Amando y Perdonando

Amando y perdonando

Yashar

INTRODUCCIÓN

• Para que haya una convivencia entre dos o más personas, ¿Qué es lo que necesitamos?
• Para exista una comunidad ideal ¿Qué elemento es fundamental?
• Para que una relación marital perdure ¿Qué necesitamos?
• Para que haya un vínculo armónico entre padres e hijos, ¿Qué se requiere?
• De todos los mandamientos dados por Dios, ¿Cuál es el esencial?

Las lecturas que tenemos como referencia de este artículo nos comunican este elemento tan esencial: amor. Pero no solamente se queda en un concepto que comúnmente hemos limitado.

El libro de Levítico enfatiza el amor al prójimo como una ley fundamentando en la soberanía y santidad de Dios:

“Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios”.

El salmista enfatiza la importancia de aprender:

“Enséñame, oh Jehová el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin”.

La enseñanza no da sabiduría, sino el cumplimiento de esta:

“Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios”.

CONTEXTO Y DESARROLLO

¿Qué enseñanza traerá ahora Jesús? ¿Para quién está dirigida? ¿Cuál es la diferencia de Jesús con los maestros de la ley?

La ley es “un medio, una guía” que sirve para una sana convivencia dentro de una comunidad. Jesús encarna la ley, amplía su concepto con el cumplimiento humano.

La Palabra de Dios libera, sana, conforta, da esperanza, infunde valor, cambia el corazón, transforma pensamientos, sentimientos y acciones. Esto es la salvación de Dios.

38-42. Si la solución al problema no está funcionando, entonces hay que cambiar la solución; de lo contrario la solución se convierte en el problema. Jesús pone sobre la mesa las enseñanzas, tradiciones y costumbres judías “oistéis que fue dicho”… “ Pero yo os digo”. ¿Qué reacción genera esto?

Jesús no está abrogando o violando un concepto, sino lo está reinterpretando a la luz de la verdad. Es cierto, la ley indicaba que hacer en determinados casos, pero Jesús va a la raíz: responder al mal con el mal, solo generará más mal. Pero si respondemos al mal con el bien, rompemos toda cadena. NO es fácil, pero es el mejor camino y Jesús anima a actuar diferente.

“Vuelve la otra mejilla / Déjale también la capa / Ve con él dos millas / Da / No se lo rehúses”.

Responder al mal con la fuerza del bien, romper la dinámica de la venganza, desarmar la violencia con la paz y la generosidad: es una especie de manual básico del discipulado.

43-48. Para ampliar lo anterior Jesús va a la raíz: “oísteis que fue dicho […] pero yo os digo”. Con el tiempo se había comprendido el término “prójimo” en sentido restrictivo, limitándolo a los de la misma religión. Jesús corrige esto y amplía su cumplimiento y conocimiento. Considerando “prójimo” también al enemigo, pide que se le ame y que se oré por él. ¿Quién es un enemigo? Todo aquel que está en contra. No se puede sentir lo mismo por aquel que está en contra a quién está a favor, pero Jesús propone amar no en un ámbito de sentimiento, sino de acción; hacerle un bien “amando y perdonando”, porque Dios es perfecto: ama a todos y ofrece la bendición de la vida a buenos y a malos, a justos e injustos.

CONCLUSIÓN
Los hijos de Dios somos invitados a seguir el ejemplo de Jesús; ser perfectos equivale a imitar la forma de actuar de Dios, tener las mismas actitudes a pesar de nuestro carácter, limitaciones y defectos. El Espíritu Santo nos mueve a esto y más.

APLICACIÓN
El evangelio de hoy nos ofrece un auténtico programa de vida cristiana: amando y perdonando rompe la dinámica de los problemas personales y comunitarios. ¿Qué decís?


REFERENCIAS

Sal 119:33-40; Lv. 19:1-2, 9-18; 1 Co. 3:10-11, 16-23; Mt. 5:38-48.