Mensaje Episcopal

20. Mensaje episcopalA la Conferencia Anual de México y la opinión pública ante la elección del Lic. Andrés Manuel López Obrador como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos 

“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.”

2 Corintios 5:18

El pasado primero de julio, millones de ciudadanos mexicanos salimos a emitir nuestro voto para elegir a los responsables de distintos cargos de representación popular, entre ellos el de Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Hemos sido testigos de una histórica jornada electoral, donde, por primera vez en la historia de México, es reconocido el triunfo de un candidato a la presidencia emanado de la izquierda política, la cual ideológicamente se caracteriza en dar atención a los menos favorecidos y buscar la justicia social. Todo parece indicar que la “primavera” mexicana finalmente ha llegado, emulando el término con que se ha nombrado a aquellos movimientos transformadores que proponen una deconstrucción del sistema imperante para dar paso a la construcción de alternativas.

Si bien se han presentado incidentes violentos antes, durante y después de la jornada electoral, hacemos votos para que las autoridades correspondientes tomen las acciones necesarias para mantener y promover la paz en nuestro país. Lamentamos la pérdida de vidas humanas fruto de la violencia política y crimen organizado, pero miramos con esperanza la puerta que se abre hacia la reconciliación de nuestro pueblo y la llegada de la paz gracias a la buena voluntad de las mujeres y hombres comprometidos con una nueva realidad, miembros de diferentes iglesias, así como de otras identidades y organizaciones sociales. De la misma manera, reconocemos la civilidad y espíritu democrático que imperó en las y los contendientes que no se vieron beneficiados con la mayoría de los votos, recordando que la paz en medio de la derrota es una victoria para el bienestar del pueblo mexicano. 

Luego del anuncio de los resultados de las votaciones, saludamos con amor al Lic. Andrés Manuel López Obrador, quien será el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos para el periodo 2018-2024. De acuerdo a la información preliminar ofrecida por el Instituto Nacional Electoral, el Lic. López Obrador ha obtenido a su favor el 53% de la votación nacional, lo que le otorga una gran legitimidad para liderar a nuestra nación en los próximos seis años.

Como cristianas y cristianos, y específicamente como pueblo llamado metodista, reconocemos que Dios es el Señor de la historia y que la Iglesia es parte fundamental en su desarrollo. Dios ha provisto todo lo necesario para la Salvación/Liberación, pero nosotros somos colaboradores de Dios en el orden salvífico y liberador.

La democracia no finaliza al depositar el voto en la urna. Como Iglesia estamos llamados por Dios a orar por nuestras autoridades legítimas, pero también a ser agentes para la transformación de nuestra patria según los valores del reinado de Dios, los cuales son: justicia, paz y alegría. Esta transformación es urgente para México en la lucha contra la pobreza y en la creación de oportunidades que beneficien especialmente a los más desfavorecidos, en el desarrollo de los pueblos originarios manteniendo respeto a su autodeterminación, en el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés Larráinzar, en la procuración adecuada de la justicia, la pacificación, la seguridad, la educación transformadora, los servicios de salud accesibles para todos, en el cuidado del medio ambiente, el respeto por la dignidad de los animales, la construcción de la infraestructura necesaria para el desarrollo integral de la población, tal como vivienda digna, caminos, etcétera.

Por ello, todas y todos los mexicanos, entre ellos quienes profesan la fe cristiana, y particularmente los metodistas, estamos convocados a ser partícipes activos en esta oportunidad que Dios nos está brindando de ser colaboradores en la construcción de su reinado sobre la tierra. Asimismo, estamos llamados a ser partícipes activos en la reconciliación que nuestra patria requiere en todos los niveles. La reconciliación no significa una claudicación en la búsqueda de la justicia, sino confesar que el amor de Dios en Jesucristo, a través del Espíritu Santo, nos renueva como individuos, comunidad y nación. En ese amor transformador estamos dispuestos a tener diálogo y acciones constructivas de perdón, entendimiento y paz.

En esta “Primavera Mexicana”, en los signos de que el reinado de Dios está irrumpiendo en nuestras realidades, es que hacemos un llamado al corazón para alabar a Dios y renovar nuestra responsabilidad de construir una nueva etapa en la historia para el beneficio de nuestra nación y de toda la Creación.

Damos gracias a Dios por nuestro futuro presidente, Lic. Andrés Manuel López Obrador, oramos por él, así como lo seguimos haciendo por nuestras actuales autoridades civiles. Reiteramos nuestro compromiso de ser agentes activos en la construcción de nuestra historia, procurando la reconciliación entre todos los mexicanos.

Con base en lo anterior, manifestamos lo siguiente ante la sociedad mexicana:

Luego de una jornada electoral en que se eligió el cargo de Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, nueve gubernaturas, senadurías, diputaciones federales y locales, alcaldías y otros cargos públicos, como Iglesia Metodista de México expresamos lo siguiente:

  1. De acuerdo con nuestro compromiso de fe y la ética que de ella se desprende, reconocemos y respetamos los resultados de las pasadas elecciones.
  1. Reiteramos nuestro compromiso de trabajo en favor de la justicia, la paz y la seguridad, entendiendo que son las primeras obligaciones que tiene un gobierno para con su pueblo.
  1. Reconocemos la necesidad de una sana y armónica relación entre las iglesias y el gobierno en todos sus niveles, teniendo como fundamento la laicidad del Estado y la libertad de conciencia de cada uno de los individuos.
  1. Todos los seres humanos, sin importar su condición social o económica, origen étnico, nivel cultural, lengua materna, género, preferencia sexual o confesión religiosa estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, por lo cual poseemos una dignidad inalienable. Hemos de trabajar para que todos sean tratados a la altura de su dignidad.
  1. Nuestra dignidad exige educación de calidad para todos y todas, empleo con salario digno, vivienda digna, salud y seguridad, tal como se consigna en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
  1. Desde la Iglesia Metodista de México nos manifestamos en contra de la corrupción, entendiendo que daña la moral de los individuos, de las familias, de la sociedad y del país, por lo que entendemos que la honestidad y la denuncia deben ser parte de nuestro actuar cotidiano.
  1. “Los pastores”, como llama la Biblia a los líderes religiosos y políticos, deben conducir al pueblo por senderos de verdad, honestidad, integridad y honradez.
  1. Las personas recién elegidas, y las que continuarán en el encargo que ya ejercen, deben entender que fueron “puestos en eminencia” para que sirvan al pueblo, no para que se enseñoreen de él, tomando como ejemplo a Aquel que “no vino para ser servido, sino para servir”.
  1. Tomando en cuenta que hemos sido un pueblo que se ha visto en la necesidad de ir más allá de las fronteras en busca de una vida digna, hacemos un llamado a cuidar de las y los migrantes que cruzan por territorio mexicano, extendiéndoles el trato que consideramos digno de un ser humano y cuidándoles a la manera en que quisiéramos se nos procurara.

La Iglesia Metodista de México abre sus manos y su corazón para coadyuvar en la construcción de un México cada día más libre.

“Lo mejor de todo es que Dios está con nosotros”

Juan Wesley

Atentamente

Moisés Morales Granados

Obispo electo de la Conferencia Anual de México

Ciudad de México, 04 de julio de 2018.