Categoría: Secciones Varias

Poética

Poesía Bíblica

Esta sección “Poética” es presentada por nuestro Hermano José Donato Rodriguez, quien fuera director de nuestro periódico en el periodo 2010-2014. 

barra

001 - copia (2)

En el año 1968 Sociedades Bíblicas en América Latina editaron una obra como parte de la producción literaria y poética de don Luis D. Salem, cuyo nombre real fue Aristómeno Porras Maynes, con el tema de la Biblia, como guía de las más antiguas de la humanidad. Pequeñas obras de teatro y poesía con base en los libros de la Biblia.

Estamos publicando en nuestro periódico El Evangelista Mexicano, desde el número 19 -salvo el número 30- poesías de su autoría, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

Nuestros profetas menores

Daniel

Historia y profecía. El contenidopoesía, daniel

de dicho libro estas palabras dan:

La vida de Daniel, que siempre ha sido,

para mi vida, bendición sin par.

 

Sus profecías con ardiente celo,

Como en historia, describiendo van

a Grecia, Roma; el Príncipe del cielo,

quien funda un reino de indecible paz.

 

Daniel, un joven, su vida es una estrella

que entre los hombres de su edad descuella

como una antorcha de radiante luz.

 

¡Ay! Si los hombres de esta era impía

fuesen como él, la humanidad sería

fecundo huerto de sin par salud.

 

Oseas

poesía, oseasGomer, mujer adúltera, esposa del profeta,

tras del pecado jira con loca insensatez…

Oseas, el esposo, en pos de la coqueta,

avanza, enamorado, para volverla a ver.

Lo mismo en Dios amante. Perdona los pecados

de idolatría y robo en que húndese Israel:

Por medio del profeta la llama, estusiasmado,

para dejar el mundo y hacia su Dios volver.

El pueblo indiferente a su pecado unido,

de Dios vive ausente… En su miseria hundido,

avanza por abismos de luto y destrucción.

¡Conviértete! Alguien grita. Ya lejos del pecado

yo te seré rocío; tu lirio perfumado

bajo la grata sombra de nuestro dulce amor.

 

Joel

La Palestina, tierra prometida,poetica, joel

por la langosta y el ardiente estio

no fluye miel. En polvo convertidas

están sus tierras por falta de rocío.

 

Joel, profeta, a la oración convida

al pueblo entero, y dice: “arrepentíos”,

así del campo brotará la vida

y allá en los cauces cantarán los ríos.

 

El pueblo escucha. De dolor henchido

busca al Señor, humilde, arrepentido,

entonces caen lluvias por doquier.

 

Cúbrese el campo de fragantes flores;

de nueva aurora vénse los fulgores

de aquel gran día que anunció Joel.

 

Del Nuevo Testamento

Santiago

poesía, santiagoLa fe es una planta de frutos cargada

que al mundo regala sus ríos de miel;

bajo sus ramajes de sombra sagrada

obtienen las almas la paz, el placer.

Si el árbol no frece sus maduros frutos,

cual higuera estéril, es estorbo vil;

sus hojas que engañan vestirán de luto

ante las demandas de un ojo sutil.

La planta y el fruto: ¡Ved! Se pertenecen.

La planta es inútil si fruto no ofrece,

Y el fruto sin planta no puede crecer.

La fe sin frutos, oídlo, no existe.

En orden las cosas: el campo se viste

De plantas primero, de frutos después…

 

Noticias nacionales

Miércoles 20 de enero de 2016 del Diario La Jornada:

El papa Francisco en Chiapas

autor: Carlos Martínez García

El papa Francisco estará en Chiapas, el estado más protestante o menos católico del país. De acuerdo con el censo de 2010, 59 por ciento de los chiapanecos se identificaron como católicos, mientras 24 por ciento dijeron ser protestantes/evangélicos. En varios municipios donde la población indígena es preponderante, el catolicismo romano es menor a 50 por ciento.

La diversificación religiosa de Chiapas debe ser tenida en cuenta por el gobernador del estado, Manuel Velasco Coello, antes y durante la visita del obispo de Roma. Sin embargo, los preparativos gubernamentales indican otra cosa. Velasco Coello, junto con su esposa, saludó a Francisco en el Vaticano el pasado 16 de diciembre, durante la tradicional audiencia general de los miércoles. En esa oportunidad le entregó al Papa varios regalos; lo hizo más como feligrés que como gobernador de un estado constitucionalmente laico. El propio sitio del gobierno chiapaneco consignó las palabras de Manuel Velasco a Francisco: “Le manifesté que lo esperamos con los brazos abiertos, que lo admiramos y que nos genera gran alegría y emoción recibirlo. Le agradecí que haya decidido visitarnos y respetuosamente le pedí que rezara por el pueblo de México y de Chiapas, que tanto lo queremos”.

Antes de que se confirmara que Francisco estaría en Chiapas, el gobernador de la entidad filtró la noticia en su cuenta de Facebook, en la que adelantó que las ciudades a visitar por el Papa serían Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas, y en esta última, adelantó:Muy posiblemente recibamos al papa Francisco como parte de la visita pastoral que realizará a nuestro país el próximo año. ¿Es función de un gobernador regocijarse públicamente por la visita pastoral de Francisco? Porque si el viaje del Papa a México es de carácter pastoral, al menos así ha sido anunciado en Roma, entonces Velasco Coello está confundiendo su identificación confesional con el catolicismo, a la que tiene pleno derecho, con el puesto de gobernador, desde el cual está beneficiando a una religión, a lo que legalmente no sólo no tiene derecho, sino que está infringiendo las leyes del Estado mexicano.

El nuncio apostólico en México, Christophe Pierre, ha sostenido que el viaje de Francisco es de carácter pastoral. Lo será en parte, porque el anómalo doble carácter que confluye en el Papa (cabeza de la Iglesia católica y jefe de Estado) permite una flexibilidad en la cual se posibilita, como en la próxima visita, que la clase gubernamental del país esté más que dispuesta a vulnerar nuestra laicidad constitucional con el pretexto de que estará recibiendo a un jefe de Estado, cuando la verdad es que se trata de actos cuya religiosidad es muy difícil encubrir.

El gobernador Velasco Coello tiene interés político en la gira de Francisco por Chiapas. Calcula que su imagen se verá fortalecida y lo posicionará mejor para sus próximos proyectos. Es necesario reconocer que en tal interés no está solo, porque, como bien ha considerado Isaín Mandujano, reportero de Procesoel Papa es imán para políticos mexicanos. Por ejemplo, Miguel Ángel Mancera tiene previsto entregar a Francisco las llaves de la ciudad de México, y anunció que lo hará en el Zócalo, entre el Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana. Y los gobernadores de los otros estados donde estará Francisco, Michoacán y Chihuahua, ya se aprestan a organizar actos similares al de Mancera.

