona de Jesucristo no puede ser llamada ver­dadero seguimiento. Pone en contacto con la ley a los que ha con­cedido todas sus promesas y su plena comunidad. La ley tiene valor para los discípulos porque así lo dispone aquel a quien ellos siguen. Y ahora surge la pregunta: ¿qué es lo verdaderamente váli­do: Cristo o la ley? ¿A quién estoy yo ligado? ¿A él sólo, o también a la ley? Cristo había dicho que ninguna ley podía interponerse en­tre él y sus discípulos. Ahora dice que la abolición de la ley signi­ficaría separarse de él. ¿Qué sentido tiene esto?

La ley es la ley del Antiguo Testamento; no se trata de una ley nueva, sino de la antigua, de la que se habló al joven rico y al escri­ba como revelación de la voluntad de Dios. Si se convierte en un precepto nuevo es sólo porque Jesús vincula a los que le siguen con esta ley. No se trata, pues, de una «ley mejor» que la de los fariseos; es la misma, la ley que debe permanecer con todas sus letras hasta el fin del mundo, que se ha de cumplir hasta en lo más pequeño. Pe­ro sí se trata de una «justicia mejor». Quien no posea esta justicia mejor, no entrará en el reino de los cielos, porque se habría separa­do del seguimiento de Cristo, que le pone en contacto con la ley. Pero los únicos que pueden tener esta justicia mejor son aquellos a quienes Cristo habla, los que él ha llamado. La condición de esta justicia mejor es el llamamiento de Cristo, es Cristo mismo.

Resulta por lo tanto comprensible que Jesús, en este momento del sermón del monte, hable por primera vez de sí mismo. Entre la justicia mejor y los discípulos, a los que se la exige, se encuentra él. Ha venido para cumplir la ley de la antigua alianza. Este es el presupuesto de todo lo demás. Jesús da a conocer su unión plena con la voluntad de Dios en el Antiguo Testamento, en la ley y los profetas. De hecho, no tiene nada que añadir a los preceptos de Dios; los guarda, y esto es lo único que añade. Dice de sí mismo que cumple la ley. Y es verdad. La cumple hasta lo más mínimo. Y al cumplirla, se «consuma todo» lo que ha de suceder para el cum­plimiento de la ley. Jesús hará lo que exige la ley, por eso sufrirá la muerte; porque sólo él entiende la ley como ley de Dios. Es decir: ni la ley es Dios, ni Dios es la ley, como si esta hubiese ocupado el puesto de Dios.

De esta forma errónea es como Israel había interpretado la ley. Su pecado consistió en divinizar la ley y legalizar a Dios. A la in­versa, el pecado de los discípulos habría consistido en quitar a la ley su carácter divino y separar a Dios de su ley. En ambos casos, Dios y la ley habrían sido unidos e identificados, con las mismas conse­cuencias. Los judíos identificaron a Dios con la ley para poder do­minarlo al dominar la ley. Dios quedaba prisionero de la ley y no era ya su señor. Los discípulos, si pensaran separar a Dios de su ley, lo harían para poder dominar a Dios con los bienes salvíficos que po­seían. En ambos casos se confundirían el don y el donador, se nega­ría a Dios con ayuda de la ley o de la promesa salvífica.

Contra ambas interpretaciones erróneas Jesús revaloriza la ley como ley de Dios. Dios es el donador y señor de la ley, y esta sólo es cumplida en la comunión personal con Dios. Sin comunidad con Dios no hay cumplimiento de la ley, y sin cumplimiento de la ley no hay comunidad con Dios. Lo primero es válido para los judíos, lo segundo para el posible equívoco de los discípulos.

Jesús, Hijo de Dios, el único que vive en plena comunión con Dios, revaloriza la ley del Antiguo Testamento al venir a cumplirla. Por ser el único que lo hizo, sólo él puede enseñar rectamente la ley y su cumplimiento. Los discípulos debieron comprender esto cuando él lo dijo, porque sabían quién era. Los judíos no podían enten­derlo porque no creían en él. Por eso debían rechazar su doctrina de la ley como una ofensa a Dios, es decir, como una ofensa a la ley de Dios. Y Jesús ha de sufrir las recriminaciones de los abogados de la falsa ley por amor a la verdadera ley de Dios. Jesús muere en la cruz como un blasfemo, como trasgresor de la ley, por haber re-valorizado la verdadera ley frente a la ley falsa y mal interpretada.

El cumplimiento de la ley, del que Jesús habla, sólo puede lle­varse a cabo con su muerte en la cruz como pecador. Él mismo, en cuanto crucificado, es el cumplimiento pleno de la ley.

Con esto queda dicho que Jesucristo, y sólo él, cumple la ley, porque sólo él vive en plena comunión con Dios. Se interpone en­tre sus discípulos y la ley, pero ésta no se interpone entre él y sus discípulos. El camino de los discípulos hacia la ley pasa por la cruz de Cristo. Así, Jesús vincula nuevamente a los discípulos a su per­sona, poniéndolos en contacto con la ley que sólo él cumple. Debe rechazar la vinculación sin ley, porque constituiría un fanatismo, un libertinaje pleno, en lugar de auténtica unión. Se elimina la preocupación de los discípulos de que la vinculación a la ley los se­pare de Jesús. Esto sólo sería posible en una interpretación errónea de la ley, como la que separó de hecho a los judíos de Dios. En lu­gar de esto, se deja claro que la auténtica unión con Jesús sólo pue­de alcanzarse estando vinculados a la ley de Dios.

Es verdad que Jesús se encuentra entre sus discípulos y la ley; pero no para liberarlos de su cumplimiento, sino para revalorizar-lo con sus exigencias. Los discípulos deben obedecer a la ley por­que están unidos a él. Por otra parte, el cumplimiento de la «iota» no significa que, desde ahora, esta «iota» se haya acabado para los discípulos. Se ha cumplido, y esto es todo. Pero precisamente por ello ha adquirido ahora su valor, de forma que en adelante será grande en el reino de los cielos el que cumpla y enseñe la ley. «Cumpla y enseñe»; podría imaginarse una doctrina de la ley que dispensase de la acción, en la que la ley sólo sirviese para com­prender la imposibilidad de cumplirla. Pero esta doctrina no podría basarse en Jesús. Hay que cumplir la ley como él lo hizo. Quien permanece junto a él en el seguimiento -junto a él, que cumplió la ley- este observa y enseña la ley en el seguimiento. Sólo quien po­ne en práctica la ley puede permanecer en comunión con Jesús.

No es la ley la que distingue a los discípulos de los judíos, sino la «justicia mejor». La justicia de los discípulos «supera» a la de los escribas. Es algo extraordinario, especial. Por primera vez re­suena aquí el concepto que será de gran importancia en el v. 47. Debemos preguntarnos: ¿en qué consistía la justicia de los fariseos?, ¿en qué consiste la justicia de los discípulos? Los fa­riseos nunca cayeron en el error, contrario a la Escritura, de que la ley sólo había que enseñarla, pero no cumplirla. El fariseo quería ser observante de la ley. Su justicia consistía en el cumplimiento li­teral, inmediato, de lo dispuesto por la ley. Su justicia era acción. Su fin, la conformidad plena de su acción con lo mandado en la ley. Sin embargo, siempre debía quedar un resto que había de ser tapado con el perdón. Su justicia permanecía incompleta.

También la justicia de los discípulos sólo podía consistir en la observancia de la ley. Nadie podía ser llamado justo si no observa­ba la ley. Pero la observancia de los discípulos supera a la de los fa­riseos porque, de hecho, su justicia es perfecta, mientras la de estos es imperfecta. ¿Cómo? La preeminencia de la justicia de los discí­pulos consiste en que entre ellos y la ley se encuentra aquel que cumplió perfectamente la ley y está en comunión con ellos. Él no se vio frente a una ley incumplida, sino frente a una ley ya cumpli­da. Antes de que comenzase a obedecer a la ley, ésta ya estaba cumplida y sus exigencias satisfechas. La justicia que exige la ley ya está presente; es la justicia de Jesús, que marcha hacia la cruz por amor a la ley. Pero como esta justicia no es sólo un bien ofreci­do, sino la comunidad plena y verdaderamente personal con Dios, Jesús no sólo tiene la justicia, sino que él mismo es justicia. Es la justicia de los discípulos. Por su llamada los ha hecho partícipes de su persona, les ha regalado su comunidad, y así les ha permitido to­mar parte de su justicia, les ha otorgado su justicia.

La justicia de los discípulos es la justicia de Cristo. Con el úni­co fin de decir esto comienza Jesús sus palabras sobre la «justicia mejor» haciendo referencia a su cumplimiento de la ley. La justi­cia de Cristo es realmente la justicia de los discípulos. En sentido estricto, sigue siendo una justicia regalada, otorgada por la llama­da al seguimiento. Es la justicia que consiste en el seguimiento y que ya en las bienaventuranzas recibe la promesa del reino de los cielos. La justicia de los discípulos es justicia bajo la cruz. Es la justicia de los pobres, de los combatidos, hambrientos, mansos, pacíficos, perseguidos por amor a Cristo, la justicia visible de los que son luz del mundo y ciudad sobre el monte, por la llamada de Cristo. Si la justicia de los discípulos es «mejor» que la de los fa­riseos, se debe a que sólo se apoya en la comunión con aquel que ha cumplido la ley; la justicia de los discípulos es auténtica justi­cia porque ahora cumplen la voluntad de Dios observando la ley.

También la justicia de Cristo debe ser observada, y no sólo en­señada. De lo contrario, no es mejor que la ley que se enseña pero no se cumple. Todo lo que sigue habla de esta observancia de la justicia de Cristo por los discípulos. Podríamos sintetizarlo en una sola palabra: seguimiento. Es la participación real y sencilla por la fe en la justicia de Cristo. La justicia de Cristo es la ley nueva, la ley de Cristo.

