Homenaje a Benito Juárez

Homenaje a Benito Juárez en el CXIV aniversario de su natalicio

José Antonio Ugalde Zepeda

“A libertad hemos sido llamados” (Ga 5:13a); aquí los incluyo a todos, mis queridos hermanos/as, y también a mí.
El lema de la Universidad de Guanajuato es Juan 8:32: “[…] Y conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres”, que son palabras de mi líder.
“[en] el Espíritu del Señor […] hay libertad” (2 Co. 3:17).
“[…] Firmes en la libertad con la que el Señor nos hizo libres […]” (Ga 5:1).
“El Espíritu de Dios está sobre el Señor y también en su iglesia” (Is. 61:1).
Como universitario, he sido privilegiado por tener lemas tales como “Por mi Raza hablará el Espíritu”, lema de mi Alma Mater; y “Educo en la Verdad y en el Honor”, lema de mi queridísima Alma Mater adoptiva, quien me recibió con los brazos abiertos.

Resumen biográfico de Benito Pablo Juárez García

Nació en San Pablo Guelatao, (en zapoteca “noche honda”), Oaxaca, el 21 de marzo de 1806 y murió en la ciudad de México el 18 de julio de 1872. De origen indio zapoteca (el español peninsular nos llamaba así por haber nacido allende el atlántico de allá para acá, cuando se creía llegar a las Indias dándole la vuelta al mundo), fue presidente de México en varias ocasiones, del 21 de enero de 1858 al 18 de julio de 1872. Se le conoce como el «Benemérito de las Américas». Es célebre su frase: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

A pesar de tratarse de un Presidente sin antecedentes militares, fue una figura clave tanto en la guerra de Reforma como en la segunda intervención francesa.

Fue bautizado al día siguiente de su nacimiento en la parroquia de Santo Tomás Ixtlán.

El nombre de sus padres era Marcelino Juárez y Brígida García de acuerdo al acta de bautismo levantada al día siguiente de su nacimiento. Los dos padres murieron cuando él tenía tres años; su madre, durante el alumbramiento de su hermana María Alberta. Benito, junto con sus hermanas María Josefa y Rosa quedaron bajo el amparo de sus abuelos paternos Pedro Juárez y Justa López. A los pocos años murieron también sus abuelos y las dos hermanas mayores de Juárez se casaron, quedando él finalmente bajo la custodia de su tío Bernardino Juárez. A partir de entonces trabajó como peón del campo y como pastor de ovejas hasta la edad de doce años. Su tío Bernardino conocía el castellano y se lo enseñaba a Benito que mostraba entusiasmo en aprenderlo. El 17 de diciembre de 1818, Juárez decidió marcharse de su pueblo natal después de haber elegido entre los sentimientos y su deseo de educarse. Dirigió sus pasos a la ciudad de Oaxaca. Esta fuga pudo motivarse tras haber perdido una oveja y evitar el castigo que le esperaba. Al llegar a la ciudad, por la noche del mismo día, Juárez le pidió alojamiento a su hermana Josefa quien trabajaba como cocinera para una rica familia de un comerciante extranjero de nombre Antonio Maza. Con el visto bueno del señor Maza, Juárez se inició cuidando la granja teniendo asignado un salario de dos reales. ​ La hija adoptiva del señor Maza, Margarita Maza, muchos años después se convertiría en la esposa de Benito. Juárez conoció al sacerdote franciscano Antonio Salanueva, quien le admitió como aprendiz de encuadernador. El 7 de enero de 1819, a tan solo 21 días de haber llegado a la ciudad, Salanueva recibió a Juárez en su hogar y taller, además de ofrecerle enviarlo a la escuela. Luego de cambiarse una vez de escuela junto con los demás niños de su condición indígena y pobre, por discriminación, ya que mientras que el preceptor impartía clases a los niños llamados “decentes”, a los de su condición les instruía el ayudante. Por lo anterior Juárez abandonó la escuela pues consideraba tenía un pésimo método de enseñanza y decidió aprender por su cuenta. Salanueva, fue por tanto pieza clave en la formación intelectual de Juárez, por lo que en el futuro lo llegó a considerar como su padrino. En agosto de 1823 concluyó estos estudios después de haber obtenido en los dos exámenes realizados nota de excelencia. Podía estudiar el curso de artes. Inició en el año de 1824 los cursos de latín, filosofía y teología. No obstante, la oposición de su protector Salanueva, abandonó el seminario y se inclinó por el derecho. Ingresó en la carrera de Jurisprudencia en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, en donde obtuvo en 1834 el primer título de abogado expedido por la Corte de Justicia del estado. ​ Varios de sus profesores eran masones. En una ocasión le pidieron representar un papel de una obra de Virgilio en una escenificación donde se incluía recitar algunos versos en latín, para parecer romano siendo él muy moreno; siguiendo un consejo de un compañero, se blanqueó la cara, lo hizo tan grotescamente que daba risa verlo. Sin embargo, cuando inició el recital habló en perfecto latín y por ello le admiraron y le aplaudieron. Juárez podía leer textos en latín, francés e inglés, además de que conocía el derecho canónico y el derecho civil. En 1821 ingresó al Seminario de Santa Cruz, donde estudió latín, teología, moral y filosofía.

