EDITORIAL

1. EditorialTiempos de renovación

“Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.  Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Co. 4:16-18).

Estamos viviendo tiempos de renovación. En nuestro país, se ha vivido un proceso de renovación en las principales magistraturas políticas que, por lo menos, presagia nuevas formas de participación ciudadana al llegar a la presidencia de la República un mandatario proveniente de corrientes políticas que acceden al poder por primera vez en el ámbito nacional. Ello no deja de estar lleno de retos e incertidumbres.

En la Iglesia Metodista de México, renovación en los cargos episcopales, gabinetes General y conferenciales. Saludamos la elección de una mujer como obispa de la Conferencia Anual del Sureste, encargo que recae en nuestra hna. la Pbra. Raquel Balbuena Osorio para el periodo 2018-2022. Apenas es un esbozo de la equidad de género en nuestros liderazgos dentro de la iglesia, una asignatura en la que la iglesia debe trabajar todos los días, para la dignificación del trabajo femenino y de la mujer en general.

Pero la renovación no proviene de cambios de nombres, ni de personas. Eso es temporal. La renovación proviene del cambio de destino y rumbo, y en ello es lo que debemos poner nuestra atención. Actualmente, también vivimos en tiempos en donde la globalización económica afecta la vida de todos los seres humanos, impactando la vida cotidiana de una y mil maneras que aún no tenemos conciencia de eso. En todos los ámbitos, político, eclesial, familiar, personal, seguimos luchando contra la corrupción, la ineficiencia, el desánimo, la falta de conciencia y el desamor por el prójimo. La corrupción como cáncer nacional proveniente de una cultura del egoísmo y la irresponsabilidad, de pensar en sí mismo, de servirse a sí mismo antes que servir al otro.

Estamos oyendo voces que claman por la regeneración nacional. Que llaman a la refundación de un país lacerado por décadas de malos gobiernos y sistemas económicos que quitan al que tiene poco, y que enriquecen al que más tiene, que ponderan el interés personal sobre el interés público, que soslayan el desarrollo humano por el crecimiento del mercado y la economía global.

Siempre son necesarias las refundaciones. Dios nos ha dado oportunidad, de manera histórica, de refundar nuestra sociedad. De volver el rostro a Él y entender que no es el cambio de personas lo que favorece alcanzar metas de excelencia en el desarrollo de nuestra sociedad. Pero para lograr tal trascendencia, las refundaciones deben basarse en retomar el papel de la iglesia como propulsor del desarrollo comunitario a través de la santidad escritural.

Necesitamos una mayor participación ciudadana, pero más consciente y más preparada. La nueva ciudadanía no está basada en simplemente depositar un voto el día de las elecciones, requiere un compromiso permanente todos los días. La regeneración nacional no será posible por la acción de un solo hombre, es la decisión de una nación que quiere salir de las cadenas de la ignorancia, la corrupción y la pobreza espiritual. La Iglesia Metodista de México está llamada a encabezar un gran movimiento de regeneración y santidad nacional.

Necesitamos una santidad que regenere corazones y que convierta en responsable al irresponsable, en hombre y mujer de verdad al mentiroso, en diligente al negligente. La corrupción tiene muchas caras, dentro y fuera de la iglesia. Necesitamos una santidad basada en la convicción de la universalidad de la Gracia de nuestro Señor. Nunca, una santidad simulada, sino real y comprometida.

Una santidad intramundana que transforme verdaderamente al individuo, que será el único agente de transformación social, que nos guíe de aquí en adelante hacia un camino más excelente.

Que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.

martin larios

6 comentarios sobre “EDITORIAL

  1. Bienvenido a esta nueva responsabilidad hermano Larios. Como metodista, soy fiel lector del Evengelista Mexicano, versión digital desde los tiempos de Donato Rodríguez, el Pbro. Bernabé Rendón y ahora con usted, hermano Larios. Una pequeña observación sobre su editorial, el periodo para el que fue electa la obispa de la CASE es por el periódo 2018- 2022, esto es por cuatro años. Saludos y bendiciones desde Puebla.

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  2. Felicidades por tu inicio como Director de nuestro Órgano Oficial de Comunicación, Hno. Martín. Estoy de acuerdo con tus planteamientos sobre la proyección de una regeneración nacional y eclesial desde una responsabilidad personal, pero no en lugar de, sino junto con el liderazgo adecuado. Bendiciones.

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  3. Para que la IMMAR sea un agente de cambio primero debera liberarse del pensamiento mundano que la ha penetrado. Son lastimosos los casos de negligencia y corrupción que agobian a nuestra Iglesia. Dios tenga misericordia de nuestra amada Iglesia Metodista

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  4. La santidad no regenera los corazones,el único que regenera es el Espíritu Santo,y su resultado es la santidad interior y santidad social en el corazón del hombre,que lo mueve amar a su prójimo.

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