  1. d) El hermano

Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y aquel que matare será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame «imbécil» a su hermano, será reo ante el sanedrín; y el que le llame «renegado», será reo de la gehenna del fuego. Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas entonces de que un her­mano tuyo tiene algo que reprocharte, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuel­ves y presentas tu ofrenda. Ponte en seguida a buenas con tu adver­sario mientras vas con él por el camino, no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al alguacil, y se te meta en la cárcel. Yo te aseguro: No saldrás de allí hasta haber pagado el último céntimo (Mt 5, 21-26).

«Pues yo os digo». Jesús sintetiza todo lo dicho sobre la ley. Te­niendo en cuenta lo anterior, resulta imposible interpretar a Jesús revolucionariamente o aceptar una contraposición de opiniones, al estilo de los rabinos. Más bien, Jesús expresa, continuando lo di­cho, su unidad con la ley de la alianza mosaica, pero al mismo tiempo deja completamente claro que él, el Hijo de Dios, es señor y dador de la ley. Sólo quien percibe la ley como palabra de Cristo puede cumplirla. El error pecaminoso en que se encontraban los fariseos no les daba esta oportunidad. Sólo en el conocimiento de Cristo como señor y cumplidor de la ley radica el verdadero cono­cimiento de la misma. Cristo ha puesto su mano sobre la ley, la reivindica. Con esto hace lo que la ley quiere en realidad. Pero al unirse de esta forma con la ley se convierte en enemigo de una fal­sa interpretación de la misma. Al honrarla, se entrega en manos de los falsos celosos de la ley.

La ley que Jesús indica a sus seguidores les prohibe matar y les encomienda cuidar del hermano. La vida del hermano depende de Dios, está en sus manos, solamente él tiene poder sobre la vida y la muerte. El asesino no tiene sitio en la comunidad de Dios. In­curre en el juicio que él mismo ejerce. El hermano que se encuen­tra bajo la protección del precepto divino no es únicamente el que pertenece a la comunidad, como lo demuestra sin lugar a dudas el hecho de que los seguidores de Jesús no pueden determinar quién es el prójimo; esto sólo puede hacerlo aquel a quien siguen obe­dientemente.

Al seguidor de Jesús le está prohibido matar, bajo pena del jui­cio divino. La vida del hermano es una frontera que no puede ser traspasada. Y se la traspasa por la ira, empleando palabras malas que se nos escapan (imbécil) y, por último, insultando premedita­damente a otro (renegado).

Toda ira va contra la vida ajena, siente envidia de ella, busca aniquilarla. Por otra parte, no existe ninguna diferencia entre la ira justa y la injusta. El discípulo no puede conocer la cólera, porque iría contra Dios y contra el hermano. La palabra que se nos escapa, a la que damos tan poca importancia, revela que no respetamos al otro, nos creemos superiores a él y valoramos nuestra vida por en­cima de la suya. Esta palabra es un ataque contra el hermano, un golpe en su corazón, que repercute en él, le hiere y destruye. El in­sulto premeditado roba al hermano su honra incluso en público, quiere hacerlo despreciable ante los demás, busca con odio el ani­quilamiento de su existencia interna y externa. Ejecuta un juicio sobre él, lo que constituye un asesinato. Y el asesino también es digno de ser juzgado.

  1. La adición ebcfj en la mayoría de los manuscritos es la primera corrección prudente de la dureza de las palabras de Jesús.

 

Quien se encoleriza contra su hermano, le dirige malas palabras, le insulta o calumnia públicamente, es un asesino que no tiene ca­bida ante Dios. Al separarse del hermano, se ha separado también de Dios. Ya no tiene acceso a él. Su ofrenda, su culto, su oración, no pueden agradar a Dios. El que sigue a Jesús no puede separar, co­mo los rabinos, el culto divino del servicio al hermano. El despre­cio del hermano convierte el culto en inauténtico y le priva de toda promesa divina. El individuo y la comunidad que quieren acercarse a Dios con un corazón lleno de desprecio o sin reconciliar, sólo practican un juego con los dioses. La ofrenda no será aceptada mientras se niegue al hermano la ayuda y el amor, mientras se le si­ga despreciando, mientras pueda tener algo contra mí o contra la comunidad de Jesús.

Lo que se interpone entre Dios y yo no es principalmente mi propia cólera, sino el hecho de que existe un hermano enfermo, despreciado, deshonrado, que «tiene algo contra mí». Por tanto, examínese la comunidad de los discípulos de Jesús para ver si no es culpable de haber odiado, despreciado, injuriado al hermano, convirtiéndose de este modo en colaboradora de su muerte. Que examine la comunidad de Jesús si, en el momento en que se acer­ca a Dios para el culto y la oración, no hay muchas voces que le acusan ante Dios e impiden su oración. Que examine la comunidad de Jesús si ha dado a los despreciados y deshonrados de este mun­do un signo del amor de Jesús, que quiere conservar, mantener y proteger la vida. De lo contrario, el culto más correcto, la oración más piadosa, la confesión más firme de la fe, no le servirían para nada, sino que darían testimonio contra ella porque ha olvidado el seguimiento de Jesús.

Dios no quiere ser separado de nuestro hermano. No quiere ser honrado si un hermano es deshonrado. Es el Padre. Sí, el Padre de Jesucristo, que se hizo hermano de todos nosotros. En esto radica el fundamento último de por qué Dios no quiere separarse del her­mano. Su Hijo hecho hombre fue deshonrado, injuriado, por amor a la honra del Padre. Mas el Padre no se dejó separar de su Hijo y ahora tampoco quiere alejarse de aquel que se asemejó a su Hijo, por el que su Hijo cargó con el oprobio. La encarnación del Hijo de Dios ha hecho inseparable el culto divino del servicio al hermano. Quien dice que ama a Dios y odia a su hermano es un mentiroso.

Por tanto, al que quiere practicar el verdadero culto siguiendo a Jesús sólo le queda un camino: el de la reconciliación con el her­mano. Quien acude a la palabra y a la eucaristía con un corazón sin reconciliar recibe su propio juicio. Es un asesino a los ojos de Dios. Por eso, «vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda». Es un camino difícil el que Jesús exige a sus seguidores. Está unido a una gran humillación y opro­bio. Pero es un camino hacia él, el hermano crucificado, y por con­siguiente, un camino lleno de bendiciones. En Jesús se unificaron el servicio al hermano más pequeño y el culto a Dios. Él fue a re­conciliarse con el hermano y luego ofreció al Padre la única ofren­da verdadera, entregándose a sí mismo.

Todavía es tiempo de gracia porque aún tenemos un hermano, y todavía «vamos con él por el camino». Ante nosotros se halla el juicio. Todavía podemos ponernos a buenas con él y pagarle la deuda que le debemos. Se acerca la hora en que caeremos en ma­nos del juez. Entonces será demasiado tarde, el derecho y la pena se aplicarán hasta sus últimas consecuencias. ¿Comprendemos que aquí el hermano no se convierte para el discípulo de Jesús en ley, sino en gracia? Es gracia poder ponerse a buenas con él, recono­cerle su derecho, es gracia poder reconciliarnos con el hermano. Él es nuestra gracia antes del juicio.

Sólo puede hablarnos el que, siendo nuestro hermano, se ha he­cho nuestra gracia, nuestra reconciliación, nuestra salvación antes del juicio. En la humanidad del Hijo de Dios se nos ha otorgado la gracia del hermano. Ojalá piensen en esto los discípulos de Jesús.

El servicio al hermano, que intenta complacerle, que respeta su vida y sus derechos, es el camino de la negación de sí mismo, el camino hacia la cruz. Nadie tiene mayor amor que quien da la vi­da por su amigo. Es el amor del crucificado. Y por eso esta ley só­lo se cumple en la cruz de Cristo.

  1. e) La mujer

Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna. También se dijo: El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la expone a co­meter adulterio; y el que se case con una repudiada, comete adulte­rio (Mt 5, 27-32).

La vinculación a Jesucristo no abre paso al placer que carece de amor, sino que lo prohibe a los discípulos. Puesto que el segui­miento es negación de sí y unión con Jesús, en ningún momento puede tener curso libre la voluntad propia, dominada por el placer, del discípulo. Tal concupiscencia, aunque sólo radicase en una sim­ple mirada, separa del seguimiento y lleva todo el cuerpo al infier­no. Con ella, el hombre vende su origen celestial por un momento placentero. No cree en el que puede devolverle una alegría centu­plicada por el placer al que renuncia. No confía en lo invisible, si­no que se aferra al fruto visible del placer. De este modo se aleja del camino del seguimiento y queda separado de Cristo.

La impureza de la concupiscencia es incredulidad. Por eso hay que rechazarla. Ningún sacrificio que libere a los discípulos de es­te placer que separa de Jesús es demasiado grande. El ojo es menos que Cristo y la mano es menos que Cristo. Si el ojo y la mano sir­ven al placer e impiden a todo el cuerpo la pureza del seguimien­to, es preferible renunciar a ellos a renunciar a Jesús. Las alegrías que proporciona el placer son menores que sus inconvenientes; se consigue el placer del ojo y de la mano por un instante, y se pierde el cuerpo por toda la eternidad. Tu ojo, que sirve a la impura con­cupiscencia, no puede contemplar a Dios.

