Cápsulas de Discipulado

Ministerio de edificación transformación discipulado bíblico
LA VICTORIA DEL DISCÍPULO: MANTENERSE VICTORIOSO (Primera parte)

Cuauhtémoc Meneses Stama

Estamos compartiendo el cómo del discipulado bíblico, como fruto de mi experiencia con Dios en el ministerio de formación de discípulos espirituales, discípulos reproductores y discípulos colaboradores de mi dios y Señor.

Las armas con las que contamos los discípulos victoriosos son la oración y la Palabra de Dios. La batalla contra Satanás y las fuerzas del mal se pelea de rodillas.

Lea 2 Crónicas 20:1-4. Este pasaje plantea el escenario para los cincos principios de la guerra espiritual.

LOS CINCO PRINCIPIOS DE LA GUERRA ESPIRITUAL

  • El principio de buscar a Dios.
  • El principio de conocer a Dios.
  • El principio de depender de Dios.
  • El principio de creer a Dios.
  • El principio de adorar a Dios.

El principio de buscar a Dios
Cuando el discípulo reconozca que tendrá una guerra espiritual, debe buscar a Dios, tal como lo hizo el pueblo de Judá cuando advirtió que tres ejércitos avanzaban en su contra. El principio de buscar a Dios (versículo 3: “Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá”), establece que, ante un problema, siempre debe recurrirse a Dios. Él conoce al enemigo que el discípulo combate, tal como conocía a los tres reyes que atacaban a Josafat, y este se alarmó cuando supo que estaba en guerra. El pueblo de Judá se unió a su rey para buscar la dirección de Dios. Este mandato no solo debe obedecerse en forma individual sino también colectivamente.

Un corazón para el Señor
El corazón de Josafat era devoto a los caminos del Señor como lo ilustra el pasaje (lea 2 Crónicas 17:3-6). Recurrir a Dios no era algo que el rey hacía solo en caso de emergencia. Cuando comenzó su reinado buscó a Dios. Como discípulo de Jesús, compruebe que su corazón esté plenamente entregado al Señor y le hará frente a las batallas espirituales. Como discípulo, no podrá resolver un problema consultando a alguien que no se haya consagrado a Cristo como usted. Josafat aprendió a recurrir, primeramente, a la persona apropiada.

En toda las Escrituras aparece el mismo principio de buscar a Dios:
Podemos ver a David, el muchacho, luchando contra Goliat y venciéndolo.
Podemos ver al pueblo de Israel que, aunque débil y esclavo en Egipto, fue librado por Dios.

Podemos ver el almuerzo de un niño que alimenta a cinco mil personas. Depender de Dios es el elemento esencial para el discípulo, para salir victorioso de sus batallas espirituales.

Confíe en Dios
Yo había visto a Dios obrando en casos bíblicos, pero no había entendido el principio de cómo luchar en la guerra espiritual hasta que lo descubrí en Deuteronomio 20. ¿Cómo salir a la guerra espiritual cuando nos rodea el enemigo? La respuesta radica en Deuteronomio 20, es decir, el mensaje de Moisés a los hijos de Israel antes de entrar a la tierra prometida. El pueblo debía llamar al sacerdote, quien los alentaría de confiar en Dios. Como discípulo de Cristo, asegúrese de no tener miedo, sino de confiar en Dios. El miedo equivale a tener fe en el enemigo. Como discípulo no ganará la batalla, si cree que el enemigo es más poderoso que usted y su Dios.

Fe en acción
Querido/a hermano/a, medite en este principio de vida y encontrará la solución para demoler fortalezas espirituales personales, como el orgullo, la amargura, el lenguaje que usa, los apetitos carnales, el ritual religioso y la codicia. ¿Qué debo hacer para demoler mis fortalezas espirituales personales? Abandonar mi orgullo propio y usar el arma espiritual del cinturón de la verdad (para recordar lo que dice la Biblia acerca de la trampa del orgullo y para verme como realmente soy a los ojos de Dios).
La palabra de dios transforma vidas y da una vida con propósito, vida abundante, vida victoriosa y vida eterna.

Que Dios “te bendiga y te guarde, que Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. Y recuerden hacer del día del Señor: un día santo, un día saludable y un día feliz.

Hno. Cuau.


Tomado y adaptado del libro “El Plan Maestro para el Discipulado Cristiano” y de compartir mi experiencia con Dios.