Uno de los pendientes que tiene Manuel Velasco Coello es hacer que tenga vigencia en todo el territorio chiapaneco la libertad de creencias y culto. Cuando asumió el poder de la entidad juró guardar y hacer guardar la Constitución, tanto nacional como estatal, y las leyes emanadas de las mismas. En Chiapas, de acuerdo con varias agrupaciones, entre ellas la Coordinación de Organizaciones Cristianas, se han recrudecido los actos de intolerancia como la persecución y expulsión de minorías que no se identifican con la religión tradicional y mayoritaria. Particularmente en el municipio de Las Margaritas existen varios casos que deben ser resueltos haciendo valer las leyes y no mediante la búsqueda de acuerdos en los que son lacerados los derechos de los perseguidos.

Durante su obispado de cuatro décadas en Chiapas, Samuel Ruiz García revitalizó el catolicismo entre los pueblos originarios. Muchos pretendieron descalificarlo al señalarlo como el principal causante de ladescatolización de la diócesis bajo su responsabilidad, cuando, en realidad, fue su pastoral inculturada la que con los diáconos indígenas acompañó la vida religiosa y cotidiana de una población largamente abandonada por los predecesores de don Samuel.

El 15 de febrero el papa Francisco estará en la catedral de San Cristóbal de Las Casas, donde tiene programado visitar la tumba de Samuel Ruiz García. Esto ha sido visto por varios analistas como una reivindicación del personaje por Francisco. Me parece que no hay que confundir este acto protocolario y presentarlo como la identificación del Papa con la práctica eclesial de quien fue obispo de San Cristóbal, cuando el proyecto de una Iglesia católica autóctona impulsado por Samuel Ruiz sigue bajo el lente de la sospecha y prohibición por parte del Vaticano.

barra

La UNTI  en el Estado de Hidalgo, México

not nal,linguistas

Año Nuevo… inercia o creatividad

inercia

Por lo general el fin de año funciona como el final de una etapa, y el comienzo del nuevo año como la posibilidad de dar impulso a lo que venimos haciendo. Hacer un balance nos ayuda a saber aquello que hemos logrado satisfactoriamente y a la vez intentar detectar aquellas cosas que deberán modificarse de cara al futuro.

Uno de los atributos de Dios es su eternidad, por lo tanto no necesita “renovarse”, no necesita que algo termine y algo empiece para hacer “balances” y “reprogramar” el futuro… Pero quienes fuimos creados por él, necesitamos cerrar ciclos y comenzar otros, necesitamos la oportunidad que nos ofrece el calendario, para hacer pausas, balances y en alguna medida “volver a empezar”.

Pensando en esto, me vino la idea de “inercia o creatividad”… El diccionario de la Real Academia Española, define “inercia” como: “Propiedad de los cuerpos de no modificar su estado de reposo o movimiento si no es por la acción de una fuerza” Esta es una definición más de carácter físico, a la vez la RAE agrega otra definición de uso corriente: “rutina, desidia…” La inercia es como seguir con la rutina que venimos trayendo desde un tiempo, y por lo tanto se hace necesaria la intervención de una fuerza que modifique ese estado; una decisión, acción o acciones concretas que nos permitan salir de la rutina. La fuerza de la inercia nos llevará a desembocar en el mismo cauce, el de la rutina, lo cual tiende a hacer la vida monótona, y por lo general esta monotonía nos puede conducir a la pérdida de la motivación.

Por su parte, “creatividad” tiene que ver con la facultad o capacidad de crear o inventar. La creatividad es algo extraordinario, porque está más allá de lo ordinario o previsible.

Al comenzar un nuevo año, procuremos no dejarnos arrastrar por la inercia y demos lugar a la creatividad. Podemos “reinventarnos” como personas, renovarnos desde adentro, y descorrer uno por uno los pliegues internos de nuestro almanaque interior, para transitar un año de motivación y creatividad.

Dicho esto, deseo compartirte algunas ideas que pueden servirte para el año nuevo.
1) Aceptar la realidad y aceptarte a ti mismo:

  • Aceptar la realidad cuando no se puede cambiar. De lo contrario tendrás un desgaste muy grande de energía y tiempo dando vueltas alrededor de algo que no se va a modificar.
  • Aceptarte a ti mismo. Con todos tus defectos y virtudes, amándote como persona, aceptando por completo tu presente, sin decirte a ti mismo, “me hubiese gustado que las cosas fueran diferentes”. Este tipo de pensamiento no te permite proyectar el futuro.
  • Articular el “borrón y cuenta nueva”. Otra vez, mirar hacia atrás es un gasto de energía y tiempo que no vuelve, de nada sirve que te culpes guardando sentimientos negativos o prejuzgando a quienes te fallaron. Construye el futuro en base a tus propias decisiones, depositando tu confianza en Dios.

2) Emprender nuevos desafíos:

  • Estudiar algo que te guste.
  • Comenzar un nuevo proyecto… “uno tiene la edad de sus proyectos”.
  • Fijarte la meta de leer determinada cantidad de libros en un año…
  • Anotarte en un curso de música, teatro, computación, un nuevo idioma, aprender a conducir, etc.

3) Dedicar más tiempo al cuidado de tu salud:

  • Hacer ejercicios físicos (caminatas 3 o 4 veces por semana, ir a un gimnasio, natación, etc.).
  • Hacer dietas alimentarias que contengan más agua, cereales, frutas y verduras.
  • Hacer pausas para descansar, para que el trabajo continuo no te genere desgastes, a veces irreparables…
  • Pasar más tiempo con amigos y fortalecer los lazos afectivos de la familia…

4) Generar acciones solidarias o altruistas:

  • Pasar tiempo con personas que están solas y no tienen con quien hablar.
  • Cooperar en acciones solidarias de emergencia social.
  • Ayudar de tus ingresos o ganancias a un misionero que está sirviendo en una tierra lejana, ayudar a un familiar, a un vecino, a un amigo…
  • Reunir alimentos no perecederos y dárselos a una familia que esté necesitando…
  • Donar sangre para alguien que tiene que ser intervenido para vencer la enfermedad.

5) Mejorar tu calidad de vida interior:

  • Tener un plan de lectura de la Biblia y de algunos buenos libros que alimenten tu espíritu y tu fe, en especial libros de historias de superación y de personas que alcanzaron logros en la vida. Este tipo de lectura es de mucha inspiración.
  • Dedicar tiempo para hablar con Dios con total sinceridad, que por otra parte, es la única manera que podrías hacerlo, lo cual es muy terapéutico…
  • Practicar el perdón hacía los demás, tomando nota de las virtudes y pasando por alto las faltas, y sufriendo el agravio sin responder con las mismas armas.
  • Ser agradecido y quejarte menos…
  • Hacer de la cortesía un estilo de vida, incorporando en tu léxico diario expresiones tales como: “con permiso”, “disculpe”, “muchas gracias” “muy amable”, “te lo mereces”, “te felicito, excelente”… y nunca olvides que una “sonrisa” no cuesta nada y te hace accesible a los demás.