¿No resulta decisiva en este momento la pregunta de si Jesús dio a su precepto un sentido literal o figurado? ¿No depende toda nuestra vida de una respuesta clara a esta pregunta? ¿No se ha da­do ya la respuesta en la actitud de los discípulos? En estas pregun­tas decisivas, aparentemente tan serias, nuestra voluntad huye de la decisión. La misma pregunta es falsa y maligna. No puede tener respuesta. Si dijéramos que, naturalmente, no hay que entenderlo en sentido literal, debilitaríamos la seriedad del precepto; y si dijéramos que hay que interpretarlo literalmente, no sólo se pondría de manifiesto la absurdidad fundamental de la existencia cristiana, si­no que el mismo precepto perdería su fuerza. Sólo quedaremos firmemente ligados al mandamiento de Jesús en cuanto esta pre­gunta fundamental no sea respondida. No podemos inclinarnos a ninguna de las dos partes. Debemos obedecer a lo que se nos pro­pone. Jesús no obliga a sus discípulos a vivir en una convulsión in­humana, no les prohibe mirar, pero orienta sus miradas hacia él y sabe que la mirada sigue siendo pura aunque ahora se dirija a la mujer. De este modo, no impone sobre ellos el yugo insoportable de la ley, sino que les ayuda misericordiosamente con el Evangelio.

Jesús no invita al matrimonio a los que le siguen. Pero santifi­ca el matrimonio según la ley al declararlo insoluble y prohibir un segundo matrimonio cuando una de las partes se separa de la otra por adulterio. Con este precepto, Jesús libera al matrimonio del placer egoísta y malo, y lo pone al servicio del amor, que es la úni­ca posibilidad dentro del seguimiento. Jesús no injuria al cuerpo y a su deseo natural, pero rechaza la incredulidad que en él se oculta. Así, no disuelve el matrimonio, sino que lo consolida y santifica mediante la fe, y el que le sigue podrá continuar conservando, in­cluso en el matrimonio, su vinculación exclusiva a Cristo en la dis­ciplina y la negación de sí. Cristo también es el señor de su matri­monio. El que con esto el matrimonio del discípulo sea algo distinto al matrimonio civil no significa un desprecio del matrimonio, sino precisamente su santificación.

Parece que Jesús, al exigir la indisolubilidad del matrimonio, se opone a la ley veterotestamentaria. Pero él mismo da a entender su unión con la ley mosaica (Mt 19, 8). A los israelitas se les permi­tió dar el acta de divorcio «por la dureza de su corazón», es decir, sólo para precaver su corazón de un desenfreno mayor. Pero la ley veterotestamentaria coincide con Jesús en que su intención se orienta exclusivamente a la pureza del matrimonio, al matrimonio que es vivido con la fe en Dios. Esta pureza queda a salvo en la co­munidad de Jesús, en su seguimiento.

Puesto que a Jesús sólo le interesa la pureza perfecta de sus dis­cípulos, también ha de decir que la renuncia plena al matrimonio por amor al reino de los cielos es digna de elogio. Jesús no hace un programa del matrimonio o del celibato, sino que libera a sus discípulos de la    , de la fornicación, dentro o fuera del matri­monio, que no sólo es un pecado contra el propio cuerpo, sino tam­bién contra el mismo cuerpo de Cristo (1 Cor 6, 13-15). También el cuerpo del discípulo pertenece a Cristo y al seguimiento; nuestros miembros son miembros de su cuerpo. La fornicación es un peca­do contra el propio cuerpo de Jesús, porque él, el Hijo de Dios, tu­vo un cuerpo humano y porque nosotros tenemos comunidad con su cuerpo.

El cuerpo de Jesús fue crucificado. El apóstol dice de aquellos que pertenecen a Cristo han crucificado su cuerpo con sus vicios y concupiscencias (Gal 5, 24). El cumplimiento de esta ley vetero-testamentaria sólo es cierto en el cuerpo crucificado y martirizado de Jesucristo. La visión y la comunidad de este cuerpo que se en­tregó por ellos es para los discípulos la fuerza que les permite al­canzar la pureza que Jesús les ofrece.

  1. f) La veracidad

Habéis oído también que se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos. Pues yo os digo que no juréis en modo alguno: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vues­tro lenguaje: sí, sí; no, no; que lo que pasa de aquí viene del malig­no (Mt 5, 33-37).

Hasta el momento presente, la interpretación de estos versos re­sulta extraordinariamente insegura en la Iglesia cristiana. Desde los tiempos primitivos, los exegetas oscilan desde la repulsa rigurosa de todo juramento, considerándolo pecado, hasta la recusación más suave del juramento y del perjurio frivolos. En la Iglesia antigua, la idea más ampliamente reconocida era la de que el juramento esta­ba prohibido, sin duda, al cristiano «perfecto», pero podía admi­tirse en los más débiles, dentro de ciertos límites. Agustín, entre otros, defendió esta opinión. Al juzgar el juramento coincidió con filósofos paganos como Platón, los pitagóricos, Epicteto, Marco Aurelio, que lo consideraban como indigno de un hombre noble.

Las Iglesias reformadoras, en sus confesiones, piensan que las pa­labras de Jesús no se refieren al juramento exigido por las autori­dades mundanas. Desde el principio, los argumentos fundamen­tales eran que el Antiguo Testamento mandaba jurar, que Jesús mismo juró ante el sanedrín y el apóstol Pablo se sirvió en muchas ocasiones de fórmulas semejantes. Para los reformadores tuvo una importancia decisiva en este punto la separación de los reinos es­piritual y mundano, junto con la prueba inmediata de la Escritura.

¿Qué es el juramento? Es la invocación pública de Dios como testigo de una afirmación que hago sobre algo pasado, presente o futuro. Dios, el omnisciente, vengará la mentira. ¿Cómo puede de­cir Jesús que este juramento es pecado, algo «satánico» que viene del maligno, ex xoñ jtovtiqoü? Porque él se refiere a la veracidad plena.

El juramento es la prueba de la mentira que reina en el mundo. Si el hombre no pudiese mentir, el juramento resultaría innecesa­rio. Por eso el juramento es un dique contra la mentira. Pero al mis­mo tiempo la fomenta; porque allí donde sólo el juramento reivin­dica la veracidad última, se concede simultáneamente un ámbito vital a la mentira, se le admite un cierto derecho a la existencia. La ley veterotestamentaria rechaza la mentira mediante el juramento. Jesús rechaza la mentira prohibiendo jurar. Tanto aquí como allí sólo se pretende una cosa: aniquilar la falsedad en la vida de los creyentes. El juramento que la antigua alianza colocaba contra la mentira quedó en manos de la mentira misma y fue puesto a su ser­vicio. Quería asegurarse mediante él y crearse un derecho. Por eso Jesús debe atrapar la mentira en el mismo sitio donde se refugia, en el juramento. Este debe desaparecer porque se ha convertido en re­fugio de la mentira.

El atentado del engaño contra el juramento podía tener lugar de doble forma: afirmándose bajo el juramento (perjurio), o introdu­ciéndose en la forma del mismo juramento. En este caso, la mentira en el juramento no necesitaba la invocación del Dios vivo, sino la in­vocación de cualquier poder mundano o divino. Cuando la mentira se ha introducido tan profundamente en el juramento, la única forma de poner a salvo la veracidad plena es prohibiendo el juramento.

Sea vuestro lenguaje: sí, sí; no, no. Con esto, las palabras del discípulo no se libran de la responsabilidad que tiene ante el Dios omnisciente. Más bien, precisamente porque no se invoca de forma expresa el nombre de Dios, toda palabra del discípulo queda situa­da bajo la presencia natural del Dios que todo lo sabe. El discípu­lo de Jesús no debe jurar, porque sería imposible pronunciar una sola palabra sin que Dios la conociera. Cada una de sus palabras no debe ser más que verdad, de forma que no necesiten ser confirma­das con el juramento. El juramento sitúa todas sus otras palabras en las tinieblas de lo dudoso. Por eso viene «del maligno». El discípu­lo debe ser luz en todas sus palabras.

Con esto se rechaza el juramento, pero al mismo tiempo que­da claro que el único fin pretendido es el de la veracidad. El pre­cepto de Jesús no admite excepciones en ningún foro. Pero tam­bién hay que decir que la negación del juramento no debe servir de nuevo para ocultar la verdad. Cuándo se da este caso, o sea, cuándo hay que prestar juramento precisamente por amor a la verdad, no debe decidirse en general, sino que es el individuo quien ha de decidirlo. Las Iglesias reformadoras opinan que todo juramento exigido por la autoridad mundana se encuentra en es­tas circunstancias. Seguirá siendo discutible si es posible una de­cisión general de este tipo.

Lo que resulta indiscutible es que, cuando se da este caso, sólo se puede prestar juramento si, en primer lugar, resulta completa­mente claro y transparente el contenido del juramento; en segundo lugar, hay que distinguir entre juramentos que se refieren a hechos pasados o futuros que nos son conocidos y aquellos que tienen el carácter de un voto. Puesto que el cristiano nunca está libre de error en su conocimiento del pasado, la invocación del Dios omnis­ciente no pretende confirmar sus posibles afirmaciones erróneas, sino servir a la pureza de su conocimiento y su conciencia. Pero como el cristiano tampoco dispone nunca de su futuro, un voto con juramento, por ejemplo un juramento de fidelidad, representa de antemano para él grandes peligros. Porque el cristiano no sólo no dispone de su propio futuro, sino tampoco del futuro de aquel con quien se une en el juramento de fidelidad.

Por amor a la veracidad y al seguimiento de Jesús, resulta im­posible prestar un juramento de este tipo sin someterlo a la reser­va de la ciencia divina. Para el cristiano no existe ningún vínculo terreno absoluto. Un juramento de fidelidad que quiera ligar absolutamente al cristiano se convierte para él en mentira, es «del maligno». En tal juramento, la invocación del nombre de Dios nunca puede ser la confirmación del voto, sino única y exclusi­vamente el testimonio de que, en el seguimiento de Jesús, sólo estamos ligados a la voluntad de Dios, y todo otro vínculo por amor a Jesús está sometido a esta reserva. Si en caso de duda no se expresa o reconoce esta reserva, no puedo prestar juramento porque con él engañaría a aquel que me lo toma. Sea vuestro len­guaje: si, sí; no, no.

