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SEHIMSociedad de Estudios Históricos del Metodismo en México

Remembranzas históricas

Lorenzo Emiliano Martínez Domínguez

1860 – 1931

Escribe, en 1931, don Vicente Mendoza (qepd):

“… Ha pasado a mejor vida uno de los más consagrados obreros del Distrito.

Nuestro querido hermano había nacido el 19 de agosto de 1860, de manera que el último mes de agosto (de 1931) había cumplido 71 años de edad, bien logrados y de los cuales casi la mitad consagró al servicio de su Señor y Maestro.

Diecisiete años fue miembro de la Conferencia Anual en la cual entró por la puerta, sujetándose a todos los estudios, ya que él no fue graduado de ningún colegio; ya antes había servido poco más de quince años como pastor suplente en el sur del Estado de Puebla, región bien conocida por él pues era originario del rumbo, habiendo nacido en la ranchería de Don Roque, al sur de Matamoros Izúcar.

Conoció el Evangelio mediante la compra de una Biblia a un colportor, y luego mediante la ayuda de un hermano evangélico que posó en su casa.

Desde entonces se entregó en cuerpo y alma a su Señor ganando pronto a otros amigos a su nueva fe, pero el dueño de la hacienda en donde todos trabajaban, siendo un español romanista recalcitrante, los expulsó a todos, viviendo en el destierro algunos años, pero al fin volvieron comenzando por implantar el Evangelio en la ranchería en donde ahora tenemos una floreciente congregación de humildes campesinos.

Don Lorenzo fue un pastor humilde, completamente entregado a su labor; siempre estuvo en el camino buscando a sus hermanos, pues la Conferencia siempre lo envió a circuitos grandes para recorrer, los cuales tenía que viajar mucho. Pocas veces tuvo caballo u otro medio para trasladarse de un lugar a otro, y por eso casi siempre lo hizo a pie recorriendo grandes distancias.

Durante este año, ya en sus 71 años recorría su circuito de nueve pueblos con todo gozo y todo el camino lo hacía a pie después de najar del tren en Tepeaca. Y no obstante su pesada labor nunca olvidaremos que cuantas veces le pedimos un servicio extra jamás puso obstáculos, y aún se ofreció voluntariamente para hacer alguna visita o exploración cuando no podíamos hacerlo nosotros.

Por esto afirmamos que fue un pastor modelo. Como predicador no fue él para los centro de categoría, sino de pastor para los campesinos, habiendo tenido mucho éxito entre ellos. La noticia de su muerte los consternó verdaderamente.

La tarde del día 8 de diciembre se efectuó los funerales del querido compañero. El hermano Miguel Rojas habló en nombre de los obreros del Distrito; el Dr. Hauser habló como antiguo amigo y compañero; el hermano Olivera, el pastor local, habló con sentimiento acerca del finado, y el Presbítero del Distrito habló finalmente en honor del fiel obrero. Después se organizó el cortejo al Panteón Municipal yendo una larga fila de coches llevando flores y coronas, muchas flores, y mucho sentimiento por la partida del hermano.

Aquella tarde fría y húmeda, la tierra mojada por la lluvia cobijó con cariño los restos mortales de Lorenzo E. Martínez. Rodeamos la tumba, vimos descender la caja que guardaba el cuerpo, y cuando los enterradores terminaron su labor, colocamos las coronas y flores que formaron una montaña sobre el sepulcro, retirándose después en silencio.

Habíamos cumplido el último deber. Salimos de allí pensando que ya había otro ministro metodista en el Panteón de Puebla al lado de Loza, Lüders, Gamboa, Fernández… ¡Qué Conferencia, no anual, sino permanente, tendrán allí ellos!

¡Dios nos permita ser dignos compañeros de Lorenzo E. Martínez y de todos los que nos aguardan ya en el otro lado!”

Vicente Mendoza.

