Teresa de Ávila, cristiana heterodoxa

CINCO SIGLOS DE ANIVERSARIO  

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Nació el 28 de Marzo de 1515  

Teresa de Cepeda y Ahumada, más conocida como santa Teresa de Jesús o simplemente Teresa de Ávila, (nació el 28 de marzo de 1515 – falleció el 4 de octubre de 1582), una religiosa, fundadora de las carmelitas descalzas, rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (o carmelitas), mística y escritora española. Declarada en 1970, Doctora de la Iglesia católica. Junto con san Juan de la Cruz, se considera a santa Teresa de Jesús la cumbre de la mística experimental cristiana, y una de las grandes maestras de la vida espiritual en la historia de la Iglesia Universal.

Teresa de Ávila, cristiana heterodoxa

Cinco siglos del nacimiento de una adelantada a su tiempo –mística, rebelde, escritora, reformadora y fundadora de la orden femenina y masculina de los Carmelitas Descalzos. 

FUENTES Agencias, El País MADRID 28 DE MARZO DE 2015 12:00 h

Teresa corta cebolla en la cocina de su monasterio en Ávila cuando entra el Gran Inquisidor husmeándolo todo. “Entre pucheros anda Dios”, escucha que dice el prelado, citándola. Hace tiempo que resuenan por España frases de la escritora, con mucha garra popular. En una proclamó que “la verdad padece, pero no perece”. Al Inquisidor no le gustan. Ninguna. Qué hace una mujer, una pobre monja, diciendo esas cosas sin control de los prelados.

Son “tiempos recios”, ha escrito Teresa. Es el año 1562 y tiene ya 47 años, una edad avanzada para aquel tiempo, mucho más para iniciar la campaña que culmina en una sonada reforma del Carmelo y la fundación de 17 conventos. Es una tarea quijotesca y peligrosa, le advierten. Va a contarla en libros que no publica en vida, por prudencia, por la censura, por miedo.

Ella misma aconseja, a veces, que se destruyan, una vez leídos por los destinatarios. Pero los libros y las cartas, manuscritos con gracia, corren de mano en mano, con gran disgusto de inquisidores y envidiosos. A hablar de todo eso entra el Gran Inquisidor, amenazante, en la cocina del convento de san José. La escena la desarrolla el dramaturgo Juan Mayorga en ‘La lengua en pedazos’, la obra por la que obtuvo el Premio Nacional de Literatura.

El hispanista francés Joseph Pérez, distinguido en 2014 con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales piensa que sufrió Teresa un secuestro de la Teresa auténtica por parte de Franco que la hizo emblema de su dictadura, cuando en realidad fue una adelantada a su tiempo –mística, rebelde, reformadora y fundadora de la orden femenina y masculina de los Carmelitas Descalzos-.  

ESCRITORA, MÍSTICA, REFORMADORA, REBELDE

Su vida marcó toda una época, porque, sobrevivió en un mundo dominado por los hombres, y defendió el derecho de las mujeres a desarrollar su propia personalidad; con su inquebrantable voluntad y su empeño convenció a sus mejores contemporáneos: fray Luis de León, San Juan de la Cruz, San Francisco de Borja, fray Juan de Ávila, el padre y profesor Domingo Báñez, el inquisidor Quiroga, y su influencia llegaría hasta el mismo Felipe II. Y a pesar de los continuados desprecios e insultos de compañeros de la Orden, incluso pese a estar acusada por el Tribunal del Santo Oficio, viajó por toda España con idéntico espíritu como al principio y con una renovada ilusión por fortalecer la fe y el acercamiento al Creador-Dios-Padre-Esposo.

Escribió Teresa varios miles de cartas y se conservan 500, repartidas por todo el mundo, que permiten completar su complejo perfil de mujer. Teresa de Ávila fue reformadora contra viento y marea. Fue mística. Fue escritora. Fue poeta. Fue atrevida y valiente. Aún hoy sorprende que la Inquisición, que la vigiló con saña, no la encarcelase, como hizo con tantos otros genios de la época, también con fray Luís de León, finalmente el primer editor de las obras completas de Teresa.

Quizás por esos, la mística de Ávila y su joven y genial compañero de fatigas, san Juan de la Cruz, muy pronto iban a convertirse en las personalidades más célebres de la historia del misticismo cristiano, sobre todo en Francia, Italia y Alemania. Amenazada por la Inquisición, no publicó nada en vida. Jesús Sánchez Adalid escribe una novela histórica, “Y de repente, Teresa” (2015), sobre el proceso que inició la Inquisición contra ella, cuando fue calificada por el Santo Oficio de “iluminada” y “dejada”, hasta el punto de que sus libros fueron requisados y ella se vio obligada a comparecer ante uno de sus tribunales.