El precepto de la veracidad plena es sólo una nueva palabra en la totalidad del seguimiento. Sólo el que está ligado a Jesús en el seguimiento se encuentra en la verdad total. No tiene que ocultar nada ante su Señor. Vive descubierto en su presencia. Es recono­cido por Jesús y situado en la verdad. Está patente ante Jesús co­mo pecador. No es que él se haya manifestado a Jesús, sino que cuando Jesús se le reveló en su llamada se conoció a sí mismo en su pecado. La veracidad plena sólo existe al quedar descubiertos los pecados que también son perdonados por Jesús. Quien confe­sando sus pecados se encuentra ante Jesús en la verdad, es el úni­co que no se avergüenza de ella sea cual sea el lugar donde haya que proclamarla. La veracidad que Jesús exige de sus discípulos consiste en la negación de sí mismo, que no oculta los pecados. Todo es manifiesto y transparente.

Como la veracidad pretende desde el principio hasta el fin que el hombre quede completamente al descubierto ante Dios en todo su ser, en su maldad, suscita la oposición de los pecadores y es per­seguida y crucificada. La veracidad del discípulo tiene su único fundamento en el seguimiento de Jesús, en el que nos revela nues­tros pecados en la cruz. Sólo la cruz, como verdad de Dios sobre nosotros, nos hace veraces. Quien conoce la cruz no se avergüen­za ya de otra verdad. Para el que vive bajo la cruz no tiene sentido el juramento como ley expositiva de la veracidad, porque se en­cuentra en la verdad plena de Dios.

Es imposible ser veraces con Jesús sin ser veraces con los hom­bres. La mentira destruye la comunidad, mientras la verdad aniqui­la la falsa comunidad fundando una auténtica fraternidad. Es im­posible seguir a Jesús sin vivir en la verdad manifiesta ante Dios y los hombres.

Acab, el rey de la casa de marfil.

Gamaliel HernándezEsta sección está a cargo del Hno. Gamaliel Hernández Loera es Pastor bautista jubilado en los Estados Unidos de Norteamérica, quien ahora radica en Puebla, Pue. Su esposa, la Dra. Elizabeth González Mtz., es originaria de la IMMAR Emanuel de la misma ciudad. El Pastor Gamaliel se ocupa actualmente de varios ministerios dentro de algunas congregaciones metodistas: Escribe libros sobre estudios bíblicos, produce discos compactos, y más.

I REYES 22:29-39

Si pensamos en un rey de Israel que adela ntó en mucho a los reyes anteriores en cuanto a la maldad, ese se llamó Acab; y si pensamos en un rey que ganó varias batallas a la nación de Siria, ese fue  Acab. Pero si pensamos en un rey  torpe que perdonó a su enemigo, para que después el enemigo se fortaleciera, y pelear contra él, ese se llamó Acab. Si pensamos en un rey que persiguió a los profetas de Dios, ese fue Acab. Si pensamos en el rey que convocó al pueblo para una contienda, para ver cuál dioscontestaba con fuego, a petición del profeta Elías, ese se llamó Acab.

Si queremos pensar en un rey que se disfrazó para no ser reconocido en la batalla, ese fue Acab. Si pensamos en un rey que se dejó manipular por su ambiciosa  esposa, ese fue  Acab. Y si pensamos en un rey que a pesar de la pobreza del pueblo, tenía una casa de marfil, ese se llamó Acab, el mismo que llamó al profeta Elías “enemigo mío.”

Acab fue hijo del rey Omri, y fue precisamente el que continuó el reinado de Israel a la muerte de su padre. Acab tuvo como esposa principal a Jezabel,  una mujer fenicia de la ciudad de Sidón, la cual lo condujo a ser más cruel de todo lo que se había imaginado. Uno de los significa-dos  de Acab quiere decir hermano de mi padre. Pero hubo también otro personaje con el mismo nombre, sólo que éste era un profeta falso quien vivió en los tiempos del profeta Jeremías, y que fue asado al fuego por Nabucodonosor, rey de Babilonia. Jeremías  29:21-23.

La historia de Acab toma muchas páginas de la Biblia, al menos muchas más que otros reyes; pero debemos saber que la vida de Acab está muy ligada a la vida del profeta Elías. Acab reinó en Samaria sobre Israel por 22 años, pero fueron años terribles para el pueblo, porque hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes que él (I Reyes 16:30).

Acab construyó un templo al dios falso Baal en la ciudad de  Samaria, e hizo una imagen de Asera. En  otras palabras fue un rey idólatra cien por ciento. Dios estaba tan ofendido con Israel que por boca del profeta Elías dijo: Vive Jehová, Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra, (I Reyes 17:1) la palabra de Elías venía siendo la palabra de Dios para el reino de Israel.

Es interesante saber que fue en el tiempo del reinado de Acab, cuando se cumplió una maldi-ción, o profecía, que dio Josué, cuando tomó la ciudad de Jericó. Josué había dicho unos 600 años antes: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su primogénito eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus puertas, (Josué 6:26). Así como lo dijo Josué sucedió durante el reinado de Acab, pues un varón de Betel, de nombre Hiel, conforme él reedificó la ciudad, murieron su hijo primogénito y el menor, (I Reyes 16:34). Es maravilloso ver cómo  se cumple  la profecía que Dios da a  través de sus siervos. Esto nos debe servir de lección a todos nosotros. Si las palabras de los profetas fueron firmes, ¿cuánto más firmes son las palabras dichas por Jesucristo?

Hay muchas cosas negativas en la vida y reinado de Acab, de las cuales tomaremos solamente tres, para comentarlas:

Primera: Había una viña junto al palacio de Acab, de la que era dueño un varón de nombre Nabor, viña que codició Acab, y la quería para convertirla en un huerto de legumbres. Acab habló con Nabor  para que se la vendiera, o se la cambiara por otro pedazo de terreno mejor. Pero Nabor tenía en muy alta estima el recuerdo de sus padres, y ellos se la habían dejado como herencia, así que le dijo al rey que no se la podía vender. El rey se sintió muy triste y enojado, y se fue a su cama y se volvió hacia la pared. El rey sabía que Nabor tenía razón, pero eso no impedía que él, Acab, estuviera triste porque no consiguió lo que él quería. Pero una vez  que su esposa Jezabel supo lo ocurrido,  tramó una calumnia, ordenando a los ancianos de la ciudad que consiguieran testigos falsos que dijeran públicamente que Nabor había blasfemado. Así se hizo, y  Nabor fue apedreado y muerto, Jezabel robó la viña y la  regaló a su esposo.

Segunda: El rey Acab fue a recobrar una ciudad que era de Israel, pero estaba en poder del rey de Siria, esa ciudad se llamaba Ramot de Galaad. Para esa aventura invitó a Josafat, rey de Judá, quien aceptó ir con Acab. Pero antes de salir a la batalla Josafat pidió que se buscara a un profeta de Dios para consultar con él. Hallaron al profeta Micaías, a quien Acab no escuchaba, y les dijo que la expedición era peligrosa, y que no deberían ir. El rey Acab dijo a sus siervos esto en cuanto a Micaías: Echad a éste en la cárcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua de aflicción, hasta que yo vuelva en paz. Pero Micaías le dijo al rey Acab: Si llegas a volver en paz, Jehová no ha hablado por mí. Y así como dijo este profeta, Acab no volvió en paz, pues volvió en un carro, muerto, pues alguien lo hirió en la batalla. Hasta allí llegó la vida de este rey.

Tercera.  Por fin fueron a la guerra, la cual era en contra de la gente de Siria, e iba el rey de Judá con Acab para apoyarlo, pero Acab hizo algo indigno; le pidió al rey Josafat que se pusiera sus vestidos  reales de Acab, y que él, Acab, se vestiría como cualquier soldado. Hasta el más torpe puede pensar que Acab quería que mataran al rey de Judá, pensando que era Acab. Y así fue, cuando los enemigos vieron la vestimenta, pensaron que era el rey Acab, y lo rodearon para matarlo, pero dice la Biblia que el rey Josafat gritó,  y le reconocieron que no era Acab, y lo dejaron. Pero esa actitud de poner en peligro a uno que buscaba su amistad, es bastante cruel. De todos modos un soldado sirio tiró una flecha al aire, sin apuntar a nadie, y esa flecha fue a pegar en el cuerpo del rey  Acab, exactamente en las junturas de su armadura, y el rey se desangró y murió, mientras que el rey Josafat volvió sano y salvo a su ciudad, Jerusalén.

Pero esos acontecimientos no perturbaron mucho al pueblo de Israel, el cual iba en decadencia espiritual y también decadencia social. Ya habían pasado siete reyes en Israel, incluyendo a su fundador Jeroboam I, y ninguno se había acercado a los caminos del Señor, y ya se estaba llegando el tiempo de que Dios haría terminar a ese reino pues después de Acab, el reino de Israel solamente duró unos 120 años más, los cuales fueron años difíciles, pues la idolatría   y la desobediencia eran comunes en el reino que una vez adoró y obedeció a Dios. A la muerte del rey Acab tomó posesión del reino su hijo Ocozias.

PERSONAJES IMPORTANTES DE LA BIBLIA, NO 072, HOJA 2            HNO. GAMALEL HERNANDEZ LOERA

1.- El rey de Israel que persiguió a los profetas de Dios se llamó _________________________  Y el rey de Israel que se atrevió a llamar a  Elías enemigo mío fue ________________________

2.- El nombre de Acab quiere decir ________________________________________________aunque hubo otro Acab que vivió en tiempos _________________________________________

3.- ¿Qué dice  la  Biblia en cuanto a la conducta de este rey? ________________________________


4.- ¿Qué le dijo el profeta Elías directamente al  rey Acab?


