No Podemos Hacer Discípulos

No podemos hacer discípulos sin antes tener una relación con las personas

El problema no es la falta de gente. El problema es nuestra incapacidad de verla y alcanzarla.

Rev. Junius Dotson
Secretario general, Ministerios de Discipulado
http://www.SeeAllThePeople.org

Este artículo es material complementario del libro “Desarrollo de un sistema de discipulado intencional: Un guía para la congregación”, por el Rev. Junius B. Dotson

Introducción
Hay una vieja historia de un líder de los Boy Scout que quería enseñarle a la tropa acerca de primeros auxilios. Para ello se llevó a la tropa a los bosques cercanos al vecindario donde la mayoría de los niños vivían. Dejó a uno de los muchachos debajo de un árbol y le indicó que fingiera estar herido. Su plan era llevar al resto de la tropa a la próxima colina, enseñarles detalladamente cómo vendar una herida, y luego regresar rápidamente para salvar a la “víctima herida”. Sin embargo, estuvo tan absorto en su propia demostración que olvidó al pobre niño en la colina. Repentinamente, el líder recordó que había dejado al muchacho desatendido por un período considerable de tiempo y junto con la tropa corrió de regreso sobre la colina, solamente para encontrar una nota atascada en el suelo que decía: «Morí desangrado y me fui a casa».

Mucha gente “ha muerto desangrada” y ha dejado nuestras iglesias por una variedad de razones que incluyen: cuidado inadecuado, ausencia de crecimiento espiritual, soledad y la inhabilidad de sentirse necesario por la congregación de creyentes. Muchas iglesias continúan adheridas al método de la vieja escuela del “pastor/pastora es quien tiene la responsabilidad de cuidar a la congregación”. Pocas iglesias han analizado detalladamente un sistema estratégico de discipulado, y muchas no tienen un propósito determinado para conectar a las personas con Dios y con el prójimo. El sistema del grupo pequeño hace todas estas cosas.

La Iglesia Metodista Unida Cornerstone comenzó en 1990
Yo realmente sabía muy poco acerca de cómo comenzar una iglesia. En esa época, había muy poca ayuda de los recursos denominacionales en el área de la fundación/plantación de iglesias. Desde entonces, abunda información y adiestramientos útiles. Pero yo sí tenía la pasión y el conocimiento de cómo empoderar a líderes para dirigir y desarrollar la organización.

La iglesia comenzó con aproximadamente 250 personas el primer domingo. Mientras experimentábamos una leve caída en la asistencia, común en todo comienzo, la misma nunca decreció a menos de 120 asistentes. En su lugar, creció a un ritmo lento, pero sostenido, de aproximadamente un 10% por año. Esta tendencia ha continuado por cerca de 20 años.

También tenemos varios laicos devotos que comparten la misma visión del crecimiento de una iglesia dinámica, en el borde sur de Grand Rapids, Michigan.

El espíritu de la irritabilidad
Nosotros no comenzamos con un ministerio intencional de grupo pequeño. No fue sino hasta cuando la iglesia creció a 180 personas –con una alta tendencia de llegar a 200 asistentes– cuando sentí que algo estaba pasando. Ahora lo defino como un “espíritu de la irritabilidad”, que se produjo en nuestra iglesia. Al principio, estuve confundido; parecía que las cosas iban a estar bien. Nuevas personas continuaban llegando; los equipos estaban trabajando en sus ministerios y dando lo mejor de ellos. ¿Por qué la irritabilidad?

Necesité dar un paso detrás de los árboles para ver de nuevo el bosque. Después de oración y análisis, me di cuenta de que estábamos creciendo más allá del punto de saber el nombre de cada uno. Me percaté que muchas congregaciones detienen su crecimiento en este punto, porque no están dispuestas a tomar ese paso y por eso hice dos cosas: Comencé a predicar frecuentemente que “el saberse todos los nombres” era algo bonito, pero no era nuestra misión principal, sino que existíamos para guiar a las personas para que tuvieran una relación con Jesucristo.

El segundo paso fue intencionalmente formar grupos pequeños. Mientras cada persona no necesitaba conocer el nombre de cada cual, era de importancia vital que alguien supiera tu nombre y tus necesidades. El ministerio de grupos pequeños surgió de la “irritabilidad” que llega con el crecimiento y el cambio. Una vez hicimos esos cambios, nuestra asistencia, una vez más, comenzó a crecer. Al mismo tiempo, el “espíritu de la irritabilidad” desapareció.

La meta principal
El ministerio del grupo pequeño comenzará cuando el liderazgo clave de la iglesia decida que este ministerio debe ser parte de su cultura. El pastor o la pastora y los líderes laicos principales deben estar dispuestos a expresar públicamente, una y otra vez, esta meta. Una serie de predicaciones sobre grupos pequeños puede ser el factor que transforme totalmente a la iglesia. En Cornerstone ahora existe la cultura del grupo pequeño, y es parte de quienes somos.

Continuamos dedicando al menos dos domingos al año para comunicar la visión a todo quien se una al Grupo de Vida. Intentamos mencionarla muchas veces en otros mensajes semanales, según sea necesario. Años atrás, cuando comenzó el sistema de juegos Wii, lanzamos la serie de otoño que llamamos “Nosotros (Wii), no yo”. La serie utilizó algunos juegos populares Wii, pero la atención se fue alejando de la autosuficiencia, hacia una vida en comunidad.

