EL NIÑO PRÓFUGO
Siguiendo el calendario cristiano, continuamos con las celebraciones navideñas, que culminarán el Día de la Epifanía. Este vocablo griego significa en español “manifestación”. Desde luego que se refiere a las manifestaciones de Dios al mundo por medio de Cristo. Según nuestro calendario, con Epifanía queremos referirnos a tres momentos en que Cristo manifestó a Dios: Primero, cuando se manifestó a los gentiles, los magos del Oriente; luego, cuando se manifestó a Israel en su bautismo; y finalmente, cuando se manifestó a sus discípulos por medio de su primer milagro en Caná. Estos días destacamos la primera manifestación divina entre los humanos, recurriendo a los magos como personajes que nos ayudan a considerar aquella gloria revelada.

NOCHE DE PAZ
UNIENDO LAS PIEZAS
Este mes, el undécimo del calendario gregoriano, cuyo nombre viene del latín novem, que significa noveno, nos lleva a vernos desde diferentes aspectos.
Los días 31 de octubre y 1° de noviembre nos colocan dentro de tres fiestas. Una no debería ser celebrada, otra debería ser celebrada y la otra la estamos celebrando. Nos referimos al Halloween, a la fiesta de todos los santos y al aniversario 499 de la Reforma Protestante. La fiesta de Halloween es totalmente pagana y con una connotación de oscuridad y muerte. La fiesta de todos los santos podría ser ocasión para agradecer a Dios por la vida de los cristianos de cada iglesia local que ya partieron a su morada celestial. Y el aniversario de la Reforma podría ubicarnos en las posturas valerosas y santas de ese movimiento que anunció al mundo que se requería una revolución que lo hiciera volver a los postulados del Evangelio de Jesucristo: Sola fide, sola scriptura, sola gratia, solus Christus y solo Spiritu (aunque para algunos esto último sea soli Deo gloria).
LXXXVI ANIVERSARIO
Por: Pbro. Bernabé Rendón Morales
Nuestro septiembre 2016
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