EDITORIAL

El año de Gracia del Señor: 2019

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

Jn. 13:35.

Ante el inminente inicio de 2019, es necesario recordar que es tiempo de la Gracia del Señor. Siempre lo es y siempre lo será. El espíritu de Dios se mueve en todo el mundo, pero especialmente en nuestro querido México. La oportunidad de servir al prójimo con amor siempre está a la puerta, pero se hace más palpable con el inicio de este nuevo año.

El metodismo, a lo largo de su historia, se ha significado por la difusión de esa Gracia. Pero no sólo en una difusión como propaganda proselitista, sino sobre todo educando como una forma de vida en santidad. La gracia que se da sólo en el auténtico conocimiento de la verdadera naturaleza del sacrificio salvífico de Cristo, siguiendo su modelo pedagógico basado en el discipulado fructífero a través del amor a nuestros semejantes.

Es por ello, que como parte del impulso misionero original, la Iglesia Metodista de México siempre impulsó a las escuelas dominicales como instrumento de transformación. Sus orígenes se remontan a la segunda mitad del siglo XVIII, cuando, durante la Revolución Industrial en Inglaterra, los domingos se sacaba de la calle a los niños que trabajaban durante la semana para alfabetizarlos y socializarlos a través de la Biblia y la educación cristiana. Siempre combatiendo las tendencias enajenantes y ultramundanas que aquejan a buena parte del cristianismo, sobre todo latinoamericano. Esa realidad sigue vigente en nuestros días, sin lugar a dudas.

Es fundamental para los metodistas hoy día tener claro que el movimiento metodista no enfocó la experiencia espiritual de la salvación por la fe y la santidad, como un estado “espiritual” de confort, interiorizante, personalista e indiferente a la realidad social, económica y política de la sociedad. Sin la vida comunitaria no hay santificación, pues es esa vida que la santidad se nutre, se forma y se practica.

Por tanto, es nuestra invitación para ser verdaderos seguidos de Cristo. El seguidor del Maestro, no puede tener un alma sorda, ni unas manos insolidarias, ni unos pies que no estén prestos a acudir allí donde se da ese grito de necesidad. Pero la Gracia de Él derramada en nuestros corazones, nos revela su Espíritu y nos impone los retos de fe para este año venidero.

El equipo de El Evangelista Mexicano te desea un año 2019 lleno de Gracia y amor en el Señor. Este es el año de bondad, ¡Volvamos a nuestra libertad!

Un comentario sobre “EDITORIAL

  1. Gracias Martín por tu aportación al subrayar la esencia de nuestra identidad metodista. Dios te bendiga con su presencia, proteja y prospere en todo. Amén y amén

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