Identificando a los Anticristos

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Juan el apóstol y evangelista, bajo inspiración del Espíritu Santo, escribió: Hijitos, ya es el último tiempo; y según ustedes oyeron que viene el anticristo, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no son de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se hiciera manifiesto que no todos son de nosotros. Pero ustedes tienen la unción del Santo, y (por el discernimiento que el Santo Espíritu da), conocen todas las cosas (que son verdaderas).

No les he escrito como si ignoraran la verdad (bíblica), sino porque la conocen, y porque ninguna mentira procede de la verdad. ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo (el Mesías, el Ungido)? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo (Emmanuel, el único Dios verdadero). Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo (como su Gran Dios y Salvador), tiene también al Padre. Lo que han oído desde el principio (el evangelio bíblico), permanezca en ustedes. Si lo que han oído desde el principio permanece en ustedes, también ustedes permanecerán en el Hijo y en el Padre. Y esta es la promesa que Él nos hizo, la vida eterna (por los méritos de Jesucristo, Dios Hijo) 

Les he escrito esto sobre los que los engañan; pero la unción (del Espíritu Santo) que ustedes recibieron de Él (desde el momento de creer, aceptar, recibir y confesar a Jesucristo como su único y suficiente Salvador), permanece en ustedes, y no tienen necesidad de que nadie les enseñe (algún evangelio diferente al bíblico); así como la unción misma les enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira. Según ella los ha enseñado, permanezcan en Él (Jesucristo).

Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. Estas cosas les he escrito a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna, y para que crean en el nombre del Hijo de Dios. Y ahora, hijitos, permanezcan en Él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, de tal manera que en su

(segunda) venida, no nos alejemos de Él avergonzados (como apóstatas o herejes). Amados, no crean a todo espíritu, sino prueben los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto se conoce el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo (el Verbo, Dios Hijo), ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual ustedes han oído que viene, y que ahora ya está en el mundo (1ª Jn 2:18-25, 4:1-3, y 5:20). 

Los cristianos evangélicos creemos en la manifestación corporal, real y visible del Anticristo, como parte de los sucesos del tiempo de la tribulación (3.5 años), sin embargo, la Biblia nos advierte de la manifestación previa, actual, de múltiples anticristos, que promueven sus falsas doctrinas, principalmente en cuanto a negar la encarnación de la plenitud de la deidad, en la persona de Jesucristo (Tit 2:13; Jn 1:1-14; Col 2:9).

Así, Juan nos da dos características distintivas de los actuales anticristos: 1. ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. 2. Todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual ahora ya está en el mundo.

Así, consideramos anticristo, a cualquier secta o persona que aunque se diga cristiana, niega, se opone, repudia, o propone una alternativa a la deidad de Jesucristo, quien es el Verbo, Dios Hijo que se hizo carne (se encarnó en el vientre de la virgen María), y el unigénito Hijo de Dios (el único engendrado por Dios, y no creado, como Adán, el otro hijo de Dios).

Pedro también nos advierte sobre los falsos profetas que son anticristos, al escribir: Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre ustedes falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor (Jesucristo, Emmanuel) que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad (el evangelio), será blasfemado; y por avaricia harán mercadería de ustedes con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme (2ª Pd 2:1-3).

Y para que no nos engañen con sus disfraces de pseudo-cristianos, Pablo agrega la siguiente advertencia: Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo satanás se disfraza como ángel de luz (y usa textos bíblicos fuera de contexto, para engañar). Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras (Leer Mt 4:1-11).

Se sabe pues, que la actual aparición de múltiples falsos Cristos y anticristos, es otra de las señales del fin: Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas; y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuera posible, aun a los escogidos (Mt 24:22-24; 1ª Jn 2:18-22; 2ª Jn 1:7). 

Y sobre el anticristo final, la Biblia dice: Miren que ya se los he dicho desde antes. Así que nadie los engañe de ninguna manera; porque el fin no sucederá sin que primero se manifieste con todo poder, señales y prodigios falsos, el anticristo, también llamado la bestia, el hombre de iniquidad, el inicuo, el hijo de perdición, y la abominación desoladora.

Este personaje se opone y se exalta contra todo lo que se llama dios o es adorado; tanto que como si fuera Dios, se sienta en el templo, haciéndose pasar por Dios. Juan en su visión apocalíptica escribe: Después vi otra bestia (el anticristo) que subía de la tierra; y tenía dos cuernos (símbolos de autoridad) semejantes a los de un cordero, pero hablaba como un dragón (satanás); y a toda la tierra devorará, y la hollará, y la despedazará. Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro (el anticristo), el cual será mayor que los primeros. Y hablará palabras contra el Altísimo (Dios); y pensará en mudar los tiempos y la ley (Dn 7:23-25). 

