“Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio”.
2 Jn. 1:6
Si yo fuera un creyente que perteneciera al grupo LGTB [1] (no lo soy y lo menciono solo para posicionamiento y no a manera de discriminación) y quisiera buscar consejo en las Escrituras para poder llevar mi relación de una manera que agrade a Dios, con sentimientos y compromisos reales con una persona de mi propio sexo, de entrada encuentro un problema: ¡Tristemente no encuentro consejo de parte de Dios ni instrucciones al respecto!
Y pensaría tal vez, ¿en dónde quedo yo? ¿En dónde está el consejo para mi relación? ¿Cómo mejoro de manera escritural mi relación homosexual?
Ya son varios años en los cuales la inclusión o exclusión en la vida activa de los grupos LGTB son agenda de discusión en nuestras denominaciones. Tenemos biblistas e intérpretes a favor o en contra de la traducción e interpretación correcta de los diferentes pasajes alusivos al tema pero POCO o NADA se ha dicho de la AUSENCIA de instrucciones escriturales acerca del comportamiento de estos grupos dentro de la iglesia o de la manera de relacionarse y mejorar una relación como ésta.
Cualquier acto que busque la justicia debida para agradar a Dios debe estar asociado al bienestar de las personas en última instancia.
Noa Alarcón Melchor
Algunos que buscaban un motivo para acusar a Jesús no le quitaban la vista de encima para ver si sanaba al enfermo en sábado.
Marcos 3:2
El que sigue la justicia y la misericordia, hallará la vida, la justicia y la honra.
Proverbios 21:21
Resulta muy sorprendente la disparidad de traducciones que existen para un proverbio tan aparentemente sencillo. Aparentemente, claro está. La estructura sintáctica de Proverbios 21:21 no es complicada. Podría valer como ejercicio para estudiantes de hebreo básico. La frase está dividida en dos predicados bajo un único sujeto; los verbos están en la forma activa, o qal, que sugiere que el sujeto (“aquel que…”) es el que actúa; es decir: no se encuentra con ello, sino que lo provoca. Después pasamos a los objetos en sí, aquello que se persigue y que se encuentra, que son conceptos abstractos y no sustantivos concretos. Es decir, el sujeto de este proverbio no está buscando manzanas u ovejas, sino principios que son inasibles materialmente, pero que existen en un plano que todos compartimos. Está el concepto de misericordia, que otras versiones traducen también por amor, porque la misericordia hebrea es la compasión que experimenta el que ama; está la vida como ese soplo que provoca la existencia, un concepto muy abstracto en el imaginario hebreo. La vida hebrea no tiene exactamente el mismo significado que ahora en castellano, pero sí se tocan en algunos puntos. Para los hebreos, la vida es el bien máximo al que aspirar, abundancia, plenitud, conciencia de la propia existencia como el mejor de los regalos, algo que proviene de Dios y que no se puede recibir de nadie más. También se habla de la honra. Literalmente, en hebreo honra está emparentado con peso. La honra pesa, pero no en un sentido negativo de carga, sino en el sentido, por ejemplo, de una piedra preciosa: cuanto mayor es su peso, mayor es su valor.
Por si este breve repaso lingüístico no fuera ya hermoso, nos encontramos con que dentro de este proverbio hay escondido un principio irreducible: el que busca justicia, encuentra justicia. También encuentra otras cosas, pero la justicia, si se busca (deja claro) se encuentra; pero no de una manera pasiva, porque en ese caso utilizaría otra forma verbal. No: la justicia se busca activamente, y se encuentra activamente. Es causa y consecuencia. Repite dos veces esa justicia en el original, aunque algunas traducciones al castellano hayan preferido traducir la segunda ocasión como prosperidad. No es mala traducción, pero hay que explicarla.
Dios está en movimiento: un llamado a ser la Iglesia de una manera nueva
Declaración del Concilio Mundial Metodista en su consulta sobre la Diáspora e Iglesias Migrantes
“Es nuestra oración que este documento inspira iglesias locales a participar en el ministerio de la migración en un nuevo camino para que podamos vivir más plenamente en el reino de la justicia y la paz de Dios”.
Creemos que, en este momento particular, Dios nos está llamando a ser la iglesia de una manera nueva. En el espíritu de Pentecostés, iglesias de la tradición metodista se reunieron recientemente fuera de Londres. Fuimos llamados en conjunto por el Consejo Metodista Mundial (WMC, por sus siglas en inglés) para explorar las preocupaciones entre las iglesias que se estaban formando los migrantes en sus nuevas tierras y las preocupaciones de las iglesias de larga data en los países de acogida. En esencia, nos llamaron para explorar lo que John Wesley en realidad quería decir cuando dijo: “El mundo es mi parroquia”. Juntos, este grupo poco probable de personas de la familia metodista global con diferentes roles de diferentes países llegó a estar abierto a la circulación de El espíritu santo. Lloramos juntos, reímos juntos, y escuchábamos juntos para nuestras historias de la migración.