En su informe anual de actividades (1932) como Superintendente de Distrito, el pastor Vicente Mendoza incluía estas palabras al inicio del mismo:

“… Sea la primera frase que salga de mi boca, la expresión de mi honda pena, del luto que lleva nuestro Distrito por la desaparición de uno de sus obreros más consagrados y entusiastas, pastor humilde y sencillo, pero estudioso y atrevido en el trabajo, hablo de nuestro llorado compañero, el Rev. Lorenzo Emiliano Martínez, quien bajó al sepulcro en medio de un océano de flores y seguido por las lágrimas del cariño de todos sus parientes, hermanos y compañeros, el día 7 del próximo pasado mes de diciembre (1931), después de una breve enfermedad. Ha pasado lista de presente en el cielo, y a esta hora ya ciñe la corona de justicia de que nos habla el apóstol de la gentilidad, cosa que todavía está en el futuro para sus compañeros de trabajo en esta Conferencia. El hermano Martínez cayó como el artillero, frente a su cañón; pensando en su trabajo y dejando su última despedida a sus compañeros en el ministerio…”

Nota del compilador:

Los cargos pastorales que desempeñó el pastor Martínez, abarcaron los tres distritos de la Conferencia Anual. De 1914 a 1917 estuvo en Chicoloapan, Edomex; de 1918 a 1920 en Zacualtipan; en 1921, Real del Monte, Hgo.; de 1922 a 1930 Matamoros (Izucar) y Acatlán, Pue. Y en 1931 al frente de Zacaola y Hueyotlipan.   

Lorenzo Martínez casó con Rosaura Cedeño Musito y tuvo 8 hijos, de los cuales 4 sobrevivieron con los nombres de Ofelia, Estela, Velia y Lorenzo Martínez Cedeño. Todos ellos destacados maestros en diferentes escuelas. Ofelia y Velia, en el Instituto Mexicano Madero (metodista) y el Nicolás Bravo (bautista); Estela, en el Nicolás Bravo; y Lorenzo en escuelas y en la propia Secretaría de Educación Pública, así como autor de famosos libros de Matemáticas

Ofelia Martínez casó con Enrique González Roldán y entre sus hijos encontramos a Elizabeth y Velia, maestras del IMM, y a Enrique González Martínez, maestro y director de las Escuelas Secundaria y Preparatoria del IMM. Toda una dinastía educativa.

La historia viene al relato por el próximo aniversario (25 de marzo de 1917-2017) nada menos que a 100 años de distancia de haberle sido entregado al pastor Lorenzo Martínez su constancia como Presbítero de la Iglesia Metodista Episcopal en México. (la cual firma el obispo Francis John Mc Connell).

Anteriormente le habían sido entregados los reconocimientos oficiales como predicador local (1898) y Diácono (1914).

La familia escribió lo siguiente: “Damos gracias a Dios por la vida de nuestro abuelo Lorenzo Emiliano Martínez porque en esta fecha de 25 de marzo se cumplen 100 años de que la Iglesia Metodista Episcopal en la Conferencia Anual de México le otorgó el nombramiento de Presbítero en dicha Iglesia. Como tercera y cuarta generación estamos orgulloso y agradecidos con nuestro Dios por la respuesta al llamamiento de Cristo aceptada por el pastor Lorenzo Martínez. Queremos reconocer la labor que realizó en muchas iglesias de los que hoy son las conferencias del Centro, Septentrional y Sureste de la IMMAR, siendo uno de los primeros pastores metodistas mexicanos y por lo tanto pionero del metodismo en México. Gracias a Dios a través de él, su esposa y sus hijos, la familia ha conocido el Evangelio y personalmente hemos aceptado a Cristo como nuestro Salvador personal. ¡Gloria a Dios y el reconocimiento para todos los obreros que laboran en Su mies. “Su Señor le dijo: buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor” (Mateo 25:23).

Compiló: José Donato Rodríguez. 

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