Acción de Gracias

Acción de gracias

Ernesto Contreras Pulido

La Biblia nos exhorta a que perseveremos en la oración, velando en ella con acción de gracias. Y nos enseña que debemos dar gracias por que Jesucristo es nuestro gran Dios y Salvador, el único Dios verdadero, omnipotente, omnisciente, omnipresente, bueno y misericordioso (El Shaddai).

¡Bendito seas tú, oh Jehová, Dios, desde la eternidad y hasta la eternidad! Tuya es, oh Jehová, la magnificencia, el poder, la gloria, la victoria, y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Dios, es el reino, y tú eres exaltado por cabeza sobre todos. Las riquezas y el honor proceden de ti, y tú reinas, sobre todo; en tu mano está el poder y la fortaleza, y en tu mano el engrandecer y dar fortaleza a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros te damos gracias, y alabamos tu glorioso nombre. Porque todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.
Por la lectura y estudio de las Sagradas Escrituras, nosotros entendemos que la voluntad de Dios y de Jesucristo nuestro Señor es que demos gracias a nuestro Buen Padre Celestial, en todo.

Nótese que, al decir en todo, nos exhorta a que aun en medio de las desgracias, tribulaciones y calamidades que tenemos que sufrir por el solo hecho de ser humanos y vivir en esta Tierra, bajo el gobierno del usurpador príncipe de este mundo, satanás, debemos estar agradecidos porque a los que aman a Dios y viven cumpliendo sus propósitos, de una u otra manera, todas las cosas, a final de cuentas, les ayudan a bien; pues entre otras cosas, les permiten madurar como hijos y siervos de Dios y estar cada vez mejor capacitados para ser mejores ministros e instrumentos de Dios; para vivir en victoria, y para consolar, fortalecer, y ayudar a otros que están experimentando pruebas por las que nosotros ya pasamos, y en las que, con la ayuda sobrenatural de Dios, ya salimos victoriosos.

Eso no quiere decir que los dolores y amarguras deben ser motivo de gratitud, sino que en todo momento, feliz o infeliz, los hijos de Dios podemos dar gracias porque aún en la noche más oscura y la más terrible tormenta, Dios está con nosotros y nuestros amados, todos los días hasta el fin del mundo, como el Ángel de Jehová que acampa alrededor de los que le temen (respetan reverentemente), y los defiende, controlando las maquinaciones, asechanzas, y ataques del enemigo, e impidiendo que el mal se enseñoree de nosotros, o que seamos probados más allá de lo que podemos resistir.

¡Alabemos la misericordia de Dios, y sus maravillas para con los hijos de los hombres! Y ofrezcamos ofrendas de acción de gracias, y publiquemos sus obras con júbilo, porque Dios libra de sus aflicciones, a los que a Él claman en su angustia; y Él cambia la tormenta en calma, y se apaciguan sus olas.
El salmista exclamó: ¡Bendeciré a mi Dios en todo tiempo, y su alabanza estará de continuo en mi boca! En Dios se gloriará mi alma. Engrandezcan a Dios conmigo, y exaltemos a una su nombre, porque el Ángel de Jehová (Jesucristo), acampa en derredor de los que le temen, y los defiende. Gusten y vean que es bueno Dios: Dichoso todo aquel que en Él confía. Teman a Dios todos sus santos; porque nada falta a los que le temen.

Cómo debemos darle gracias a Dios porque, siendo que llegamos a este mundo desnudos y sentenciados a morir desde el momento mismo de nuestra concepción, y diariamente caen muertos mil a nuestra derecha y diez mil a nuestra izquierda, sus misericordias para con nosotros han sido nuevas cada mañana, dándonos magnánimamente, buenas dadivas y múltiples dones de lo alto, a través de de un millón o más de gentes que trabajan día con día, produciendo todas las cosas de las que Dios sabe que tenemos necesidad.