La meta principal del ministerio del grupo pequeño es conectar a las personas con Cristo y entre ellas. Tan simple como eso: hay que mantener el enfoque simple y hacerlo fácil para alcanzar la meta. El propósito general del lanzamiento de un ministerio como este, es ayudar a la gente a conectarse con Dios de una forma más profunda al compartir su jornada espiritual con cada uno. Se alienta a la gente a seguir avanzando cuando se dan cuenta de que no están solas en muchas de sus luchas y alegrías de la vida. El segundo propósito es desarrollar una amistad más profunda, y no caminar solo o sola por la vida. La meta simple de conectar a las personas con Dios y con el otro, debe ser expresado con claridad frecuentemente a través de los sermones y de las comunicaciones de la iglesia.

El gran porqué de los grupos: Mandato bíblico
El ministerio del grupo pequeño no es un programa de nueva tendencia para implementarlo en la iglesia local; es realmente un mandato bíblico de muchas maneras. Piensa en esto: Dios existe en la comunidad, ¡y una manera de pensar en la Trinidad es que Dios existe en un grupo pequeño! La manera en la que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se relacionan, nos da la clave de cómo Dios imaginó la comunidad bíblica.

Desde el comienzo de la creación, Dios dijo: «No es bueno que el hombre esté solo» (Génesis 2.18, DHH). Mucha soledad lleva al aislamiento, y Dios sueña con comunidades auténticas de creyentes, quienes comparten un propósito y misión comunes. La oración de Jesús, en Juan 17.22, revela su corazón: «… para que sean uno… ». Es en el amor por el otro que el mundo reconocerá al Salvador. Jesús comenzó con un grupo pequeño. ¡Ni el Salvador quiso vivir solo! En sus comienzos, la iglesia primitiva se reunía en grupos pequeños. Créalo o no, la gente de la iglesia primitiva no se sentaba en bancas para ver y escuchar a quien le hablaba por 20-30 minutos, y aun así llamaban iglesia a sus reuniones. El encuentro era en grupos, con maestros de la Palabra, y en donde hablaban, compartían comida y trabajaban juntos en la misión. Pablo mencionó en Hechos 20.20, cuando salía de Éfeso, que él no había dejado de anunciarles lo que debían saber para su bien, enseñándoles públicamente y en las casas. Públicamente y de casa en casa… esa es la visión 20/20 de Dios para la iglesia local: adoración y discipulado.

Dios quiere que tu iglesia crezca. Muchas veces he escuchado a pastores decir: «No es una cuestión de números». ¿No lo es? Los números, por supuesto, representan gente. Alguien estaba contando en el Libro de los Hechos. ¿Se imaginan a Juan, en la multitud contando …2.347 …2.348? «Oye Pedro, hoy tenemos casi 3.000 personas. ¡Tu sermón estuvo increíble!» Cuando lees el Libro de los Hechos, el número sigue creciendo. ¿Queda alguna duda de que Dios se interesa en los números, porque los números representan a la gente? ¡Dios quiere que tu iglesia crezca!

Mandato práctico
No estoy seguro de dónde se originó la historia, pero escuché de un soldado herido, quien trató de tener ayuda médica. El soldado fue herido en la batalla y enviado al hospital militar más cercano. Al llegar a la entrada, vio dos puertas: Una marcada “Para Heridas Menores”; la otra “Para Heridas Serias”. El entró por la primera puerta y caminó el largo pasillo. Al final del pasillo, vio otras dos puertas: la primera se identificaba: “Para Oficiales”; la otra “Para Personal Alistado”.

El soldado entró a través de la segunda puerta, y de nuevo se encontró caminando un largo pasillo con dos puertas al final: Una marcada “Ejército”; la otra “Marina”. El soldado herido escogió la segunda puerta y se encontró de nuevo en la calle.

Cuando regresó a su unidad, sus compañeros le preguntaron: «¿Cómo te fue en tu viaje al hospital?», y él les respondió: «¡La gente realmente no me ayudó mucho, ¡pero chico, son organizados!».

La historia me recuerda que muchas de las iglesias locales son altamente organizadas. Tenemos toda clase de comités y equipos en el lugar; llenamos obedientemente los formularios del distrito cada año, y completamos cada espacio posible. El pastor y los laicos corren de una reunión a otra para planificar evento tras evento. Estamos altamente organizados, pero frecuentemente “no ayudamos mucho a la gente”, como dijo el soldado.

Existen algunas razones muy prácticas por las cuales la iglesia necesita grupos, sin importar su tamaño. Una razón es que la iglesia necesita ser coherente con el sistema del discipulado.

La gente no madura por escuchar sermones. En nuestra iglesia constantemente decimos: «Nuestro trabajo como pastores no es el alimentarte», una opinión muy popular.

Nuestro trabajo es hacerte tener más hambre por Dios. El trabajo de adoración es inspirar a la gente a querer más de Dios; que profundicen su disciplina personal e interacción grupal. Los grupos pequeños proveen el espacio para el diálogo, hacer preguntas, aprender a orar, servir, etc.