6) Vivir de acuerdo a valores:

  • No traicionar nunca tus convicciones…
  • Ser honesto en tus palabras y acciones…
  • Ser sincero y procurar decir siempre la verdad con amor…
  • Valorar a todas las personas, no mirando su condición social…
  • Darle a tus acciones un sentido ético, sin naturalizar conductas contrarias a tu fe.

Se han realizados estudios que reflejan con estadísticas que las personas se arrepienten más de lo que no han hecho en la vida, que de las cosas que hicieron. Espero que esta nota te anime a hacer cosas buenas que nunca hiciste, desde las más sencillas de la vida, hasta aquellas más arriesgadas que sacarán lo mejor de nosotros.

¡Que tengas un feliz y bendecido Año Nuevo!

Nicolás Marulla, Buenos Aires, Revista La Fuente.

Capsulas sobre el discipulado

discipulado

Cuando alguna persona está muriendo o a punto de partir, sus últimas palabras son importantes. Jesús dejo a sus discípulos el mandato de la “Gran Comisión” (Mateo 28: 18-20), estas instrucciones se las dio a sus discípulos cuando estaban bajo su autoridad, debían hacer más discípulos, bautizarlos y enseñarles que su obediencia a los mandamientos de Jesús debe ser para toda la vida y el prometió estar con ellos siempre. A partir de ese momento su misión tendría alcances mundiales. Jesús es Señor de la tierra y murió por los pecados de toda la humanidad. Iglesia Metodista debemos salir de nuestras cuatro paredes, sea a la próxima puerta o hasta lo último de la tierra y hacer discípulos. Esta no es una opción sino un mandato para todos los que hemos aceptados a Jesús como nuestro Señor y Salvador personal. Al obedecer el mandamiento de Jesús somos confortados en el conocimiento de que Jesús siempre está con nosotros y el día de hoy y con la seguridad de la presencia de Jesús en nuestras vidas es posible que sus discípulos puedan hacer lo que Jesús nos pide a través del gran mandamiento de la “Gran Comisión.”

Querido hermano, quizás te estés preguntando ¿De qué manera está Jesús con nosotros? Con sus discípulos estuvo cara a cara hasta que ascendió al cielo y luego por medio del Espíritu Santo (Hechos 1:4). El Espíritu Santo vendría a ser la presencia de Jesús que nunca los abandonaría (Juan 14:26). Jesús continúa estando el día de hoy con nosotros por medio del Espíritu Santo y esta es una agradable y buena noticia para tu vida y para la vida de nuestra querida Iglesia Metodista. Jesús te llama a ser su verdadero discípulo y Dios te da una nueva oportunidad de aceptar el verdadero llamamiento de Jesús a través de la palabra “Sígueme” y unirte a su equipo como un verdadero discípulo de Jesucristo cuyo propósito es: “FORMAR DISCÍPULOS CUYAS VIDAS SE CONFORMEN A LA IMAGEN DE JESUCRISTO, GLORIFICAR A DIOS EN   LA ADORACIÓN, TRANSFORMANDO SU ANDAR DIARIO EN UN ESTILO DE VIDA QUE LE AGRADE A DIOS, OBEDECER LAS ENSEÑANZAS DE LA BIBLIA, EDIFICAR SUS VIDAS TENIENDO COMUNIÓN CON OTROS CREYENTES, EVANGELIZAR AL MUNDO Y SERVIR A SU IGLESIA Y A SU PRÓJIMO CON AMOR Y EXCELENCIA.”

Aceptando el llamado que Dios te hace el día de hoy y dar a Jesús el primer lugar siendo el Rey de tu vida y adorarle como tu Rey, Señor y Salvador, desarrollarás una relación perdurable y obediente con Cristo para toda tu vida y verdaderamente serás transformado como hijo de Dios a tener una vida con propósito, vida abundante, vida victoriosa y la seguridad de la vida eterna, y esto por experiencia personal lo puedo declarar bajo la autoridad de la Palabra profética más segura, Dios te bendiga y guarde de todo mal.

C.P.C. Cuauhtémoc Meneses Stama, Saltillo, Coah.

meneses

El precio de la Gracia (Parte 27)

bonhoeffer

Hoy finalizamos la publicación de su obra más difundida, El Precio de la Gracia. Vamos en la Segunda Parte de la obra, La Iglesia de Jesucristo y el Seguimiento, de donde entregamos ahora el último capítulo, que es la parte final del libro. Se trata del Capítulo 6, La imagen de Cristo.

barra

  1. La imagen de Cristo

A los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducirla imagen de su Hijo, para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos (Rom 8, 29).

La promesa inmensa e inconcebible hecha a los que han sido llamados al seguimiento de Jesucristo es que serán semejantes a él. Llevarán su imagen como hermanos del Hijo unigénito de Dios. Este es el último rasgo del discípulo: debe ser «como Cristo».

La imagen de Jesucristo que el seguidor tiene incesantemente ante los ojos, frente a la cual desaparecen todas las otras, penetra en él, le inunda, le transforma, para que el discípulo se vuelva semejante, e incluso idéntico, a su Señor. En la comunión diaria, la imagen de Jesucristo esculpe la imagen del discípulo. El seguidor no puede contentarse con mirar la imagen del Hijo de Dios en una contemplación muerta y pasiva; de esta imagen brota una fuerza transformadora. El que se entrega plenamente a Jesucristo, llevará necesariamente su imagen. Se convierte en hijo de Dios, se mantiene junto a Cristo como su hermano visible, semejante a él, como imagen de Dios.

Al principio Dios creo a Adán a imagen suya. En Adán, plenitud de su creación, Dios buscaba complacerse en su propia imagen; «y he aquí que estaba muy bien». En Adán, Dios se reconoció a sí mismo. Desde el comienzo, el misterio insoluble del hombre consiste en ser una criatura y, sin embargo, debe asemejarse al Creador. El hombre creado debe llevar la imagen del Dios increado. Adán es «como Dios». Debe llevar, con gratitud y obediencia, su misterio de ser criatura y, no obstante, semejante a Dios. La mentira de la serpiente consistió en insinuar a Adán que aún debía hacerse como Dios, precisamente por medio de su propia acción y decisión. Entonces Adán rechazó la gracia y eligió la acción personal. Quería resolver por sí mismo el misterio de su esencia, consistente en ser a la vez criatura y semejante a Dios. Quería convertirse por sí mismo en lo que ya era por obra de Dios. Esta fue la caída en el pecado. Adán se hizo «como Dios», sicut Deus, a su manera. Se había convertido a sí mismo en dios y ya no tenía Dios. Reinaba solo, como dios creador de un mundo privado de Dios y sometido.

Pero el enigma de su existencia sigue sin resolver. El hombre ha perdido su esencia propia, semejante a Dios, que antes tenía. Ahora vive privado de su carácter peculiar, el de ser imagen de Dios. El hombre vive sin ser hombre. Debe vivir sin poder vivir. Es la contradicción de nuestra existencia, la fuente de todas nuestras miserias. Desde entonces, los orgullosos hijos de Adán intentan restaurar en ellos, con sus propias fuerzas, la imagen de Dios que han perdido. Pero precisamente cuanto más serios e intensos son sus esfuerzos por reconquistar lo que han perdido, cuanto más convincente y grandioso parece ser el éxito, tanto más profunda es la contradicción con Dios. Esta falsa imagen que acuñan a semejanza del dios que se han creado les lleva cada vez más, sin saberlo, a convertirse en imagen de Satanás. La tierra sigue desprovista de la imagen de Dios, en cuanto gracia del Creador.

