Breve estudio sobre la Doctrina del Bautismo

Pbro. Ruben Pedro Rivera
Pbro. Ruben Pedro Rivera

Este artículo nos es presentado por el Pbro. Rubén Pedro Rivera quien es miembro de CANCEN. Actualmente pastorea una congregación experimental de la IMMAR en El Paso, Texas, como un proyecto de la misma CANCEN. Vive en aquella ciudad con su esposa Miriam.


 

DEFINICIÓN: “El bautismo es un sacramento del pacto de la gracia de Dios, administrado a los que están en la comunidad del pacto, llamada La Iglesia”

Dr. Dwight H. Small

  1.  Los pactos de Dios han sido establecidos tanto con personas individualmente, como con familias (Abraham y sus descendientes, Isaac, Jacob; David y su hijo Salomón, Jacob y sus doce hijos, el carcelero de Filipos y su familia, la primera pascua y las familias en Egipto, etc.). Ver Isaías 8:18… Heb. 2:13.
  2. Los hijos están involucrados en el pecado de sus padres en cuanto a las consecuencias, como también están comprendidos en el pacto de salvación ofrecido a sus padres. “Yo visito la maldad de los padres sobre los hijos… pero hago misericordia a millares…” (Éxodo 20:5-6). Se trata de las consecuencias del pecado y no de la culpa, pues a este respecto “el alma que pecare esa morirá” y Ez. 18:20 “El hijo no llevará el pecado del padre…”
  3. La gracia redentora del Señor se ofrece a la familia: Ej. Noé (Hebreos 11:7 “Por fe Noé construyó el arca… en que su casa se salvase”. Lot y su familia salvados de la destrucción de Sodoma Gen. 19:1-11, (Por la fe de Noé y la de Abraham respectivamente).
  4. El pacto de la circuncisión, ¿lo entendían los bebés?, ¿Se requería su participación voluntaria para formar parte del Pueblo de Dios?, obviamente no. Era por la fe obediente de sus padres que los pequeños podían y debían ser circuncidados. Jesucristo en su infancia hubo de ser circuncidado. Ya como adulto fue además bautizado por Juan ¿Tuvo que arrepentirse para poder ser bautizado? ¿Tuvo que hacer pública aceptación de reconocer al Señor como su Dios?, ¿El bautismo de Juan era sólo para quienes debían arrepentirse?, a todas estas preguntas la respuesta es no, luego no es indispensable que el recipiente tenga que arrepentirse o estar en edad de tomar decisiones, para ser digno de ser bautizado.
  5. El pecado de exagerar desmedidamente la importancia del bautismo. Jesucristo no bautizó a nadie (Juan 4:1, 2). Pablo afirmó que Dios no lo mandó a bautizar (1ª. Cor. 1:17). Ciertamente se afirma que el “que creyere y fuere bautizado será salvo” Pero el énfasis está en el creer y no en el bautismo (Marcos 16:16). Hacen mal quienes arrebatan a sus hijos el derecho del bautismo, tanto como quienes lo festejan como si fuese una celebración pagana, o lo demandan como condición sine qua non de la salvación.
  6. ¿Quiénes debían ser circuncidados? ¿Quiénes debían ser bautizados?: Los pertenecientes al Pueblo de Dios. ¿Pertenecen los niños al Pueblo de Dios? “De ellos es el Reino de los cielos” “El que no recibe el Reino de Dios como un niño no entrará en él” Lucas 18:16-17. Si Dios da a los niños el derecho de pertenecer al Pueblo de Dios y de entrar consecuentemente en el Reino de los cielos, ¿con qué derecho puede negárseles a los niños el derecho a ser bautizados?
  7. Casos de bautismo de familias completas en el N. T: Lidia y toda su casa (Hechos 16:14). El caso del carcelero de Filipos (16:33) Referencia de Pablo indicando que los niños son santos: 1ª. Cor. 7:14 Y si son santos, ¿Bajo qué argumento se les puede negar el bautismo?
  8. No debe confundirse el bautismo cristiano de los niños con el bautismo de la Iglesia Católico Romana, el cual tiene otras razones muy distintas para bautizar a los infantes, tales como la obsoleta idea del Limbo y la cancelación del pecado original, mismas que no tienen sustento bíblico y por ello el bautismo católico de los niños no debe equipararse con nuestra práctica.
  9. Siguiendo el ejemplo de Jesucristo, de Pablo y de los primeros cristianos, NO es nuestra costumbre discutir sobre este sacramento. Entendemos que es un privilegio recibirlo, pero NO es requisito de salvación, como lo prueba el caso del ladrón crucificado junto a Jesucristo, al cual el Señor le aseguró “Hoy estarás conmigo en el paraíso”, y esto sin mediar bautismo alguno. Ni Jesucristo ni sus discípulos discutieron polémicamente respecto al bautismo y los metodistas seguimos ese ejemplo.

