¿Qué Pasará Después del Coronavirus?

¿Qué Pasará Después del Coronavirus?

Abner Alaniz Rangel

¿Y ahora qué? ¿Cuál es la lección que nos deja la pandemia del coronavirus? ¿Cuál será la actitud que asuma el género humano? Más allá de la pandemia del Covid-19 y del estado de alarma, se plantea ya el día después: ¿Habrá crisis económica? ¿Cambiarán hábitos sociales? ¿Y la cultura y el deporte? La sociedad es la cuna del ser humano. Es por medio de ella, que nosotros, podemos desarrollarnos como tal; ya en la antigüedad, se manifestaba de que el hombre era un ser social por naturaleza. Ya que éste, es un ser perfectible y necesita de la sociedad para perfeccionarse. Aparte, somos seres dignos, por lo que somos un fin en sí mismo y no tan solo un medio, por lo que la sociedad nos debe tratar con dignidad.

Por esto la sociedad está hecha para el hombre; sin ir más lejos no debemos olvidar que somos nosotros quienes la conformamos. Pero toda sociedad, debe tender al bien común y no al bien público, lo que el mismo Aristóteles manifestaba. Esto, ya que el bien público, es el bien de muchos, pero no de todos. En cambio, el bien común, es lo justo para todos. Como somos seres únicos y dignos, merecemos el todo, pero ese todo, debe de ser, para todos. O sea, cada integrante de la sociedad, debe recibir ese todo. Por lo mismo, el fin último de toda sociedad, según esta corriente de pensamiento, es el bien común.

LA SOCIEDAD Y SUS CLASIFICACIONES. La sociedad, en un sentido amplio, es un conjunto de individuos, pueblos, naciones, etc. En un sentido estricto, cuando se habla de sociedad, se hace referencia a un conjunto de personas que poseen una misma cultura y tradiciones, y se ubican en un espacio y tiempo determinados, todo hombre está inmerso en la sociedad que lo rodea, la cual influye en su formación como persona. Este concepto no sólo es aplicable a la raza humana, puesto que hay sociedades de animales, como por ejemplo de hormigas.

Jurídicamente, la sociedad es un acuerdo, entre dos o más personas, con normas, derechos y obligaciones, proporcionales a todos sus integrantes; la misma, organizada por sus miembros, surge con fines económicos. La sociedad humana surgió como una solución para satisfacer las necesidades del hombre, a través de la ayuda mutua; es por ello, que a través de la sociedad, el hombre puede educarse, conseguir empleo, y formar una familia, entre otras miles de posibilidades. Pero éste no es el único fin de la sociedad, ya que además, sirve como estructura para la organización y beneficia la relación entre los individuos.

Actualmente, la mayoría de las sociedades del mundo, son capitalistas, y el ascenso o descenso social se ve afectado por la cantidad de dinero de la cual se disponga; así, dentro de estas sociedades vagan los marginados, quienes no tiene dinero, y escasean de recursos para conseguirlo; entonces estamos en una bivalencia “Ricos y Pobres”, y ambos tendrán que hacer algo… Nuestra sociedad se está convirtiendo en un problema difícil de entender. La complejidad creciente de las relaciones sociales da lugar a situaciones paradójicas que, cuando menos, suscitan perplejidad en el ciudadano de a pie.

Las tensiones entre los valores declarados y las prácticas cotidianas son patentes; la identidad cultural de las diversas nacionalidades se intenta reafirmar a la vez que se transforma inexorablemente; las pretensiones de igualdad social originan nuevas desigualdades; el derecho a la diferencia amenaza con sumirnos en la incomunicación en la era de la globalización informativa.

La ética siendo independiente de la vida viene a formar una parte importante de ella, porque brinda un conjunto de normas y valores para el proceder recto de una sociedad, cada sociedad en particular toma estas normas y les da determinada relevancia a los diferentes valores dependiendo de lo que es importante para cada una de acuerdo con su desarrollo social. ¿Qué hará esta sociedad? Acudo a las escrituras, para partir de allí para el presente análisis: Evangelio de Mateo 8, verso 8 “Este pueblo me horna con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas.

Aquí encontramos el meollo del asunto, la sociedad humana se ha apartado de Dios. Los líderes políticos, no ven por el bienestar de sus pueblos, religiosos no pregonan la pureza de la Palabra de Dios, toman lo que les acomoda para sus propios intereses; La sociedad entera ha caído en una total degradación y corrupción, que ya resulta insoportable, y a la que llamamos corrupción. Se dice, y con cierta sorna, que “el que no tranza no avanza” y La sociedad entera se lo ha creído.

. Y aquí tenemos la respuesta de Dios: “Si mi pueblo que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escuchare desde el cielo, perdonaré su pecado y restaurare su tierra. 2º. De Crónicas 7:14. ¿No es acaso esto? Lo que la sociedad entera encabezada por los gobernantes, la cristiandad universal, y los diferentes liderazgos, debemos de hacer? Humillarnos, orar con fervor y fe, abandonar nuestras malas conductas, para que Dios escuche, perdone nuestros pecados y restaure nuestra tierra.

Otro de los aspectos importantes sobre los cuales nuestra sociedad tiene que recapitular se encuentra en Efesios 4: versos 215 al 32: “Por lo cual, desechando la mentira hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo, Ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga que compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino a quien se sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes… Quítense de vosotros toda amargura enojo, ir, gritería, maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros.

Y aquí, la responsabilidad mayoritaria, es de las iglesia, que son las herederas del mensaje de Jesucristo: “Oísteis que fue dicho, más yo os digo”, es decir implantar el nuevo régimen de: que Jesucristo implanto en La sociedad, de acuerdo a Efesios 5: 15-20 “Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor. No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu. Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón, dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

En el Evangelio de Marcos capítulo 7. 20-23, se señala: “pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Arque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, lo adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, le envidia la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen y contaminan al hombre. Nuestra sociedad está sumamente contaminada, más que por el civil 19, por todas estas cosas señaladas en las escrituras desde hace dos mil años y que repente la muerte y resurrección de nuestro Señor…

La iglesia tiene una enorme tarea, después de esta pandemia, debe corregir su rumbo y verdaderamente condenar el pecado y sus consecuencias

Cada cultura tiene una red de patrones y significados diferentes. formas de ganarse la vida, sistemas de comercio y gobierno, funciones sociales, religiones, tradiciones en vestido, alimentos y artes, expectativas de conducta, actitudes hacia otras culturas y creencias y valores sobre todas estas actividades. Dentro de una gran sociedad puede haber muchos grupos con subculturas muy distintas que se asocian con la región, el origen étnico o la clase social. Si una sola cultura domina en una vasta región, sus valores pueden considerarse correctos y pueden promoverse, no sólo por las familias y los grupos religiosos, sino también por las escuelas y los gobiernos.

Y sin embargo, todas las naciones, pasada la pandemia deben reconocer la soberanía del Dios, creador y Redentor, y sobre todo Si mi pueblo que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escuchare desde el cielo, perdonaré su pecado y restaurare su tierra. 2º. De Crónicas 7:14.

Con mi afecto y respeto.