
Carta Pastoral
Octubre 19 de 2019.
18 Y 19 DE OCTUBRE: LA INDIGNACIÓN DE UN PUEBLO.
“La Justicia engrandece a la nación; Más el pecado es vergüenza de las naciones”.
Proverbios 14: 34
A la sociedad civil y al Pueblo llamado Metodista:
El metodismo en sus 141 años de historia en nuestro país no ha sido indiferente a las situaciones que han afectado a nuestra sociedad, y aún más, ha estado presente y ha sido promotora de la vida, pero de la “Vida plena y abundante” Juan 10:10b, como lo predicó el Señor Jesús. Hemos acompañado pastoralmente a los pueblos originarios, las mujeres, los migrantes, los pobres, y aún más a los que no tuvieron voz en algún momento de la historia. Por eso nos hace sentirnos responsables de declarar que nuestro compromiso no es sólo con los miembros de nuestras Iglesias locales, sino también con las situaciones que afectan a nuestro país y sus habitantes. Es nuestro deber ser voz profética y tener un compromiso con la sociedad, como una expresión de una forma del como concebir la santidad social.
En primer lugar, repudiamos terminantemente el uso de la violencia, venga de donde venga. No la reconocemos una como expresión válida en la resolución de conflictos, ni como método para conseguir un fin, esta nunca será una forma legítima para el restablecimiento de la paz y el orden, sino por el contrario, agudiza de manera más profunda el escenario que estamos viviendo y enfrentando. Ante esto el Señor nos desafía a todos y a todas a contribuir con cordura y sabiduría, por una cultura de la paz y entendimiento.
Sin embargo, no podemos dejar de decir que el sistema que gobierna es violento, saber que en nuestro país no hay acceso a una salud digna especialmente con los sectores más vulnerables de la sociedad; la existencia de una mirada mercantilista de la educación, que solo se preocupa del lucro; la falta de pensiones dignas en adultos mayores y discapacitados; los excesos en los costos de la vida, el abuso en el precio de los remedios, y todas las otras articulaciones de conflictos sociales, nos debe hacer pensar profundamente en la búsqueda de una sociedad que promueva la dignidad e igualdad entre todos los ciudadanos, como hijos e hijas de la misma tierra. Juan Wesley, fundador humano del Metodismo, dijo, en el contexto de la revolución industrial en el siglo XVIII, que este sistema es “terrenal, animal y diabólico”.
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