EDITORIAL

1. EditorialFelicidades, Evangelista Mexicano

“Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,  porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida” (Filipenses 2:12-13, 15 y 16a).

“Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación” (Romanos 14:17, 19).

El 14 de octubre de 1930 vio la luz el primer número de nuestra publicación El Evangelista Mexicano, órgano oficial de comunicación de la Iglesia Metodista de México. Desde 1930 en diferentes formatos y épocas, ahora en plataformas electrónicas, El Evangelista Mexicano cumple con la función de ser la voz de la Iglesia de promover su misión, sus doctrinas, compartiendo la vida y testimonio de sus miembros extendiendo el Reino de Dios en nuestro querido México.

México es un país muy rico en historia, cultura y tradiciones. Es inmensamente diverso en recursos naturales, climas, diversidad biológica y ambiental. El Creador ha sido muy bueno con esta tierra. La aspiración de tener una Patria en que la tolerancia, el respeto, la libertad, la justicia y la paz, sigue siendo una meta que el pueblo metodista promueve y trabaja todos los días para cumplir con ello su misión de propagar el cambio que Dios obra en nosotros regenerándonos, para vivir una vida nueva de acuerdo a su voluntad. Creemos que a partir de “ser sellados” se inicia la vida cristiana, que es una vida de santidad conforme al ejemplo de Cristo y que tiene como meta la perfección, la cual es alcanzable en esta vida. Sin embargo, este proceso social es todavía un proceso inacabado y es responsabilidad de cada generación participar en el plan de Dios de acuerdo a su circunstancia histórica.

El pasado 2 octubre, también se conmemoraron 50 años de un hecho trágico: la matanza de estudiantes en la plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco en la Ciudad de México. Una de las primeras expresiones organizadas de un sector de la “sociedad civil”, los estudiantes universitarios de la capital asociados con las clases medias emergentes, que exigían al gobierno derechos civiles universales como la libertad de expresión, fin a la persecución política solicitando libertad a presos políticos, eliminación de delitos como la “disolución social” usada para perseguir a disidentes políticos, deslinde de responsabilidades ante agresiones, incluyendo destitución de los jefes policiacos de la Ciudad de México y desaparición del cuerpo de granaderos. Todo ello terminó con la emboscada y masacre perpetrada aquella noche sangrienta, que se ha convertido desde entonces, en el símbolo de la lucha de movimientos sociales en contra del autoritarismo, la intolerancia y el abuso de autoridad.

El imperativo del apóstol de ocuparse de la propia salvación supone una búsqueda constante de la sabiduría del Señor, a fin de continuar hacia la meta permanente de la perfección cristiana y del extendimiento del Reino. Nuestro compromiso debe ser la santidad y la redención social, siendo irreprensibles y sin mancha, pero con una decidida contribución a la paz y a la mutua edificación. Hay todavía mucho por hacer en atención a grupos vulnerables como indígenas, personas con discapacidad, mujeres y niños, entre otros grupos sociales. Celebramos la invitación a nuestra Iglesia Metodista de México y la participación del pastor Samuel Murillo en los foros para la pacificación nacional convocado por el Presidente Electo de México. Es sólo el inicio de la voz que debemos levantar por aquellos que no tienen voz.

Seguimos celebrando y ocupándonos de nuestra salvación como mexicanos, sensibles a la voluntad de nuestro Padre Celestial que produce el querer y el hacer en la Iglesia Metodista de México. Asumimos ese compromiso de ser irreprensibles y sin mancha en medio de esta generación. Sigamos trabajando por la paz y la mutua edificación.

Martin Larios Osorio

martin larios

3 comentarios sobre “EDITORIAL

  1. Feliz Aniversario LXXXVIII, aún hay mucho qué decir sobre la buena nueva que Cristo nos ha encargado publicar a un pueblo que aún tiene mucho qué oír.

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  2. ¡Gracias a DIOS!.Sigan Bendecidos.Siempre en mis oraciones “EL EVANGELISTA MEXICANO”.Jóvenes Ligueros Metodistas estuvieron en lo de Tlaltelolco 1968. Y ahora todos “POR MÉXICO 7:14″ UNIDOS ESTAMOS”

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