La Posmodernidad

 

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Sociedad de Estudios Históricos del Metodismo (SEHIMM)

 

Por Oscar G. Baqueiro

Este término cumple en 2017 veinticinco años. Toda una generación, la más reciente, se ha movido a lo que varios pensadores tenían como, hipótesis de trabajo, pero que Francis Fukuyama, de origen japonés, nacido en Chicago en 1952, plasma en su libro “El fin de la Historia”, editado en inglés en 1992, dieron origen a un movimiento ideológico y social llamado posmodernidad.

El contenido del libro expresa la decepción general de la humanidad, a partir del derrumbe del muro de Berlín y de la “guerra fría” de los sistemas políticos y la esperanza, también general, de entrar a una etapa universal de igualdad económica y de la vigencia de una democracia real y no manejada por una minoría de élite.

Esto vino a afectar mucho la conducta social incluida la familia, célula básica de nuestra experiencia existencial a través de los tiempos, mediante una revolución sexual que abrió las puertas a las diversidades y preferencias al respecto, practicadas desde siempre pero con toda discreción. El descrédito de los partidos políticos es otro de los frutos.

Aunque parezca no procedente, aún en las iglesias entró un aire nuevo en la forma de sus cultos. Las liturgias tradicionales se abrieron al acompañamiento de mariachis aquí en México, por ejemplo. En otras comunidades religiosas ya había entrado el estilo pentecostal de adoración, pero ahora entró la forma posmoderna que rechaza todo lo tradicional sin ofrecer algo mejor en lo musical y en el contenido de los cantos religiosos y ruidoso en extremo lindando con el “rock pesado”.

Fukuyama tuvo que escribir, años después de El Fin de la Historia, un nuevo libro de adaptación que atenúa el impacto del primero que lo hizo célebre en su momento. La Humanidad tiene fundamentos básicos en su existencia, que sin ser conservadores (en el sentido histórico) debemos tomar en cuenta en cualquier propuesta social.

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Francis Fukuyama