5.- ¿Qué profecía de Josué se cumplió durante el reinado del rey  Acab?


6.- ¿Qué trato quiso hacer el rey Acab con Nabor?


7.- Nabor no quiso vender  la viña, pero ¿Cómo la consiguió Acab?


8.- ¿Qué dijo Acab a sus siervos en cuanto al profeta Micaías?


9.- ¿Qué le respondió Micaías a Acab, en su cara?


10.- ¿Qué cosa reprochable hizo Acab con el rey Josafat, en batalla?


11.- ¿Cómo murió el rey Acab?

______________________________________________________________________

El libro de Génesis en Mixteco

La Hna. Lilia Palos de Ortega, de la CAM, nos envió la invitación del póster que hoy publicamos.  Aunque la fecha del evento ya habrá pasado para cuando este número de El Evangelista Mexicano aparezca, no quisimos dejar a un lado la oportunidad de notificar este triunfo del esfuerzo de cristianos que buscan que las etnias mexicanas tengan acceso directo a nuestro libro sagrado. Quiera el Señor bendecir esta iniciativa para dar a conocer su nombre.

Gu00E9nesis en mixteco de jamiltepec

«Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos,

en la tierra y debajo de la tierra;

y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,

para gloria de Dios Padre».

Fil 2:10,11

 

Estimados hermanos, con gran alegría les anunciamos la Presentación del Libro de Génesis en el Mixteco de Santiago Jamiltepe, Oax. Fue traducido por el equipo de la UNTI, AC. Gracias a Dios por esta bendición y el apoyo de las iglesias y de la generosidad de hermanos que están apoyando esta causa, la traducción de las Sagradas Escrituras a las lenguas indígenas de nuestro país. Les agradecemos su respaldo en oración, adjunto el Cartel-Invitación.

Eugenio Aquino Domínguez

 

¿Sabías que… ?

Gamaliel HernándezEsta sección está a cargo del Hno. Gamaliel Hernández Loera es Pastor bautista jubilado en los Estados Unidos de Norteamérica, quien ahora radica en Puebla, Pue. Su esposa, la Dra. Elizabeth González Mtz., es originaria de la IMMAR Emanuel de la misma ciudad. El Pastor Gamaliel se ocupa actualmente de varios ministerios dentro de algunas congregaciones metodistas: Escribe libros sobre estudios bíblicos, produce discos compactos, y más.

I REYES 16:11-28

Por: Hno. Gamaliel Hernández Loera

545.- Que en los tiempos del niño Samuel, la palabra de Jehová escaseaba en el pueblo de Israel. I Samuel 3:1.

546.- Que Samuel obedecía a Jehová, y desde Dan, al norte, hasta Beer-seba, al sur, la gente conoció que Samuel era fiel profeta. I Samuel 3:19.

547.- Que el arca de Jehová, el objeto más valioso para los israelitas, fue capturada por los filisteos. I Samuel 4:10-11.

548.- Que mientras estuvo el arca del pacto en tierra de los filisteos les causó muchas muertes y muchas enfermedades. I Samuel 5:11-12.

549.- Que los filisteos siendo enemigos de Israel, decidieron regresar el arca del pacto a Israel, con 5 tumores de oro y 5 ratones de oro. I Sam 6:1-5.

550.- Que el arca del pacto que regresaron los filisteos a Israel llegó a una ciudad llamada Bet-semes (casa del sol); y los hombres se atrevieron a mirar dentro del arca, y Dios mató a 50,070 de ellos. I Samuel 6:19.

551.- Que en cierta ocasión que Samuel ofrecía un holocausto, los filisteos llegaron para pelear contra Israel, pero Jehová tronó muy fuerte, y eso trajo como consecuencia una victoria a los israelitas. I Samuel 7:10.

552.- Que Samuel tuvo dos hijos varones, que él puso como jueces en Beer-seba, pero ellos no se portaron bien. I Samuel 8:1-3.

553.- Que estando Samuel en tierra de Zuf, Dios le dijo que le enviaría a Saúl para que lo ungiera por príncipe (rey) sobre Israel. I Samuel 9:15:16.

554.- Que Samuel convocó a todos los ancianos de Israel a Mizpa, para presentarles al rey que Dios había elegido para ellos. I Samuel 10:17 y 24.

555.- Que después de ganar Saúl una batalla contra el rey Nahas de Amón, es investido de nuevo por rey de Israel, en Gilgal. I Samuel 11:15.

556.- Que cuando Samuel se despedía del pueblo, como gobernante, siendo tiempo de la siega, clamó a Jehová, y El envió truenos y lluvia en aquel día, y el pueblo tuvo mucho miedo. I Samuel 12:18.

557.- Que Saúl, siendo rey, quiso tomar el oficio de sacerdote, y eso no le agradó a Dios. I Samuel 13:9-11.

558.- Que Saúl tuvo una familia de tres varones y dos mujeres: los varones: Jonatán, Isui y Malquisúa; y las hijas Merab y Mical. Y el nombre de su mujer fue Ahinoam (hermano de gracia). I Samuel 14:49-50.

559.- Que dice la Biblia que Dios no se complace tanto de las ofrendas y los sacrificios, como en que se obedezca a Su palabra. I Samuel 15:22.

560.- Que David tenía 7 hermanos varones que eran mayores que él, y que él era el más pequeño de los hijos de Isaí. I Samuel 16:10.

Noticias internacionales

 

Declaración sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba

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«el apretón de manos puede romper el impasse y dar lugar a un nuevo amanecer para todos»

Diciembre de 2014. CMM

El Consejo Metodista Mundial da la bienvenida a la noticia innovadora de que Estados Unidos y Cuba se están moviendo hacia el restablecimiento de relaciones diplomáticas formales.

Nuestra organización, que cuenta a la Iglesia Metodista en Cuba entre sus 80 iglesias miembros en más de 130 países de todo el mundo, comparte un deseo común de la paz y la unidad de los cristianos. El embargo de los Estados Unidos ha separado familias y obstaculizado los esfuerzos de ayuda y oportunidades para la comunión a través de años.

En el pasado, el Consejo Metodista Mundial como organismo discutió el bloqueo entre los Estados Unidos y Cuba y sus efectos en la región, y aunque ninguna resolución formal ha pasado, la noticia de este cambio en las relaciones fue elogiado por el Secretario General, Mons Abrahams, que sólo estaba a unos metros de distancia cuando el presidente Barack Obama y el líder cubano Raúl Castro se dieron la mano en el funeral de Nelson Mandela el 10 de diciembre del año pasado. A su regreso de Johannesburgo el año pasado Abrahams expresó la esperanza de que, «el apretón de manos puede romper el impasse y dar lugar a un nuevo amanecer para todos».

El Consejo Metodista Mundial presta su voz a los llamamientos para que el Departamento de Estado de Estados Unidos restaurare las relaciones diplomáticas, incluida la eliminación inmediata de Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo. También pide al Congreso apoyar al presidente Obama en el levantamiento de las sanciones económicas contra Cuba.

En este tiempo de Adviento, celebramos la esperanza para la restauración de las relaciones entre los pueblos de Estados Unidos y Cuba.

Reino Unido podría expulsar

a 350 familias misioneras

not int.reino unido

El Gobierno ha suspendido las licencias de visado de JUCUM.

Si se confirma unas mil personas tendrían que abandonar el país en un plazo de dos meses.

FUENTES EAUK AUTOR Redacción P+D

LONDRES 07 DE ENERO DE 2015 13:48 h

Parte del equipo de JUCUM en Inglaterra. / FB de YWAM

La organización misionera Youth With a Mission (YWAM-JUCUM) enfrenta la amenaza de la expulsión de 350 familias – la mitad de sus voluntarios – de Reino Unido, según informa la Alianza Evangélica de este país. En septiembre de 2014 la YWAM de Inglaterra y Gales fue objeto de una investigación por parte de la Oficina de Visados e Inmigración de Reino Unido. La inspección concluyó que la entidad cumplía adecuadamente con cinco de los siete parámetros exigidos. Tras el resultado, la organización mostró su intención de resolver de inmediato los problemas que afectaban a dos de los parámetros señalados por la administración. Sin embargo, el pasado 23 de diciembre recibieron la notificación de que su licencia había sido suspendida por 20 días hábiles. Si la suspensión se confirma en los próximos días, todas las licencias concedidas a misioneros de YWAM serían revocadas, lo que tendría como consecuencia la expulsión de 350 familias misioneras que trabajan en Reino Unido, para lo que tendrían un plazo de sólo 60 días para abandonar el país.  

UNA DECISIÓN DRÁSTICA

Desde la organización misionera expresan su sorpresa. “Reconocemos y apoyamos el trabajo de las autoridades y queremos cumplir las normas”, aunque entienden que la situación de la entidad “no justifica una decisión tan drástica como la de perder la licencia”. “Esperamos que a través del diálogo y nuestra determinación de ajustarnos a los parámetros exigidos lo antes posible nos permitan continuar con nuestra labor en Reino Unido como parte de un movimiento global basado en la fe y el amor”, expresan desde la organización benéfica. “Reconocemos que JUCUM nunca ha sido el tipo de organización que se adapta perfectamente a los estándares. Sin embargo, estamos haciendo todo lo posible para cumplir con la ley y garantizar que nuestros misioneros siguen siendo una bendición para el Reino Unido llevando el mensaje de Cristo”, explican en un comunicado.

