Editorial

EDITORIAL
Renacer… o morir

“El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.

Jn. 3:3

El confinamiento social a partir de la pandemia que vivimos, ha hecho que nos replanteemos un nuevo comienzo en muchas de nuestras actividades. Desde lo más cotidiano hasta las actividades más trascendentes de nuestra vida. Desde lo profesional, hasta lo espiritual, pasando por las actividades económicas y sociales. Todo sufrirá un trastoque que nos obligará a nuevas formas de hacer las cosas, trabajar o relacionarnos con nuestros semejantes.

Cuando nuestro Señor Jesús habla del nuevo nacimiento, nos está proponiendo un nuevo comienzo. En el relato bíblico de Juan capítulo 3, se trata del encuentro con un “viejo lobo de mar” en lides religiosas: el maestro Nicodemo, quien no era un neófito en la materia. Sin embargo, el Señor lo cuestiona: “¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?”.

Jesús invita, a Nicodemo entonces y a nosotros hoy, a un nuevo comienzo, pero con una ventaja: ya tenemos la experiencia de la regeneración. Nicodemo tenía la formación y el conocimiento, pero requería “un nuevo espíritu”.

La Iglesia Metodista de México de hoy, tiene la experiencia, la formación y el conocimiento. Quizás requiere un nuevo espíritu, una nueva forma de hacer algunas cosas, un nuevo comienzo. Un renacer en donde se manifieste el Espíritu. Porque el Espíritu mueve, el Espíritu vivifica, genera acción. La fe fija los objetivos de Dios en nuestra vida, pero el Espíritu nos anima y mueve a cumplirlos.

En esta edición de El Evangelista Mexicano, escucharemos la voz profética de nuestro cuerpo pastoral a través de ensayos y reflexiones sobre lo que debe empezar nuestra Iglesia para “renacer”, pero con la experiencia de conocer su estado anterior y de conocer el camino. La nueva forma de hacer las cosas, a partir del aislamiento social, no puede sólo someterse al conocimiento, la pureza teológica y la “correcta” interpretación de la Biblia; sino, sobre todo, para servir a Dios, quien se mueve en el mundo de hoy. Nuestro pastor Iván Jiménez, nos plantea una cuestión medular: ¿Qué es lo que debería hacer un estudiante de teología hoy? Allí, perfila como claro objetivo el servir a la verdadera iglesia de Cristo proclamando Su testimonio, alentar a la comunidad religiosa para asumir su vocación y alertar cuando el falso profeta se aproxima.

Nuestro pastor Álan Sánchez Cruz, también nos invita a reflexionar sobre una “mejor versión” de iglesia. Una que sea sensible a las necesidades y preocupaciones de una sociedad en condiciones específicas, que son la que vive el pueblo de México, aquí y ahora. O somos sensibles a ello, o nos iremos rezagando cada vez más.

Es, pues, nuestra presente edición, un llamado a la reflexión para que todos y cada uno de los metodistas de México, cristianos todos, reaccionemos. Líderes y seguidores, pastores y laicos, ministros y feligreses.

Reflexionemos, conozcamos y oremos. ¡Sí! Pero también, seamos sensibles al viento renovador del Espíritu Santo. Sólo de esa manera la iglesia podrá ser renovada.

“Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”.

Jn. 3:6, 8

La pandemia nos obliga a replantearnos estrategias. O renacemos, o morimos. O renacemos en Cristo, o morimos eternamente. Como individuos y como Iglesia.