Categoría: Discipulado

Cápsulas de Discipulado

Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico
LA PERSONALIDAD DEL DISCÍPULO: EL CRISTIANO CARNAL

C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama

Estamos compartiendo “el cómo del discipulado bíblico”, como fruto de mi experiencia con Dios en el “Ministerio de Formación de Discípulos Espirituales, Discípulos Reproductores y Discípulos Colaboradores de mi Dios y Señor”

En 1 Corintios 3:1-3 La Biblia declara: “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales, pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”. La Biblia nos habla del cristiano carnal.

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LA PERSONALIDAD DEL DISCÍPULO: LA PERSONALIDAD INTEGRAL

C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama

Estamos compartiendo el “Cómo del discipulado bíblico”, como fruto de mi experiencia con Dios en el ministerio de formación de discípulos espirituales, discípulos reproductores y discípulos colaboradores de mi Dios y Señor”.

COMENTARIO DEL HERMANO CUAU

Mi experiencia con Dios, cuando fui instruido en el “Plan Maestro del Discipulado Cristiano”, fue que Dios me reveló los principios bíblicos sobre su máxima creación, el hombre, para entender quién era yo y como fui formado. Dios, en su inmensa misericordia, me dio a conocer los principios bíblicos de la personalidad del discípulo. Entendí que fui creado a la imagen y semejanza de Dios y desde entonces me propuse llegar a ser como mi Maestro Jesús, en personalidad y carácter, en un proceso de formación espiritual que duraría toda mi vida.

La personalidad del discípulo constituye el punto central en su formación espiritual, para entender cómo piensa, siente y actúa cada uno en particular. Y explica cómo ser más como Cristo en carácter y conducta. Tal vez usted se ha preguntado por qué piensa, siente y actúa de la manera como está acostumbrado a hacerlo. La enseñanza bíblica que todo discípulo de Jesús debe asimilar y entender acerca de su personalidad y crecimiento espiritual es cómo hacer que Cristo sea el Señor de su vida y como vivir como discípulo de Cristo.

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MINISTERIO DE EDIFICACIÓN, TRANSFORMACIÓN Y DISCIPULADO BÍBLICO

MINISTRAR A OTROS: las exigencias de Cristo (primera parte)

C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama

Estamos compartiendo “El cómo del discipulado bíblico” como fruto de mi experiencia con Dios en el ministerio de formación de Discípulos Espirituales, Discípulos Reproductores y Discípulos Colaboradores de mi Dios y Señor.

Ya se le compartió cuatro ministerios: enseñanza y predicación; adoración e intercesión; de cuidados; y de evangelismo. Además, de los recursos que conducen a su expresión en la vida de un discípulo.

Jesús no siempre pintó un cuadro color de rosa para sus discípulos cuando les hablaba de lo que les esperaría cuando Él ascendiera al cielo. Durante sus últimos días en la tierra, Jesús resumió para sus discípulos lo que podrían afrontar si daban los pasos para seguirlo y obedecer la “Gran Comisión”. Tomar su “cruz cada día” sería un sufrimiento y pena que el mismo Jesús ya había conocido. Les dijo que el mundo los odiaría porque eran seguidores de Él y porque testificarían en su nombre. Juan 15:18 dice “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me han aborrecido antes que a vosotros”. El evangelio que tenemos en la Biblia, es el Evangelio del Reino de Dios. Presenta a Jesús como Rey, como Señor, como la autoridad máxima. Jesús está en el centro del mismo mensaje. El Evangelio del Reino es un evangelio Cristo-céntrico. Cuando elaboramos una teología sobre los preceptos bíblicos que nos gustan y olvidamos otros principios bíblicos que nos presentan las exigencias de Cristo, estamos presentando un solo aspecto de Cristo. Es cierto que ÉL es nuestro Salvador y nuestro Sanador, pero no podemos cortar a Jesús en pedazos y tomar solo lo que más nos gusta. No podemos aceptar la parte del mensaje de Jesús que nos guste y rechazar lo que no nos guste. Debemos aceptar por completo el Evangelio de Jesús.

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MINISTRAR A OTROS: MÁS MANERAS DE MINISTRAR

Estamos compartiendo “El cómo del discipulado bíblico” como fruto de mi experiencia con Dios en el Ministerio de Formación de Discípulos Espirituales, Discípulos Reproductores y Discípulos Colaboradores de mi Dios y Señor. Ya se le compartió dos ministerios y los recursos que conducen a su expresión en la vida de un discípulo. A continuación comparto un tercer ministerio, con su recurso correspondiente. La comunión cristiana nos conduce a un ministerio de cuidados.

