Altas Voluntarias

Altas voluntarias

Carlos Alejandro Muro Flores

“Una pequeña luz puede cambiar la percepción de las cosas”.

Chip Ingram.

Cuando alguna persona hospitalizada está siendo tratada médicamente, y ya sea que piensa o siente que no está realmente enferma, o no está de acuerdo con el diagnóstico, puede darse de alta de manera voluntaria. Al hacer esto exime de responsabilidad tanto al médico tratante como a la institución que está tratando de ayudarle con su padecimiento. El paciente asume toda la responsabilidad de manera informada por lo que le pudiese suceder en un futuro.

El día de hoy la sociedad está asumiendo conductas que ya no está considerando dañinas, que están en la “normalidad” ya que una buena cantidad de personas piensa igual.

Hace unos años no se pensaba así, la posverdad está tomando lugares impensables moviendo y trastocando los límites de la moralidad, la espiritualidad y la libertad; eliminando de la ecuación las palabras “arrepentimiento”, “pecado” y “consecuencia”; exaltando la individualidad y una espiritualidad antropocéntrica.

De tal manera de que lo que antes era considerado malo, ahora es considerado bueno, dejando solo elementos de criterio personal para evaluarse olvidando o proponiendo relecturas que se alejan de manera sutil de la instrucción tradicional de la Escritura.

En los tiempos de Jesús pasó igual; en el evangelio según San Lucas 5:29-32 se nos narra como un grupo de la gente de aquella época se escandalizaba de que Jesús se reuniera con pecadores y que esté grupo, entre ellos, no se consideraban personas que necesitaban de que arrepentirse.

Para los estándares de hoy, es muy complicado llamarles pecadores a las personas sin que se asuman afectados en sus derechos o dignidad.

El evangelio desde un principio incluyó el arrepentimiento como una acción inherente al mensaje del Nuevo Pacto; por todo el Texto Sagrado Dios está llamando una y otra vez al arrepentimiento al hombre y como consecuencia, otorgarle el perdón y la remisión de sus faltas, lo cual a su vez traerá una transformación profunda en su ser de manera interna y a su tiempo, afectará su manera de conducirse y de percibir las cosas, ya que esta experiencia liberadora traerá cambios profundos en su vida.

¿Quiénes no alcanzarán estos beneficios?

Los que a SU manera de percibirse NO necesitan arrepentirse, ya que están convencidos que NO necesitan ayuda pues su manera de conducirse es “buena”. En otras palabras, son personas que se consideran “sanas” y que no necesitan ser sanadas.

Jesús responde a sus palabras de manera sencilla: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”.

Es triste ver cómo personas que conocen la Escritura están justificando conductas que por mucho tiempo la Iglesia ha considerado erradas; es más prefieren darle o aplicar otra interpretación a lo aprendido y enseñado por la Iglesia en todos estos siglos con el fin de justificar su manera de proceder.

La predicación de la Palabra tiene que ser completa, no solo hablar del amor y de la aceptación, también debemos hablar de lo que es pecado y sus consecuencias.

El Medico de médicos fue muy claro en esto, Él vino a llamar a pecadores al arrepentimiento.

Son muchos los que están tomando el camino del “Alta Voluntaria” asumiéndose sanos, no permitiendo la obra redentora y transformadora de Jesús en su vida.

“Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte”.

Prov. 14:12

No somos ni nos levantamos como jueces, tampoco señalamos a nadie, simplemente tomamos lo que encontramos en la Palabra y lo exponemos. Humildemente como enfermos que necesitan quien los sane, nos acercamos a Jesús e invitamos a todos aquellos que al igual que nosotros, busquen un cambio de vida en Jesús.

“Y Leví le hizo gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”.

Lc. 5:29-32