Saludamos a nuestros lectores en este número de la segunda quincena de noviembre. No queremos iniciar sin felicitar a uno de nuestros colaboradores, el Pbro. Pedro Manrique Bustos Dávalos, encargado de la asistencia técnica para esta publicación, quien el pasado 26 de noviembre contrajo matrimonio con la señorita Xiomara Martínez, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. A ambos les deseamos muchos años de feliz vida matrimonial en el Señor. Y como regalo de bodas, el Pbro. Otoniel Rendón Ponce auxiliará a esta dirección en la importante tarea de publicar en internet dos ediciones de El Evangelista Mexicano, la presente y la del 15 de diciembre de 2022; al Pbro. Rendón le decimos: gracias, muchas gracias por su apoyo en este tiempo de merecido descanso para el Pbro. Bustos.
En este número seguimos presentando aspectos de la vida de nuestra Iglesia Metodista a lo largo del país, y reflexionamos en la búsqueda de parecernos más a Dios, que vemos reflejada en esos escritos, de buscar como creyentes -en lo individual y como grupo. ¿No es acaso nuestra meta parecernos a nuestro Padre celestial? El Señor Jesús nos pide que seamos perfectos, como él es perfecto (Juan 6:47). Y esa perfección es uno de los postulados sostenidos por Juan Wesley, el fundador del metodismo.
No ahondaremos en los detalles de esta doctrina prominente de nuestra denominación; pero sí queremos meditar en que podemos confundirnos en cuáles características imitar. El ser perfectos como el Padre es perfecto no nos obliga a ser todopoderosos, omniscientes, omnipresentes, atributos que sólo él posee. Pero en nuestra manera de vivir pudiéramos sorprendernos buscando el control de la gente o de las situaciones que nos rodean -es decir, ser todopoderosos; o entrometiéndonos en todo, queriendo enterarnos de todo, aún de lo que no nos corresponde -es decir, ser omniscientes; o ahora, con las redes sociales, nos vemos platicando con alguien en persona al mismo tiempo que manipulamos nuestros dispositivos electrónicos y mandamos mensajes por redes sociales -es decir, queremos estar en dos o más partes a la vez, pretendiendo ser omnipresentes.¿Eso es ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto?
Capellanías Migrantes organizada por GBGM/UMCOR Obispo Agustín Altamirano Ramos. Conferencia Anual de México.
Deuteronomio 26:5-11 5Luego tú dirás ante el SEÑOR tu Dios: «Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y vivió allí como extranjero con una familia muy pequeña, pero allí se convirtió en una nación poderosa y numerosa. 6Los egipcios fueron crueles con nosotros y nos hicieron sufrir y trabajar muy duro. 7Luego nosotros pedimos con llanto ayuda al SEÑOR, el Dios de nuestros antepasados. El SEÑOR escuchó nuestra voz y vio nuestro sufrimiento, nuestro duro trabajo y miseria. 8Después el SEÑOR nos sacó de Egipto con su gran poder y fuerza, con actos terroríficos, y con señales y milagros. 9Nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra, una tierra que rebosa de leche y de miel. 10Ahora he traído los primeros frutos de la tierra que tú, SEÑOR, me diste». Luego los dejarás ante el SEÑOR tu Dios. Entonces te arrodillarás ante él para adorarlo. 11Después celebrarás por todas las cosas buenas que el SEÑOR tu Dios te ha dado a ti y a tu familia. Tú, los levitas y los inmigrantes entre ustedes celebrarán juntos.
Hermanos y hermanas: esta noche doy gracias a Dios por la oportunidad que me da de poder compartir con ustedes el mensaje de la Palabra. Sin duda muchos de ustedes han recorrido grandes distancias para participar de este encuentro y así compartir sus experiencias en el trato, en el servicio y en el amor que se vierte a través de los diferentes ministerios que se conjugan y tienen como propósito que el programa “La Ruta del Migrante” tome forma en cada uno de sus distintos países. Es para mí un privilegio y una bella oportunidad como Obispo de la Conferencia Anual de México en este país, la República Mexicana, poder recibirles y así ser parte de este cuerpo de Cristo que, tocado por el poder del Espíritu Santo, es sensible a las necesidades de los hombres y mujeres, y muchas ocasiones de las familias enteras que buscan una mejor forma de vida en nuestro vecino del norte, los Estados Unidos de Norteamérica. Y agradezco también a Cristian Schlick, Coordinador de Migración Global de UMCOR para México y Centroamérica, por la invitación para ocupar hoy este espacio.