Así, el anticristo se levantará como un rey altivo de rostro y entendido en enigmas, que actuando arbitrariamente, con su sagacidad, hará prosperar el engaño en su mano. Su poder se fortalecerá, mas no por su propio poder, pues es el inicuo, cuyo advenimiento es por obra de satanás, el cual asistido por una bestia y un falso profeta, hará grandes señales y prodigios engañosos (como sanarse milagrosamente de una herida mortal de espada en la cabeza, y hacer hablar a su estatua). 

Por la muchedumbre de las abominaciones, el anticristo se enojará contra el pacto santo, y actuará contra éste. Tomará el poder absoluto, religioso y político del mundo a base de confirmar un pacto con las naciones no cristianas; y a la mitad de la última semana de años (de la tribulación), romperá su pacto, se entenderá con los que abandonan el santo pacto, contaminará el santuario, y quitará el continuo sacrificio, y pondrá allí la abominación desoladora (el anticristo). Y con lisonjas hará pecar a los violadores del pacto.

Así, durante todo este tiempo, el anticristo hará a su voluntad; y se enaltecerá y se engrandecerá sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; porque lo que está determinado se cumplirá. No hará caso del Dios de sus padres, ni del amor de las mujeres: ni se cuidará de dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá; y honrará en su lugar al dios de las fortalezas (satanás), dios que sus padres no conocieron; lo honrará con oro, plata, piedras preciosas, y con cosas de gran precio. Y actuará contra los baluartes más fuertes con el dios ajeno que él reconocerá y colmará de honores; y los hará señorear sobre muchos, y por interés repartirá la tierra. Será entonces que hará grandes señales, como hacer que descienda fuego del cielo, y mandará a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió (el anticristo), a la cual le da vida y la capacidad de hablar.

Entonces, hará que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se les ponga una marca (666) en su mano derecha, o en su frente; y que ninguno que no tenga la marca, pueda comprar o vender; (Dn 11:29-39 y 12:11; Mr 13: 14; Ap 13:11-18). 

Él proclamará paz y seguridad; y al resolver los problemas políticos y económicos del mundo, traerá una época de falsa paz y presidirá la religión mundial apóstata y pseudo-cristiana, llamada en la Biblia “Babilonia la grande,” que le entregará su poder y autoridad, por lo que exigirá que se le reconozca como líder político y religioso único del mundo. 

Así, causará grandes ruinas, y sin aviso, vencerá al pueblo de los santos, y destruirá a muchos, incluyendo a los fuertes. Tal y como lo profetizo Jesucristo, durante este tiempo, el pueblo que conoce a su Dios, se esforzará y hará proezas; pero caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo, por muchos días (3.5 años), para ser purificados, y limpiados, y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo. Así, los santos del Altísimo (los hijos y siervos fieles de Dios), serán entregados en la mano del anticristo; y por un tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo (3.5 años), los afligirá, y serán aborrecidos, perseguidos, martirizados, y traicionados aún por sus mismos familiares infieles. Y todos los que se rehúsen a adorar la imagen de la bestia, serán muertos (Dn 8:23-26; 1ª Ts 5:2; 2ª Ts 2:1-12; Mt 10: 35, 36; Ap 11).

Pero también, éste será un tiempo de intensa evangelización que llegará a todas las naciones. Pues dice la Escritura que será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Dios confirmará el pacto (de salvación) con muchos. Dos testigos, ungidos por Dios, y dotados con manifestaciones del poder milagroso del Espíritu Santo, probablemente junto con los 144,000 israelitas (doce mil de cada tribu), sellados y protegidos por Cristo, durante estos mil doscientos sesenta días (3.5 años), vestidos de cilicio, profetizarán (anunciarán el evangelio), y será así que se completará la plenitud de los gentiles redimidos, para que entonces “venga de Sion el Libertador (Jesucristo) y todo Israel sea salvo,” cumpliéndose así el pacto eterno de Dios con Israel (Ap 7:1 al 8; Ro 11:25-27; Mt 24:14). 

El apocalipsis describe así el fin del anticristo: Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho los milagros delante de ella, con los cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen, y fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego ardiendo con azufre (Ap 19:19-20). Será entonces que se sentará el Juez (Dios, Jesucristo), y le quitarán su dominio, para que sea destruido y arruinado hasta el extremo; de tal manera que el reino, el dominio, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, de acuerdo a lo fielmente profetizado, será al fin dado al pueblo de los santos del Altísimo; cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán (Dn 7:23-27). AMEN. ¡Gloria a Dios!

Ernesto contreras