Anuncio y Misión

Anuncio y misión

Dios tiene para cada uno de nosotros un proyecto de vida encaminado a construir un nuevo reino, una nueva nación, una nueva familia y una nueva Iglesia. El cristiano es una nueva persona que se esfuerza por darle un sentido diferente a su vida, a su entorno. La diferencia radica en las acciones, el anuncio en liberar y la misión en continuar.

Por: Yashár

INTRODUCCIÓN

La vida no se equivoca, nos pone en lugar y en el momento que nosotros elegimos. Confronta nuestro ser, quiénes somos, a dónde vamos y con quién compartimos esos instantes.

Los profetas, los discípulos, nosotros tenemos un anuncio que hacer, tenemos una misión que cumplir: Dios tiene para cada uno de nosotros un proyecto de vida. Otros la aceptan, unos más las rechazan… pero al final todos tenemos una razón de estar. Las citas bíblicas dan fe de esto:

“Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz”.

Sal 29:11

“En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia”.

Hch 10:34-35

“Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia”.

Mt. 17:5

Permitámonos crecer a imagen y semejanza de quien nos creó; con atributos morales, valores de vida y principios de actuar. Es el momento de volver a vivir, de continuar con nuestros sueños y valorar nuestro presente.

CONTEXTO – DESARROLLO

Hablar de profecía es escuchar la voz de Dios que se revela en Jesucristo para salvación de las naciones; donde nosotros volvemos a ser humanos, compañeros, amigos de la vida, siervos de Dios e hijos suyos.

En el momento que Dios nos escogió puso su aliento de vida en nosotros con el objetivo de traer justicia y todas nuestras obras deben encaminarse a construir un nuevo reino, una nueva nación, una nueva familia y una nueva Iglesia.

El anuncio de las Buenas Nuevas se comunica desde el corazón, desde la verdad. El mensaje de Dios no es un mensaje de promesas, sino de cumplimientos; el Salvador ha nacido y con ello trae e instaura su justicia.
El mensaje de Dios es actual en el momento que su pueblo continúa compartiéndolo. Algunos se desaniman en el camino, otros abandonan la fe, pero Dios sigue auxiliando a su pueblo; ¿Qué nos puede separar de ese amor tan grande?

El pueblo de Israel por un momento se olvidó de las grandes manifestaciones de Dios, confío en sus propios criterios, abandono el ideal del porque habían sido elegidos. Y en el pasaje de Isaías constantemente se repite la palabra “espíritu”; que significa aliento. En medio de las situaciones diarias el Espíritu de Dios se renueva en nosotros.

El anuncio de Dios para su pueblo es que andemos en justicia y de esta forma el nos sostendrá, nos guardará, renovará nuestras vidas, nuestros sueños nuestras labores diarias. La misión de nosotros es abrazar la justicia, que ella sea nuestro ideal. Pero, ¿qué es andar en justicia? Hacer lo que nos corresponde, en el lugar donde estamos; siendo luz a los que están cerca de nosotros, aliviando sus dolencias. Cuando obramos a favor de otros, ya estamos obrando a nuestro favor.

Toda obra de bienestar es el resultado de la fe que ponemos en nuestro Señor Jesucristo, que nos enseñó a vivir en armonía los unos con los otros. Cuando se cumple esto, siempre habrá cosas nuevas y serán visibles a los demás.

CONCLUSIÓN
Dios ha dado poder a su pueblo para liberar, para sanar, para curar, para ayudar. Y esto no de ahora, sino desde siempre.
Recordemos que la historia nos permite valorar nuestro presente; quiénes éramos y quiénes somos.

El cristiano es una nueva persona que se esfuerza por darle un sentido diferente a su vida, a su entorno. La diferencia radica en las acciones, el anuncio en liberar y la misión en continuar. Dios va con nosotros renovando su pacto todos los días.

APLICACIÓN
Levantémonos y resplandezcamos en el lugar donde la vida nos ha puesto. Dios no se equivoca al habernos llamado de las tinieblas a su luz, nos ha adoptado por medio de su Espíritu Santo en el momento de haber sido bautizados y pertenecer a una comunidad de fe. Vengamos al altar y confirmemos lo que Dios ya ha hecho o está haciendo a nuestro favor…