Una segunda razón para comenzar los grupos pequeños es que son la única vía efectiva para cuidar de la gente. Los pastores falsamente creen que pueden cuidar de toda la iglesia, lo cual simplemente no es cierto. No es el mejor uso del tiempo del pastor; la gente debe aprender a cuidar de la gente, y necesita dar y recibir amor. Los grupos proporcionan intrínsecamente la clase de cuidado para cada uno. La iglesia es más feliz a largo plazo; la gente nueva puede ser cuidada por la iglesia. De esta forma, el pastor o pastora puede disponer de más tiempo de su horario para ejercitar su liderazgo eficazmente. Cuando los grupos comienzan a funcionar en su capacidad, el ministro regresa a su gente, donde pertenece.

En Cornerstone frecuentemente decimos que los grupos son nuestra “primera línea” de cuidado. «Tarde o temprano algo sucederá en tu vida o en la vida de tu familia. Es importante que alguien sepa y responda. Si tú no te unes al grupo, entiende que probablemente no sabremos lo que está pasando en tu vida. Uno o dos personas de nuestro equipo no pueden cuidar adecuadamente de cientos de personas.» No hace mucho tiempo, recibí a final de año una carta de una mujer de 92 años de nuestra iglesia, mediante la cual enviaba una contribución adicional, y no quería se le acreditara en su compromiso anual de diezmos. Ella quería dar algo adicional en agradecimiento por el cuidado que había recibido. En sus palabras: «Extrañé el estar en la iglesia y verlo a usted y a todos los otros. La nieve y el hielo no me han permitido manejar hasta ahora, y mi grupo pequeño es todavía un apoyo para mí, aunque no he podido asistir regularmente al servicio de adoración. Ellos continúan invitándome para los almuerzos y tiempos de estudio, y les estoy muy agradecida por su cuidado».

Un otoño nuestra iglesia decidió formar un nuevo Grupo de Vida con todas las parejas que se casaron durante el verano, y a la invitación respondieron seis parejas. Una de ellas, que había sido parte de la iglesia cuando eran solteros, aceptó dirigir al grupo. Hicieron un estudio sobre el matrimonio, y rápidamente, los lazos entre ellos se formaron por compartir experiencias de vida. Después de un año, una pareja que no había asistido antes a la iglesia se embarazó. En la noche del viernes, cuando llevaron a Stephanie al hospital para el parto, algo salió mal. De repente surgió una crisis médica y parecía que Stephanie no sobreviviría al parto. Su esposo Pat no pensó en llamar al pastor; en su lugar llamó al líder del grupo, y en 30 minutos la mayoría del grupo se reunió en el hospital y oraban mientras esperaban por noticias. Un día después, Stephanie mejoró y al día siguiente fue dada de alta con su saludable bebé. Cuatro días después, el pastor se enteró de la situación, y al principio, estuvo tentado a disgustarse por no haber sido informado, pero al pensarlo mejor, entendió que el sistema del Grupo de Vida trabajó como se esperaba lo hiciera; los laicos estaban preparados para trabajar en el ministerio.

La tercera razón es que en los grupos pequeños la gente asimila con mayor eficacia la visión, y la hacen suya, y el ministerio de la iglesia. Nuestros mejores líderes son personas que han llegado a través del sistema de los grupos pequeños.

Ellos se apropiaron de la visión de nuestra iglesia y están activamente comprometidos en alcanzar a nuevas personas para Cristo.

Tim y Stacy han asistido por casi un año; tienen algún conocimiento de la iglesia, pero nunca han estudiado la Biblia, orado en voz alta, unido a la iglesia o recibido ayuda financiera de manera significativa. Unos vecinos los invitaron al nuevo Grupo de Vida que habían comenzado. Luego de varias semanas, el líder del grupo comenzó, poco a poco, a enseñarle a los nuevos participantes cómo orar en voz alta y a leer la Biblia. Después de dos años en el grupo, Tim y Stacy también colaboraron con una campaña para recaudar fondos, e hicieron la primera donación en sus vidas.

El gran “cómo” de los grupos pequeños
¿Cómo iniciar el ministerio del grupo pequeño en una iglesia? Probablemente, la palabra más importante que tiene que aprender el ministerio de la iglesia es “movimiento”. ¿Cómo nosotros, como líderes de la iglesia, creamos “movimiento”: de estar sentados en las bancas en los servicios de adoración hacia poner en acción nuestro compromiso de interactuar con otra gente a través de un grupo pequeño en una casa?

Transmite la visión
El primer paso es transmitir la visión. Esto toma tiempo y la habilidad para expresar claramente por qué nuestra iglesia la necesita, o por qué estamos perdiendo una pieza importante de la iglesia sin este ministerio. La predicación es la vía más efectiva para emitir la visión. En Cornerstone, de tiempo en tiempo, elegimos un tema o serie, y hablamos de ello por tres semanas. Hace algunos años, la serie fue “Nosotros (Wii), no yo”. Utilizamos varios videojuegos como parte de la presentación creativa para movilizar a la gente en los grupos. Si no es una serie, dedicamos uno o dos domingos al año para inspirar a la gente a unirse al Grupo de Vida

Adicionalmente, los pastores tratarán de mencionar este valor frecuentemente en los mensajes que predican semana tras semana.