Pronto nos dimos cuenta que todos teníamos historias de migración. Y nos dimos cuenta de que todos teníamos historias de ministerio con los inmigrantes. Afirmamos que la migración es difícil, pero que la migración también trae nuevas ideas, posibilidades y oportunidades, para inmigrantes y de acogida por igual. El dolor y el sufrimiento y la pérdida que todo el mundo siente por la migración, también puede convertirse en la curación y la esperanza e incluso alegría. En nuestro tiempo juntos, nos dimos cuenta de que todo el mundo, incluso si nunca hemos dejado nuestro país de nacimiento, tiene un anhelo para el hogar – el lugar que fuimos, el lugar en el que estamos ahora, o un nuevo lugar seguro.
Nos dimos cuenta de que las historias que estaban diciendo eran historias de transformación por el Espíritu Santo.
Pablo, bajo inspiración del Espíritu Santo, escribió: “Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte; porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Más si el vivir en la carne resulta para mí, en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”.
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios; y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.
“Será entonces que la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descenderá del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido, y Dios mismo (Jesucristo), estará con ellos como su Dios. Y ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas habrán pasado”.
Semblanza de la Hna. V. Débora Hortiales Pacheco (1939-2019)
Débora: “La que busca”. «Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón» (Jeremías 29:13).
Nació un 19 de julio de 1939. Su infancia la vivió en Miraflores, Estado de México, mismo lugar donde creció. Cursó su educación secundaria en Palmira, Cuernavaca, Morelos. Estuvo en la Normal Oral por algunos años, trabajando en su pueblo natal como profesora. Poco tiempo después, ingresó a la Benemérita Escuela Nacional de Maestros en la Ciudad de México. Con un espíritu férreo de servicio, inició su vida profesional y productiva trabajando en varias escuelas de la ciudad; siempre reconocida no solo por la comunidad educativa, sino por tanta gente a la que sirvió en el ministerio de la enseñanza. Es importante mencionar que compartió la palabra de Dios con mucho entusiasmo a través de estudios bÍbllcos que conformó con sus compañeras maestras, muchas de las cuales aceptaron a Cristo en su corazón, recibiendo con ello bendiciones en su vida.
Prestó sus servicios durante 37 años en la Secretaría de Educación Pública como docente, alcanzando con su trabajo a cientos de niños. Cuando se jubiló, la escuela donde se encontraba trabajando reconoció su labor dedicando a ella una pequeña poesía, pero con gran valor, titulada “Más de mil niños pasaron ante ti”. Y así fue, no solo niños fueron alcanzados con su trabajo y dedicación, sino padres de familia, compañeros maestros y autoridades escolares.
En los primeros años del ejercicio docente, se casó con J. Héctor Rodríguez Lara, formando una familia con 5 hijos Héctor, Elizabeth, Claudia, Edgar y Déborah. Abrazó a la ciudad de Cuernavaca como suya, participando activamente en la formación y consolidación de movimientos cristianos, como la Cruzada Estudiantil para Cristo y el Grupo Alfa y Omega; en este lugar fomentó la oración en la sala Betania en donde posteriormente se construiría el Oratorio Nacional, lugar dedicado a orar por nuestra Patria.
Culto de acción de gracias por los 100 años de la Casa Unida de Publicaciones
FUENTE: Facebook Obispo M Morales. Cd. de México. Julio 13, 2019. Con gozo se celebraron los 100 años de la Casa Editorial CUPSA con un culto de acción de gracias en el templo El Mesías de Balderas. Además de clausurar un programa especial con conferencias de reconocidos panelistas, se contó con la presencia del obispo Moisés Morales Granados de la CAM. Gran bendición contar con esta editorial desde 1919.
Oramos para que Dios siga bendiciendo a Casa Unida de Publicaciones.
“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios”.
Colosenses 1:9-10
Nuestras Conferencias Anuales han clausurado sus periodos de sesiones correspondientes a 2019. Al momento de cerrar esta edición, se habrán celebrado las asambleas de la CAM, CANCEN, CASE, CAO, CAS y CANO. En todas ellas se habrán evaluado los programas de trabajo y planteado los lineamientos para el año conferencial 2019-2020. Se habrá escuchado, argumentado, debatido y aprobado lo que habremos de enseñar y predicar en los siguientes meses, asignando obreros pastorales en las más de 500 congregaciones de la Iglesia Metodista de México en todo el territorio nacional. Bajo la conducción del Espíritu Santo y la convicción de ser un instrumento del Señor para Reformar a nuestro amado México, nos hemos comprometido con predicar el Evangelio del Reino en toda la Nación.
