EDITORIAL

1) EditorialMarcos entre lo sinópticos 

La Comisión de Coordinación Nacional de Programa eligió el Evangelio según San Marcos para que sea el libro de estudio en la IMMAR durante el semestre enero-junio del 2018. El plan obedece al énfasis del año 2018 que es la doctrina metodista sobre La Universalidad de la Gracia, y este Evangelio ayuda por la cita (entre otras) de 16:15,20, “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura… Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.” Si el evangelio debía ser predicado “a toda criatura”, era porque se reconocía la posibilidad real de que toda criatura pudiese creer en Jesucristo para su salvación.

Marcos ocupa un lugar descollante entre los sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) porque fue la base de los otros dos. Esto puede deducirse del hecho claro de que la mayor parte de Marcos está dentro de los otros dos, y frecuentemente empleando frases completas de Marcos citadas en forma literal. De los 661 versículos de Marcos, 640 están en Mateo y 350 están en Lucas. Esta situación nos obliga a concluir que Marcos fue escrito primero, y luego Mateo y Lucas escribieron sus versiones del evangelio tomando a Marcos como referencia principal. Pero Mateo y Lucas nos presentan, además, materiales semejantes entre sí (más de 200 versículos) que no están en Marcos, segunda situación que nos hace suponer que ambos tuvieron en sus manos otro documento como referencia compartida, y que es denominado Documento Q (de la palabra alemana quelle, que significa fuente). Y finalmente, como tercera situación, Mateo y Lucas contienen materiales diferentes que corresponden a otras fuentes separadas de las que ellos se valieron. Esta es la explicación más congruente que la gran mayoría de nuestros eruditos bíblicos nos proveen sobre el fenómeno sinóptico.

Por otro lado, el estudio de Marcos que preparó la Comisión de Coordinación Nacional de Programa, mismo que hemos estado publicando desde las dos ediciones anteriores, nos hacer ver otro dato de mucha relevancia. Se trata de la fuente que tuvo Marcos (quien quizá no conoció a Jesús) para preparar su relato de la vida y obra de Jesucristo. No tenemos en la historia de la iglesia un dato diferente, ni tampoco se ha discutido la veracidad del que tenemos, en el sentido de que fue el Apóstol Pedro quien proporcionó sus memorias a Marcos para hacer posible la escritura del primero de los Evangelios. En la primera crónica que se escribió de la historia de la iglesia cristiana, obra de Eusebio de Cesarea, en el siglo IV, nos deja la constancia acerca del Obispo de Hierápolis, Papías (discípulo directo de San Juan), quien relató el modo como Pedro transmitió a Marcos sus recuerdos del ministerio del Señor. (*)

Si Mateo y Lucas dependen de Marcos como fuente principal, significa entonces que los sinópticos son en mucha proporción la versión del Apóstol Pedro de los hechos y dichos de nuestro Salvador. Los tres Evangelios son prácticamente el vibrante testimonio de un testigo ocular y muy cercano al Maestro, lo que les da una notable confiabilidad.

Las diferencias entre Mateo y Lucas, como por ejemplo que, según Mateo, el Sermón del Monte fue predicado desde una montaña, y según Lucas fue en un llano; o que, según Mateo, el Padrenuestro fue enseñado dentro del Sermón del Monte, mientras Lucas dice que fue enseñado mientras caminaban hacia Jerusalén… son cosas que no deberían inquietarnos.

La inspiración divina de la Biblia no significa que el Espíritu de Dios dictara palabra por palabra a los escritores. La inspiración operó al mismo tiempo que cada escritor hizo su tarea de manera personal, aportando su propia cultura, ideas, conocimientos, enfoques e investigaciones. Del modo como Jesucristo fue y es a la vez verdadero Dios y verdadero hombre, la Biblia es a la vez un libro divino y humano. Esto hace que en ocasiones nos encontremos un manejo de datos diferente entre un libro y otro, y a veces esos datos son irreconciliables. Esos son los accidentes naturales debidos a la dimensión humana de la Biblia. Sin embargo, tales diferencias no afectan el mensaje global, el mensaje sustancial de las Escrituras, que es la revelación proveniente de Dios sobre su plan salvífico para la humanidad. Así pues, el Evangelio según San Marcos representa por un lado los más caros recuerdos de Pedro de aquellos dichosos tiempos cuando caminó con su amado Maestro, pero también la inspiración del Espíritu Santo sobre Marcos para dejarnos un relato del eterno Hijo de Dios cuando visitó nuestro mundo.

Pbro. Bernabé Rendón M.

(*) Maier, Paul L., Eusebio: Historia de la Iglesia, Editorial Portavoz, Grand Rapids, 1999,

      pág.127. 

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