UN MINISTERIO DE CUIDADOS

La comunión con los creyentes nos guiará, con el paso del tiempo, a discipular a nuevos creyentes. Una parte fundamental en la misión de la iglesia es cuidar a los bebés espirituales y ayudarlos a crecer hasta que lleguen a ser creyentes maduros. Dios le otorga a algunos los dones especiales de orientar y capacitar a otros en varias fases del crecimiento espiritual. Cristo se nos revelará según mantengamos comunión con otros creyentes. Un ministerio de cuidados podría implicar:
• Orientar a los nuevos creyentes cuando tienen su experiencia personal del nacimiento espiritual y aceptan a Jesucristo como su Señor y Salvador.
• Ayudar a los bebés espirituales, a comprender, el significado bíblico de tener vida nueva en Cristo.
• Guiar a un grupo pequeño de discípulos a conocer lo que significa ser un seguidor de Cristo.
• Animarlos a prestar servicio a su Dios y Señor, desempeñando cargos en su iglesia local.
• Capacitar líderes espirituales.
• Enseñar a las personas como presentar las buenas nuevas de salvación y preparar su testimonio personal de salvación.
• Apoyar en sus necesidades íntimas, mediante la consejería bíblica.

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C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama

MINISTRAR A OTROS: MINISTRE EN EL NOMBRE DE CRISTO

Recordemos la meta y propósito de los discípulos de Jesús: 2 Timoteo 2:21 dice “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor y dispuesto para toda buena obra”. Aquí, Pablo insiste ante Timoteo (su discípulo), en que sea la clase de discípulo que Jesús pueda usar para sus más nobles propósitos. Deje que Dios lo use como un instrumento de su voluntad; y también recordemos que estamos en él “cómo” del discipulado cristiano y la sexta disciplina que el discípulo debe tener en su vida, que es ministrar a otros.

Debemos orar pidiendo la dirección de Dios, para que nos proporcione la materia prima para discipular (almas sin Cristo: nuevos creyentes). Una vez que tengamos una célula de formación de discípulos, debemos seguir orando para discipular a los nuevos creyentes y enseñarles la nueva vida en Cristo y que puedan relacionarse con otros, produciendo el fruto del Espíritu en ellos: paciencia, bondad y dominio propio. El resultado será que servirán a su Dios y Señor eficientemente. A través de las seis disciplinas que hemos estado compartiendo en el “cómo” del discipulado, se identifican cuatro recursos que están disponibles para todo discípulo: la Palabra, la oración, la comunión cristiana y el testimonio.

Un discípulo que crece, usa estos cuatro recursos para ministrar a los demás en el nombre de Cristo. El servicio que se presta en la formación de discípulos, se expresa en varios ministerios:
• La Palabra nos conduce a un ministerio de enseñanza y predicación.
• La oración nos conduce a un ministerio de adoración e intercesión.
• La comunión con otros creyentes nos conduce a un ministerio de cuidados.
• El testimonio nos conduce a un ministerio de evangelización.
• La comunión cristiana y el testimonio nos conducen a un ministerio de servicios.

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Capsula DiscipuladoMinisterio de Edificación, Transformación y Discipulado Bíblico

Cuauhtémoc Meneses Stama

TENER COMUNIÓN CON LOS CREYENTES

Recordemos que estamos en él COMO del discipulado cristiano y la cuarta disciplina que el discípulo debe tener en su vida es tener comunión con otros creyentes.

RESPONSABLE ANTE LA IGLESIA LOCAL

En el proceso de formar discípulos responsables, siempre debemos poner nuestros planes en las manos de Dios, orando con fe y no intentar nada sin la absoluta dirección de Dios, al recibir su aprobación entonces podremos seguir adelante con nuestros planes y procurar obtener el respaldo del liderazgo espiritual de la iglesia local, como parte del cuerpo de Cristo.

DIOS OBRA A TRAVÉS DEL DISCÍPULO

Muchas veces Dios se revela en la vida del discípulo y de los individuos que Él pone en su camino. La vida en Cristo incluye la disposición a vivir en comunión con hermanos y hermanas en la fe. A menudo, mediante esa comunión, otros le dan el mensaje recibido de Dios para que usted pueda ver un problema con más claridad o tomar la decisión adecuada. Los hermanos en la fe lo pueden ayudar a dar cuentas si se desvía del camino de su vida espiritual. Pueden recordarle lo que dice la Palabra. Pueden ayudarlo en amor a reconocer que sus prioridades están desordenadas. El Padre obra a través de otros en la iglesia, para cumplir su voluntad en la vida suya.