Uno de los temas que se tocó permanentemente fue el arrepentimiento como base de la santificación. El énfasis en el arrepentimiento supone la humildad para reconocer que no hemos actuado de manera pertinente ni eficaz en algunos aspectos, desde lo espiritual hasta lo administrativo. Algunas veces, anquilosamiento de estructuras administrativas que no coadyuvan a la misión de la iglesia, y otras, descuido en nuestra vida devocional como iglesia, nos han debilitado. Por ello, aunque el camino a la santificación verdadera comienza con el arrepentimiento, sigue quedando pendiente la reconciliación y la restauración, como asuntos medulares en los que debemos restituir a quien hemos dañado y debemos hacer lo que debíamos o hemos dejado de hacer.
Cometemos un craso error cuando en nuestro deseo de combatir la falta de conocimiento bíblico, convertimos el conocimiento en un fin y no en un medio.
José Daniel Espinosa Contreras
El título de este artículo, a priori, puede ser confuso. ¿Cómo el conocimiento teológico podría ser peligroso? ¿No sé supone más bien que este conocimiento es beneficioso e imprescindible? ¿No reside el verdadero peligro en la falta de este conocimiento teológico en las iglesias? Ciertamente, la falta de conocimiento bíblico y teológico es uno de los grandes males que afecta a muchas iglesias cristianas, dando lugar a toda clase de herejías, sectas y prácticas vergonzosas. En otro contexto, el profeta Oseas escribió: «Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento» (Oseas 4,6). El conocimiento es indispensable. El apóstol Pablo oraba por sus hermanos en Colosas para que fuesen: «Llenos del conocimiento de su voluntad» (Colosenses 1,9). Pero tal conocimiento no es un fin en sí mismo, sino que es un medio que persigue un fin mayor: la transformación integral de nuestras vidas a la imagen de Jesucristo, de modo que nos convirtamos en verdaderos adoradores del Dios verdadero. De modo que cometemos un craso error cuando en nuestro deseo de combatir la falta de conocimiento bíblico, convertimos el conocimiento en un fin y no en un medio. Y sí, este es un peligro real que amenaza a la Iglesia en Occidente.
Sabemos que el conocimiento teológico se ha convertido en un fin cuando los Seminarios Bíblicos y Facultades Teológicas pierden su dimensión práctica y se enfocan únicamente en el conocimiento; cuando se evalúa el conocimiento del estudiante, pero no su carácter o vida devocional; cuando el estudio de la Palabra de Dios te lleva a hincar los codos, pero no a hincar las rodillas en actitud de adoración; cuando las iglesias miden el grado de madurez de sus miembros por su conocimiento de los conceptos teológicos de la Sagrada Escritura y no tanto por su piedad o poder espiritual, cuando nos es fácil aprender teología, pero nos resulta complicado vivirla.
Debería resultarnos aleccionador el hecho de que los mayores conocedores del Texto Sagrado en tiempos de Jesucristo –fariseos, escribas y doctores de la Ley–, fuesen los que recibiesen las críticas más duras por parte de Jesús (Mateo 23,13-33). ¿De qué les sirvió su conocimiento? Sus vidas giraban en torno al estudio e interpretación de la Ley, pero sus vidas no habían sido afectadas por la misma. Y algo anda mal, muy mal, cuando puedes pasar horas de estudio alrededor del texto bíblico, pero su mensaje no te conmueve de manera personal y auténtica a cada momento.
Reunión de grupo parlamentario del Senado de la República con líderes evangélicos: discuten propuestas de modificación de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público
Cd. de México, Julio 10, 2019. Fuente: Facebook Obispo M Morales. El obispo de la Conferencia Anual de México Pbro. Moisés Morales Granados participó en reunión de la mesa de trabajo del Senado de la República para revisar propuesta de modificación de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.
Se graduó la primera generación de la Maestría on-line en Imagen y Relaciones Públicas; y se entregaron reconocimientos a mejores promedios, fidelidad maderista y mérito deportivo.
San Andrs Cholula, Puebla. La Universidad Madero celebró su XXXIV Ceremonia de Graduación con la participación de alumnos de las diferentes Maestrías y de los 17 programas de Licenciatura con que cuenta la institución, siendo en esta ocasión 148 los graduados de licenciatura y 78 los de maestrías, incluyendo a estudiantes colombianos que cursaron el posgrado de Imagen y Relaciones Públicas, modalidad on-line.
Momentos de gran alegría y emoción vivieron los hoy graduados al lado de sus familiares y amigos, al culminar una etapa importante en sus vidas que les permitirá desempeñarse con las herramientas suficientes tanto en el ámbito profesional, como en su vida diaria.
Angie Rincón García, egresada de la Maestría de Imagen y Relaciones Públicas, on line, quien viajó desde Colombia para participar en esta ceremonia, fue la encargada de dar el mensaje de despedida por formar parte de la primera generación de graduados en la modalidad on line.