Pero Dios no aparta su mirada de la criatura perdida. Por segunda vez quiere crear en ella su imagen. Dios quiere complacerse de nuevo en su criatura. Busca en ella su propia imagen para amarla. Pero sólo la encuentra de una forma: tomando él mismo, por pura misericordia, la imagen y la forma del hombre perdido. Puesto que el hombre no puede asemejarse ya a la imagen de Dios, es preciso que Dios se asemeje a la imagen del hombre.

La imagen de Dios debe ser restaurada en el hombre de forma plena. El fin pretendido no es que el hombre vuelva a tener ideas correctas sobre Dios, ni que vuelva a situar sus actos aislados bajo la palabra de Dios, sino que totalmente, en cuanto criatura viva, sea imagen de Dios. El cuerpo, el alma y el espíritu, la persona entera del hombre debe llevar la imagen de Dios en la tierra. El beneplácito de Dios sólo descansa en su imagen perfecta.

La imagen brota de la vida, del modelo vivo. La forma se configura por la forma. O bien es una forma imaginaria de Dios la que modela la forma humana, o bien es la forma de Dios mismo, verdadera y viva, la que acuña la forma del hombre para convertirlo en imagen de Dios. Es preciso que se realice una transformación, una «metamorfosis» (Rom 12,2; 2 Cor 3, 18), una modificación de la forma, para que el hombre caído vuelva a ser imagen de Dios. El problema consiste en saber cómo es posible tal transformación del hombre en imagen de Dios.

Puesto que el hombre caído no puede reencontrar ni tomar la forma de Dios, sólo queda un camino. Dios mismo toma la forma del hombre y viene a él. El Hijo de Dios, que vivía junto al Padre en la forma de Dios, se despoja de esta forma y viene a los hombres en forma de siervo (Flp 2, Ss). Esta transformación, que no podía producirse en los hombres, se realiza en el mismo Dios. La imagen de Dios, que había permanecido junto a él desde toda la eternidad, toma ahora la imagen del hombre caído y pecador. Dios envía a su Hijo en una carne semejante a la del pecado (Rom 8, 2s).

Dios envía a su Hijo; sólo en esto puede consistir la ayuda. No es una idea nueva ni una religión mejor lo que puede conseguir el fin. Un hombre viene hacia el hombre. Todo hombre lleva una imagen.

Su cuerpo y su vida aparecen en forma visible. Un hombre no es sólo una palabra, un pensamiento, una voluntad, sino antes que todo esto, y en todo esto, un hombre, una persona, una imagen, un hermano. Así, 10 que surge con él no es sólo un pensamiento nuevo, una voluntad nueva, una acción nueva, sino una imagen, una forma nuevas. En Jesucristo, la imagen de Dios ha venido a nosotros bajo la forma de nuestra vida humana, perdida en una carne semejante a la del pecado. En su doctrina y sus hechos, en su vida y su muerte, se nos ha revelado su imagen. En él Dios ha recreado su imagen sobre la tierra. La encarnación, la palabra y la acción de Jesús, su muerte en la cruz, forman parte de esta imagen de manera inalienable. Es una imagen diferente de la de Adán en la gloria primera del paraíso. Es la imagen del que se sitúa en medio del mundo del pecado y de la muerte, toma sobre sí la miseria de la carne humana, se somete humildemente a la cólera y al juicio de Dios sobre los pecadores y permanece obediente a la voluntad divina en la muerte y los sufrimientos; la imagen del que nació en la pobreza, fue amigo de los publicanos y pecadores, con los que comía, y se vio recha zado y abandonado por Dios y por los hombres en la cruz. Es Dios en forma humana, el hombre, nueva imagen de Dios. Sabemos que las huellas del sufrimiento, las heridas de la cruz, son ahora los signos de la gracia en el cuerpo de Cristo glorificado y resucitado, que la imagen del crucificado vive ahora en la gloria del sumo y eterno sacerdote, que intercede por nosotros ante Dios en los cielos. En la mañana de Pascua la forma de siervo de Jesús se transformó en un cuerpo nuevo de aspecto y claridad celestes.

Pero quien quiere participar, según la promesa de Dios, en la claridad y la gloria de Jesús, debe asemejarse primero a la imagen del siervo de Dios, obediente y sufriente en la cruz. Quien desea llevar la imagen glorificada de Jesús debe haber llevado la imagen del crucificado, cargada de oprobio en el mundo. Nadie encontrará la imagen perdida de Dios si no se configura a la persona de Jesucristo encarnado y crucificado. Dios sólo se complace en esta imagen. Por eso, sólo puede agradarle quien se presenta ante él con una imagen semejante a la de Cristo. Asemejarse a la forma de Jesucristo no es un ideal que se nos haya encomendado, consistente en conseguir cualquier parecido con Cristo. No somos nosotros quienes nos convertimos en imágenes; es la imagen de Dios, la persona misma de Cristo, la que quiere configurarse en nosotros (GaI4, 19). Es su propia forma la que quiere hacer brotar en nosotros. Cristo no descansa hasta habernos transmitido su imagen. Debemos asemejarnos a la persona entera del encarnado, crucificado y glorificado.

Cristo ha tomado esta forma humana. Se hizo un hombre como nosotros. En su humanidad, en su anonadamiento, reconocemos nuestra propia figura. Se hizo semejante a los hombres para que estos fuesen semejantes a él. Por la encarnación de Cristo, la humanidad entera recibe de nuevo la dignidad de ser semejante a Dios. Ahora quien atenta contra el hombre más pequeño atenta contra Cristo, que ha tomado una forma humana y ha restaurado en él la imagen de Dios. En la comunión del encarnado se nos devuelve lo que es característico de nuestra esencia de hombres. Con ello somos arrancados del aislamiento del pecado y devueltos a la humanidad. En la medida en que participamos del Cristo encarnado, participamos de toda la humanidad, acogida por él. Sabiéndonos acogidos y llevados en la humanidad de Jesús, nuestra nueva forma de ser hombres consistirá en llevar la falta y la miseria de los otros. Cristo encarnado convierte a sus discípulos en hermanos de todos los hombres. La «filantropía» (Tit 3, 4) de Dios, que se manifestó en la encarnación de Cristo, fundamenta el amor fraternal que los cristianos experimentan para con todos los hombres de la tierra. Es la persona del encarnado la que transforma a la comunidad en cuerpo de Cristo, este cuerpo sobre el que recaen el pecado y la miseria de toda la humanidad.