Por lo que toca a la forma respetamos el derecho de quienes prefieren la inmersión o la aspersión, ya que la cantidad de agua no hace menos o más salvo y santo a una persona, sino la genuina conversión y la gracia divina, (en el caso de los adultos), y la fe obediente de los padres más la gracia de Dios, (en el caso de los niños). De igual manera respetamos el derecho de los padres que –sabiendo que sus hijos son herederos del Reino, mientras están en la infancia-, solicitan el bautismo de sus hijos cuando éstos son pequeños; y también respetamos ese mismo derecho en los padres que prefieren esperar a que sus hijos crezcan y que ellos mismos soliciten ser bautizados, aunque esto implica ignorar el derecho que los pequeños tienen porque el Señor ya se los ha otorgado, aparte de que puede darse el caso que los hijos crecidos no deseen ser bautizados.
Es, sin embargo, indispensable que los padres que solicitan el bautismo de sus hijos pequeños, reciban la instrucción adecuada para que conozcan las serias responsabilidades que contraen delante de Dios y de La Iglesia, al efectuarse este sacramento.

  1. Tema especial es conocer el criterio y práctica de los sucesores de los apóstoles, respecto a la costumbre cristiana de bautizar familias completas, incluyendo, por supuesto, a los niños. Por la brevedad del tiempo disponible no es posible traer a consideración el pensamiento de los llamados Padres de La Iglesia, quienes escribieron tratados doctrinales y teológicos. Entre estos personajes están: Irineo, Policarpo, Tertuliano, Orígenes, Justino Mártir, Cipriano e Hipólito, todos los cuales han dejado constancia de que era práctica normal entre los cristianos el bautismo de los niños y que la palabra “Baptizo”, no solamente se interpretaba como sumergir, sino también como rociar o asperjar. Por esto puede entenderse la expresión “Bautismo con el Espíritu Santo”, que cuando se dio en los casos del Nuevo Testamento no se trató de sumergir a las personas en el Espíritu Santo, sino más bien recibir de arriba una llenura sobrenatural, que se hizo visible en la figura de lenguas como de fuego que descendieron del cielo. Mucho más podría decirse a este respecto, pero la brevedad del espacio nos limita.

Resta solamente encarecer a los padres que tienen hijos pequeñitos a asumir con pleno compromiso la responsabilidad de bautizar a sus hijos sabiendo que como progenitores deberán cumplir con la ordenanza de enseñar con palabra y ejemplo, a sus hijos, respecto a lo que es y significa la vida cristiana, y de ello habrán de dar cuenta al Omnipotente en un tiempo señalado. Retardar este sacramento implica falta de compromiso paternal y menosprecio del derecho que Dios ha otorgado a todo pequeño, hasta el punto de que el que no se haga como un niño no entrará en el Reino de los Cielos. Somos los mayores quienes hemos perdido ese derecho y por lo tanto es para nosotros el reclamo de arrepentimiento y reconciliación con Dios como condicionantes del bautismo.

2 comentarios sobre “Breve estudio sobre la Doctrina del Bautismo

  1. Aunque cuando yo era niño, era la práctica dominante (yo me bauticé a los 12 años), hace no sé cuánto tiempo que no veía un bautismo de infante en alguna de nuestras iglesias evangélicas, pues desde que Dios nos quitó milagrosamente la controversia de unos 500 años entre los anabaptistas y los demás cristianos evangélicos, y puso en la gran mayoría de las iglesias, la aceptación del bautismo voluntario por inmerisón en todos aquellos que como acto de obediencia a Jesucristo, quisieran bautizarse, hasta en nuestros templos se agregó una pila bautismal. Pero hace unas semanas, una pareja, nos solicitó el bautismo de su niño de menos de un año, y la verdad es que le dije que en su iglesia (no era metodista), no había inconveniente en bautizarlo siempre y cuando se aclarara a la congregación (muchos familiares no evangélicos), que el bautzmo ni quita el pecado original, ni es lo que incluye al niño en la iglesia (aunque sí es un rito de inciación en la religión cristiana), y como consecuencia, no le salva de la eterna condenación (eso lo hace la gracia). Así es que el niño fue bautizado y se les enfatizó que ese era un pacto y compromiso de los padres de criar al hijo como buen cristiano. Saludos y bendiciones.

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    1. Interesante situación en la que participaste, Ernesto. La renovada y lamentable resistencia hacia el bautismo de infantes es lo qua hace necesaria una explicación (hasta parecería una disculpa o al menos una justificación) como la que refieres. Te invitamos a considerar, por otro lado, que la mejor consecuencia para un bautizado (adulto o infante) es que sea agregado a una iglesia local. Bendiciones.

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