Algunas veces, también transmitimos la visión a través de mensajes negativos. Una vez hicimos un drama acerca de lo que nunca querrías hacer en un grupo pequeño. La sátira representaba un grupo pequeño reunido en un salón, cuando entraba una nueva pareja que había sido invitada. El líder dejó escapar que aparentemente ellos no sabían que se esperaba que trajeran comida para compartir; luego los invitó para solamente cometer un error tras otro, y los avergonzó pidiéndoles que oraran en voz alta. El humor marcó la pauta de cómo un grupo debe operar.

Tú puedes transmitir la visión a través de historias personales de cómo los grupos pequeños han ministrado la vida de una persona. Nunca olvidaré el día en que Jake, un caballero en sus 60, habló de la enfermedad de su madre y su cercanía a la muerte: «En una hora, la mayoría de mi Grupo de Vida se reunió conmigo en el hospital para esperar por noticias y orar». Luego contó como su grupo lo apoyó los días subsiguientes en que su madre, entre la vida y muerte, experimentaba una lenta recuperación. Cuando Jake comenzó a sollozar, yo sabía que habíamos escogido la historia correcta para transmitir la visión. Ese día, la inscripción para los grupos fue significativamente más alta que en días anteriores. Muchas personas quieren pertenecer a un grupo de gente que le ame y cuide, y que a su vez, les permitan devolverles el amor recibido.

Brinda oportunidades
La segunda pieza del “movimiento”, es darle a la gente la oportunidad de “probar y ver”, antes de comprometerse a participar en un grupo pequeño. Nuestro director de Grupos de Vida fue anfitrión del evento el “Enlace de vida”, de dos horas de duración, que se celebra tres veces al año.

Utilizamos el evento para “enlazar” a la gente con los “Grupos de Vida”. El director organizó una noche divertida al crear la versión del juego de mesa “Vida” [Life]1, donde la gente progresivamente comparte cosas de su vida alrededor de mesas y, finalmente, se conecta con quienes tienen intereses o experiencias comunes.

Si una iglesia más pequeña no tiene suficiente gente para preparar un evento de la clase del “Enlace de vida”, puede simplemente tener un lugar donde dejen anuncios, o tener una hoja para que se registre la gente interesada. En iglesias pequeñas, donde todos sienten que se conocen, deben concentrarse en gente nueva. Es muy difícil lograr motivar a la gente, que ya tiene tiempo en la iglesia, a que sientan la necesidad de pertenecer a grupo. No fuerces el “movimiento”. Comienza donde la necesidad sea mayor.

[1] El juego Life es justo lo que el nombre implica: un juego de mesa que lleva a los jugadores a través de las múltiples etapas de la vida de trabajar y tener una familia. El juego por sí mismo tiene una larga lista de reglas, pero pueden ser fáciles de comprender. El objetivo final es “retirarse” del juego como el jugador con más dinero en efectivo y otros logros mostrados en las tarjetas Life. Para más información, visita:

https://www.geniolandia.com/13161176/reglas-deljuego- de-mesa-life.

Implementa tu estrategia
Tercero, el “movimiento” requiere, que al final, implementes tu estrategia. Muchas grandes ideas han fracasado en la iglesia, porque los líderes dudan en hacer el intento. Nunca temas al fracaso, si estás en la dirección que sientes Dios te está guiando. Iglesias dinámicas prueban cosas nuevas. Por lo tanto, persiste en superar los obstáculos del camino. En ocasiones, decidirás detenerte y concluirás que ese no era el tiempo correcto.

¿Cómo estableces el ministerio del grupo pequeño y lo mantienes activo? Después de que has planificado y preparado cuidadosamente el comienzo del ministerio del grupo pequeño, empiézalo cuando tenga mayor sentido para tu misión. Usualmente, durante el otoño es el tiempo ideal, cuando la escuela comienza, luego del receso de las vacaciones en el verano. El segundo mejor momento es después del Año Nuevo, porque mucha gente hace sus resoluciones y la iglesia necesita aprovechar esa motivación.

El invierno provee un “buen terreno” de varias semanas antes del comienzo de los deportes de primavera, o el clima cálido (dependiendo de su ubicación geográfica) y comiencen las vacaciones.

Comienza donde estás y con quienes estén interesados. No te desanimes si la iglesia no está emocionada con tu estrategia.

Por supuesto, una estupenda preparación y comunicación son esenciales, pero recuerda que personas que ya tienen una profunda relación no siempre se sentirán obligadas a acompañarte. Muchas veces los pastores y líderes laicos dicen que sus iglesias no tienen la necesidad de formar grupos pequeños, lo cual usualmente sucede porque la iglesia es pequeña y parece que todos se conocen; esto hace la tarea de implementación más difícil en iglesias pequeñas. Sin embargo, son las personas con más antigüedad en la iglesia, quienes dicen que no tienen la necesidad de pertenecer a grupos. Te animo a comenzar un grupo con gente nueva.

Por supuesto, si su iglesia no tiene visitas, usted no sentirá la necesidad para comenzar grupos. No temas de dar pasos pequeños. Empieza formando un grupo, y crea otro cuando lleguen más personas a la iglesia y, si algo sucede, comparte sus testimonios en la iglesia. Continúa predicando y utiliza tu grupo pequeño como ilustración del apoyo que se puede recibir al vivir la vida en comunidad.