La forma de Cristo en la tierra es la forma de muerte del crucificado. La imagen de Dios es la imagen de Jesucristo en la cruz. La vida del discípulo debe ser transformada en esta imagen. Es una vida configurada a la muerte de Cristo (Flp 3, 10; Rom 6, 4s). Es una vida crucificada (Gal 2, 19). Por el bautismo, Cristo esculpe la forma de su muerte en la vida de los suyos. Muerto a la carne y al pecado, el cristiano ha muerto a este mundo y el mundo ha muerto para él (Gal 6, 14). Quien vive de su bautismo, vive de su muerte.

Cristo marca la vida de los suyos con la muerte diaria en el combate del espíritu contra la carne, con el sufrimiento diario de la agonía, infligido al cristiano por el diablo. En la tierra todos los discípulos deben padecer el sufrimiento de Jesucristo. Cristo sólo concede a un pequeño número de discípulos el honor de la comunión más íntima con su sufrimiento, el martirio. En él, la vída del discípulo ofrece la más profunda semejanza con la forma de la muerte de Jesucristo. En el oprobio público, en el sufrimiento y la muerte a causa de Cristo es como Cristo se forma visiblemente en su Iglesia. Pero desde el bautismo hasta el martirio es el mismo sufrimiento, la misma muerte. Es la nueva creación de la imagen de Dios por el crucificado.

Quien está en la comunión del encamado y crucificado, habiéndose configurado a él, se asemejará también al glorificado y resucitado. «Revestiremos también la imagen del hombre celeste» (l Cor 15,49). «Seremos semejantes a él porque le veremos tal cual es» (l Jn 3, 2). La imagen del resucitado, igual que la del crucificado, transformará a los que la vean. Quien vea a Cristo, será incorporado a su imagen, identificado a su forma, e incluso se convertirá en espejo de la imagen divina. Ya en esta tierra se reflejará en nosotros la gloria de Jesucristo. De la forma de muerte del crucificado, en la que vivimos en la miseria y la cruz, brotarán la claridad y la vida del resucitado; cada vez será más profunda nuestra transformación en imágenes de Dios, y cada vez será más clara la imagen de Cristo en nosotros. Es un progreso de conocimiento en conocimiento, de claridad en claridad, hacia una identidad cada vez más perfecta con la imagen del Hijo de Dios. Todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen, de gloria en gloria (2 Cor 3,18).

Es la presencia de Jesucristo en nuestros corazones. Su vida no ha terminado en la tierra. Continúa en la vida de los que le siguen. Ya no debemos hablar de nuestra vida cristiana, sino de la verdadera vida de Jesucristo en nosotros. «Vivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Gal 2, 20). Cristo encamado, crucificado, glorificado, ha entrado en mí y vive mi vida; «Cristo es mi vida» (Flp 1, 21). Pero con Cristo es el Padre quien vive en mí, y el Padre y el Hijo por el Espíritu santo. La santa Trinidad ha establecido su morada en el cristiano, le llena y transforma en su imagen.

Cristo encamado, crucificado y glorificado toma forma en los individuos porque son miembros de su cuerpo, la Iglesia. La Iglesia lleva la forma humana de Jesucristo, la forma de su muerte, la forma de su resurrección. Ella es su imagen (Ef 4, 24; Col 3, 10) y, por ella, también lo son todos sus miembros. En el cuerpo de Cristo nos hemos vuelto «como Cristo».

Ahora comprendemos que el Nuevo Testamento repita continuamente que debemos ser «como Cristo». Habiéndonos convertido en imágenes de Cristo, debemos ser como él. Puesto que llevamos la imagen de Cristo, solamente él puede ser nuestro «modelo». Y dado que él vive en nosotros su verdadera vida, podemos «vivir como él vivió» (1 Jn 2,6), «hacer lo que él hizo» (Jn 13, 15), «amar como él amó» (Ef 5,2; Jn 13,34; 15, 12), «perdonar como él perdonó» (Col 3, 13), «tener en nosotros los sentimientos que tuvo Cristo» (Flp 2, 5), «seguir el ejemplo que nos dejó» (1 Pe 2, 21), «dar nuestra vida por los hermanos como él la dio por nosotros» (l Jn 3, 16).

Lo único que nos permite ser como él fue es que él fue como nosotros somos. Lo único que nos permite ser «como Cristo» es que nos hemos vuelto semejantes a él. Ahora que nos hemos convertido en imágenes de Cristo, podemos vivir según el modelo que nos ha dado. Ahora es cuando actuamos como debemos; ahora, en la sencillez del seguimiento, vivimos una vida semejante a la de Cristo. Ahora obedecemos con sencillez a su palabra. Ninguna mirada se dirige a mi propia vida, a la nueva imagen que llevo. En cuanto desease verla, la perdería. Por eso sólo contemplo fijamente el espejo de la imagen de Jesucristo. El seguidor sólo mira a aquel a quien sigue. Pero del que lleva en el seguimiento la imagen de Jesucristo encamado, crucificado y resucitado, del que se ha convertido en imagen de Dios, podemos decir, por último, que ha sido llamado a ser «imitador de Dios». El seguidor de Jesús es el imitador de Dios. «Haceos imitadores de Dios como hijos queridísimos» (Ef 5, 1).

Balance de fin de año

balance

¡Gloria a Dios porque nos permitió llegar al fin de este año! Ahora podremos celebrar, con nuestros parientes, hermanos en la fe, y amigos, la bendición de iniciar, con fe, optimismo, y renovada expectación, un nuevo año. Por supuesto que todos podemos recordar momentos no gratos en cada uno de los meses del año pasado. Job dijo: ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? El dolor es parte de la vida, pero gracias a Dios que aún estamos vivos, y habiendo salido victoriosos de las pruebas y tribulaciones, alabamos a Dios porque llegamos al fin de este año (Job 2:10).

Pero si somos sinceros y hacemos un balance justo, día por día, y semana por semana, tenemos que reconocer que Dios mostró magnánimamente sobre nosotros y nuestros amados, sus bondades, y que sólo por la misericordia de nuestro Buen Padre Celestial, es que no hemos sido consumidos; pues a lo largo del año, nunca decayeron sus misericordias, que han sido nuevas cada mañana; y en medio de todas las luchas y vicisitudes, propias del peregrinaje terrenal rumbo a la patria celestial, siempre fue grande su fidelidad (Lam 3:22,23).

¡Qué bueno que hoy podemos confirmar que el que habita al abrigo del Altísimo, mora bajo la sombra del Omnipotente! Y que hoy podemos decir: Esperanza mía, y castillo mío es mi Buen Dios, en quien he confiado. Junto con muchos puedo hoy testificar que este año, Dios me ha librado del lazo del cazador y de la peste destructora; y que con sus plumas me ha cubierto, y debajo de sus alas he estado seguro; que escudo y protección ha sido para mí, su verdad (la Biblia); y que a pesar de tantas amenazas, riesgos y tribulaciones, he podido dormir en paz, no he tenido que temer de espanto nocturno, ni de saeta (ni bala perdida) que vuele de día; ni de pestilencia que anda en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruye. Ciertamente reconozco y me consta que han caído a mi lado mil, y diez mil a mi diestra; mas por su pura misericordia, a mi no me ha llegado (Sa 91:1-7).

