Comentario a los Salmos Penitenciales
1520
Prefacio de Martín Lutero
Entre mis primeros escritos publiqué a su tiempo también los siete salmos penitenciales con una exégesis. Aunque todavía no hallo en ellos nada malo, no obstante, no acerté a menudo el sentido del texto. Lo mismo les suele suceder a todos los maestros en su primer ensayo, también a los antiguos Padres santos, que según Agustín confiesa respecto a su persona, se han perfeccionado diariamente al escribir y enseñar. Así el librito en aquel entonces era suficientemente bueno y aceptable, puesto que no teníamos nada mejor a mano. Empero, ya que el evangelio ahora ha llegado al cénit, brilla espléndidamente, y yo también he progresado desde entonces, tuve por conveniente publicar la obra de nuevo, mejorada y más exactamente basada sobre el texto correcto. Encomiendo con esto a todos los lectores a la gracia de Dios. Amén
SEXTO SALMO PENITENCIAL
SALMO 130
- De lo profundo, oh Señor, a ti clamo.
- Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.
- Si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?
- Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.
- Espero yo al Señor, espera mi alma; en su palabra espero.
- Mi alma espera al Señor, de una vigilia matutina a la otra.
- Espere Israel al Señor; porque en el Señor hay misericordia y abundante redención con él.
- Y él redimirá a Israel de todos sus pecados.
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