Establece cuidadosamente el ADN
Quisiera que alguien hubiera compartido conmigo este pequeño consejo. Cuando comenzamos el ministerio del grupo pequeño, asumimos que la mayoría de las personas están ocupadas y, probablemente, no querían asistir a reuniones semanales. Por lo tanto, establecimos en los grupos el ADN2 de reunirse cada dos semanas. Esta guía existió por unos cuantos años, que comenzó a ser “la manera de hacerlo”.

[2] De acuerdo con la Enciclopedia libre Wikipedia, el ácido desoxirribonucleico, abreviado como ADN, es un ácido nucleico que contiene las instrucciones genéticas usadas en el desarrollo y funcionamiento de todos los organismos vivos y algunos virus, y es responsable de su transmisión hereditaria. El autor utiliza el ADN como ejemplo de cómo crear grupos y reuniones con las características necesarias para su funcionamiento y reproducción.

Cuando nuestra nueva directora se encargó del ministerio de grupos pequeños, ella vio los defectos en el sistema. Uno de ellos fue la necesidad de reuniones semanales, que ayudan a construir la comunidad mucho más rápido, al fortalecer el crecimiento espiritual, la responsabilidad y la amistad. Por lo que por los últimos años hemos hecho la transición a grupos pequeños, y hemos tratado de establecer el ADN. No ha sido fácil. Algunos grupos se resistirán, pero de nuevo, nuestra directora puso más atención en la formación de nuevos grupos, y no en los resistentes al cambio.

Un plan factible
El nuevo ADN que estamos intentando poner en los grupos pequeños incluye tres cosas: Una es el sistema de doce semanas, que alienta a los grupos tener reuniones por doce semanas seguidas, y luego descansar por un mes, que puede ser diciembre, o abril, o agosto –meses típicamente ocupados o con días feriados. Los grupos necesitan un descanso, pero reunirse constantemente por doce semanas crea lazos fuertes; y el valor agregado del sistema de doce semanas es que la gente puede retirarse al final de las doce semanas, o incorporarse en ese tiempo. Algunas veces, el grupo pequeño simplemente no se ajusta bien. Alentamos a la gente para que termine el período de las doce semanas, y luego gentilmente se retire y busque otro grupo.

Recientemente, se me acercó un hombre y me dijo: «Voy a estar en el grupo por doce semanas, pero luego buscaré un nuevo grupo. Estas personas son muy mayores de edad para mi esposa y para mí». Al final, resultó que él y su esposa eran casi de la misma edad que el resto de los miembros del grupo; razón por la que nuestra directora los incluyó en ese grupo. Sin embargo, esta pareja, en su trabajo con las escuelas públicas, se asociaba con muchos adolescentes, por lo que pensaba completamente diferente a sus contemporáneos del grupo pequeño. Alentamos a este hombre a que disfrutara del descanso y buscara un nuevo grupo.

La segunda parte de nuestro plan incluye un grupo comprometido. Al comienzo de cada segmento de doce semanas, se le pide al grupo que firme un pacto por ese plazo. Esto impulsa la asistencia semanal y mantiene el compromiso en niveles altos. El pacto incluye las siguientes áreas: asistencia, disposición para compartir abiertamente, mantenerse informado con estudios y orar juntos. Un grupo en nuestra iglesia se había reunido por dos años, pero nunca había superado el nivel de intimidad que habíamos deseado para el ministerio del grupo pequeño. La explicación del pacto, así como las preguntas: «¿Qué te impide compartir abiertamente en el grupo?», cambiaron totalmente el ADN del grupo, y los unió de una manera más cercana esa noche.

La tercera parte de nuestro nuevo plan incluye noches de adiestramiento trimestrales para el o la líder del grupo pequeño. Durante los meses de descanso, nuestra directora organiza una noche de adiestramiento para enseñar nuevas destrezas a los líderes de grupos. Esto ha sido muy útil para los nuevos líderes y para la solución de problemas con los que luchan los grupos existentes. Como ya he mencionado, los grupos que fueron constituidos antes de que cambiáramos algo del ADN son resistentes al cambio, e incluso, es poco probable la asistencia del líder del grupo a las noches de adiestramiento. Muchos de los grupos “comparten el liderazgo” con sus integrantes, pero es importante que una persona sea la conexión entre el grupo y la iglesia.

En las noches de adiestramiento trimestrales, trato de enseñar otra pieza de la visión de la iglesia. Enseñamos sobre el liderazgo, cómo estudiar la Biblia y orar juntos, y dónde conseguir oportunidades para la misión con el propósito de que trabajen juntos en el grupo. Estos tres énfasis concuerdan con los propósitos de AMOR, CRECIMIENTO Y ALCANCE de nuestra iglesia.

Una típica reunión
La mayor parte del tiempo animamos a los grupos a que se reúnan en hogares, donde el ambiente es casual y atractivo.

Abrir tu hogar también revela algo acerca de tí y crea un vínculo profundo. Algunos de nuestros grupos que son grandes o incluyen niños, se reúnen en la iglesia, pero le dan un toque personal al encuentro.