Sus bondades han sido más que suficientes para que a diario caigamos de rodillas, clamando a gran voz diciendo: ¡Gracias Señor! ¡Gracias mi Dios por tus bondades, cuidado, protección, y abundantes bendiciones para nosotros y nuestros amados!

Para alabar a Dios todo el día, basta con que reconozcamos cómo es que Dios nos ha librado de todo lo que ha sucedido a nuestro derredor, y de las terribles calamidades que han sufrido tantos, como consecuencia de espantosos fenómenos naturales cubiertos detalladamente por las noticias; así como del flagelo del hambre y la muerte que azotan a naciones enteras, por las prolongadas sequías, las guerras, las persecuciones, y el terrorismo; y los estragos que han hecho en la población mundial las epidemias y enfermedades como el cáncer; así como los cientos de miles de jóvenes condenados a muerte en la edad más productiva de su vida, por el SIDA y la drogadicción; y como si todo esto fuera poco, los daños causados por la violencia desencadenada por el narcotráfico, los secuestros, y el crimen organizado.

La Biblia dice: Gran ganancia es la piedad con contentamiento. Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Así, el solo hecho de que en nuestra mesa no haya faltado el pan diario, y que hoy no nos falte casa, abrigo, y sustento, basta para que nos sea fácil encontrar más que suficientes razones para decir con el salmista: ¡Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos! (1ª Ti 6:6-8; Sal 75:1). La recomendación de Dios sigue siendo que aprendamos a vivir contentos con lo que tenemos; porque Él dijo: No te dejaré ni te desampararé. De manera que, al finalizar el año, podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; y: No temeré lo que me pueda hacer el malo (He 13:5-6). ¡Gloria a Dios! Porque hemos comprobado que poderoso es Dios, para hacer que abunde en nosotros toda gracia; a fin de que, teniendo siempre lo suficiente en todas las cosas, podamos abundar para toda buena obra, siendo canal de bendiciones para otros más necesitados, y para los menesterosos; como está escrito: Derramó, dio a los pobres, y su justicia permanece para siempre (2ª Co 9:8-12).

¡Qué bendición tan grande es que nosotros somos cristianos! Pues la Biblia dice que somos los únicos que realmente podemos finalizar el año con la fe, la paz, y la esperanza de que para los hijos y siervos fieles de Dios, lo mejor siempre está por venir; y que el único ‘infierno’ que tendremos que sufrir son los dolores de esta Tierra, y de los que aunque no podemos librarnos del todo, por el solo hecho de que somos humanos, y tenemos un cuerpo sentenciado por la herencia adámica, a deteriorarse, enfermarse, y morir, en un mundo gobernado temporalmente por el usurpador príncipe de este mundo, satanás, quien con grande ira, y sabiendo que le queda poco tiempo, se ha ensañado contra los hijos y siervos fieles de Dios, a quienes considera enemigos mortales de su reino de maldad y muerte, podemos decir confiados: Todo lo puedo soportar en Cristo que me fortalece (Ap 12:12; Fil 4:13).

Jesucristo dijo: «Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo.» Y el Espíritu Santo mismo da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos con Cristo; si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos también algún día feliz, glorificados. Por eso tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria que en nosotros ha de manifestarse (Jn 16:33; Ro 8:16-18). ¡Gloria a Dios! Porque también hemos comprobado la fidelidad de Dios en su promesa que dice: “El pecado no se enseñoreará de ustedes; pues no están bajo la ley, sino bajo la gracia.”

Y que por su fidelidad, testificamos hoy que no nos ha sobrevenido ninguna tentación o prueba que no sea común a todos los humanos; mas fiel es Dios, que no nos ha dejado ser tentados ni probados más allá de lo que podemos soportar; sino que siempre, juntamente con la tentación y la prueba, nos ha dado la salida, para poder resistir y sobrevivir hasta el día de hoy, en victoria (Ro 6:14; 1ª Co 10:12-13). ¡Bendito sea Dios! ¡Basta ya de lamentos! Aunque estos estén justificados por las crueles y dolorosas heridas sufridas en la diaria contienda contra el diablo y sus huestes, tanto en el corazón, como en el alma, y el cuerpo, durante el año que ahora termina.

¡Consuélense, Consuélense! Pueblo mío, dice nuestro Dios. Porque nuestra esperanza es que ya pronto se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de nuestro Dios lo ha dicho. La hierba se seca, la flor se marchita; mas la Palabra del Dios nuestro (la Biblia, con sus preciosas y consoladoras promesas y profecías) permanece para siempre ¡Alabado sea Dios! Fortalezcamos nuestra fe con la promesa que dice: ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. Él da fortaleza al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas, correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán. ¡Gloria a Dios! ¡Qué bendición tan grande es ser cristianos! Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga (Is 40:1-11 y 28-31; 1ª Co 10:12).

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas que considere buenas, útiles y necesarias para que vivamos en victoria? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquél que nos amó. Por lo cual estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada, nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro Así que, hermanos míos amados, perseveremos firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no es en vano (Ro 8:31-39; 1ª Co 15:58).

¡Fortalezcamos nuestras manos cansadas, y animemos a los de rodillas endebles! Digamos a los de corazón apocado: ¡Esfuércense y no teman! Que ya pronto nuestro Dios vendrá con venganza y retribución; y en breve, el Dios de paz aplastará a satanás bajo vuestros pies; y a nosotros por fin nos librará de su asedio. Será entonces que los redimidos de Dios volverán, y vendrán a la Nueva Jerusalén cantando; y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y la tristeza y el gemido huirán. ¡Gloria a Dios! (Ro 16:20; Is 35:3-10).

Humillémonos pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él nos exalte a su debido tiempo; echando toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros. Seamos sobrios, y sigamos velando; porque nuestro adversario el diablo, cual león rugiente, aún seguirá buscando a quien herir con sus dardos de fuego; a quién fastidiar y estorbar; y a quien devorar. Por lo que propongámonos nuevamente, resistirlo firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones se cumplen en nuestros hermanos en todas partes del mundo. Y roguemos unos por otros, para que el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna por Cristo Jesús, después que hayamos padecido un poco de tiempo, Él mismo nos perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. ¡Que a Él sea gloria e imperio para siempre jamás! Amén (1ª Pd 5:6-11).