En 1827 ingresó al Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, donde fue encargado de la cátedra de física y se convirtió en el primero en graduarse como abogado por esa institución.

En 1831 comenzó a colaborar en un bufete y ese mismo año fue electo como regidor del Ayuntamiento de Oaxaca. Dos años más tarde, en 1833, fue elegido como diputado local.

En 1843 contrajo matrimonio con su amada Margarita Maza. Un año después fue nombrado secretario de Gobierno en el gabinete del gobernador de Oaxaca, el general Antonio León. Pero renunció a su puesto cuando se intentó consignar a quienes se negaban a pagar el diezmo a la Iglesia.

De 1844 a 1845 ocupó un lugar en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia. Y en 1845 fue electo como diputado en la asamblea departamental de Oaxaca.

En 1846 formó parte del triunvirato que ejerce el Poder Ejecutivo en Oaxaca; fue nombrado presidente del Tribunal de Justicia del estado y resultó electo diputado federal del Constituyente que buscaba reformar la Constitución de 1824.

De noviembre de 1847 a agosto de 1848 fue gobernador interino de Oaxaca.
Durante la última presidencia de Antonio López de Santa Anna, Juárez fue desterrado a La Habana, Cuba. De ahí se trasladó a Estados Unidos, donde se relacionó con un grupo de liberales que lo impulsan a una profunda transformación social y política de México

De regreso a México, colabora estrechamente con el general Juan Álvarez, caudillo de la Revolución de Ayutla, quien al ser elegido Presidente de la República lo nombra ministro de Justicia.

Juárez elabora la primera ley reformista que lleva su nombre, la Ley Juárez.
En 1858, después del autogolpe de Estado de Ignacio Comonfort en apoyo del Plan de Tacubaya, Benito Juárez ocupa por ministerio de ley el cargo de Presidente de la República. Como presidente, defiende la Constitución de 1857, proclama las Leyes de Reforma y enfrenta con éxito la Intervención Francesa y el Segundo Imperio, preservando la soberanía e independencia de México.

El 12 de julio de 1859 Juárez decreta la primera de las normas de reforma: la Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos, que impidió a la Iglesia tener propiedades en México. ​

Ante la fragilidad del gobierno juarista, los conservadores Félix María Zuloaga y Leonardo Márquez tenían oportunidad para recuperar el poder. Dos grupos de conservadores atraparon a Ocampo y a Santos Degollado, respectivamente, y los mataron, desviando la atención de los liberales en el Congreso; cambiando la opinión de éstos decidieron otorgar dinero y permisos a Juárez para acabar con ellos.

Tuvo finanzas excepcionales durante su mandato. Su gobierno arrojó un déficit presupuestario de 400,000 pesos mensuales. Solo logró recaudar un millón de pesos de la venta de las propiedades de la Iglesia.

En 1867, tras el triunfo de la República, Juárez hace su entrada solemne a la Ciudad de México.

En 1871 murió su esposa Margarita Maza de Juárez, lo que mermó el ánimo del Presidente, quien no se recuperó de su pérdida.

El 18 de julio de 1872 Benito Juárez murió en Palacio Nacional.

Hace muchos años se me ocurrió decir que Juárez había sido el hombre más grande que había dado este país; aunque sólo medía 1.38 m, debo reconocer que lo veo y sigo viendo con otros ojos.