Un grupo pequeño “típico” puede reunirse por más de dos horas; muchos grupos se reúnen en la noche y comienzan compartiendo la cena. El grupo del que formo parte se reúne a las 6:30 p.m., y comienza con una comida sencilla. Con el objetivo de mantener el enfoque en el estudio, y no en la comida, hemos convenido en comenzar a las 6:40 p.m., comiendo los que estén presentes, y la cena termina a las 7:00 p.m.

Por la próxima hora y veinte minutos, el grupo comienza con una clase de estudio que ha sido escogida por el líder o por consenso del grupo. Nuestra directora de grupos pequeños mantiene un centro de recursos con muchos estudios disponibles a ser revisados. Para las 8:20 p.m., uno de los miembros es el responsable de invitar al grupo a orar, sugiere se termine el estudio y se compartan motivos de oración.

El o la líder del grupo usualmente sugiere que el grupo se ponga de pie, se tome de las manos y ore por los motivos expresados. La reunión termina con más conversación, usualmente con algún postre y la gente está de regreso a casa a las 9:00 p.m.

Cada uno de los grupos se responsabiliza por el cuidado de sus hijos; algunos grupos se reúnen sin niños; otros, con los niños en otra habitación de la casa. En todos los grupos en los que Colleen y yo hemos participado durante años, nuestros hijos, al igual que los adultos, siempre esperaban con alegría la noche del “grupo pequeño”.

Mentalidad misionera
Durante los últimos años hemos intentado establecer una mentalidad misionera en nuestros grupos de vida. Alentamos a nuestros grupos a usar tres de las doce reuniones del trimestre para trabajar juntos por la misión. A veces, los grupos hacen algo para servir a la iglesia. Por ejemplo, durante el verano pasado nuestro grupo dedicó una noche a retirar la mala yerba o maleza del terreno de la iglesia. Cuando celebramos nuestras conferencias en la iglesia, los grupos se ofrecen para arreglar el salón y después limpiarlo. Uno de los Grupos de Vida es responsable, una vez al mes, de servir la Comunión en nuestro servicio de adoración.

Sin embargo, nuestra meta es que nuestra gente haga trabajo misionero en toda la ciudad. Hay grupos que trabajan en el ministerio para las personas sin hogar, y sirven desayuno mensualmente a cerca de 200 personas. Otros grupos ayudan en la organización de bancos de comida; el camión con comida se estaciona frente a la iglesia una vez al mes con las donaciones de comida, y los grupos ayudan en su organización y distribución. Cuatro veces al año nuestra iglesia se convierte en el hogar de 4 o 5 familias sin hogar, y los grupos ayudan con la comida, el entretenimiento, proveer clases y ayudar con cualquier otra necesidad durante la semana.

Motivamos a los grupos a usar sus energías creativamente al hacer misión. Hace algunos años, formamos un grupo nuevo con 2 o 3 participantes que tenían experiencia en cortar árboles, también conocidos como los “Recogedores de cerezas”. Un hombre todavía trabajaba con una empresa que tenía un camión, designado para tal propósito. Cuando comenzaron con una original “tormenta de ideas” para la misión, se preguntaban si alguien necesitaba cortar algunos árboles, y por una llamada al Centro de Vecinos Ancianos de la ciudad, supieron de una anciana cuyos árboles habían estado golpeando su casa, y ella no tenía recursos económicos para contratar a un cortador de árboles. El grupo entró en acción y trabajaron todo un sábado cortando sus árboles y conociendo a la anciana. El Reino fue presentado con los dones que Dios había dado a este grupo.

Ve a lo grande o vete a casa
Algunas veces para lanzar, relanzar o estimular tu ministerio de grupos, es necesario llevar a toda iglesia alrededor de un tema común. Un verano decidimos estratégicamente utilizar la campaña de otoño para duplicar el tamaño de nuestro ministerio. Luego de una cuidadosa planificación, seleccionamos el tema “La comunidad cristiana” y diseñamos un estudio de seis semanas de duración.

El próximo paso fue reclutar a los líderes del grupo durante los meses de julio y agosto, pues, intentábamos promover cien nuevos grupos para el otoño. Sabíamos que era una meta audaz, por lo que durante seis semanas, antes del lanzamiento, comenzamos a reclutar líderes durante los servicios de adoración del fin de semana. Por cuatro domingos difundimos la visión y reclutamos líderes.

Utilizábamos el término de “anfitrión”, y mencionábamos que el criterio era abrir “su hogar”, apuntando con el dedo índice al expresar la invitación. Teníamos la intención de darle al “anfitrión” algunos DVDs con guías de estudio fáciles para que las utilizaran en sus casas. La guía de estudio fue preparada para cada sesión, y cerca de 75 personas se registraron para comenzar el nuevo grupo ese otoño.

Los servicios del fin de semana fueron diseñados alrededor del mismo tema; y de esa manera, toda la iglesia fue llevada a poner atención en un tema en común. La idea de la campaña anual brindó claridad a la misión de la iglesia, y unificó la visión y el propósito. La predicación energizó el interés de las reuniones del grupo pequeño.

Una vez los líderes fueron seleccionados, comenzamos el registro para formar el grupo pequeño. Motivamos a los líderes a salir y reclutar a la gente que no estuviera conectada con la iglesia para que se unieran al grupo. Mi esposa Colleen y yo lo hicimos en nuestro propio vecindario, y nos sorprendió el que varias personas que nunca habían visitado nuestra iglesia, de buena gana se unieran al grupo pequeño, y participaran en el estudio “La comunidad cristiana”. La invitación personal fue poderosa. Con el tiempo, todos se convirtieron en asistentes regulares de la iglesia.

