Desde la Diferencia Construir un Camino Común

Pentecostés: desde la diferencia podemos construir un camino común

Manuel Hernández Zavala *

Cuando hablamos de Pentecostés es inevitable no tener memoria, nuestra herencia judía nos invita a recordar el origen y sentido de la celebración. Levítico 23 nos menciona que es una de las fiestas más solemnes del judaísmo. Cada judío debía ofrecer lo mejor de la primera cosecha (Omer) como un acto de gratitud a Dios y esperanza. Después de 50 días, se agradecía por los buenos frutos y por la oportunidad de compartir el alimento con los pobres y extranjeros. Los judíos han mantenido viva la memoria de esta fiesta llama Shavuot.

Debido al exilio babilónico muchos judíos perdieron la tierra y llegaron a una región donde no se podría trabajar en la agricultura, por lo tanto, relacionaron Shavuot con la entrega de la Ley en el Sinaí. ¿Qué sentido le dieron? Representa la iniciativa de Dios de acercarse a la comunidad y seguir creyendo en el buen corazón del hombre.

La ley es el corazón de la ética judía, una invitación al amor a Dios y al prójimo. En otras palabras, la entrega de la ley en el Sinaí, es la entrega del corazón de Dios a Israel. Demuestra que lo más importante no es acumular y consumir, es la pertenencia a Dios y a nuestro prójimo en relación con toda la Creación. Por lo tanto, la palabra-ley-mandamiento es el espacio de encuentro-diálogo y reafirma el llamado a la aceptación y visión común en medio de la diferencia y diversidad, por eso no es casualidad que el rollo de Ruth sea leído en Shavuot.

Las primeras comunidades de fe entendieron este sentido desde dos elementos indispensables: la palabra hecha carne en Jesús y la vida misma en el Espíritu. El sentido de Pentecostés es abrirse al extranjero, comprender su situación social y estar al pendiente del prójimo, llama y convoca a crear un lenguaje común en Jesús. Pentecostés, no es sólo agradecer por lo que hemos recibido compartiendo el fruto del trabajo, invita a la reflexión de lo que estamos dispuestos a dar. Es un llamado a confiar en Dios y en nosotros mismos, como seres humanos reconociendo nuestra dignidad. Dios nos mostró en Pentecostés que, a través del Espíritu, no hay barreras de lenguaje ya que nos une un proyecto común: la vida.

Celebremos Shavuot-Pentecostés reafirmando la vida, promoviendo la paz, respetando nuestras diferencias y fomentando el amor al prójimo. ¡Ser distintos es y será siempre una bendición!

Tomado del boletín dominical de la Iglesia El Buen Pastor Churubusco, domingo 9 de junio de 2019.

* Pbro. José Manuel Hernández Zavala
Pastor de la Iglesia Metodista El Buen Pastor, Churubusco, en la Ciudad de México.