Leer más: http://protestantedigital.com/internacional/34917/reino_unido_podria_expulsar_a_350_familias_misioneras

EUROPA CIERRA SUS IGLESIAS  

Pubs y escuelas de circo

que un día fueron templos cristianos

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La Iglesia católica estima que dos tercios de sus 1.600 iglesias se cerrarán en la próxima década en Holanda, donde se espera que 700 templos protestantes desaparezcan en cuatro años

FUENTES RD, Wall Street Journal BRUSELAS

06 DE ENERO DE 2015 17:40 h

foto: Un pub en un antiguo templo cristiano / The Wall St. Journal

Una iglesia transformada en una pista de patinaje. Eso es lo que ocurre en uno de los cientos de templos vacíos en tierras europeas. Entre las paredes de la iglesia de San José se encuentran skaters que utilizan el espacio que un día acogió a miles de fieles. ¿Qué hacer con esos edificios en desuso de alto coste de mantenimiento? Pero no es el único caso de iglesia transformada en otra cosa que nada tiene que ver con la religión. Casa, tienda de ropa, supermercado, floristería, escuela de circo y hasta un pub son algunos ejemplos, el último en Edimburgo (Escocia), del nuevo uso dado a estos lugares. EE.UU. de momento no ha entrado en esta espiral de cierre de templos cristianos pero se estima que siga el mismo camino que Europa en los próximos años.  

EUROPA: CRISTIANISMO EN DECLIVE

Escuela de circo en el que fue un templo cristiano  Y así se repiten los casos de edificios que un día fueron centros neurálgicos de las comunidades por un continente cada vez menos practicante por el debilitamiento de la fe cristiana. Mientras, el judaísmo ortodoxo, predominante en Europa, se ha mantenido estable y el Islam va en aumento. Según el Washington Pew Research Center (centro de investigaciones) el número de musulmanes en Europa creció de un 4,1% en 1990, cerca de 6% en 2010 y se proyecta que llegará al 8% en el año 2030, esto es 58 millones de personas. Cerca de 20 iglesias al año se cierran en Inglaterra. 200 de estos templos daneses están considerados como inviable o infrautilizados. 515 se han cerrado en Alemania en la última década…

Pero los datos de los Países Bajos son los más llamativos: según WSJ, los líderes católicos romanos del país estiman que dos tercios de sus 1.600 iglesias estarán fuera de servicio en la próxima década. También se espera que 700 de iglesias protestantes de Holanda cierren de aquí a cuatro años.

Leer más: http://protestantedigital.com/internacional/34915/Pubs_y_escuelas_de_circo_que_un_dia_fueron_templos_cristianos

CARDENAL REINHARD MARX  

Presidente de obispos católicos alemanes: ‘Aprendamos de Lutero’

not int. boispo catolico

“Lutero no apuntaba a una escisión de la Iglesia (…) quería una reforma de lo que enturbiaba el mensaje evangélico”.

FUENTES Efe Berlín 04 DE ENERO DE 2015 11:55 h

Cardenal Reinhard Marx, Alemania / AFP

El cardenal de Múnich y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Reinhard Marx, cree que los fieles católicos también pueden aprender mucho del reformador Martín Lutero y que para la Iglesia católica la celebración de los 500 años de la Reforma Protestante en 2017 también será algo importante. “Lutero no apuntaba a una escisión de la iglesia sino que quería captar la atención con sus llamados a la reforma sobre cosas que enturbiaban el mensaje evangélico”, escribe Marx en una columna en el periódico Politik&Kultur.

“Después de 50 años de diálogo ecuménico para un cristiano católico también es posible leer con respeto los textos de Lutero y sacar provecho de sus ideas”, agrega el cardenal. Según Marx, los 500 años de la Reforma deben ser aprovechados para poner el foco en la figura de Cristo y para intensificar la cooperación entre las distintas confesiones en medio de una sociedad marcada por la secularización.

El 31 de octubre de 1517 el entonces joven teólogo Martín Lutero clavó en la puerta de la iglesia de Wittenberg sus 95 tesis contra la venta de indulgencias por parte de la Iglesia, lo que se considera como el acto que desató la reforma protestante y el cisma de la Iglesia. En 2017 la Iglesia evangélica alemana, la organización protestante más grande del país, celebrará los 500 años de la Reforma.

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Avivamiento cristiano

inunda el Norte de África

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«Lo que Dios está haciendo desde Mauritania hasta Libia no tiene precedente en la historia de las misiones», dice el cienasta Tino Qahoush tras un reportaje en la región.

FUENTES Mundo Cristiano RABAT 02 DE ENERO DE 2015 22:25 h

Culto evangélico en Argelia / Mundo Cristiano

Un avivamiento cristiano se está produciendo en el norte de África, Una vez hostil al evangelio, donde ahora decenas de miles de musulmanes están siguiendo a Jesús. Desde las costas de Casablanca en Marruecos a Trípoli en Libia, los expertos dicen que el crecimiento del cristianismo, especialmente en los últimos 20 años, no tiene precedentes. Tino Qahoush, graduado de la Universidad Regent, ha pasado años viajando a la región para documentar la realidad de esta transformación. «Tengo el privilegio de grabar testimonios y escuchar historias de hombres y mujeres, de todas las edades, que sentados en una sala, ven la presencia de Dios ante sus ojos de forma real, como una visión. Algunos cuentan historias de cómo sostienen una conversación, no se trata sólo una luz que se les aparece», explicó Qahoush. Sus entrevistas confirman lo que los expertos dicen que es un profundo mover del Espíritu de Dios en las naciones de mayoría musulmana de Mauritania, Sahara Occidental, Marruecos, Argelia, Libia y Túnez. «A veces siento celos de cómo Jesús visita al mundo musulmán en este tiempo y no escuchamos que ocurra en la comunidad tradicionalmente cristiana», aseveró Qahoush.  

EL CASO DE ARGELIA

Uno de los lugares donde ese crecimiento es más evidente es en Argelia. . «Nunca pensamos que la iglesia argelina crecería tanto», indicó el pastor Salah que lidera una de las iglesias más grandes en Argelia, con unos 1.200 creyentes que asisten a sus cultos. El 99 por ciento de los que asisten pertenece a la población musulmana, y -refiere Salah- todos los nuevos cristianos de su iglesia tienen trasfondo musulmán. «Desde nuestro inicio como iglesia hasta hoy, hemos bautizado alrededor de 150 a 160 creyentes al año», relató Salah. Un caso típico es el de un hombre llamado Zino, un ex-musulmán, que fue invitado a asistir a la iglesia por un amigo. «Yo vi a argelinos adorando a Dios con todo su corazón y eso me tocó», dice conmovido. Otros como Farhat hablan de hechos milagrosos. Ella era musulmana y analfabeta. No sabía leer cuando aceptó al Señor, pero entonces Dios revolucionó de manera inesperada su vida. «Desde entonces fue capaz de leer la Biblia, y entendía la Palabra de Dios. Esto es sólo un ejemplo de lo que Dios hizo en mi vida y es el caso de muchos aquí en Argelia», relata Farhat, un ex-musulmán.  

DE TERRENO PEDREGOSO A TIERRA FÉRTIL

Aunque Argelia es mayoritariamente musulmana, el Gobierno da a las iglesias protestantes la libertad de registrar sus congregaciones. «Es el primer gobierno árabe que reconoce oficialmente a las iglesias», dice Youssef Ourahmane, argelino y pastor de la iglesia Casa de Esperanza. Youssef dice que no obstante el gobierno hostiga e intimida a los cristianos de vez en cuando, pero el nivel de persecución no es como hace 20 años. «Dios nos ha dado muchas oportunidades de testificar en las estaciones de policía, en las cortes. Una vez fui a la estación de policía y me dieron 45 minutos para hablar sobre Jesús. Imagina, todos ellos musulmanes sentados y diciéndome: ‘háblanos de Jesús'», aseveró Ourahmane.

Pero Argelia y los países del norte de África no han estado siempre abiertos al evangelio. «Peter» es un veterano misionero aquí. «Usted sabe la parábola, el sembrador salió a sembrar y la semilla cayó en pedregales, éste es el norte de África, en esos días estaba resistente y pedregoso», expresó «Peter». «La religión y la cultura eran hostiles a cualquier cosa extranjera y el cristianismo era considerado como la religión de los europeos», explicó «Peter». «Peter» cree que la llegada de la televisión y el internet han cambiado la percepción de la gente sobre el cristianismo. «Hoy, en el norte de África en la televisión se puede escuchar a árabes cristianos hablando de su fe, cristianos maduros, respondiendo preguntas, participando en debates», indicó «Peter». Animados por el poder de Dios, los cristianos argelinos están ahora en una misión para llevar el evangelio a todos los rincones del globo. «Dios ha puesto en nuestro corazón que podamos enviar 1.000 misioneros para el año 2025. Creo que tal vez un día América terminará con algunos misioneros convertidos del Islam alcanzando a los musulmanes ahí y en otras partes», concluyó Ourahmane.

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MUSEO PAULO BORK  

El único Museo de Arqueología Bíblica

de Latinoamérica

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La colección, ubicada cerca de Sao Paulo, tiene desde objetos de tiempos de Abraham,

hasta artefactos de la Edad Media. Cuatro mil años de historia en piezas arqueológicas.