¡Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, y bendecimos tu glorioso nombre, porque cercano está tu Nombre y los hombres cuentan tus maravillas! Nosotros humildemente reconocemos que ante tantas necesidades, riesgos y peligros, si estamos aquí hoy, alabando y glorificando tu precioso nombre, no es sino porque eres bueno y para siempre es tu misericordia.

¡Gracias Señor, porque tu misericordia es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que te temen, y tu justicia sobre los hijos de los hijos!
La Biblia dice que por nada debemos estar afanosos, sino sean conocidas nuestras peticiones delante de Dios en toda oración, ruego, y acción de gracias, confiando en que Dios siempre acudirá a nuestro socorro en forma oportuna.

Pero sobretodo, demos con gozo, gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz. No hay una sola cualidad, virtud, u obra meritoria que explique por qué a nosotros por su bendita gracia, Dios decidió entre miles de millones, buscarnos y tocar a la puerta de nuestro corazón, e invitándonos amorosamente a creer, aceptar, y recibir, a Jesús, nos dio la fe necesaria para confesarlo como nuestro único y suficiente Salvador.

No es posible comprender por qué quiso sacrificar a su Hijo Jesucristo en la cruz, para lavar y perdonar todos nuestros pecados y librarnos del justo juicio de Dios; ni podemos entender por qué quiso regalarnos las tan preciosas y grandísimas promesas de la Biblia; pero ¡Gloria a Dios por la bendita esperanza que nos permite vivir confiados en que para todo hijo de Dios, lo mejor siempre está aún por venir! Pues pase lo que pase, las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Dice el escritor sagrado: Damos gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo; en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados; y a nosotros que en otro tiempo éramos extraños y enemigos ahora nos ha reconciliado para presentarnos santos y sin mancha e irreprensibles delante de Él. ¡Gloria a Dios!

¡Gracias a Dios por su Don inefable, Jesucristo! Siempre es bueno ser agradecidos con Dios, pues la mejor motivación para que sigamos haciendo nuestro mejor esfuerzo por servir fiel, comprometida y perseverantemente a nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo, es la gratitud que sentimos cuando nos cuidamos de no olvidar ninguno de sus beneficios.

El salmista exclamó: “¡Bendice, alma mía, a Jehová y bendiga todo mi ser su santo nombre! ¡Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios! Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; y el que sacia de bien tu boca.

¡Alabaré el nombre de Dios con cántico, con acciones de gracias lo exaltaré!
Que Dios nos haga sentir desde que amanece hasta que vuelve a amanecer, la urgencia de darle gracias por todas y cada una de sus incontables bondades: La vida, la salud, la familia, el trabajo, la iglesia, y sobre todo, darle gracias por nuestra salvación tan grande, y por su bendita y preciosísima Palabra, que es la Biblia.

¡Vengan y cantemos alegremente a Dios! ¡Aclamemos con júbilo a la Roca de nuestra salvación! Lleguemos ante su presencia con acción de gracias, y aclamémosle con salmos, porque Jehová es Dios grande. Vengan y adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. Porque Él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano.

El apóstol Pablo, por inspiración del Espíritu Santo, escribió: Estemos siempre gozosos; oremos sin cesar; y demos gracias en todo; porque ésta es la voluntad de Dios para nosotros en Cristo Jesús; y que el mismo Dios de paz nos santifique por completo; y que todo nuestro espíritu, alma y cuerpo sean guardados irreprensibles para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que nos llama; el cual también lo hará.

Por eso y mucho más es que la Biblia recomienda que diario debemos vivir llenos del Espíritu Santo, hablando entre nosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en nuestros corazones, y dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén. Así sea.

REFERENCIA
Contreras-Pulido, Ernesto. (2019). Acción de gracias. Noviembre 28, 2019, de Instituto Virtual Sitio web: http://docs.wixstatic.com/ugd/0317a1_7c093eaeb04164d176b5b282e2a358a9.pdf

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