Retiro de Esposas de Pastor, CAO

3) Retiro Conferencial de Esposas de Pastor, CAORetiro de Esposas de Pastor, CAO

Crónica

Quiero contarles la historia de lo que pasó en el retiro de esposas de pastor de la Conferencia Oriental.

Era la mañana del 2 de febrero cuando llegamos, poco a poco, a las oficinas episcopales. Yo llegué totalmente afónica, pero con grandes expectativas de que este sería un fin de semana lleno de deleites espirituales, convivencia y grandes aventuras; así mi afonía no fue impedimento para darme a entender, pues encontrarme con mis amigas hace fácil la comunicación, y cómo no va a ser fácil si reír, comer y alabar a Dios son un lenguaje universal.

Ya en el camión que nos trasladaría a Montemorelos, N. L. (lugar sede) la hna. Ma. Elena Silva de Fuentes nos pregunta, díganme ¿qué es lo que más les gusta de los retiros de esposas de pastor?  Nadie respondió, luego se escuchó una voz que dijo: “la convivencia”. Fue fácil percibir cómo en aquel camión lleno de mujeres de fe con llamado a servir y trabajar para la obra de Dios ninguna olvidó empacar a la niña que llevamos dentro, se sentía una alegría y un gozo difícil de detallar.

El hotel nos recibió con una bella bicicleta llena de naranjas y mandarinas, y bastó que dijeran que eran cortesía para que aquellas niñas, de quienes les hablé antes, luego corrieron a esa bicicleta y tomaron su deliciosa carga.

Después de instalarnos, nos reunimos en el salón de eventos para encontrar a un grupo de bellas voces dirigiéndonos en la alabanza, y la oración.

Más tarde participamos en una alegre dinámica donde debíamos escribir una característica de la persona que elegimos al azar. Fue grato descubrir cómo algunas opinaban de mí que era ocurrente, a otras las descubrieron amables, juguetonas y entre todas formamos un ejército bien equipado con una dosis de ternura, servicio, amabilidad, alegría, gratas ocurrencias y grandes fortalezas. Pero jugar no era todo el platillo del retiro, y haciendo uso del recurso de la tecnología, vimos y escuchamos dos interesantes video conferencias, para posteriormente participar en mesas de trabajo.

La noche llegó, y después de disfrutar una rica cena nos fuimos a descansar, y empezó la pijamada, y que me toca el gran honor de compartir habitación con dos mujeres que serían parte de las panelistas del día siguiente, así o más honor, el que Dios me concedió. Imaginarás las pláticas, yo seguía afónica, pero la hermana Rocío Soto es única, y no hubo obstáculo para ponernos al día en diversos temas, de ella recibí una lección de vitalidad, gozo y alegría.

La cena del sábado fue un verdadero festín en el templo El Calvario de Montemorelos, donde las manos de algunas hermanas comandadas por el pastor y su bella esposa nos prepararon una deliciosa cena, pero eso no era todo; para mí fue todo un deleite conocer ese templo considerado un bien de la nación por los años que tiene el inmueble, testimonio fiel del cuidado que Dios tiene de las obras que pone a nuestro cuidado y donde su pueblo se reúne a alabar su santo nombre.

Ya es domingo, y si ustedes pensaban que las naranjas se habían acabado, están equivocados, pues recuerden que estamos en Montemorelos, N. L. “la capital de las naranjas”. ¡SI! tenemos tarea nuevamente, a comer naranjas, ¿sabes? yo pensaba en mi esposo y decía, le llevaré una.

Después de almorzar Dios nos tenía preparado un delicioso banquete espiritual y la Pbro. Sandra Mireya de Costilla fue un instrumento de bendición al ministrarnos e interceder delante de Dios por nosotras.

Las mesas de trabajo fueron otra herramienta de crecimiento y enseñanza que a todas nos trajo bendición.

Nuestro retiro terminó. Yo logré que mi voz se escuchara, gracias a Dios y a un delicioso remedio de miel y equinacea que una hermana y su esposo me llevaron, Dios derrame bendiciones sobre ellos, nunca olvidaré tan bonito detalle y muestra de amor fraternal.

Es hora de subir al camión que nos traerá de regreso a Monterrey. Estamos todas arriba y el camión no arranca, suena mi teléfono y es la hermana Ma. Elena de Fuentes (esposa del obispo) preguntándome qué dónde estaba. Yo estaba prácticamente a su lado y en el mismo camión, nos reímos todas. Entonces arranca el motor y ¡oh sorpresa! les dije antes que somos un ejército y que tenemos fortalezas, pues es hora de demostrarlo, así que todas abajo y a empujar el camión pues no entraba la reversa, finalmente partimos y todas felices, cuando de repente en una subida el camión ya no avanzó, habíamos llegado a un lugar denominado “la cuesta de las garrapatas”. Dentro del camión el calor y la sed eran terribles. Recordé que yo traía unas naranjas que guardé para mi esposo, y me dije a mi misma: mi esposo dirá comételas tú, mi amor, y yo las disfruté.

El camión ya no avanzó. Nuestro recurso era detener un camión que pasara, rogando a Dios que nos permitirá llegar a tiempo a la oficina de autobuses para alcanzar nuestro camión a Monclova, y claro, Dios lo hizo.

Debo concluir quedándome con mucho por compartir, no porque no me alcance la tinta de la pluma, sino con la intención de que tú, mi hermana que te has perdido esta aventura, te animes y vengas a ser parte de estos retiros de esposas de pastor. ¡Anímate, te esperamos el próximo año!

Pbra. Sandra Vivián de García,

Cronista.

4 comentarios sobre “Retiro de Esposas de Pastor, CAO

  1. Muy hermosa la crónica del retiro, hermana Sandra. Las que no abordamos el autobús para llegar a la central de autobuses en Monterrey, finalmente fuimos recogidas por una unidad de la compañía de transportes y llegamos con paz y bendición a las oficinas episcopales, 40 minutos después de lo que habíamos pensado. Gracias a todas las hermanas que asistieron, por regalarnos su compañía; y a Dios, por el gozo de su presencia entre nosotras.

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.