FUENTES Mundo Cristiano Sao Paulo 04 DE ENERO DE 2015 19:05 h

Imagen del Museo Paulo Bork

Cuando se habla de arqueología bíblica de inmediato se piensa en excavaciones llenas de polvo y tierra en algún lugar de Israel. Pero en Latinoamérica hay un lugar que rescata algunos de los más sorprendentes descubrimientos que comprueban la veracidad de las Sagradas Escrituras. A 160 km de la ciudad de Sao Paulo, en Brasil, se encuentra el único Museo de Arqueología Bíblica de América Latina. Fundado en el año 2000 con 50 piezas donadas por el arqueólogo brasileño Paulo Bork, el museo que lleva su nombre cuenta hoy con 2500 piezas originales, todas con certificados de autenticidad y autorización oficial del país de origen. La colección tiene desde objetos de la época de Abraham, hasta artefactos de la Edad Media. Cuatro mil años de historia en piezas arqueológicas.

not int.museo2El Museo Paulo Bork sólo recibe visitas previamente concertadas y el realizarlas es gratuito. Rodrigo Silva, reconocido arqueólogo, teólogo, escritor e investigador, es el director del Museo. “Estos son los más antiguos ejemplares de inscripciones que tenemos acá. De la fecha de 2300 años antes que Jesucristo. Son cartas, recibos, tratados, desde los tiempos de los patriarcas o antes de los tiempos de los patriarcas”, dijo Silva. “Yo invito a las personas a que puedan descubrir los hallazgos de la arqueología y ver la comprobación que la Biblia es un libro que trae una historia verdadera. Y esto es importante porque si la historia de la Biblia es una historia verdadera, la teología que se ubica sobre esta historia, habrá de ser también cierta”, dice Silva.   Museo Paulo Bork

VERACIDAD BÍBLICA La Arqueología bíblica, que comenzó hacia el año 1800, ofrece respuestas sobre muchas cuestiones de quienes dudan de la veracidad de las historias de la Biblia y el contexto en el que ocurrieron. Por ejemplo, hasta el siglo XIX, muchos científicos e historiadores negaban la existencia histórica de Babilonia y la veracidad de los escritos del profeta Daniel. Pero objetos como un ladrillo del museo encontrado en Iraq, demostraron una vez más que la Biblia está en lo cierto. “Cuando hice la traducción (del texto del ladrillo) encontré que había tres líneas. El texto completo decía: ‘Yo soy Nabucodonosor, Rey de Babilonia. Proveedor o principal de los templos de Ezida y Ezgail. Hijo primogénito de Nabopolassar’. Lo publiqué y hace poco comprobamos la fecha del ladrillo con termoluminiscencia”, indicó Silva.  

MEJOR COMPRENSIÓN DE PASAJES BÍBLICOS El Museo cuenta también con piezas que permiten comprender mejor el significado de ciertos pasajes bíblicos, como el motivo por el cual Raquel, esposa de Jacob, robó los ídolos de su padre. “Mucha gente leyendo la Biblia piensa que estaba hablando de religión, pero no. Lo que pasa es que Raquel sacó los ídolos de su padre para darle a su esposo Jacob. ¿Por qué? En el museo tenemos la respuesta… En el tiempo de la Biblia, estos ídolos, pequeños trozos de cerámica eran certificados de propiedad. Cuando alguien compraba una hacienda de otra persona, como certificado de propiedad, recibía este ídolo”, explicó Silva.   OBJETOS DE TIEMPOS BÍBLICOS El Museo Paulo Bork ofrece a los visitantes la posibilidad de ver clavos de crucifixión, similares a los que se utilizaban en la época en la que mataron a Jesús, vasijas de las usadas para tomar el vino en tiempos de la vida de Jesús, cartas de la época de Abraham, un pedazo de roca que pudo haber sido parte de la Torre de Babel o un espejo de la época del apóstol Pablo, hecho de bronce pulido, que permite comprender mejor el pasaje bíblico de la primera carta a los Corintios. Con más de mil monedas, cuenta también con la mayor colección de monedas antiguas de América Latina. “Esta más pequeña sería igual a la moneda de la viuda, que ofertó al templo de Dios. Y esta mayor, la de plata, es como el denario o ciclo de plata que Judas recibió para traicionar a Jesucristo… Solo esta moneda podía ser aceptada en el templo porque era de plata pura. Entonces mira qué curioso. Judas traicionó a Jesús con las monedas de Dios. La viuda puso en el cofre del templo, una moneda muy pequeña, de bronce, que no se podía hacer. Por eso se quedó con mucha vergüenza. Judas traicionó a Jesús con las monedas de Dios, y la viuda alabó a Dios con las monedas de la gente, de la pobreza,” relató Silva.

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John Knox y la Declaración de Barmen,

caminos afines

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En 2014 se conmemoraron dos fechas que marcaron la historia: los 500 años del nacimiento de John Knox, fundador del presbiterianismo, y los 80 de la Declaración de Barmen, importantísimo documento de oposición religiosa y teológica al nazismo en Alemania.

GINEBRA VIVA

AUTOR Leopoldo Cervantes-Ortiz

02 DE ENERO DE 2015 15:55 h

Entre las conmemoraciones obligadas de 2014, no pueden dejarse de lado dos fechas que, en su momento, marcaron de manera determinante, el acontecer de sus circunstancias históricas: los 500 años del nacimiento del reformador escocés, John Knox, fundador del presbiterianismo, y los 80 de la Declaración de Barmen, importantísimo documento de oposición religiosa y teológica al totalitarismo hitleriano en Alemania. En estricto sentido, existe una clara conexión entre ambos acontecimientos, pues en ambos se deja ver la impronta de lo que Paul Tillich denominó el “principio protestante”, es decir, la afirmación inexcusable de la supremacía de la obediencia a los designios divinos por encima de cualquier orgullo, capricho o imposición oficial así sea la de una iglesia autonombrada “protestante”. Knox, por el empeño de lograr que Escocia se librase definitivamente del yugo católico-romano, y la llamada “Iglesia Confesante” alemana, al afirmar la fidelidad únicamente a Jesucristo, se ubicaron en la misma trinchera.  

I Reconocido como representante de la fe reformada en las islas británicas, Knox figura al lado de Calvino, Farel y Beza en el Monumento Internacional de la Reforma, en Ginebra, y aunque no goza de la fama del primero de ellos, su labor ha sido sintetizada en las clásicas palabras de su oración: “Señor, dame a Escocia o me muero”, “no una arrogante demanda sino la apasionada súplica de un hombre que prefería morir en aras de la predicación puara del Evangelio y la salvación de sus compatriotas”.[1] Su vida quedó marcada por el tiempo que pasó cerca de Juan Calvino (en 1554 y entre 1556 y 1558, cuando pastoreó una congregación de habla inglesa que se reunía en el Auditorio del autor de la Institución de la religión cristiana).

not int.john knox2Sus palabras sobre la enseñanza calviniana son sumamente elogiosas: “No temo ni me avergüenza decir que es la escuela más perfecta de Cristo que alguna vez ha habido en la tierra desde los días de los apóstoles. En otros lugares confieso que Cristo es predicado verdaderamente, pero modales y religión tan sinceramente reformados, todavía no he visto en ningún otro lugar…”.[2]   Los demás detalles biográficos, no muy conocidos por el gran público, evidencian la constancia y coraje con que asumió la tarea de instaurar en su país los valores y las prácticas de la tradición protestante. No se conoce la fecha exacta de su nacimiento en Haddington, pero se sabe “que estudió Saint Andrews, probablemente bajo el conciliarista John Major, y fue ordenado sacerdote en 1536. Thomas Guillaume lo convirtió al protestantismo, y posteriormente siguió bajo la influencia de John Rough y George Wishart”.[3] En Saint Andrews, adonde se estableció en 1547, fue llamado como predicador.

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Intolerancia religiosa

LISTA DE VIGILANCIA MUNDIAL 2015 

Aumenta la persecución a los cristianos

en todo el mundo

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Puertas Abiertas da a conocer la lista de los 50 países que más persiguen a la iglesia,

que sufre sobre todo donde el Islam es mayoritario.

AUTOR Daniel Hofkamp

MADRID 07 DE ENERO DE 2015 19:35 h

Una mujer cristiana observa su hogar destruido, en Pakistán (puesto 8 en la Lista de Vigilancia Mundial). / NBC

La persecución a cristianos en el mundo se ha incrementado durante el año 2014. Así lo comunica Puertas Abiertas, organización internacional dedicada a la defensa de los cristianos perseguidos que cada año, desde 2002, elabora su “Lista de Vigilancia Mundial” (World Watch List). La lista, que se da a conocer este miércoles 7 de enero, trae noticias “preocupantes”, comenta a Protestante Digital Ted Blake, director de Puertas Abiertas en España. “La persecución va en aumento. Ha subido 3 puntos porcentuales la media para poder entrar  en este top 50, por lo que detectamos un incremento significativo a nivel global”, expone Blake. “Por ejemplo, Arabia Saudí ha pasado del puesto 6 al 12, pero no porque hayan rebajado el nivel de persecución, sino porque ha aumentado en otros países”, explica el director de la entidad, que elabora la lista desde el año 2002.  

EL RADICALISMO ISLÁMICO, CONTRA LA LIBERTAD

La mayoría de los 50 países que aparecen en la lista tienen un factor común: en ellos, las leyes se ajustan en mayor o menor medida a la sharia, la doctrina islámica, según la cual no hay lugar para otra religión que no sea la musulmana. El islamismo se ha hecho notar de forma muy clara en Irak y Siria (puestos 3 y 4 de la lista) con la irrupción del Estado Islámico. Sin embargo, también se ha dado en otros países, sobre todo en África.  

int rel2Ted Blake, director de Puertas Abiertas España.  “Nos preocupa profundamente la violencia religiosa por parte del radicalismo islámico que va dirigida a los cristianos, porque vemos cómo los musulmanes no quieren mezclarse con los cristianos”, explica Ted Blake, que no ve además señales positivas por parte de los musulmanes. “Es muy difícil que haya una mejora en la situación de las libertades en el contexto musulmán. El islam no contempla la posibilidad de que haya otra religión aparte de la suya”, explican desde Puertas Abiertas. La consigna en muchos países es que “si no eres musulmán no mereces vivir. Y esta es una de las realidades que encontramos”.