Colleen y yo comenzamos caminando alrededor del vecindario, y todavía puedo recordar haberme sentido un poco ansioso, aunque era el pastor, pero esto es algo que debemos pedir a nuestra gente que haga. Nos acercamos a una casa donde conocíamos a la señora que vivía allí y que ocasionalmente iba a la iglesia, pero su esposo nunca había ido. Él nos abrió la puerta y nos invitó a pasar; nos dijo que su esposa estaba tomando una siesta, y preguntó que podía hacer por nosotros. Le balbuceé que estábamos por comenzar un grupo en nuestra casa sobre “La comunidad cristiana”, y lo invité a unirse al grupo. Nunca olvidaré su respuesta: «Nosotros podemos hacerlo». A las pocas horas cuando su esposa despertó, me llamó desde la habitación para preguntarme qué le había dicho a su esposo, pues, él le mencionó que asistirían al grupo de la iglesia que se reunía en la casa del pastor. Ella estaba contentísima y tan sorprendida como estábamos nosotros. Ellos asistieron al grupo. Invité al esposo de la señora a dirigir una parte del estudio sobre una pregunta en la segunda semana. Él comenzó a asistir a la iglesia, y ha sido parte de la congregación desde entonces. Esto confirma que la invitación es una herramienta poderosa.

Pensar en el futuro
Si usted decide seguir el camino de la campaña de otoño para iniciar el “movimiento” del grupo pequeño en su iglesia, asegúrese de tener un plan de seguimiento en el caso de que funcione. ¿Qué harán estos grupos nuevos después de completar el estudio de seis semanas? Uno de los errores que cometimos en Cornerstone, en nuestra primera campaña, fue el no estar preparados para el final del juego: cuando el estudio de seis semanas terminó, el director del grupo pequeño renunció, y solamente en ese momento nos dimos cuenta que no teníamos nada preparado para ofrecer a esos nuevos grupos. Muchos no sobrevivieron el turbulento tiempo de transición, y ahora entendemos la necesidad de tener a mano un nuevo estudio, inclusive antes, de que el período de seis semanas termine.

La matemática de Dios se basa en la multiplicación
Uno de los más recientes cambios para nosotros como iglesia, es que hemos Iniciado otros dos lugares de adoración, en los últimos tres años. Ahora, cuando estamos enfocados en el lanzamiento de un Grupo de Vida, lo hacemos multiplicado por tres. Esto ha forzado a nuestro equipo de líderes a ser creativo y al envío de voluntarios altamente capacitados a cada lugar, para que lideren el trabajo.

Aprendizajes inesperados
Relaciona a las personas de todas las maneras posibles. Las personas se relacionan con otras a través de crisis comunes, calendarios, preocupaciones, ciudades, cultura y compromisos. No hay un solo camino que sea el correcto.

Algunas veces, las personas se conectan entre sí de maneras que sorprenden, al igual que el liderazgo. Otras personas deben experimentar más de un grupo antes de encontrar personalidades afines en las reuniones semanales.

Recuerde que en “cada banca de la iglesia hay dolor”
Cuando lo digo en voz alta, muchas personas ríen pensando que estoy hablando acerca de personas difíciles, pero ese no es el punto; todos tienen dolor que necesita ser expresado y sanado. Puede que tú estés en una iglesia que se resiste a los grupos pequeños, o que actúa como si no necesitaran nada.

No se deje engañar, pues hay mucho dolor, y tener a alguien con quien auténticamente se pueda compartir el viaje por la vida es tan asombroso como necesario.

Enséñale a todo tu equipo y comités cómo actuar como grupo pequeño. Este es un buen punto de partida. Toma unos pocos minutos, al comienzo o al final de la reunión de trabajo, para compartir sus vidas, oraciones, preocupaciones, alegrías y jornadas espirituales. Usa algún pasaje bíblico para centrar la atención en este compartir. En pocas palabras, cuida de cada uno, y haz más que manejar las obligaciones.

Permite que eventos fuera de la iglesia estimulen la creación de grupos pequeños. El primer grupo de caballeros se formó como resultado de una conferencia para hombres ofrecida un fin de semana por la iglesia vecina. El orador retó a los caballeros asistentes a que regresaran a sus iglesias y formaran grupos responsables, y así lo hicieron. Todos los 22 hombres que asistieron invitaron amigos, y en una semana, la mañana del viernes casi la mitad del estacionamiento estaba lleno con los carros de los asistentes de los grupos nuevos.

Esta tendencia continúo en la conferencia de mujeres, seminarios para matrimonios, etc. Utiliza lo que tengas disponible. Supervisa el plan de estudios utilizado por tus grupos. Pide a los grupos que cumplan con el requisito de escoger planes de estudios aprobados, porque muchas veces alguien en el grupo puede guiar a otros por un mal camino con enseñanzas extrañas que son su pasión particular o pasatiempo. Designa a un laico o laica confiable, o pastor responsable, y ten un proceso aprobado a seguir.