Resulta un libro imprescindible para conocer la verdad sobre ese oscuro episodio de la vida de Teresa de Jesús, y sobre todo descubrir sus problemas con la Inquisición y, especialmente, aprender sobre una época que se sitúa durante el reinado de Felipe II y donde la Inquisición se lanzó “con denuedo y auténtica obsesión a controlar la sociedad española”. La corona se había impuesto la misión de frenar la Reforma, aniquilar todos los brotes protestantes y “defender la fe, atesorar el dogma y librarlo de cualquier amenaza”, a cualquier precio, provocando que todos sus habitantes viviesen inquietos y ansiosos “bajo la mirada omnipresente de la Inquisición”.  

FEMINISTA ADELANTADA A SU TIEMPO

También fue Teresa de Jesús feminista a su manera, sobreponiéndose con coraje a los machismos de su tiempo. Lo sostiene Maximiliano Herráiz, uno de sus mejores estudiosos. “Basta ser mujer para caérseme las alas”, se quejaba Teresa de Cepeda y Ahumada, nacida en Ávila el 28 de marzo de 1515. Voló bien alto y llegó a firmar sólo con el apellido de su madre, Ahumada. Aconsejaba a sus monjas que no se arrugasen (“Nada te turbe, / nada te espante”), y menos ante “esos negros devotos destruidores de las esposas de Cristo”.

Con antecedentes de judíos conversos venidos a menos, Teresa de Ávila –así se conoce a Teresa de Jesús en gran parte de Europa, sobre todo en Francia- nació en una familia cristiana que tenía muchos libros en casa, incluso de caballerías, pero no la Biblia, siempre sospechosa para inquisidores de todo tiempo. Fue mística, pero también mujer de negocios fría. Cada fundación de un convento era para ella, además de una hazaña religiosa, una operación inmobiliaria no siempre pacífica. A punto estuvieron de apedrearla cuando llegó con sus monjas (nunca más de siete, a lo sumo diez), a ocupar un nuevo convento.  

TODO UN CARÁCTER

“Tenía un elevado concepto de sí misma; se creía llamada a grandes empresas; rechazaba la mediocridad”, escribe Joseph Pérez. Era guapa, y lo sabía. Con cincuenta años cumplidos, le confesará a un carmelita: “Sabed, padre, que en mi juventud me dirigían tres clases de cumplidos; decían que era inteligente, que era una santa y que era hermosa.; en cuanto a hermosa, a la vista está; en cuanto a discreta, nunca me tuve por boba, en cuanto a santa, solo Dios sabe”.

Y sin duda se sintió siempre segura de sí misma frente a arzobispos y nuncios, empoderada por decirlo con palabra de moda. Toda su obra es, en realidad, una autobiografía. Herráiz pone sobre la mesa dos anécdotas que reflejan el aplomo y el carácter (y el buen humor) de la reformadora. Un día que Teresa fue a visitar las obras de su primer monasterio descalzo, un albañil dijo al verla pasar: “¡Qué lástima, una mujer tan guapa y que sea monja!” Teresa volvió sobre sus pasos. “A ti te da igual porque nunca me hubiera casado contigo”. Y siguió observando la obra. Otra vez que estaba para firmar las escrituras de compra de un terreno para la fundación de Valladolid, el notario sopló al oído de su secretario: “Por un beso de esta mujer me daría por bien pagado”. Ella le acercó la cara. El notario llegó a articular la pregunta: “¿Qué quiere?” “Que me bese”. Cumplido el deseo del notario, le espetó: “Nunca una escritura me ha resultado tan barata”.

En todos sus libros hay páginas de sutil picardía, aunque con cuidado de que el inquisidor no se entere. Una de las víctimas, muy finamente, fue el arzobispo de Burgos, citado en el capítulo 31 del ‘Libro de las Fundaciones’. El hombre, que se llamaba Cristóbal Vela, había agotado la paciencia de la fundadora con tiquismiquis legales (que si licencias de obras, que si avales para los préstamos), y la escritora se venga ignorando el nombre (sólo lo cita por el cargo), frente a las zalamerías que dedica en las mismas páginas a prelados menos intransigentes.

También es deliciosa su visión de los colegas fundadores, todos hombres, tan dados a hacer la romería (¡a Roma, a Roma!). “Siempre nuestros Generales residen en Roma, y jamás ninguno vino a España”, escribe en ‘Libro de las Fundaciones’. Ella nunca se prestó a esa romería, que afea a un general: “Es que su señoría, estando allá, no entiende lo que pasa acá”. Otra vez, se enfada con el nuncio enviado por el Vaticano. “Es algo deudo del Papa” (por las pegas que pone); parecía que había sido enviado para ejercitarnos en padecer. Debe ser siervo de Dios, pero nos ha hecho padecer harto”.