Terminemos el año con una palabra de alabanza a Dios, diciendo: Bendeciré a mi Dios en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán. Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre. Busqué a mi Dios, y Él me oyó, y me libró de todos mis temores y angustias. Me consta que el ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende. Comprueben y vean que es bueno nuestro Buen Padre Celestial: Dichoso el humano que en Él confía. Teman a Dios todos sus santos, hijos, siervos y ministros, porque nada falta a los que le temen; y no serán condenados cuantos en Él confían. Que al solo sabio Dios, sea gloria por Jesucristo para siempre. AMEN (Sal 34; Ro 16:27).

ernesto_contreras

El mundo de la pornografía

mundo

  1. La pornografía reduce a sus protagonistas a meros objetos para el placer. No hay espacio para el amor, el apego, el respeto o cualquier consideración personal porque justamente la pornografía vende sexo despersonalizado. Los actores separan la práctica sexual de la vida afectiva.
  1. Se produce para estimular al que mira. Alguien dijo que la realidad del matrimonio no puede competir con la fantasía del Internet.
  1. Se privilegian los atributos anatómicos. Importan los tamaños, los records, el número de personajes implicados, las posiciones y la intensidad de los orgasmos.
  1. No existe la conversación antes, durante o después del acto sexual. La pornografía debilita la búsqueda compartida del placer en el matrimonio. La exposición recurrente a la pornografía genera el deseo por esas mismas experiencias, que se intentan imitar aun con el descontento de la pareja. Se dice que mucho de lo que ocurre en la alcoba matrimonial se debe a “la escuela pornográfica”, sólo que no es “tan perfecto” ni “tan excitante” como lo que se ve en la pantalla, de modo tal que, poco a poco, vacía los espacios íntimos por comparación.

Dios diseñó la sexualidad para que fluya a partir de una relación de amor e intimidad que nutre, en la que hay comunicación, cosas en común, servicio, romance y ternura. Cuando se cultivan estos valores en el matrimonio se despierta el interés sexual. Sin embargo, el uso de la pornografía provoca un cortocircuito. Reduce la dimensión sexual del matrimonio a un acontecimiento atlético, biológicamente inducido y, con el paso del tiempo, ya no se hace mucho énfasis en la parte del matrimonio relacionada al amor. Una vez que éste se elimina de la relación, el corazón y el alma de la sexualidad marital desaparecen. La mujer comienza a sentir que abusan de ella, y el hombre comienza a sentirse frustrado y vacío. Creer a esta altura que una nueva posición, una nueva actividad, mejor aún, una nueva pareja podrían aliviar la frustración y el vacío personal es una falacia que conduce irremisiblemente a un nuevo grado de decepción y a un escalón más hondo en el camino de la perdición, según lo expresa Bill Hybels.

Lucha por tu integridad sexual o muere en el intento, pero no te rindas. No renuncies a lo que Dios te ha dado. Realiza tu máximo esfuerzo. La Biblia dice que a un GRAN ESFUERZO le sobreviene una GRAN BENDICIÓN (Hechos 4:32-33 SRV y NTV). Quizás tú digas: «Estoy haciendo todo lo posible por mantenerme enfocado en Dios… o estoy haciendo el esfuerzo por mantener mi santidad y ganar la batalla de la integridad sexual… o mi gran esfuerzo es mantener a mi familia unida… o salir de esta adicción… o lograr la restauración de mi matrimonio», o quizás tu esfuerzo sea superar las dudas y vencer los temores que te visitan a menudo. Cualquiera sea tu esfuerzo, la palabra que tenemos para decirte es: ¡A TU GRAN ESFUERZO LE ESPERA UNA GRAN BENDICIÓN!

  • Tomado de Nexo Cristiano México –

El tiempo

tiempo

Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche” (Salmos 90:4).

Si tú tuvieras un banco que acreditara a tu cuenta cada mañana $86,000 pesos, que no llevara ningún saldo al otro día, que no te dejara guardar nada de efectivo en tu cuenta y cada noche cancelara aquella parte de la cantidad que no usaste durante el día… ¿qué harías? ¡Sacar cada peso cada día, por supuesto, y usarlo a tu ventaja!

Pues tú tienes un banco así y se llama TIEMPO. Cada mañana te acredita con 86,400 segundos. Cada noche registra como pérdida cualquier cantidad de él que fallaste en invertir a un buen propósito. No añade ningún saldo restante del día anterior. Cada día abre una nueva cuenta contigo. Si fallas en usar el depósito de ese día, es tu pérdida. No se puede regresar. No hay crédito para mañana ( Anónimo).

Gracias al tiempo, podemos organizar los hechos de manera secuencial. Este orden deja establecido un pasado (aquello que ya sucedió), un presente (lo que está pasando en el momento) y un futuro (aquello que va a pasar próximamente).

Este tema del tiempo ha inspirado a la literatura y al cine a dedicarle libros o películas. Así, por ejemplo, en 1895 vio la luz la novela llamada “La máquina del tiempo”, del escritor H.G. Wells, de ciencia ficción, donde se presenta a un científico quien inventa un vehículo para viajar a lo largo del tiempo y que le hace conocer tanto el pasado como el futuro.

En esa misma línea se encuentran dos películas, una es “Regreso al futuro”, que fue llevada a la gran pantalla por el cineasta Robert Zemeckis. La misma toma como protagonistas al Doctor Emmett Brown (Chris Lloyd), un científico un tanto excéntrico que utiliza un coche como medio de transporte para viajar por el tiempo, y a su amigo Marty McFly (Michael J. Fox). Este será el que junto a aquel realice viajes que les llevará a conocer el pasado y el futuro de ellos mismos y de sus seres más queridos. Y la otra, “Atrapado en el tiempo”, que está protagonizada por Bill Murray y Andy McDowell. En ella se cuenta cómo un presentador de televisión vivirá durante un tiempo el mismo día una y otra vez.

El tiempo es escaso y es valioso (precioso), y es tiempo de dejar de malgastarlo en actividades y rutinas sin sentido. Dice el salmista en este mismo Salmo, «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría» (Salmos 90:12).

CONTEXTO DEL TEXTO

Se supone que este Salmo se refiere a la sentencia dictada contra Israel en el desierto en Números 14. Este Salmo es una petición por la renovación del favor divino a la luz de una profunda reflexión sobre la duración, carácter y significado del tiempo. El Salmo tiene tres secciones: 1) Una reflexión introductoria sobre la bondad eterna de Dios, vers. 1, 2. 2) Una reflexión y oración acerca de la transitoriedad humana, vers. 3-12. 3) Cinco peticiones finales basadas en la misericordia de Dios y sus obras eternas, vers. 13-17. La sección media se divide en tres partes: Una reflexión sobre la brevedad de la vida humana, vers. 3-6; una reflexión acerca de que el pecado termina en muerte, vers. 7-10; y una petición para que el ser humano se ocupe de estas cosas, vers. 11, 12.

ENSEÑANZA

Conforme al título del Salmo 90, Moisés posiblemente usó esta oración para la nueva generación que estaba para entrar en la tierra prometida, vers. 13, después de 40 años de peregrinaje por el desierto (Números 14:26-35). Sin embargo, de hecho es la reflexión sobre la pregunta ¿Qué es el hombre ante Dios o Dios ante el hombre?

