EDITORIAL

1. EditorialLa Vida en el Reino

“El justo perece, y no hay quien se preocupe; los hombres piadosos son arrebatados, sin que nadie comprenda que ante el mal es arrebatado el justo, y entra en la paz. Descansan en sus lechos, los que andan en su camino recto.

Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, declara a mi pueblo su transgresión y a la casa de Jacob sus pecados. Entonces tu luz despuntará como la aurora, y tu recuperación brotará con rapidez; delante de ti irá tu justicia; y la gloria del SEÑOR será tu retaguardia” (Isaías 57:1-2, 58:1,8).

In memoriam. Noé Plaza Rico (1971-2018).

El pasado lunes 23 de julio, el hermano Noé Plaza Rico, pastor del Centro Cristiano El Shaddai de Cortazar, Gto., se encontraba iniciando sus actividades cotidianas de la semana. Pasado el mediodía, se detuvo unos minutos en una vulcanizadora a unas cuadras de la iglesia, a reparar una llanta de la carretilla con la que ayudaba en la construcción del templo. Súbitamente, un sujeto armado se acercó y atacó al dueño de la vulcanizadora a balazos, hiriendo mortalmente al hombre y asesinando instantáneamente a Noé. Ese mismo día, asesinaron a 5 personas más en la ciudad de Cortazar, en distintos lugares y eventos, en sucesos de diversa índole pero que presuntamente son asociados a ejecuciones del crimen organizado (AM León, 2108).

Noé Plaza fue miembro activo de las Ligas Metodistas de Jóvenes e Intermedios, durante su juventud. Fue un entusiasta líder juvenil de nuestra iglesia, sirviendo como presidente del Distrito Bajío entre 1989 y 1991. Fue un permanente promotor de actividades de evangelismo y se preparó como misionero, participando en varias misiones transculturales en México y en el extranjero, destacando algunas en la Amazonia del Perú. Además de contar con el privilegio de su amistad y fraternidad, fuimos colegas. Fue profesional de la Informática y docente en la Universidad Tecnológica del Centro de México en Celaya, a donde me invitó a compartir algunas conferencias sobre desarrollo tecnológico hace ya varios lustros.

Como cristianos, nos gozamos de los que mueren en el Señor, porque nos mueve la esperanza y convicción de Sus palabras cuando dijo que quien cree en Él, aunque esté muerto, vivirá. Tenemos fe en que, sea que vivamos o que muramos, somos del Señor.

Oramos también por aquellos sufren violencia sin esperanza alguna. Pero también oímos voces que claman por no limitarnos a orar, sino también a ser verdaderos partícipes de la acción profética de la iglesia en una sociedad lastimada. Lastimada por el odio y la desesperanza, por la corrupción y el crimen, por la intolerancia y la desigualdad. Voces que claman en el desierto, pidiendo que el Reino de Dios no sólo sea un “modelo paradisiaco del más allá” y sea algo más parecido al Reino predicado por Jesús como una comunidad modelo de amor, en el aquí y en el ahora, 

Pero, seguimos preguntándonos. ¿Hasta cuándo seguirán las muertes inútiles en nuestro país? Se habla de decenas de miles de muertes civiles en lo que va del siglo XXI, en un país “pacífico” que “oficialmente” no se encuentra en estado de guerra. Y todo tiene relación con la corrupción de la sociedad mexicana. Por ejemplo, en Guanajuato se registraron el pasado jueves 26 de julio al menos 17 muertes violentas, y entre el 25  y 26 de julio, casi 30 muertes con la mismas características (Tribuna, 2018). En lo que va del mes de julio, casi 50 personas han muerto de manera violenta en esa entidad federativa.

El mensaje en el culto de despedida de nuestro querido hermano nos llamó a orar por nuestras autoridades y por nuestro país, por la búsqueda de la justicia y la paz. Orar debe ser una experiencia de vida, que transforme nuestra relación con Dios y con nuestro prójimo. En todo caso, el diálogo con el Señor debe modificar nuestra conducta para mostrarse en una ética permanente de trabajo y esfuerzo por servir al prójimo: en nuestra familia, en nuestra comunidad, en nuestro trabajo. La iglesia es sólo el “campo de entrenamiento” para esa batalla cotidiana que debemos librar como cristianos en un mundo tan ávido de paz y justicia. Seremos verdaderos de discípulos de Cristo si nos comprometemos con ser agentes de cambio en la sociedad en donde estamos, no sólo orando, sino más bien actuando para que el Reino de Dios sea una realidad en nuestro querido México.

Vives perennemente, mi querido Noé, en los brazos de nuestro Señor Jesucristo. Pero también vives en el corazón y espíritu de aquellos que tuvimos el privilegio de compartir contigo el camino de la vida y la experiencia de vivir, de proclamar y de construir el Reino de los cielos aquí en la Tierra. Tu optimismo, espíritu de servicio y permanente sonrisa nos recuerda que la vida en el Reino es más que sólo orar y esperar. Es necesario orar y levantar, orar y trabajar, orar y construir. Dentro de la iglesia como comunidad y colonia del Reino, pero y sobre todo, en la sociedad mexicana que tanto reclama y requiere del poder, del gozo y de la justicia de Dios.

Seguiremos denunciando y trabajando por la justicia y la paz. No nos detendremos. Delante de nosotros va el Señor, y Él es nuestra retaguardia.

Martin Larios Osorio

martin larios

REFERENCIAS

AM León. (2018). Matan en Cortazar a pastor evangélico. Julio 28, 2018, de AM León Sitio web: https://www.pressreader.com/mexico/peri%C3%B3dico-am-le%C3%B3n/20180724/281547996683951

Tribuna. (2018). Fuerte ola de violencia en Guanajuato deja 17 personas sin vida. Julio 28, 2018, de Tribuna Sitio web: https://www.tribuna.com.mx/mexico/Fuerte-ola-de-violencia-en-Guanajuato-deja-17-personas-sin-vida-20180726-0084.html

3 comentarios sobre “EDITORIAL

  1. Lamentable anuncio
    Pero a la vez inspirador el momento por el que El Señor hizo pasar a Noé para llamarle. Sin duda invita a pensar y actuar, en grupo o personalmente desde nuestro lugar y actividad diaria a ser ejemplo en todo, a hablar a otros el mensaje de Dios y a formar con valores cristianos a los de nuestro lado y a los que vienen atrás

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