ÁFRICA: CRISTIANOS EN PELIGRO

Uno de los aspectos destacados en la Lista de Vigilancia Mundial 2015 es el aumento de la persecución en países africanos que no solían aparecer. El país donde más se ha incrementado la persecución es Kenia, un país “de mayoría cristiana”, explica Ted Blake, donde “las incursiones de grupos radicales islámicos desde Somalia hacen mella en las comunidades cristianas, que son objetivo de sus ataques violentos”.

Un caso significativo es el de Nigeria, país que por primera vez ocupa un lugar entre los diez donde hay mayor persecución. “El grupo islámico Boko Haram quiere echar a los cristianos. Sobre todo en el 2015 quieren que no estén en su lugar de residencia a la hora de ejercer el voto ante las próximas elecciones presidenciales”, explica Ted Blake. Según los cálculos de Puertas Abiertas, unos 4.000 cristianos han sido asesinados este año por Boko Haram. Una masacre que además ha estado acompañada de secuestros de mujeres y niños. “Quieren destruir la base de la familia cristiana – advierte Ted Blake – atacando sobre todo a las mujeres, que son las mayores defensoras de la fe en la estructura social de Nigeria”.   Un mapa de la persecución a los cristianos en el mundo, este 2015.

EUROPA, EN EL PUNTO DE MIRA

La batalla contra el islamismo radical no se desarrolla sólo en Oriente Próximo, África o Asia, sino también en Europa. El ataque este miércoles a una revista satírica en Francia por reproducir viñetas de Mahoma muestra el peligro de la extensión de los radicalismos en el viejo continente. Para Ted Blake, en el ideario de muchos musulmanes “hay la intención de reconquistar Europa. Hablan de recuperar Al-Andalus, y tienen varias formas de llevarlo a cabo.

Una es con el hecho de la reproducción. Simplemente viviendo en Europa, como tienen entre cinco y diez hijos mientras que los europeos tienen entre uno y dos hijos. Por lo tanto en poco tiempo podrían ser mayoría”, explica. “Usando las leyes de libertad de religión y de pensamiento, ellos podrían llegar al poder y transformar las leyes para fundar estados islámicos en Europa. Hay estudios que hablan de mayorías musulmanas en Europa en pocos años y esto es una realidad que debemos tener en cuenta. Egipto hace unos 400 años era un país de mayoría cristiana. Setenta años después pasó a ser un país musulmán. Esto podría ocurrir en Europa también”, advierte el experto del ministerio Puertas Abiertas.  

COREA DEL NORTE, EN CABEZA

La lista de Vigilancia Mundial 2015 vuelve a estar liderada por Corea del Norte, algo que se repite desde el año 2002. El país asiático continúa siendo un lugar peligroso para los cristianos, de hecho, los indicadores de Puertas Abiertas muestran un empeoramiento de la situación. Sin embargo “hay algunos indicios subjetivos, algunas voces de personas que consideran que habrá un cambio de aquí a cinco años en Corea del Norte. Hay esperanza de que la situación mejore en un futuro no demasiado lejano”, agrega Ted Blake.  

MÉXICO Y COLOMBIA, EN LA LISTA

Dentro de la lista se encuentran países que parten de un contexto de libertad religiosa, pero en los que se está produciendo casos de persecución. Así sucede en México, que aparece en el puesto 38. “La corrupción y el narcotráfico generan violencia hacia los cristianos, sobre todo hacia aquellos que se oponen a que los jóvenes se involucren en el crimen organizado”, explica Blake.

Algo similar ocurre en Colombia, que vuelve a estar en la lista al no modificarse demasiado su situación con respecto al año anterior. “La persecución se localiza en lugares concretos, más bien rurales, y está sobre todo dirigida a comunidades protestantes. Los católicos no están sufriendo esta persecución. La sufren sobre todo los líderes, los pastores, que se oponen a la extorsión de grupos violentos”, explica Ted Blake. Ante todas estas circunstancias, Ted Blake pide que los cristianos sobre todo “oren” por los cristianos perseguidos. “Es lo más poderoso que podemos hacer (…) orar para que Dios actúe”. También se puede escribir cartas a los cristianos perseguidos o “incluso visitarlos”. Desde Puertas Abiertas animan asimismo a las personas a “estar informados” sobre la persecución a los cristianos, algo que llevan a cabo con regularidad desde su página web.  

LA LISTA DE 50 PAÍSES ES LA SIGUIENTE:   

  1. Corea del Norte 2. Somalia 3. Irak 4. Siria 5. Afganistán 6. Sudán 7. Irán 8. Pakistán 9. Eritrea 10. Nigeria 11. Islas Maldivas 12. Arabia Saudí 13. Libia 14. Yemen 15. Uzbekistán 16. Vietnam 17. Rep. Centroafricana 18. Qatar 19. Kenia 20. Turkmenistán 21. India 22. Etiopía 23. Egipto 24. Djibuti 25. Myanmar 26. Palestina 27. Brunei 28. Laos 29. China 30. Jordania 31. Bután 32. Islas Comoros 33. Tanzania 34. Argelia 35. Colombia 36. Túnez 37. Malasia 38. México 39. Omán 40. Mali 41. Turquía 42. Kazakistán 43. Bangladesh 44. Sri Lanka 45. Tayikistan 46. Azerbayán 47. Indonesia 48. Mauritania 49. Emiratos Árabes 50. Kuwait

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Editorial

Época III, Año LXXXIV, Período 2014-2018, No. 11

Chihuahua, Chih., 31 de enero, 2015


Acerca del Amor

1a
Pbro. Bernabé Rendón Morales

Febrero, el mes del amor, nos remite al más exaltado poema sobre el amor que encontramos en la Biblia, escrito por San Pablo en 1ª Corintios 13. Ni con siglos transcurridos desde su composición, hemos logrado ponderarlo ni disfrutarlo cabalmente. Termina afirmando (v. 13) que, por encima de sacrificios filantrópicos, revelaciones del Espíritu y un conocimiento perfecto, quedará lo mejor: la fe, la esperanza y el amor; pero hace sonar su nota todavía más alta al afirmar que, dentro de estas tres virtudes teologales que son lo mejor, el más grande dentro de los grandes es el amor.

La idea de llamar a esta tríada de 1ª Co. 13:13, “virtudes teologales” inicia de manera vaga con San Agustín en el siglo V, para madurar de manera leve con Pedro Lombardo (teólogo italiano a quien mucho admiró Martín Lutero en su juventud) en el siglo XII, y de una manera completa en Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII. La teología que desarrollaron ellos, tanto como los reformadores en el siglo XVI, es tan extensa como hermosa. Según los teólogos antiguos, se llaman “teologales” porque se refieren a Dios de manera directa (su origen -provienen de él- tanto como su motivo y su objeto) y sirven para disponer a los cristianos en los diversos aspectos de su relación con Dios. De ahí que sean fundamentales en la existencia de los que por gracia son hijos de Dios, pues vivifican todas las demás virtudes.

Fueron llamadas también “infusas” por querer decir que sólo provienen de Dios, no del corazón humano, y son posibles en la vida del hombre únicamente cuando Dios las concede o las infunde mediante el Espíritu Santo. Las alude Santo Tomás en los siguientes términos: “Tienen a Dios por objeto, en cuanto que a través de ellas las personas se ordenan rectamente a Dios; son infundidas por Dios solo; son conocidas sólo a través de la revelación de Dios en la Escritura». Pero, aun cuando son teologales pues relacionan al creyente con su Dios, también tienen reflejos en el dinamismo humano, de modo que, refiriéndonos al amor, porque se ama a Dios se ama también al prójimo. Se proclaman con dos pulmones, por ser personas en Cristo, amamos al Padre para luego amar también a nuestro hermano.

A pesar de no tratarse de un texto bíblico ni de alguno de nuestros himnos, la canción What the World Needs Now is Love (Lo Que el Mundo Necesita Hoy es Amor), compuesta por Hal David y Burt Bacharach, nos conduce de manera tierna a través de frases envueltas en una cautivante melodía, a la misma conclusión que encarecen nuestros teólogos. Ellos apelan con fuerza a nuestra razón, mientras que esta canción con su atractivo popular, respetadas las debidas proporciones, coloca las ideas en la parte emocional de nosotros. No hay discusión, la mayor necesidad que tenemos como personas, matrimonios, familias, iglesias y naciones, es aprender a amarnos, alcanzar el ideal de la virtud teologal superior a todas, y que será una derivación de nuestro amor a Dios, cuando todos lo conozcamos en verdad.

LO QUE EL MUNDO NECESITA AHORA ES AMOR

Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor;
Es la única cosa de la que hay demasiado poco.
Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor.
No, no sólo para algunos, sino para todo el mundo.
Señor, no necesitamos otra montaña;
Hay montañas y laderas suficientes para subir,
Hay océanos y ríos suficientes para cruzar,
Lo suficiente como para durar hasta el fin de los tiempos.

Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor;
Es la única cosa de la que hay demasiado poco.
Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor.
No, no sólo para algunos, sino para todo el mundo

Señor, no necesitamos otro prado;
Hay campos de maíz y campos de trigo suficientes para crecer,
Hay rayos de sol y rayos de luna suficientes para brillar.
Oh, escucha Señor.

Si quieres saber…
Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor;
Es la única cosa de la que hay demasiado poco.
Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor.
No, no sólo para algunos; oh, pero sólo para cada uno,

Para todo el mundo

Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor;
(Espera, espera, es amor).
Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor;
(Oh, oh, es el amor).
Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor
(Espera, espera, es amor).

Para escuchar la melodía, lo mejor es recurrir a la voz de la primera persona que la interpretó en la década de los 60, Jackie DeShannon, disponible en el siguiente enlace:

http://youtu.be/YUaxVQPohlU.

Pbro. Bernabé Rendón M.

Los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 56.000 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 21 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.