El “sueño americano” es uno de los mitos que inconscientemente fundamenta mucho de la cultura y el aspiracionismo de una buena parte de la sociedad de los Estados Unidos a nivel nacional. Más concretamente, el sueño americano suele referirse a los ideales que garantizan la oportunidad de prosperar y tener éxito para lograr una movilidad social hacia arriba. Estos ideales suelen ser la democracia, los derechos civiles, la libertad… El historiador James Truslow Adams definió el sueño americano en 1931 de esta manera: «La vida debería ser mejor y más rica y llena para todas las personas, con una oportunidad para todo el mundo según su habilidad o su trabajo, independientemente de su clase social o las circunstancias de las que proviene.» Y quienes no nacimos en ese territorio hemos entendido esa expresión “sueño americano”, como una oportunidad para tener una mejor calidad de vida en comparación con las oportunidades que, nuestras comunidades de origen, desafortunadamente, no nos brindan.
Reflexiones sobre la Evangelización y la Gran Comisión
Hace poco tiempo regresé a México después de haber pasado un tiempo considerable en Corea del Sur estudiando una maestría. Durante 2 años y medio que estuve por allá tuve la oportunidad de servir con la Iglesia Metodista Coreana Bongcheon en Seúl. Cada semana tenía que viajar 2 horas por la mañana desde mi departamento de la universidad hacia la iglesia y por las tardes 2 horas de regreso. Siempre pasaban cosas extrañas en el tren, o probablemente eran extrañas para mí como extranjero. Sin embargo, hubo una de ellas que llamó mi atención.
Un día, una mujer subió al tren y yo escuchaba que levantaba la voz para que todos en el tren la escucharan. Casi nadie le ponía atención, incluso muchos se molestaban al oírla. La molestia de un joven llegó al grado de aventarla para que se alejara del tren y dejara de hablar. Ante todo esto, esta mujer siguió abriéndose paso en el pasillo del tren y hablando sobre el mensaje que compartía. En un instante, ella estaba enseguida de mí; y cuando me vio se quedó callada al darse cuenta que era extranjero. Al momento levantó su mano para apuntar al cielo; después con su mano apuntó su muñeca para señalar un reloj, y terminó moviendo sus manos en dirección a ella. Ese mensaje lo había entendido porque le había prestado atención a lo que decía: su mensaje era: el Señor pronto viene.
Corea del Sur es un país en que el evangelismo casa por casa o de abordamiento a las personas en las calles es peligroso, porque la gente puede quejarse ante la policía de hostigamiento. Aquella mujer en el tren se exponía a un peligro por predicar, exponía su integridad física, exponía su integridad emocional ante el rechazo; aun así, ella hacía todo lo posible por predicar del Evangelio. ¿Por qué ella estaba tan decidida a compartir? La única respuesta coherente que viene a mi mente es que ella vivía para compartir el Evangelio debido a su correcta comprensión y plena obediencia a la Gran Comisión. Mateo 28:18-20 dice: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”
Vosotros sois la luz del mundo, vosotros sois la sal de la tierra. Mateo 5
La Iglesia Metodista “Príncipe de Paz” de la Cd. de Chihuahua, con una vida en la ciudad de 32 años, movida por la inquietud de visibilizar el trabajo de la Iglesia con los desamparados, desvalidos -en fin, con el mundo- se dio a la tarea de organizar un festival bajo el liderazgo de la Pbra. Ana Borunda, con el propósito de que la sociedad chihuahuense y las iglesias en general de las distintas denominaciones conocieran el trabajo que éstas están haciendo por mejorar nuestro entorno social; en cumplimiento al mandato de Jesucristo a través de su Evangelio, que nos manda que seamos Luz del mundo y sal de la tierra. Fue así como se convocó a las iglesias e instituciones privadas a presentar el trabajo que éstas realizan en pro de la sociedad, en una exposición en las instalaciones del Colegio Palmore, el día 29 de octubre del año en curso. Fueron 24 ministerios o trabajos sociales los que se presentaron, como por ejemplo:
Prevención de suicidios en adolescentes, Comedores, Apoyo escolar para hijos de mujeres que trabajan en maquiladoras, Trabajo con sexoservidoras (Proyecto Cenicienta), Apoyo con medicinas a niños con cáncer, Trabajo con mujeres violentadas, Apoyo académico para evitar la deserción estudiantil, Trabajo en cárceles, Desayunos para indigentes etc.
Presencia Metodista en Matehuala, San Luis Potosí: Iglesia Fuente de Agua Viva
La Iglesia Fuente de Agua Viva está ubicada en la ciudad de Matehuala, al norte de San Luis Potosí. Es una iglesia perteneciente a la Conferencia Anual Oriental y su formación data del año de 1993, cuando el obispo Ricardo Esparza envió al pastor Hipólito Palacios junto con su esposa María de la Luz Bustos y sus tres hijos a iniciar la iglesia en este lugar.
