EDITORIAL

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El Año en que Dios Estará con Nosotros

En esta edición de El Evangelista Mexicano, estimado lector, encontrarás reflexiones y mensajes con visiones y perspectivas basadas en las circunstancias de nuestro mundo actual, siempre con la certeza y convicción de la presencia de Dios en nuestras vidas. Particularmente, la Iglesia Metodista de México se ha planteado retos y compromisos para el próximo año de trabajo, por lo que la Comisión Nacional de Programa nos comparte el Plan Operativo Nacional 2021 en el que se plasman las expectativas y la visión que el Señor ha puesto en los líderes de nuestra Iglesia para el año entrante.

Entre los lineamientos generales de 2021, se hará énfasis a la doctrina preeminente del metodismo del Testimonio del Espíritu Santo, en referencia a que el mismo “Espíritu de Dios le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios”, bajo la visión y estudio del libro bíblico del profeta Ezequiel, aquel profeta que contemplaba las visiones de Dios para la vida del pueblo, mientras otros simplemente lloraban con nostalgia por la tierra destruida junto a los ríos de Babilonia, como lo señala el Salmo 137.

El mensaje de Ezequiel fue el más espiritual de todos los profetas, porque trató particularmente con la Persona de Dios. Alguien lo ha expresado de la siguiente manera: “Ezequiel fue el profeta del Espíritu, así como Isaías fue el profeta del Hijo, y Jeremías fue el profeta del Padre”. Pero, además, lo hizo de una manera muy didáctica personificando las parábolas que compartía. Es pues, un profeta, que pensaba en cómo enseñar al pueblo.

Ezequiel fue el profeta de la gloria del Señor. Hubo tres profetas de Israel que hablaron cuando se encontraban fuera de su tierra. Fueron Ezequiel, Daniel y Juan, que escribió desde la isla de Patmos en el mar Egeo, en la actual Turquía. Cada uno de estos tres escribió lo que llamamos una Revelación. Todos ellos utilizaron un lenguaje muy simbólico, pero vieron la luz más brillante y mantuvieron la esperanza más alta de todos los profetas. Ezequiel pudo contemplar la gloria Shekinah, es decir, la presencia radiante del Señor. Pero también vio el regreso de la gloria de Dios que fue proyectada hacia el presente histórico que se hace realidad hoy y todos los años. Era el anhelo del profeta que viniera el Señor.

Hoy vivimos una era de incertidumbre, de angustia y de miedo. Ha sido un año lleno de complicaciones. Quizás todos los años tengan lo suyo, pero este ha sido especial por la situación mundial que nos ha afectado a todos. Pero también, en cualquier momento de tu vida, hay momentos de duda, de angustia y de incertidumbre. Dios, en su justicia, no quiere darnos lo que merecemos como consecuencia de nuestros actos, sino lo que necesitamos de acuerdo a su gran misericordia. Esto es lo que conocemos como “justicia restaurativa”, no una “justicia que castiga”.

Y el amor que Dios quiere que vivamos es para hoy, para todos los días del año y para todos los años. Para toda nuestra vida, no sólo en para la “época de festejos”. Quiere que su amor se derrame a cada persona que nos acompaña en la vida y no solamente con nuestros amigos y familiares. El regalo de Dios está disponible para todos.

Jesús nos visitó, habitó entre nosotros. Pero no sólo para acompañarnos durante una época del año o durante la conmemoración de su nacimiento terrenal. Él vino a visitarnos y estar con nosotros, todos los días, en cada momento, hasta el fin del mundo. Tal fue el acto de amor supremo, que dio su vida por nosotros. Por ti y por mí. Pero también te invita a que, si lo buscas de corazón, lo halles. 

Más allá de las circunstancias, por más adversas y obscuras que parezcan, Jesús nos sigue invitando a venir con él. Él no te rechazará. Aún la muerte no vence al cristiano que confía en el Señor Jesús. Porque Él mismo ya la ha vencido.

“Porque ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor”.

Romanos 8:38-39 NVI

El equipo de El Evangelista Mexicano te desea que este 2021 año que comienza sea el año de bondad de Jesucristo en tu vida. Lo mejor de todo, como siempre, es que Dios ha venido y está con nosotros.