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8-10 DE MAYO EN MADRID

Teresa de Jesús e historia protestante protagonizan el encuentro Adece

La Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos se zambulle en la historia en su próximo encuentro nacional,

explorando los vínculos que unen, a través de las letras, a Teresa de Ávila con nuestro presente.

AUTOR Daniel Hofkamp MADRID 26 DE MARZO DE 2015 21:57 h

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Manuscrito del Libro de la Vida, de Teresa de Ávila.

El quinto centenario del nacimiento de Teresa de Jesús, que se celebra durante todo el año con especial emoción en España, será uno de los temas principales en el próximo encuentro de la Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos (Adece), que se celebrará del 8 al 10 de mayo en el Hotel High Tech, en Madrid. “No podíamos evitar acercarnos a la figura de Teresa”, explica Juan Carlos Martín, secretario general de Adece, para quien el encuentro pretende “reunir a personas que se dedican a la escritura, a la literatura, a la comunicación” como un tiempo para compartir inquietudes y “aprender juntos”.

El encuentro anual vuelve a Madrid tras celebrarse el pasado año en Barcelona y quiere ser un espacio en el que los comunicadores evangélicos puedan encontrar también reflexión y formación para su labor. En esta ocasión, la figura de Teresa de Jesús se abordará desde diversos ángulos. “Tenemos mucho que hablar sobre esta figura”, dice Juan Carlos Martín, recordando que “Teresa tuvo sus problemas en su tiempo con la Inquisición.

Ella nunca tuvo siquiera información sobre la Reforma, por lo que no era cercana a ella. Sin embargo algunos de sus escritos y lo que significa como pensadora, como persona con ansias de Reforma, y sobre todo como poeta, son valores que tienen mucho que decir en nuestros encuentro”. 

TERESA DE JESÚS Y SU LEGADO

La ponencia inaugural del encuentro será dictada por la filóloga y pastora Asun Quintana, que hablará sobre “Teresa de Jesús: fuerza, sabiduría y poesía”. Luego, tres mujeres poetas evangélicas españolas, Olga Moros, Isabel Pavón y Beatriz Garrido, compartirán poemas propios, preparados para la ocasión.

Leer más: http://protestantedigital.com/espana/35716/teresa_y_la_historia_protestante_protagonistas_del_encuentro_adece

3 comentarios sobre “Teresa de Ávila, cristiana heterodoxa

  1. Brillante musa, no obstante el clero imperante, sus escritos, libros, poemas y demás después de cinco siglos siguen vigentes.
    ¡Cómo olvidar sus aportaciones al misticismo cristiano!!!. Este poema me resulta muy edificante:

    NADA TE TURBE
    Nada te turbe,
    nada te espante,
    todo se pasa,
    Dios no se muda;
    la paciencia
    todo lo alcanza;
    quien a Dios tiene
    nada le falta:
    Sólo Dios basta.
    Eleva tu pensamiento,
    al cielo sube,
    por nada te acongojes,
    nada te turbe.
    A Jesucristo sigue
    con pecho grande,
    y, venga lo que venga,
    nada te espante.
    ¿Ves la gloria del mundo?
    Es gloria vana;
    nada tiene de estable,
    todo se pasa.
    Aspira a lo celeste,
    que siempre dura;
    fiel y rico en promesas,
    Dios no se muda.
    Ámala cual merece
    bondad inmensa;
    pero no hay amor fino
    sin la paciencia.
    Confianza y fe viva
    mantenga el alma,
    que quien cree y espera
    todo lo alcanza.
    Del infierno acosado
    aunque se viere,
    burlará sus furores
    quien a Dios tiene.
    Vénganle desamparos,
    cruces, desgracias;
    siendo Dios tu tesoro
    nada te falta.
    Id, pues, bienes del mundo;
    id dichas vanas;
    aunque todo lo pierda,
    sólo Dios basta.
    http://www.devocionario.com/textos/p_teresa.html#N1#N1 (Recuperado: 29 de junio de 2001)

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    1. De acuerdo, ella es uno de los mejores ejemplos que podemos señalar de la discriminación hacia la mujer, pues su iglesia se resistió a través de los tiempos a reconocerla como doctrora de la iglesia por la única causa de su sexo. Quizá su poema más conocido es aquel sobre la muerte intitulado «Muero Porque no Muero», que termina así:

      Vida, ¿qué puedo yo darle
      a mi Dios, que vive en mí,
      si no es el perderte a ti 55
      para mejor a Él gozarle?
      Quiero muriendo alcanzarle,
      pues tanto a mi Amado quiero,
      que muero porque no muero.

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