ORACIÓN

Señor, gracias por la vida que nos has dado, la edad que tenemos, es un regalo hermoso que no siempre hemos valorado; además, gracias porque en este tiempo nos has permitido conocerte y alabarte por lo que eres, por lo que has hecho y por lo que harás con nosotros, gracias porque hemos aprendido que te pertenecemos y nos debemos a ti. Y ahora, en este año 2016, te suplicamos que sigas acompañándonos, sabemos que habrá días difíciles e inciertos, pero confiamos en ti, pues tú tienes el control de nuestras vidas. Suplicamos porque como cristianos y ciudadanos de este país seamos honestos, justos, rectos y amables, proyectando así las características de tu Reino para gozar de tu justicia, tu paz y tu amor, y así sigamos construyendo un mundo mejor. Señor “enséñanos a contar nuestros días de modo que traigamos al corazón sabiduría”, en el nombre de tu Hijo, amén.

juan_pluma

Pensamientos Episcopales

pen_episco

LO MEJOR DE TODO ES QUE DIOS ESTA CON NOSOTROS, EN NOSOTROS Y A PESAR DE NOSOTROS

Este año 2015 es un libro que se cerró para siempre. Este 2016, o sea HOY, inicia un nuevo libro en blanco, oportunidad bellísima y única para escribir una nueva historia de amor, de victoria, de gozo y paz. Con Dios a tu lado no debe ser una historia de tragedia y de derrota. Hoy oro a Dios para que en mi familia, en la familia de mis Superintendentes, en la familia de mis Pastores, y en todas las familias de la Iglesia Metodista de México, A.R., en este 2016 veamos la gloria de Dios; que sus vidas sean como árboles plantados junto a corrientes de aguas, que den fruto a tiempo y que todo lo que hagan sea prosperado, plantíos de Jehová que manifiesten su gloria y salvación.


UNA CARTA A DIOS ORAD SIN CESAR

(1a. Tesalonicenses 5:17) Orar es platicar con Dios. El orar nos debe servir más para conocerlo e intimar con él, que para pedirle cosas. Bien nos recomienda Jesús: «Busca primero el reino de Dios, y todas las cosas serán añadidas». Busca, establece su autoridad y señorío, y todo vendrá como una consecuencia de esta búsqueda. Te sorprenderás y maravillarás de las bendiciones a tu vida.

El Señor dice: «El oye la oración de los rectos», Proverbios 15:29. «Mi casa, será llamada casa de oración», Isaías 56:7. «Todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis», Mateo 21:22.

La repuesta a la oración, grande o pequeña, habla más de la fe y la relación que hemos establecido con Dios, que la misma respuesta en sí. Nada es grande e imposible para nuestro Dios.

Yo te quiero invitar a que, al finalizar este año 2015 e iniciar el 2016, tomes la actitud de Ezequías, quien escribió una CARTA A DIOS, urgente. Hoy podríamos decir en términos más joviales, «le envió un e-mail». Senaquerib invadió Judá y le envió al Tartán, al Rabsaris y al Rabsaces con su gran ejército, y le dijo: “¿Que confianza es esta en que te apoyas?” Y lo amenazó, y aseguró que Jehová no los libraría de su mano, y que él los tomaría presos, dispondría de sus riquezas y sus bienes.

La respuesta de Ezequías fue esta: «Cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos y se cubrió de cilicio y entró en la casa de Jehová… Y tomó Ezequías las cartas de la mano de los embajadores; y después que las hubo leído, subió a la casa de Jehová, y las extendió Ezequías delante de Jehová»… Ezequiel llevó al altar las CARTAS DE AMENAZAS, y Dios le respondió: «Porque yo ampararé esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo y por amor a David mi siervo. Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. Entonces Senaquerib, rey de Asiria, se fue y volvió a Nínive, donde se quedó. Y aconteció que mientras él adoraba en el templo de Nisroc su dios, Adramelec y Sarezer, sus hijos, lo hirieron a espada, y huyeron a tierra de Ararat. (2° Reyes 19:34-37).

La pregunta es: ¿Cuáles son tus preocupaciones de este año? ¿Cuáles son las cosas que te amenazan? ¿Cuáles son tus temores, tus miedos, tus fobias? Escribe una carta y anota todo, pero TODO, que no te falte nada; tráela a la casa del Señor, en el altar, y MIRA LA RESPUESTA DE DIOS.


HAZ QUE CUENTEN LOS DÍAS

El Salmo 90:12 expresa: «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría». Contar los días especialmente en este pasaje, no se trata de una cuestión lógico-matemática; no se trata de la idea conceptual de saber cuándo es el uno, el dos o el tres. Hacer contar los días es que tengan significado, que dejen marca, que dejen huella; que no pasen de manera normal y desapercibidos, sino que impacten a Dios, a nosotros y a los que nos rodean, con lo que pensamos, hacemos, y accionamos.

Este salmo compara la Eternidad de Dios, con nuestra temporalidad, lo infinito versus finito. Nos describe cómo el kairos, dimensión en que se mueve Dios, se compara con el cronos, tiempo en que se mueve el hombre. La eternidad se hace momento en el hombre, hombre que, según los versículos 5 y 9, es como un torrente de aguas, como un sueño, como la hierba que crece, como un pensamiento; todos tienen el germen de la mortalidad, la temporalidad, lo limitativo y lo finito.

Es por eso que en este 2016, debemos traer al corazón SABIDURÍA, que en primera instancia representa a Jesucristo, y en segundo lugar, dice el sabio Salomón, «El principio de la sabiduría es el temor a Jehová». Esa sabiduría divina nos inclina a buscarle al Señor con todo el corazón, a amar y dedicar más tiempo a la familia (es nuestro prójimo), a trabajar para vivir y no a vivir para trabajar, a ser más generosos con la gente, y a cumplir con la Gran Comisión y el propósito por el cual Dios nos ha creado. Este 2015 es para AGRADECERLO, y este 2016 haz que CUENTE.


DIOS CUENTA CONMIGO, CUENTA CONTIGO

En este 2016, al estar leyendo el libro «Dios no es Cristiano y Otras Provocaciones”, de Desmond Tutu, encontré un párrafo en el prólogo que me fascinó, aunque no podemos pensar de Dios como un ser limitado o limitativo, y dependiente absoluta y plenamente de nosotros, él espera que obremos el bien en representación de él. El párrafo es el siguiente:

«En la iglesia de Sant’Egidio en Roma, hogar de una extraordinaria comunidad de laicos dedicados a trabajar por los pobres, hay un viejo crucifijo en el que Cristo no tiene brazos. Cuando les pregunté qué importancia tenía ese Cristo para la comunidad, me dijeron que esa imagen muestra cómo Dios cuenta con nosotros para realizar su obra en el mundo. Sin nosotros, Dios no tiene ojos; sin nosotros, Dios no tiene oídos; sin nosotros, Dios no tiene brazos ni manos. Dios cuenta con nosotros. ¿No vas a unirte a otros creyentes para haceros compañeros de Dios en el mundo?»

Bien dice el profeta Habacuc, «Y ahí estaba escondido su poder, rayos brillantes salían de sus manos…» Que nuestras manos, ojos, pies, sean el desplazamiento de Cristo entre las gentes.