El primer domingo de septiembre del año de 1993 la iglesia comenzó su formación en el hogar de la hermana María Barajas, quien fue el primer miembro de la congregación. La evangelización de la familia Barajas fue el inicio del ministerio en Matehuala. El evangelio en sus primeros años fue extendiéndose y para el año de 1997 la iglesia pudo consolidarse alcanzando una membresía de 30 personas. Para el año de 1998, con el trabajo del pastor Andrés Contreras, se pudieron formar los líderes de la congregación. En aquel tiempo la mesa de administradores contaba con una persona de Finanzas, una del área de Desarrollo Cristiano y otra persona como Secretaria.
Mientras la iglesia crecía, el grupo de congregantes decidieron rentar un local al centro de la ciudad y por 6 años se reunían ahí cada semana para celebrar sus servicios al Señor. Los esfuerzos de los miembros de la iglesia al congregarse y buscar juntos al Señor los hicieron trabajar para la compra del actual templo, que se pudo adquirir en el año 1999 con la ayuda de la Conferencia y el trabajo del pastor Andrés Contreras.
¡Sí vale la pena! Campamento LMJI Distrito Chihuahua.
El pasado 19, 20 y 21 de noviembre se celebró en la sierra de Chihuahua el campamento distrital “¿Vale la Pena?”. Organizado por la Iglesia Metodista Bethel y el gabinete distrital.
Con 100 participantes tuvimos una hermosa experiencia en el campamento Huapoca, ubicado a dos horas de Cd. Madera. Dicho campamento está diseñado desde hace muchos años para celebrar este tipo de eventos, por lo que cuenta con instalaciones necesarias para poder disfrutar del evento al máximo. Estamos muy agradecidos por los administradores del campamento, ya que fueron muy pacientes, serviciales y nos ofrecieron una comida de excelente calidad, ¡Dios bendiga al campamento Huapoca!
El tema de nuestro campamento fue: ¿Vale la Pena?, basado en el Salmo73, donde Asaf hace un relato autobiográfico de una crisis de fe, y llega un momento donde considera que su devoción a Dios ha sido en vano. Sabemos que nuestros jóvenes pasan por estos momentos de preguntas, de sentimientos de injusticia y falta de claridad en el actuar de Dios. Es por ello que deseamos que sepan que Dios es cercano a sus dudas y no se ofende con sus momentos de incredulidad; pero que, ante todo podamos terminar igual que Asaf; en la presencia de Dios, entendiendo que Él es nuestro mejor bien, y no tenemos nada fuera de Él.
Nuestro campamento tuvo actividades de excursión, rally, senderismo, fogatas, predicaciones y talleres; incluso, Dios fue tan bueno que el clima se prestó para tener una experiencia en canoas.
Crónica del XXXII Período de sesiones de la Conferencia de distrito Pacífico de la CANO 2022.
Los trabajos del período de sesiones de la Conferencia del Distrito Pacífico de la Conferencia Anual del Noroeste, se llevaron a cabo en las instalaciones del Templo Divino Redentor en la ciudad de Nogales, Sonora del 4 al 6 de noviembre del presente año, presidida por el Superintendente Pbro. I. Juan Antonio Romero Cota, teniendo como lema “Tiempo de cosecha”, San Juan 4:30-36 Se dio inicio con el solemne culto de apertura en el cual dirigió la Pbra. L. Olga Olivia Duarte Rivera. Predicó el Obispo, Pbro. I. Manuel de Jesús Ruelas López, y los elementos de la Santa Cena fueron impartidos por la Pbra. L. María de los Ángeles Villicaña Moreno y Pbro. L. David Paz Solís.
Posteriormente degustamos la deliciosa comida preparada por las hermanas de la congregación anfitriona. Dimos paso a la primera sesión plenaria a las 14:30 horas, se procedió a la elección del secretario a favor del Pbro. I. Jonathan Quintero Robles y como su auxiliar al Prob.Conf. Francisco Javier Gómez Quintero, así como a las comisiones internas las cuales quedaron como sigue: Tiempo y orden- Pbro. L. Patricio Quintero Pacheco Oración- Pbro. L. Andrés Martín Stirk Campos Cronista- Hna. Obdulia Soto Pérez Cortesía- Pred. L. Adriana Gallego Briseño Revisión de Actas- Hna. Elizabeth Hernández
Se presentaron los informes del superintendente, de las comisiones y organizaciones. Se llevó a cabo un devocional a primera hora el día sábado a cargo de la Pbra. L. María de los Ángeles Villicaña Moreno, con el tema “Pon tu mano en el arado”. En este día participamos de excelentes talleres. La Presidenta de Desarrollo Cristiano Conferencial, la profesora Ilka Herrera Fisher, impartió un creativo y significativo taller con énfasis en el Liderazgo cristiano. La Presidenta de Finanzas y Administración Conferencial, la C.P. Amelia Barrera Delgado, compartió los lineamientos de trabajo y metodología para enviar a tiempo y en forma los informes y aplicar correctamente los procedimientos en el área de finanzas de las iglesias locales, además de exhortar a ser fieles mayordomos en lo personal y en el ministerio.