Nunca dejes que una persona inconsiderada arruine la dinámica grupal. Esto casi suena ilógico en la vida cristiana, que tiene que ver con la sanación y rehabilitación de quienes están perdidos o confundidos. Sin embargo, una persona inconsiderada es aquella que habla mucho y no permite que otros hablen, tiene poco tacto social, rompe frecuentemente la confidencialidad, y actúa de forma que molesta a los demás. El o la líder del grupo debe lidiar con estos problemas directamente con esta persona y en privado. Si requieres ayuda, debes llamar al director o directora de grupos o al pastor/pastora para que te apoye, porque si no atiendes el problema, esta persona puede no solo arruinar la convivencia grupal, sino también afectar la decisión de otras personas de formar parte de los grupos en el futuro.

Las personas usualmente se quedan en tu iglesia si están conectadas a la vida de la iglesia. Este es uno de los valores que fortalece el sistema de grupos pequeños. Si los recién llegados tienen la oportunidad de hacer amigos y establecer una conexión profunda, entonces, disminuirá su deseo de irse de la iglesia o visitar a otras.

Los grupos ofrecen un terreno excelente para la capacitación de los líderes del futuro. Frecuentemente, una persona aprenderá a leer la Biblia, a orar y a discutir con otros en el ambiente del grupo. De esta forma estarán más entusiasmados con su iglesia, y esa visión simplemente los mantendrá unidos a la iglesia.

Los sermones del fin de semana pueden ser una guía de estudios excelente para un grupo pequeño, si alguien está adiestrado en escribir preguntas significativas y preparar un estudio bíblico para cada grupo. Hemos encontrado muy útil incluir una guía de discusión y resumen del sermón en el boletín de cada semana. Cerca del 50% de nuestros grupos utilizan hoy el mensaje del fin de semana como su material de discusión.

Recuerda que el ministerio del grupo pequeño frecuentemente es desordenado, y no siempre es previsible.

La gente es impredecible, y por tal razón, tendrás que hacer muchas correcciones y ajustes en la mitad del curso y durante el trayecto. Las personas están internamente listas para la experiencia grupal en tiempos diferentes. No existe una fórmula perfecta para todo lo que pertenece al ministerio del grupo pequeño.

Te deseo lo mejor en esta aventura. Los grupos pequeños han provisto el contexto para el crecimiento de la iglesia Cornerstone. Las personas han permanecido en ella, porque han encontrado una comunidad y amistad. Este modelo del Nuevo Testamento de reuniones en hogares no es un ministerio de moda; fue el camino que utilizó la iglesia primitiva para ser iglesia. Hemos sido creados para vivir en comunidad con los demás, y crecer cada vez en una relación más profunda con Dios a través de la comunidad: «… ámense unos a otros. Tal como yo los he amado… » (Juan 13:34).

Otros recursos disponibles acerca de grupos pequeños:
Para bajar libre de costo folletos en diversos temas para el estudio de grupos pequeños, favor de visitar:
http://www.umcdiscipleship.org/about/resource-booklets

A continuación, se proveen los títulos de dichos folletos:
• 5 devocionales para las iglesias locales
• Cuando un ser querido muere
• Descubra sus dones espirituales
• El significado del bautismo en la Iglesia Metodista Unida
• El significado de la Santa Comunión en la Iglesia Metodista Unida
• Estrategias para la prevención del abuso al viajar con jóvenes y eventos especiales
• Formación de la fe en el hogar
• Hacia una nueva vida en Cristo
• Las siete etapas del desarrollo de nuevas congregaciones
• Lugares nuevos para un pueblo nuevo
• Mi jornada de fe en Cristo
• Nuestros votos de membresía en la Iglesia Metodista Unida
• Nueva vida, nuevos hábitos
• Un plan de mayordomía de doce meses
• Viajes misioneros para principiantes


Acerca del autor
Brad Kalajainen es el fundador y pastor líder de la Iglesia Metodista Unida Cornerstone, en Grand Rapids, MI. Cornerstone comenzó en 1990, y ha experimentado un continuo crecimiento por más de 26 años, y ahora es una iglesia con varias sedes en Caledonia, Wyoming, y Heritage Hill, el centro de la ciudad de Grand Rapids. La pasión de Brad es ayudar a las personas a conocer a Jesús y que tengan una relación con Él, así como el ayudar a las iglesias a recuperar su visión y efectividad.

2 comentarios sobre “No Podemos Hacer Discípulos

  1. ¡Excelente artículo! Respondió a muchas dudas, y abrió el abanico de posibilidades para reactivar el trabajo de grupos pequeños. Mariano y Norma Pedraza CAO

    El lun., 30 sept. 2019 a las 19:40, El Evangelista Mexicano () escribió:

    > Evangelista Mexicano posted: ” No podemos hacer discípulos sin antes tener > una relación con las personas El problema no es la falta de gente. El > problema es nuestra incapacidad de verla y alcanzarla. Rev. Junius > DotsonSecretario general, Ministerios de Discipulado http://www.See” >

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    1. Estimado hermano Mariano, es importante reactivar este trabajo en nuestras iglesias. Le pedimos nos ayude a difundirlo profusamente, hasta donde sea posible.

      Los tiempos actuales nos exigen dar a conocer el Evangelio usando estrategias que ya han dado resultados en otras épocas, adaptadas y contetualizadas a nuestra realidad actual.

      Me gusta

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