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capsulas discipuladoVIDA DISCIPULAR

Mi Dios y Señor, hace 32 años transformo mi vida para su honra y gloria y mi Maestro Jesús me discípulo con el material del “Plan Maestro de Discipulado Cristiano”, comento que he leído libros sobre discipulado y conozco diversos materiales cristianos para discipular, pero mi convicción es que mi Dios y Señor planeo mi vida para capacitarme con el mejor material de discipulado cristiano que ahora encuentran en las librerías cristianas “Vida Discipular” editado por LifeWay y es el que recomiendo para enseñar y capacitar el verdadero discipulado bíblico.

Con esto en mente compartiré capsulas de este material para despertar en el pueblo metodista una urgencia de establecer en sus vidas cristianas los principios bíblicos del discipulado cristiano y en la vida de nuestra querida Iglesia como un instrumento para honra de nuestro Señor, en la formación de discípulos espirituales, discípulos reproductores y discípulos colaboradores de Dios, para la transformación de vidas y empezar el proceso de ser como Cristo, (Entera Santificación). La Palabra de Dios nos define la meta del discipulado bíblico en 2 Timoteo 2:21 “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.”

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caps de discipEL DISCIPULADO CRISTIANO EN LA TRADICIÓN WESLEYANA

LA GRACIA, UNA TEOLOGÍA PRÁCTICA DEL CORAZÓN Y DE LA VIDA

Pasemos a ver como Juan Wesley y los primeros metodistas respondieron en fe al contexto social de sus días y al enfrentar la realidad de su vida diaria y en su dialogo con Dios, respondieron y forjaron: una teología práctica, un ministerio compasivo y una organización de apoyo al prójimo. Bajo la autoridad de la  Palabra Profética más segura, exploraremos el tema bíblico de la gracia divina en el pensamiento wesleyano, los testimonios de los primeros metodistas convertidos y completamente justificados por fe, describen así su experiencia de conversión: “Esta es la religión de la Biblia, el cristianismo según las Escrituras, nada puede cambiar la nueva naturaleza adquirida por fe en Cristo Jesús.” Después de su conversión regresaban a su pueblo de origen, donde vivía su familia. Su misión fue hablarles y recomendarles a sus parientes y amigos la nueva vida en Cristo que los primeros metodistas vivían, para que su experiencia con Dios se extendiera en el vecindario y entre sus antiguas amistades. El proclamar el  nuevo Evangelio dio como resultado, que las personas que lo escucharon, les pidieron que les mostraran el Camino que les podría ayudar a tener un encuentro personal con Jesús y a encontrar la misma misericordia de Dios que habían recibido y los primeros metodistas los llevaron a las reuniones de Juan Wesley, y se establecieron nuevas congregaciones y el movimiento metodista comenzó a extenderse por toda Inglaterra.

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EL CRECIMIENTO EN LA FE Y EL AMOR.

Hay algunas cosas que los líderes de las iglesias y los discipuladores a cargo de los nuevos creyentes deben tener en cuenta:

  1. Todos trabajamos para el Reino y no para establecer nuestro propio reino. Ante una situación de este tipo, Pablo proclamo: “Yo planté, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.” (1ª Corintios 3:6,7). Esto también puede entenderse que la persona que discipulamos debe sentirse en libertad de integrarse a la congregación donde sienta y entienda que es llamado por Dios, para servir en la obra del ministerio, aunque no sea nuestra iglesia.
  1. El Espíritu Santo es el que dirige nuestros esfuerzos. Los métodos humanos son útiles siempre que sean los que Dios indique que se utilicen. En la labor de discipular se aplican los mismos principios bíblicos: Isaías 35:8,9 “Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea no se extraviará. No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos.”  Dios es el soberano y nosotros sus siervos.
  1. Nadie puede dar lo que no tiene. El discipulado cristiano es una relación de maestro a alumno, basada en el modelo de Jesús y sus discípulos, en la cual  el maestro reproduce en el nuevo creyente, la plenitud de vida que él tiene en Cristo, en tal forma que el discípulo se capacita para adiestrar y enseñar a otros. El que está realizando la labor de discipulador tiene la gran responsabilidad de mantenerse en una estrecha comunión con Dios y ser ejemplo de un estilo de vida diferente que le agrade a su Dios y Señor.
  1. Dios ya ha puesto en nuestras manos el gran “Manual del Discípulo”; la Biblia. Las sagradas escrituras inspiradas por el espíritu de Dios son nuestra norma infalible en cuanto a creencias, estilo de vida e integridad y moral. No solo son una guía para llevarnos al cielo, sino que tiene que ver de forma práctica y directa con nuestra vida en la tierra. Por eso el primer deber del discipulador es lograr que el discípulo se enamore de las Escrituras e instruirlo de modo que pueda hallar a Dios en ellas.
  1. Dios ya ha puesto a nuestro alcance el mayor de los recursos (medios de gracia). Conocer personalmente a Dios que es amor (1Juan 4:8), es sentir deseos de amarlo y de amar a los demás, y en esto se resume toda su ley: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y gran mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Jesús en Mateo 22:37-39). El amor se cultiva con la relación, conversación y la identificación. El mayor de los recursos.; lo llamamos oración y la Palabra. Necesitamos orar y enseñarle al nuevo discípulo a orar sin cesar (1 Tesalonisences 5:17) y a amar la Palabra de Dios.
  1. Dios no nos ha dejado solos, ni huérfanos. Eso les aseguro Jesús a los primeros discípulos y nos lo asegura a nosotros el día de hoy. Es necesario que yo me vaya para que descienda el Espíritu Santo sobre vosotros, que es igual que el mismo vendría a nosotros (Juan 14: 17,18). Y nos hizo miembros de su cuerpo, que es la iglesia, la cual tiene sus manifestaciones visibles en las iglesias locales, grupos de creyentes que tiene el deber y el privilegio de amarse y apoyarse mientras avanzan juntos en el Camino, (Juan 14:6; Hechos 9:2; 18:26; 19:9,23; 22:4; 24:22).
  1. La relación con Dios es personal y colectiva a la vez. La mentalidad del mundo ha acostumbrado a las personas a una religiosidad de tipo cultural (Pertenezco a esta religión porque es la que se practica en mi nación), o de tipo familiar (Soy de esta religión porque eso fue lo que me enseñaron mis padres y debo serles fiel). Por supuesto, esta fidelidad ciega a la fe de los antepasados tiene muy poco valor ante Dios. Es como si los hebreos hubieran rechazado la libertad que Dios les ofrecía por medio de Moisés, debido a que querían seguir viviendo esclavizados como vivieron sus padres y abuelos. Pero el que ha nacido de nuevo en el evangelio de Jesús, necesita comprometerse con las creencias recibidas, a fin de creerlas y hacerlas suyas si es que están de acuerdo con la Palabra de Dios o rechazarlas si no lo están. Debemos tener siempre presente que la persona que nace de nuevo, no nace solo para citar textos bíblicos de memoria, ni asistir a las actividades de la iglesia como rutina y para que lo vean. Nace de nuevo para vivir la Palabra de Dios y plantar el Reino de Dios dondequiera que se encuentre. Una de las enseñanzas más básicas, y que sirve de fundamento a todo lo que se construya sobre ella, es el principio de que no se trata de una religión recibida de otros seres humanos y aceptada sin analizar y sin razonar, sino de una relación de amor, real, personal y verdadera, que Dios ha querido establecer con cada uno de nosotros y a muy alto precio.

Una vez aceptadas, necesitamos mantenernos firmes en su “profesión” (Hebreos 3:1; 4:14, 10:23) y “confesión (Filipenses 2:11; Hebreos 13:15; 1Juan 1:9; 2:23; 4:2; Apocalipsis 3:5). Estas relaciones genuinas, nacidas de un acto voluntario, y después de un acto de obediencia voluntario y terminando en un acto de fe, por parte del creyente, son las que lo llevan a establecer relaciones estrechas con quienes sostienen su misma profesión de fe, a fin de amarse, apoyarse, sobrellevar los unos las cargas de los otros y cumplir así la ley de Cristo (Gálatas 6:2). Además debe integrarse con la familia de Dios, con el propósito de alabar y adorar a Dios único y verdadero, aprender de su Espíritu como único Maestro y buscar con pasión las almas pérdidas donde quiera que se encuentre para ofrecerles la única salvación.

FE EN ACCIÓN: Querido hermano(a) el proceso de formación de discípulos espirituales siempre debe basarse en relaciones fuertes entre el discipulador y el discípulo, porque no se trata solo de estudiar las disciplinas espirituales de las que ya hemos hablado, sino también de un ministerio de edificación y transformación que da vida a estas relaciones. Como discípulos del Señor Jesucristo tenemos la responsabilidad de vivir la vida cristiana con dignidad como ejemplo para el discípulo, tratando de mirarlo invariablemente con los ojos de Cristo, y de entenderlo con el modo de pensar de Cristo. Recuerde querido hermano(a) CRISTO CUENTA CONTIGO. 

-Tomado de la Biblia del Discípulo 

  y mi experiencia personal con Dios.                 

  Hno. Cuau.

cuau